¿Qué molesta a un niño autista? Causas y cómo ayudar

El autismo, o Trastorno del Espectro Autista (TEA), afecta la comunicación, las habilidades sociales, los intereses y los conocimientos de los niños que lo padecen. A menudo, se detecta por primera vez alrededor de los dos años de edad.

Los niños con TEA pueden mostrar comportamientos alterados debido a la frustración, la ansiedad o las necesidades insatisfechas. La intensidad y la frecuencia de estos comportamientos pueden ser más pronunciadas en aquellos niños con dificultades en la regulación emocional y la comunicación.

Causas del malestar en niños con TEA

Las causas exactas del TEA no son conocidas en este momento. Se cree que puede estar causado por una combinación de factores, incluidos los genes que heredamos de nuestros padres.

Un comportamiento alterado puede ser una forma de comunicación o una respuesta a un entorno que no siempre está adaptado a sus necesidades sensoriales o de procesamiento.

En el autismo, los problemas de interacción social, de comunicación, los trastornos sensoriales o los trastornos del comportamiento tienen en muchos casos como consecuencia ciertas conductas desafiantes.

Tipos de conductas desafiantes

Dentro de las conductas desafiantes existen las agresiones físicas o verbales y las autoagresiones.

  • Agresividad: Es muy común en los niños con autismo, sobre todo si carecen de la comunicación verbal. Surgen en un intento de proteger su seguridad, su felicidad o bienestar. Esto puede convertirse en un problema grave cuando es una conducta repetitiva y sin control.
  • Autoagresión: Una persona se centra demasiado en su cuerpo: morderse, arrancarse el pelo, las pestañas, golpearse la cabeza.

En determinados casos, el niño se auto-agrede como forma de auto estimulación: por ejemplo, se golpea la cabeza al mismo tiempo que se balancea. En realidad no siente dolor, simplemente la estimulación. También encontramos situaciones donde el detonante es un ruido, debido a una hiper o hipo sensibilidad, que provoca un acceso de furia traducido en un comportamiento violento hacia él mismo.

Entendiendo las estereotipias

Las diversas estereotipias en los niños con autismo (aleteo de brazos y manos, saltos, balanceos, etc.), suele ser una preocupación para las familias, ya que, al aparecer sin avisar y sin un aparente motivo, nos es difícil comprenderlas.

Las estereotipias son movimientos o vocalizaciones repetitivos, involuntarios y rítmicos. Se realizan sin ningún propósito y siguen una pauta fija.

Las estereotipias en los niños con autismo aparecen cuando él pequeño considera que los estímulos sensoriales son excesivos o que sobrepasan un determinado umbral de tolerancia (ruidos, acúmulo de personas, luces, etc.) o por falta de estímulos.

El aleteo de manos es un movimiento repetitivo e involuntario en el que el niño agita las manos de forma rápida, generalmente como respuesta a una emoción intensa (de excitación, nerviosismo o cansancio). Es relativamente común durante ciertas etapas del desarrollo infantil, especialmente en niños menores de tres años.

¿Cómo ayudar?

Reemplazando ese patrón de comportamiento por otro más apropiado y funcional. Podemos explicarle que es mejor que no mueva las manos de esa manera porque podría hacerse daño en las muñecas. Pero no olvidemos que se trata de un acto involuntario o semivoluntario.

Si sabemos cuándo y por qué nuestro hijo aletea las manos estaremos preparados para intervenir en el momento oportuno. Podemos recurrir a múltiples estrategias: pedirle que nos de un abrazo, ofrecerle juguetes moldeables o con texturas y densidades diferentes, formularle preguntas concretas para que exprese por qué no se encuentran bien.

Estrategias para prevenir y abordar las conductas desafiantes

Ya has visto que una vez entendido que el mal comportamiento de un niño no TEA no es intencional, podemos abordar el problema de una manera racional y enseñarle al niño a canalizar su frustración sin que desemboque en un mal comportamiento.

El verdadero reto ante este tipo de problemas no es el gestionarlos sino saber evitar las conductas desafiantes y prevenirlas. En este aspecto, la comprensión y conocimiento que tienen los padres de su hijo es fundamental.

  • Establecer rutinas claras: Los niños con TEA tienen muchas dificultades con todo lo imprevisible. Por lo tanto, los acontecimientos inesperados pueden causarlos ansiedad y provocar comportamientos difíciles. Establecer una rutina diaria clara puede ayudar a prevenir estos comportamientos.
  • Comunicación clara: La comunicación puede ser difícil para los alumnos con TEA, por lo que es importante ser claro. Es posible que no puedan seguir tus instrucciones si eres impreciso.
  • Técnicas de relajación: Ayudan a controlar las conductas desafiantes, ya que pueden detener la escalada. También pueden ser medidas preventivas si detecta las primeras señales de advertencia de una crisis de conducta: taparse los oídos y los ojos, mecerse, inquietarse, retorcerse las manos, moverse nervioso, etc.
  • Refuerzo positivo: Cuando reconoces y felicitas a tus alumnos autistas, es más probable que participen, se esfuercen y muestren un buen comportamiento en clase.

Lo más eficaz es establecer una rutina y método de disciplina donde se recompensen las conductas adecuadas y se ignoren o reprueben las conductas inapropiadas. Los “castigos” nunca deben ser físicos porque además de lesionar al niño física y emocionalmente, lacerando su autoestima, aumenta la conducta agresiva y violenta.

Apoyo en el aula

Para entender y gestionar el comportamiento y el aprendizaje de los alumnos con TEA, es importante comprender los retos a los que se enfrentan.

Algunos consejos prácticos para supervisar y mejorar el comportamiento de los alumnos autistas:

  1. Promover un entendimiento más profundo de la individualidad de cada alumno autista.
  2. Evitar el tiempo muerto, asignando tareas o actividades específicas.
  3. Considerar las sensibilidades sensoriales y realizar ajustes en el entorno.
  4. Ser coherente con las expectativas en el aula.

En EE. UU., cada niño con TEA tiene un Plan de Intervención Conductual, que se describe en su Programa Educativo Individualizado. Aunque en otros países no exista esta herramienta, podemos desarrollar algo parecido. Un escrito compartido y completado por todos los que trabajan con el niño en el que se describen las necesidades y conductas específicas y las medidas positivas que pueden adoptarse para mejorar su comportamiento.

Consejos para el manejo de niños con autismo en el aula | Dr. Roberto Rosler

Terapias y tratamientos

No hay un tratamiento curativo para los TEAs, pero los niños que están afectados pueden beneficiarse de diferentes maneras a través del control de sus síntomas.

Las terapias como el Análisis de comportamiento Aplicado (ACA) pueden ayudar a mejorar las habilidades sociales y comunicativas de su hijo. Esto implica que su hijo sea visitado por un psicólogo clínico o a un terapeuta experto que utiliza una técnica que implica un comportamiento adecuado y beneficioso.

Un Sistema de Comunicación de Cambio de dibujos, en donde enseñan a su hijo a cambiar una figura por algo que el quiere.

Los niños con un TEA a menudo necesitan una educación asistida y con ayudas especiales. En general, los niños autistas trabajan mejor si sus actividades de clase están muy estructuradas.

Aspecto Descripción
Comunicación Dificultades para desarrollar el discurso verbal habitual o las habilidades no verbales.
Habilidades sociales Dificultades para relacionarse con otras personas, hacer amistades o entrar en contacto con otros niños.
Intereses Pueden mostrar muy poco o ningún interés en juegos que implican fingimiento o imaginación.
Sensibilidades sensoriales Pueden manifestarse como conductas de búsqueda o evitación sensorial.

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