El aborto espontáneo, también conocido como aborto natural o aborto involuntario, es la pérdida involuntaria del embarazo antes de la semana 20 de gestación. Además, un aborto espontáneo también es la pérdida de un feto con un peso inferior a los 500 gramos. Si la pérdida gestacional se produce en etapas posteriores, no se considera un aborto, sino un parto prematuro, aunque también puede terminar con la muerte del feto.
El aborto espontáneo es la interrupción involuntaria de la gestación por la pérdida del embrión o del feto antes de la semana 20 de embarazo. También se considera aborto espontáneo la pérdida de un feto con un peso inferior a los 500 gramos. Cuando el aborto se produce en un estado de gestación más avanzado, pasa a llamarse muerte fetal intrauterina.
Según las estadísticas, los abortos espontáneos se producen en el primer trimestre de embarazo y, en muchas ocasiones, la mujer ni siquiera es consciente de que estaba embarazada. El aborto espontáneo es bastante frecuente en la población, ya que entre el 15 y el 20% de todos los embarazos terminan en aborto espontáneo.
Aún así, el aborto puede derivar en serias consecuencias para la salud tanto física como mental de la mujer, pues se trata de una situación dramática para quienes desean ser padres. La recuperación de la mujer después de un aborto suele tardar varias semanas. Normalmente, la menstruación tiene lugar entre cuatro y seis semanas después de haberse producido la pérdida gestacional.
Lo realmente difícil en estos casos es recuperarse emocionalmente y no entrar en depresión. El aborto supone un duro golpe para la futura mamá, no solo por los sentimientos de pérdida, sino también por los bruscos cambios hormonales a los que se ve sometida en un período de tiempo muy corto. No hay que tener miedo ni vergüenza a la hora de pedir ayuda después de un aborto. Existen grupos de apoyo y terapias de pareja especializadas para este tipo de situaciones.
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Tipos de aborto espontáneo
Podemos distinguir diferentes tipos de aborto natural en función de los siguientes factores:
- Esporádico vs. recurrente: en función de si el aborto ha ocurrido de forma puntual o si han tenido lugar varios abortos. Esto sería lo que denominamos aborto de repetición.
- Clínico vs. subclínico: en función de si el aborto ocurre en estadios avanzados o si ocurre de forma muy temprana, es decir, cerca del momento de la implantación. Este último es el que se conoce como aborto bioquímico o microaborto y la mujer lo suele confundir con una menstruación.
- Anembrionado vs. embrionado: en el primer caso, no es posible apreciar el embrión dentro del saco gestacional por ecografía, lo cual se conoce como huevo huero. En el segundo caso, sí se observa embrión pero éste ha detenido su desarrollo. Esto tipo de aborto también se denomina aborto retenido o aborto diferido.
- Completo vs. incompleto: en función de si se consigue eliminar todo el contenido uterino tras el aborto o, por el contrario, aún quedan restos fetales dentro del útero.
¿Cuáles son las causas del aborto espontáneo?
Entre las causas que pueden llevar a la pérdida gestacional, encontramos aquellas relacionadas con el feto y las que atañen a la futura madre. Las comentamos a continuación:
- Causas fetales: los fallos cromosómicos en el feto son una de las principales causas por las que el desarrollo embrionario puede detenerse. Alrededor de la mitad de los abortos espontáneos se deben a problemas cromosómicos en el feto como un déficit o exceso de cromosomas que impiden el desarrollo adecuado del feto.
- Causas maternas: las alteraciones en la cavidad uterina, las infecciones y algunas enfermedades autoinmunes o endocrinas, como la celiaquía o la diabetes, son también razón de pérdida fetal. Afecciones maternas como la diabetes mal controlada, problemas hormonales, anomalías uterinas, infecciones graves y enfermedades autoinmunes pueden aumentar el riesgo de aborto.
Las complicaciones propias del embarazo pueden terminar en un aborto espontáneo. Sin embargo, lo cierto es que la gravedad de estas complicaciones aumenta cuando existen factores de riesgo como los que detallamos a continuación:
- Una dieta incorrecta o insuficiente. La alimentación es un factor que se debe cuidar mucho durante el embarazo.
- Cuando la futura mamá es fumadora o bebe alcohol.
- Si existe algún tipo de desequilibrio hormonal.
- Padecer algún tipo de infección de transmisión sexual.
- Problemas de salud como, por ejemplo, enfermedades cardíacas congénitas, enfermedades renales o enfermedades de la tiroides.
- Tener una fiebre alta.
- Tener un DIU colocado en el momento en que tuvo lugar la concepción.
Síntomas de amenaza de aborto
Aunque una mujer puede tener ciertos síntomas o signos de aborto, no siempre se va a producir la pérdida gestacional. La amenaza de aborto es simplemente un aviso de que este riesgo existe. Estos son los síntomas que pueden hacer sospechar un inminente aborto:
- Sangrado vaginal abundante y con coágulos. El sangrado es el síntoma más común y puede presentarse en diferentes intensidades. Puede comenzar como un manchado leve y progresar hasta convertirse en un sangrado abundante, similar al de una menstruación intensa. En algunos casos, el sangrado puede contener coágulos o fragmentos de tejido gestacional, lo cual indica que se está expulsando parte del contenido uterino.
- Aparición de dolores desconocidos o molestias poco comunes de intensidad medio-alta.
- Dolor abdominal y cólicos fuertes. Los cólicos abdominales, que suelen ser similares a los de la menstruación, pueden variar en intensidad, desde molestias leves hasta dolor severo. Este dolor generalmente se localiza en la parte baja del abdomen o en la región pélvica, y puede irradiarse hacia la espalda o las piernas.
