Quistes Placentarios en el Embarazo: Causas, Riesgos y Diagnóstico

Los quistes placentarios son una condición que puede generar preocupación en las mujeres embarazadas. Este artículo aborda en detalle las causas, los riesgos asociados y los métodos de diagnóstico de estos quistes, proporcionando información valiosa para entender mejor esta condición.

¿Qué son los Quistes del Cordón Umbilical?

Los quistes del cordón umbilical aparecen en el 3% de los embarazos. Son la segunda anomalía más frecuente del cordón, después de los nudos.

Se clasifican en pseudoquistes y verdaderos quistes. Se dividen en falsos quistes o pseudoquistes (acumulaciones de gelatina de Wharton sin membrana epitelial) y verdaderos quistes (ubicados en el extremo fetal del cordón).

Ambos tienen una apariencia ecográfica similar, por lo que su diferenciación prenatal suele ser difícil.

Tipos de Quistes

  • Pseudoquistes: Carecen de revestimiento epitelial y son los más frecuentes; pueden ser debidos a áreas de edema focal dentro de la gelatina de Wharton (licuefacción) o a ausencia focal de gelatina de Wharton secundaria a cambios degenerativos.
  • Quistes verdaderos: Revestidos de epitelio, pueden ser quistes del alantoides (remanente de la parte extraembrionaria del alantoides), quistes del conducto onfalomesentérico por persistencia o dilatación de un segmento del conducto, y quistes de inclusión amniótica (recubiertos por epitelio amniótico).

La causa de la formación de los quistes de cordón es desconocida.

Los quistes verdaderos (revestidos de epitelio) pueden ser quistes del alantoides (remanente de la parte extraembrionaria del alantoides), que se resuelven solos pero pueden acompañarse de onfalocele, uraco persistente y uropatía obstructiva; quistes del conducto onfalomesentérico por persistencia o dilatación de un segmento del conducto, que están revestidos de epitelio de origen gastrointestinal y asocian defectos de la pared abdominal, divertículo de Meckel, y quistes de inclusión amniótica (recubiertos por epitelio amniótico) por atrapamiento del amnios dentro del cordón umbilical.

Riesgos Asociados a los Quistes del Cordón Umbilical

La mayoría de los quistes diagnosticados durante el primer trimestre de gestación carecen de significación patológica, pero en el 13% pueden asociarse a alteraciones estructurales, y si persisten durante el embarazo aumenta el porcentaje de las mismas.

Los quistes de cordón cuando son diagnosticados en el segundo y tercer trimestre pueden llegar a asociar anomalías fetales y cromosómicas hasta en un 50% de los casos.

Los tipos de anomalías a las que se han asociado son:

  1. Estructurales, sobre todo gastrointestinales (onfalocele) y genitourinarias (uropatía obstructiva).
  2. Cromosómicas, fundamentalmente trisomía 18 (la más frecuente), trisomía 21 y trisomía 13.

Hay una mayor asociación de anomalías cromosómicas fetales en los pseudoquistes.

Estas anomalías son más frecuentes si el quiste se sitúa cerca de la inserción fetal o placentaria, son excéntricos y son múltiples.

Su diagnóstico exige una evaluación de los vasos fetales porque, si los quistes son persistentes y progresivos en su tamaño, pueden ocasionar una afección vascular fetal intraútero por dificultar el flujo sanguíneo a través del cordón umbilical (secundaria a compresión o trombosis).

Tabla de Riesgos Asociados

Tipo de Quiste Riesgos Asociados
Pseudoquistes Mayor riesgo de anomalías cromosómicas fetales
Quistes diagnosticados en el segundo y tercer trimestre Hasta un 50% de riesgo de anomalías fetales y cromosómicas

Diagnóstico de los Quistes del Cordón Umbilical

El diagnóstico se realiza por ecografía. Los avances ecográficos han permitido la detección prenatal de un número mayor de anomalías fetales durante el primer trimestre de la gestación.

Las imágenes quísticas del cordón umbilical se caracterizan por imágenes esféricas econegativas y bien definidas por un límite ecorrefringente.

Es importante realizar una evaluación de los vasos fetales y sopesar la realización de un cariotipo fetal, sobre todo si son quistes persistentes y múltiples, puesto que pueden asociarse con anomalías fetales estructurales y alteraciones cromosómicas.

Quiste de ovario fetal. Diagnóstico Prenatal.

Uraco Persistente

El uraco es una estructura que conecta la cúpula de la vejiga a la pared abdominal anterior, a nivel del ombligo. Durante el desarrollo temprano es un tubo permeable, pero posteriormente se oblitera, quedando un cordón de tejido sólido.

El uraco persiste en 1/150 000 recién nacidos. En caso de uraco permeable se observa un trayecto fistuloso entre la vejiga y el ombligo. En caso de quiste, una imagen quística fija extraperitoneal situada en la línea media, a veces lateralizada, entre el ombligo y la vejiga, ocasionalmente invadiendo capas de la pared abdominal.

Se puede realizar fistulografía previa a la cirugía que ponga de manifiesto el trayecto.

El tratamiento debe ser quirúrgico y precoz, por riesgo de infección de orina y sepsis. Requiere una exéresis completa del uraco porque está descrita su degeneración maligna.

Embarazo Molar

El embarazo molar es una alteración del embarazo causada por un desarrollo anormal de la placenta. El embarazo molar se produce en una de cada 1.500 embarazadas y es consecuencia de una fecundación anormal del óvulo que conduce al crecimiento deforme de la placenta.

Se clasifica en embarazo molar completo y embarazo molar parcial.

  • Embarazo Molar Completo: Se forma tejido placentario alterado dentro del útero, que se hincha formando quistes llenos de líquido. En este tipo de embarazo no se visualiza tejido embrionario o fetal.
  • Embarazo Molar Parcial: Se visualiza el tejido placentario anómalo junto con tejido embrionario.

El tratamiento de elección consiste en realizar un legrado o raspado de la cavidad uterina para evacuar el contenido anómalo.

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