Es un momento complicado: te enfrentas a una situación que jamás pensaste que vivirías. Ese niño o niña que antes buscaba tu abrazo y te miraba con admiración ahora alza la voz, te lanza palabras hirientes e incluso puede llegar a la agresión física.
Antes de que te sientas culpable o perdido/a, quiero que sepas algo importante: no estás solo/a. Superar una situación como esta no es sencillo, pero tampoco es imposible. A veces, tratar de afrontarla por nuestra cuenta puede resultar abrumador, y es ahí donde la terapia puede marcar una gran diferencia.
Contar con la guía de un profesional no solo te ayudará a entender mejor lo que está pasando, sino que también te proporcionará herramientas efectivas para gestionar la situación y reconectar con tu hijo desde un lugar más seguro y saludable. Recuerda, buscar ayuda no es un signo de debilidad, sino de valentía y compromiso con el bienestar de tu familia.
Entendiendo la adolescencia
Los adolescentes están en un periodo crucial de desarrollo, no solo físico, sino también emocional y social. Sus cerebros están en plena transformación, particularmente la corteza prefrontal (encargada de regular impulsos y emociones), que no termina de madurar hasta los 20 años. A esto se suma que la adolescencia es una etapa de búsqueda de identidad, de querer ser “independientes” y marcar límites con los padres.
¿Cómo manejar la ira en adolescentes?
En Ginebra, pude comprobar que una gran parte de los alumnos de 3º de secundaria, son adolescentes bloqueados por el miedo frente a un futuro, que no quieren afrontar. El sistema escolar en conjunto, les pide tomar decisiones cara a su futuro y sobre todo, se les explica que después, estarán solos frente a ellos mismos para gestionar sus estudios. Estas situaciones se viven con más frecuencia en el seno de familias monoparentales y en madres solas con “su adolescente”.
Posibles causas del comportamiento agresivo
- Frustraciones acumuladas: A menudo, los adolescentes no saben expresar lo que sienten y recurren al ataque.
- Cómo aprenden a comunicarse: Los hijos a menudo reflejan lo que ven en casa. Si han percibido que en momentos de estrés los conflictos se resuelven con tensión, pueden replicarlo.
- Normas y límites confusos: Los adolescentes necesitan límites claros, pero a veces estos se vuelven borrosos porque no siempre sabemos cómo aplicarlos.
¿Cómo reaccionar ante la agresión?
Lo primero y más importante es abordar la situación desde la calma. Aunque pueda parecer imposible, responder con gritos o castigos desmedidos solo escalará el conflicto.
Pasos a seguir:
- Respira y controla tu reacción inmediata: Cuando tu hijo te insulta o actúa de forma violenta, tu instinto puede ser devolver el grito o aplicar un castigo inmediato. Sin embargo, esto solo refuerza el círculo de agresividad.
- Habla desde la empatía y la firmeza: Es crucial que tu hijo sepa que sus acciones tienen consecuencias, pero esto no significa humillarlo ni hacerlo sentir peor.
- Revisa los límites en casa: Los adolescentes necesitan límites claros y consistentes para sentirse seguros. Por ejemplo, puedes establecer reglas como: “En esta casa nos tratamos con respeto."
- Busca momentos de conexión: A menudo, el comportamiento agresivo es un grito de ayuda enmascarado. Busca tiempo para compartir con tu hijo, hacer algo que le guste o simplemente preguntarle cómo está.
Establecer límites claros
Es necesario que el joven sepa claramente qué conductas puede hacer y cuáles no estás dispuesto a tolerar como padres. Las normas claras es el mejor favor que puedes hacer a tu hijo para enseñarle a comportarse correctamente. No hace falta poner demasiadas normas, pero sí que quede claro que son de obligado cumplimiento. En el caso de un adolescente es necesario, como mínimo, establecer:
- De cuánto dinero va a disponer
- Qué horarios tiene que cumplir
- Qué tareas de la casa son su responsabilidad
- Qué responsabilidades tiene (estudiar, trabajar,…)
No vamos a consentir que salten estos límites y tendremos que ser muy inflexibles a la hora de aplicarlas (ya que estamos en un proceso de reeducación, no podemos dejar pasar una).
Reforzar las conductas correctas
De igual forma que no vamos a consentir los comportamientos que queremos que deje de hacer, vamos a premiar y reforzar los comportamientos positivos y deseables que tiene tu hijo. La cuestión no es convertirnos en “los malos de la película” sino de transmitir un mensaje claro de cómo esperamos que haga las cosas.
Firmeza y amor es un buen modelo para educar a los hijos, y los hijos tienen que aprender que conductas suyas van a ser respondidas con firmeza y cuáles con amor.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Si la situación se repite o empeora, acudir a un psicólogo especializado en adolescentes puede marcar la diferencia. Superar una situación como esta no es sencillo, pero tampoco es imposible. A veces, tratar de afrontarla por nuestra cuenta puede resultar abrumador, y es ahí donde la terapia puede marcar una gran diferencia.
Recuerda, esta situación no define quién eres como padre o madre, ni quién es tu hijo. Es un reto, sí, pero también una oportunidad para aprender, crecer y fortalecer vuestra relación.
Nunca usar la violencia
Cuando una madre dice: Mi hijo es violento es que la situación es realmente complicada desde hace tiempo. En el lenguaje de la violencia, él siempre va a ganar, así que no sirve de nada gritar, insultar ni ponerse agresivo, porque lo único que van a conseguir los padres es perder la autoridad que tienen.
Tabla resumen de acciones a seguir
| Acción | Descripción |
|---|---|
| Mantener la calma | Evitar reaccionar con gritos o castigos desmedidos. |
| Establecer límites claros | Definir normas y consecuencias de su incumplimiento. |
| Buscar conexión | Compartir tiempo de calidad con el hijo. |
| Reforzar conductas positivas | Premiar y reconocer los comportamientos deseables. |
| Buscar ayuda profesional | Acudir a un psicólogo si la situación persiste o empeora. |
Recuerda, es vital transmitir al niño que la violencia no es algo permisible. Que no es condicional: ‘si te pega poco es un juego’, ‘si te pega un amigo es bromeando’. No. Si estás de acuerdo con una crianza desde la compasión, tengo un curso online diseñado para ti. Se llama Crianza sin Agobios y puedes informarte de su contenido aquí. La nueva edición ya está abierta y comenzará el 26 de abril de 2019.
