La Profunda Conexión Emocional entre Madre e Hijo: Psicología del Vínculo Materno-Fetal

La relación entre una madre y su hijo es una de las más fundamentales y significativas en la vida humana. Este vínculo, que comienza a formarse incluso antes del nacimiento, influye profundamente en el desarrollo emocional, psicológico y social del niño. A través de investigaciones y estudios en psicología perinatal, se ha demostrado que la conexión entre madre e hijo es esencial para una infancia sana y una adultez serena.

El Vínculo Materno-Fetal: Un Comienzo Temprano

El vínculo se inicia durante el embarazo, mientras el feto se forma en el seno materno, y llegará a su desarrollo completo tiempo después del nacimiento. Algunas embarazadas están convencidas de que su futuro bebé puede percibir sus pensamientos y su estado de ánimo durante la gestación, sienten que hay una conexión especial entre ambos. Los pensamientos y sentimientos que tienen los padres, sobre todo las madres, en el embarazo, según esta investigación, estarían relacionados con el desarrollo del niño.

Al nacer, el bebé ya conoce a su madre, mientras ésta le gestaba el feto la ha oído hablar, ha sentido sus emociones, sus inquietudes, y todo ello hace que la madre sea la primera figura de referencia y quién trasmitirá mayor seguridad al recién nacido. Investigaciones anteriores habrían probado cómo el estado emocional de la madre conecta con su bebé y ambos tienden a sincronizar sus ondas cerebrales en un efecto conocido como conectividad neuronal interpersonal. Otros estudios han probado que el cerebro de la madre cambia durante el embarazo y se acentúa más la empatía, la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Para ello analizaron catorce estudios en los que participaron 1.862 madres y padres. Observaron que podían distinguirse dos grupos de progenitores. Por un lado, los que tenían una representación "equilibrada" de su hijo, mostraban una anticipación positiva de la futura relación con él o tendían a verle como un individuo con sus propios pensamientos y sentimientos. A partir de sus observaciones, los investigadores destacan que se puede establecer un vínculo ‘medio’ entre madre e hijo durante el embarazo, pero que puede considerarse como un elemento más a la hora de estudiar y predecir el desarrollo del niño.

El padre o la pareja hoy tiene un papel primordial en el embarazo. Es cierto que en la gestación, el bebé está en íntimo contacto con su mamá, una unión que se prolonga tras el nacimiento, sobre todo si se alimenta con la leche de mami.

El vínculo de Apego comienza durante el embarazo. Claves para reforzarlo

La Importancia del Contacto Físico y el Apego Seguro

Desde entonces, son muy conocidos los beneficios físicos del contacto estrecho madre-bebé. Se sabe que, cuando está en brazos, el bebé regula su temperatura, mantiene su ritmo cardíaco, duerme más y mejor y elimina el estrés al sentirse seguro. La madre es necesaria para la supervivencia del recién nacido, ya que mediante la lactancia recibe alimento y contacto físico. Incluso cuando el recién nacido no es amamantado, el contacto físico es imprescindible; a través del contacto físico se fortalece su desarrollo emocional y psicológico.

Al atender las necesidades del bebé, éste aprende a confiar: confiar en su madre, confiar en sí mismo y, con ello, aprende también a confiar en su entorno. La forma en la que un bebé se relaciona con su madre definirá el carácter emocional del niño a la hora de relacionarse, contribuyendo a su seguridad, su confianza y su autoestima. Se puede decir, por tanto, que el fenómeno del vínculo o fusión madre-bebé se continúa y consolida con el contacto físico y psicológico tras el nacimiento.

