¿Qué hacer para estimular el movimiento fetal durante el embarazo?

Sentir que el bebé se mueve es una de las sensaciones más bonitas que puede experimentar una embarazada. Se trata de un momento mágico en el que madre/padre conectan con su bebé por primera vez y establecen un vínculo que durará toda la vida. En muchas ocasiones, cuando pasamos tiempo sin notarlo, buscamos fórmulas que nos permitan seguir interaccionando con él. Por ello, te damos algunos trucos para conseguir que el bebé se mueva.

¿Cuándo empezarás a sentir a tu bebé?

La mayoría de los bebés son capaces de moverse desde la semana 14 de embarazo, pero no será hasta unas 6 semanas después, alrededor de la semana 20, que las madres podrán sentirlos. Esto ya que, aunque pueden moverse desde una edad bastante temprana, aún no son lo suficientemente grandes ni tan activos como para que las gestantes puedan percatarse de sus movimientos. De hecho, a medida que el bebé crece y se desarrolla es más fácil percibir sus movimientos.

Se estima que el mejor momento para notar sus pataditas y los giros que hace el vientre materno es en el último trimestre del embarazo ya que para este entonces será bastante grande y reaccionará mejor a los estímulos externos. No obstante, es importante tener en cuenta que para finales de la gestación lo más habitual es que los movimientos se vayan notando menos ya que el bebé cuenta con mucho menos espacio para moverse.

¿Es normal no sentir al bebé durante los primeros meses de embarazo?

Hay madres que se preocupan cuando han pasado algunos meses y no sienten a su bebé. Si bien no es lo más habitual, tampoco significa que deba estar relacionado con un problema en el embarazo. Hay bebés que son mucho más perezosos y, por tanto, tardan mucho más que otros en empezar a moverse. Asimismo, es completamente normal que a lo largo del día pasen tiempo quietos. Esto ocurre, sobre todo, cuando están descansando en el vientre materno, de manera que no se mueven o lo hacen tan lentamente que no es posible percibir sus movimientos.

En algunos casos, la ubicación de la placenta también puede dificultar que la madre perciba los movimientos. Se conoce que cuando la placenta se ubica en la cara anterior del útero es más complicado para la madre percibir los movimientos durante los primeros meses de embarazo. También es habitual notar menos los movimientos cuando el bebé está ubicado de tal forma que sus brazos y piernas se alejan de la pared uterina o cuando hay poca cantidad de líquido amniótico, un problema que, si bien no tiene que ser peligroso, puede tener serias consecuencias, de manera que se recomienda darle seguimiento con un especialista.

En cualquier caso, el hecho de que no seas capaz de notar los movimientos del bebé a partir de la semana 20 no tiene que ser motivo de preocupación. Tampoco deberías asustarte si sus movimientos se reducen o detienen de forma brusca. En la mayoría de los casos se debe simplemente a que tu bebé está reposando, por lo que no hay que alarmarse. No obstante, si en el transcurso del tiempo y, tras estimular al pequeño, sigues sin notar ningún movimiento quizá debas consultar a tu médico para que se cerciore de que todo marcha bien.

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Trucos para estimular al bebé y hacer que se mueva

Si bien cada bebé es un mundo, existen algunos trucos sencillos y fáciles de implementar que te permitirán interactuar con el bebé desde el vientre materno y estimularlo para que se mantenga más activo.

  • Cambiar de posición: Prueba a tumbarte y recostarte sobre el lado izquierdo. Esto hará que el oxígeno llegue mejor a la placenta, lo que estimulará al pequeño y lo incentivará a estar más activo. Otra forma de conseguir el mismo resultado consiste en acostarte y subir las piernas a un ángulo de 45 grados para mejorar la circulación.
  • Poner música: A partir del segundo trimestre de embarazo el bebé ya es capaz de identificar sonidos que provienen del exterior, por lo que otro truco efectivo para activarlo consiste en ponerle música en el vientre materno. Esto no solo contribuirá a desarrollar su oído y sus funciones cerebrales, sino que lo activará y hará que se mueva. Eso sí, evita poner la música demasiado fuerte ya que, de lo contrario, podría afectar su aún delicado oído.
  • Hablar con el bebé: Otro buen truco para hacer que el bebé se mueva en el vientre materno consiste en hablarle durante un largo rato. No tiene que ser necesariamente la madre. Se conoce que a medida que se desarrolla su sistema auditivo el bebé es capaz de diferenciar las voces y reconocer la voz de su padre, sus abuelos o su hermanito. Por tanto, una buena manera de activarlo y fortalecer el vínculo con sus otros familiares consiste en animarlos a que le hablen.
  • Comer alimentos dulces: Los alimentos dulces aumentan los niveles de glucosa en sangre, provocando un pico de energía en el cuerpo de la madre y, por ende, en el bebé. Por tanto, son un buen recurso para activar al pequeño y hacer que se mueva. Prueba a tomar un zumo, comer chocolate o una fruta y espera tranquilamente unos 20 minutos. Tras ese tiempo es muy probable que empieces a notar a tu bebé moverse. Vale destacar que es un truco que debes aplicar con mesura ya que el consumo excesivo de azúcar puede desencadenar diabetes gestacional.
  • Masajear el vientre: Otra buena manera de activar al bebé consiste en masajear o acariciar el vientre durante un rato. El bebé es capaz de percibir estos movimientos y, la mayor parte de las veces es capaz de responder a ellos cambiando de posición o moviendo alguna parte de su cuerpo. Para conseguir un mejor resultado, puedes hacer masajear el vientre mientras te tumbas sobre el lado izquierdo de tu cuerpo para mejorar además la oxigenación al bebé.
  • Activarse físicamente: Practicar gimnasia para embarazadas, hacer ejercicios de pilates o yoga es una buena manera de mejorar la salud durante la gestación, entrenar la flexibilidad y aliviar las molestias propias del embarazo. Sin embargo, lo que pocos saben es que también es un buen ejercicio para activar al bebé y hacer que se mueva al ritmo de la madre. Practicar ejercicio físico durante el embarazo es muy beneficioso para la madre, preparándola para el parto y mejorando su recuperación durante el postparto. Además es un truco para que el bebé también se mantenga activo y, por lo tanto, lo puedas notar más.
  • Practicar meditación: Estar tranquila y relajada ayuda a la madre a relajar los músculos del vientre, haciendo que sea más sencillo sentir al bebé cuando se mueve. Por eso, una buena manera de estar atento a los movimientos del pequeño consiste en practicar la meditación u otros ejercicios como la respiración profunda. Una forma de relajar mente y cuerpo y fomentar la interacción con el bebé.
  • El truco de la linterna: Se dice que a partir del segundo trimestre los bebés también pueden percibir las luces del exterior. De ahí que otro truco consista en apuntar a la barriga con una linterna para estimular los reflejos del pequeño y animarlo a moverse.