- Fiebre. Aunque menos frecuente, la fiebre puede ser un síntoma de una infección asociada al aborto, especialmente en casos de aborto incompleto o séptico.
- Debilidad. La fatiga y la debilidad también pueden aparecer durante un aborto espontáneo, especialmente si se produce un sangrado en cantidad muy abundante.
Cuando una mujer presenta cualquier señal de amenaza de aborto, debe contactar de inmediato con especialistas para poder poner solución a tiempo y que la amenaza no se convierta en un aborto.
Tratamiento del aborto involuntario
En caso de amenaza de aborto, lo más indicado es el reposo en cama y sedantes uterinos. También en algunos casos se da progesterona, aunque algunos estudios científicos no acaban de ponerse de acuerdo sobre su eficiencia.
Si finalmente se produce el aborto, en principio no es necesario ningún tratamiento específico. Simplemente, el feto y todas las estructuras gestacionales son expulsados a modo de pérdida de sangre.
Si esto no sucede, será necesario proceder a la evacuación por medio de un curetaje o legrado uterino. El legrado se lleva a cabo con anestesia, dilatando el cuello del útero y extrayendo los restos de tejido que hayan podido quedar retenidos.
También existen casos en los que se acaba de inducir el aborto con medicamentos, como el Misoprostol para provocar contracciones uterinas, las cuales ayudarán a eliminar los restos abortados. Esto es lo que se conoce como aborto farmacológico.
También es importante analizar si la madre ha padecido alguna infección como la toxoplasmosis o la rubeola, las cuales pueden causar alteraciones fetales que lleven a la pérdida gestacional. Otras enfermedades que se deben tener en cuenta cuando se busca el embarazo, por su posible relación con el aborto, son las anomalías uterinas o las enfermedades inmunológicas.
Por otra parte, es fundamental llevar una vida sana, con una dieta equilibrada, evitando los excesos y haciendo ejercicio moderado. Además, se debe acudir a todas las revisiones gestacionales marcadas por el ginecólogo y seguir con disciplina sus indicaciones.
Aborto espontáneo diferido
El aborto espontáneo diferido, también conocido como aborto retenido, significa que el aborto se retrasa y que el cuerpo tarda un tiempo, a veces varias semanas, en expulsar al feto. Esto se revela por la aparición de sangrado o puede descubrirse durante una ecografía. A menudo, los síntomas del embarazo persisten aunque el feto ya no esté vivo.
Los síntomas de un aborto retenido pueden variar y muy a menudo no se presenta de la forma en que lo hacen la mayoría de los abortos espontáneos. Esto se debe a un hecho básico: no hay expulsión del embrión del cuerpo de la mujer. En cierto sentido, el cuerpo actúa como si el embarazo todavía estuviera en curso. No es probable que este tipo de aborto espontáneo cause sangrado intenso o dolor intenso, a veces solo hay síntomas muy leves.
Es decir, el diagnóstico del aborto diferido se revela de una manera especial, normalmente durante una visita al médico y mediante una ecografía.
Manejo del aborto espontáneo diferido
El manejo del aborto espontáneo diferido puede variar según la situación y las preferencias de la mujer:
- Manejo expectante: en muchos casos, el cuerpo de la mujer expulsa naturalmente el tejido fetal días o semanas después si el embarazo no evoluciona.
- Dilatación y legrado: si el cuerpo no expulsa todo el tejido fetal de manera natural, se puede realizar un legrado. Este es un procedimiento médico en el que se dilata el cuello uterino y se retiran los tejidos que están dentro del útero.
El aborto diferido es una experiencia difícil desde el punto de vista psicológico para las mujeres y también para sus parejas. Si una mujer experimenta síntomas de aborto diferido, es fundamental que busque atención médica para recibir un diagnóstico adecuado y el tratamiento necesario.
Aborto incompleto
El aborto incompleto es una complicación del embarazo que ocurre cuando parte del tejido gestacional permanece en el útero tras la expulsión parcial del contenido uterino. Esta condición requiere atención médica inmediata, ya que puede dar lugar a infecciones, hemorragias y otras complicaciones graves si no se maneja adecuadamente.
El aborto incompleto se define como la expulsión parcial de los productos de la concepción (embrión, saco gestacional o tejido placentario), dejando restos en la cavidad uterina. Este tipo de aborto puede presentarse de forma espontánea o como complicación de un procedimiento de interrupción del embarazo.
El aborto incompleto puede tener diversas causas, que incluyen factores genéticos, anatómicos, infecciosos y procedimientos mal realizados. Los síntomas del aborto incompleto pueden variar en severidad dependiendo de la cantidad de tejido retenido en el útero.
El diagnóstico del aborto incompleto se realiza mediante una combinación de historia clínica, examen físico y estudios de imagen. El manejo del aborto incompleto se enfoca en eliminar los restos gestacionales del útero y prevenir complicaciones como infecciones o hemorragias.
¿Puedo reducir el riesgo de aborto?
Es importante recordar que no puedes provocar un aborto espontáneo por estrés, ejercicio o levantamiento de objetos pesados. Tampoco puedes provocarlo volando en avión.
Sin embargo, cuando estás esperando un bebé, hay cosas que puedes hacer para cuidarte lo mejor posible, como:
- Mantener una dieta nutritiva y variada
- Hacer ejercicio de manera regular
- Descansar cuando te sientas cansada
- Evitar fumar y consumir alcohol o drogas
- Ser precavida con los medicamentos y, en caso de necesitar tomar alguna medicación, consultar siempre con tu matrona o médico
- Tomar ácido fólico adicional, ya que puede tener un efecto protector y disminuir el riesgo de malformaciones en el embrión