Ideas Clave para Favorecer un Vínculo de Apego Seguro

  • Disponibilidad y sensibilidad: el bebé tiene que saber que estás disponible pase lo que pase. Saber interpretar lo que necesita y responder de manera satisfactoria a sus necesidades es clave.
  • Permanecer cerca del bebé: estar cerca de tu hijo desde el principio favorece el apego por este motivo se fomenta la piel con piel cuando das a luz, el colecho, porteo… Tu bebé necesita percibir tu cariño y sentirse seguro y protegido. Los gestos son muy importantes por eso sonreír a tu bebé cuando te diriges a él es muy importante.
  • Cogerlo en brazos: fundamental, el contacto de tu piel con la suya le trasmite amor, serenidad, bienestar, seguridad… Así se va familiarizando con tu olor y tus caricias.
  • Mirarlo: si, lo has leído bien, mirarlo a los ojos mientras estás con él, mientras lo cuidas y le hablas cariñosamente. A las semanas de nacer el bebé va viendo con más claridad a corta distancia, pero a los dos meses empezará a ver con nitidez, aunque estés más lejos y eso le encanta. A tu bebé le gusta mirarte y explorar tu cara, tocarte y disfrutar de tu olor. Así que razón de más para mirarlo y disfrutar juntos.
  • Evitar la sobreprotección: una cosa es fomentar el vínculo emocional y otra sobreprotegerlo, además esto afecta al desarrollo del bebé. Deja a tu bebé que explore lo que hay a su alrededor, fomenta su autonomía para que se dé cuenta de las cosas que puede hacer sin tu ayuda pero que sepa que estás cerca para apoyarlo cuando lo necesite.
  • Háblale cariñosamente: cantar y hablar de forma dulce y cariñosa es muy bueno porque le ayuda a percibir los sentimientos y emociones que transmiten tus palabras.
  • Aprovecha las rutinas para mostrarle tu cariño: el día está lleno de rutinas, el baño, la comida, la hora de vestirse, el paseo, etc. Demuéstrale en todos esos momentos tu cariño y cuánto lo quieres. Es fundamental que se sienta muy querido.
  • Ten expectativas adecuadas a su nivel de desarrollo: conocer los comportamientos típicos de cada edad te ayudará a ser realista y saber qué puedes esperar de tu peque, qué estímulos le puedes ofrecer y qué límites puedes poner.

En resumen, lo más importante es que establezcas con tu bebé un vínculo de cariño y cercanía que le ofrezca seguridad y confianza. Responder a sus necesidades y consolarlo cuando lo necesite.

Etapas en la Evolución del Vínculo del Apego

El vínculo de apego se genera desde muy pronto, durante los primeros meses de vida, pero no es algo que se cree de manera automática si no que se establece poco a poco gracias al afecto y el cariño que se impregna en las relaciones cotidianas entre el bebé y las personas que lo cuidan. Los padres son los máximos responsables y tienen un papel fundamental para que se establezca un vínculo de apego saludable. Los bebés cambian mucho durante los primeros años por eso se establecen varias etapas en la evolución del vínculo de apego.

  • Seis primeras semanas de vida: los bebés nacen con predisposición a relacionarse y muestran preferencias por voces y caras. En esta etapa reconocerán quién o quiénes son las personas a las que se apegará.
  • Desde que nace hasta los tres meses: en esta etapa el bebé manifiesta su preferencia por la persona que lo cuida. Normalmente suele ser la madre quien cubre sus necesidades, quien le atiende cuando llora, tiene hambre o lleva el pañal sucio. En esta etapa se crean las bases del vínculo de apego que empieza a unir de forma especial.
  • De los tres a los seis meses: esta fase es la de formación del apego, cuando el bebé empieza a responder a sus seres queridos de forma diferente a como lo hace con personas extrañas. Se siente tranquilo y seguro con su cuidador y se muestra incómodo cuando no está cerca. Estos meses son clave para identificar a las figuras de apego y adquirir sentimiento de confianza basado en que cuando la necesita siempre está y responde a sus necesidades.
  • Desde los seis meses hasta el primer año: etapa en la que el vínculo del apego termina de consolidarse. Cuando el cuidador se separa el bebé muestra su angustia llorando y rechaza a las personas desconocidas. Esto indica que el bebé ya ha creado un lazo profundo de afecto especial con las personas que lo cuidan.
  • A partir del primer año: es la última fase del periodo de consolidación. Hay niños que a partir del año ya son capaces de estar en calma cuando sus cuidadores no están junto a ellos, pero a otros les puede llevar más tiempo. Normalmente en este periodo ya andan y se mueven de un lado a otro y en la mayoría de ocasiones ya no muestran tanta inquietud ante los desconocidos. Aquí el vínculo se vuelve más maduro, fruto del desarrollo emocional e intelectual del bebé.
  • Después del segundo año: en esta etapa la relación de apego sigue cambiando, la intensidad es la misma, pero se manifiesta de manera diferente porque el niño o niña se ha convertido en una persona con la identidad más clara. Expresa cariño, busca ayuda cuando la necesita, tiene un papel más activo con las relaciones con los demás. Se pone de manifiesto todo lo aprendido con sus figuras de apego en los meses anteriores y se traslada a la manera de relacionarse con los demás mostrando confianza o desconfianza, autonomía o dependencia.

Acariciar, abrazar, besar, calmar, cantar y hablar son formas naturales de hablar con tu bebé y de tranquilizarle cuando está incómodo e inquieto. Esto es justo lo que necesita: disfrutar de tu compañía. Así se siente especial y querido y aprende a querer a los demás.

Patrones Básicos del Apego en la Infancia

El psiquiatra John Bowlby y la investigadora Mary Ainsworth revolucionaron el mundo del psicoanálisis de su época con sus teorías del apego e identificaron tres patrones básicos de apego en la infancia:

  1. Apego seguro: cuando el niño muestra confianza y sabe que su cuidador principal (madre o padre) está cerca. El peque explora a su alrededor seguro de lo que hace y se relaciona con extraños porque se siente seguro mientras su madre está delante. Cuando sean adultos, serán personas seguras y confiadas que desarrollarán relaciones con las personas de forma sana y tranquila.
  2. Apego evitativo: cuando el niño trata a su madre o cuidador igual que a un extraño, es decir, la ignora y evita mostrar poca o ninguna ansiedad cuando se marcha o cuando regresa. Niños que no tienen satisfechas sus necesidades y tienen que valerse por sí mismos. De adultos, serán personas que se relacionen pensando que no necesitan ayuda de nadie para salir adelante.
  3. Apego ambivalente o resistente: el niño manifiesta mucha ansiedad cuando su madre o cuidador no está, llegando a pensar que lo han abandonado, pero cuando regresa se muestra resentido y no hay manera de calmarlo. En realidad, lo que siente es que su madre no está para cubrir sus necesidades, que no está disponible y por eso cuando regresa siente que ya no confía en ella mostrándose resentido y enfadado. Cuando sea adulto tendrá miedo a ser abandonado, a que sus relaciones se terminen y como consecuencia evitará vincularse mucho con los demás para no sufrir ni sentir dolor.

Para fomentar un buen apego en tu hijo no es necesario tenerlo entre algodones hay que dejarlo crecer, esforzarse y aprender poco a poco a ser independiente.

El Vínculo Materno-Fetal y el Estado Emocional Materno

El estudio acerca de la importancia de factores emocionales, ambientales y sociales en el periodo gestacional, ha permitido detallar la influencia del estado psíquico materno tanto en variaciones en tiempo real del comportamiento fetal; como en algunas alteraciones fetales del desarrollo, las cuales presentan un correlato en el periodo post-natal. Así mismo se ha descrito su repercusión en el vínculo materno-fetal y posteriormente en el comportamiento, desarrollo y vinculación neonatal.

Una considerable cantidad de literatura científica ha permitido detallar y conocer entre otras, cómo el grado de ansiedad materna, el estrés percibido, la presencia de depresión y los factores socio-económicos poco favorables, se relacionan con el grado de vinculación materno-fetal y con las prácticas de salud o comportamientos que pueden afectar el desarrollo del embarazo y el bienestar fetal.

Dentro de estos comportamientos y prácticas de salud se encuentran la abstinencia o reducción del consumo de alcohol, del tabaco y de otras drogas, así como los efectos positivos del descanso, la alimentación adecuada y la atención prenatal.

Influencia del Estado Psicológico Materno durante el Embarazo

Estado Psicológico Efectos en el Feto
Ansiedad Materna Variaciones en la frecuencia cardiaca fetal y actividad motora
Estrés Percibido Alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso central fetal
Depresión Impacto en el comportamiento y vinculación neonatal

Todas estas representaciones mentales y reacciones emocionales de la mujer van a tener un impacto en la forma que tendrá de vincularse con su hijo/a ya desde el embarazo a un nivel emocional, pudiendo aparecer diferentes formas de relacionarse : desde el amor, la seguridad, el miedo, el rechazo, la negación, etc. La comunicación que se establece entre la madre y el bebé durante el embarazo, tanto a nivel físico como emocional, va a tener un impacto en ambos y por ello es importante cuidar esta relación y en el caso de que la madre sienta emociones negativas, debe saber que con el apoyo necesario es posible mejorar su estado, para que su embarazo sea lo más sano y satisfactorio posible.

La gestación implica una serie de factores: biológicos, cognitivo-conductuales, de personalidad, sociales y emocionales, que se relacionan entre ellos y que van a tener un impacto en la mujer y en la forma en que ésta se relaciona con su bebé y su embarazo.

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