Ejercicios para ayudar a que el bebé se coloque en posición cefálica

La forma más segura en que el bebé debe estar colocado al final del embarazo es la posición cefálica. Esto quiere decir que el feto se coloca en el útero de su madre con la cabeza hacia abajo. Si llegamos al último trimestre de embarazo y el bebé decide colocarse de nalgas, existen técnicas médicas para intentar que se dé la vuelta y se coloque apoyando la cabeza en la pelvis de la mamá. Por ejemplo, la versión externa. Pero también existen ejercicios y otras técnicas que nos podrían ayudar a que le bebé se coloque sin recurrir a las prácticas médicas.

Prácticas como el yoga, el Pilates o la natación nos aportan durante el embarazo la posibilidad tanto de ejercitar nuestro cuerpo. Y en el caso del yoga, conseguimos conectar nuestro cuerpo y nuestra mente, buscar la calma y disfrutar de nuestro embarazo de una forma consciente. Pero, además, pueden ayudarnos con sus diferentes "asanas" (o ejercicios) para intentar que el bebé se coloque de cabeza. Aunque lo recomendable es que consultes con un monitor especialista en yoga o Pilates para el embarazo, algunas de estas posturas son sencillas y las podrías realizar en tu casa una vez aprendidas.

Algunos ejercicios que puedes realizar son:

  • Postura de manos y rodillas: Practica esta posición sobre manos y rodillas durante 10 minutos y dos veces al día. Se trata de un ejercicio muy popular que seguramente habrás realizado con tu matrona durante las clases de preparación al parto. Colócate a cuatro patas, apoyando bien las manos y las rodillas en la colchoneta. Vigila que tu zona lumbar no se arquee. Entonces coge aire y encorva la espalda lentamente, como haría un gato enfadado que se eriza, luego ve soltando el aire lentamente a la vez que vuelves a la postura inicial. Debes hacer este ejercicio pausadamente, sintiendo el movimiento de cada vertebra.
  • Elevación de pelvis: Tumbada sobre una colchoneta, apoya bien la espalda en el suelo, ten cuidado con la columna lumbar. Dobla las rodillas y apoya los pies sobre el suelo. Eleva la pelvis despacio, cuando llegues arriba haz una pequeña pausa y baja lentamente, como si fueras apoyando la espalda vertebra a vertebra en el suelo.
  • Sentarse sobre una pelota de pilates: Siéntate sobre la pelota teniendo bien apoyados los pies en el suelo y sin arquear la espalda.
  • Postura fetal invertida: Es también una "asana" de yoga que necesita cierta práctica, así que consulta con un especialista antes de realizarla por tu cuenta. Consiste en colocarse de rodillas sobre una colchoneta y bajar doblando la espalda hacia delante hasta apoyar la cabeza sobre los brazos, colocando un cojín bajo los brazos y el pecho.

Recuerda que antes de realizar cualquiera de estas actividades es mejor consultar a tu matrona o tocólogo. Ellos te podrán aconsejar su realización o no en caso de que existan contraindicaciones en tu caso.

Otras técnicas para estimular el movimiento fetal

  • Nadar: Nadar también puede ser de utilidad.
  • Moxibustión: Se basa en que el bebé oiga sonidos agradables en la parte baja del útero para intentar que se coloque. Se utiliza raíz de artemisa prensada en forma de puro para aplicar calor en ciertas zonas del cuerpo. El puro, una vez prendido, se dirige a ciertos puntos específicos, pero manteniendo una distancia con la piel de unos 4 cm, en particular se aplica en un punto conocido como “meridiano de la vejiga” que se encuentra en la cara externa del dedo meñique del pie. El tratamiento suele tener una duración de dos semanas con sesiones de 15 minutos. La moxibustión se utiliza en muchos casos combinada con la acupuntura, pudiendo potenciar su efecto.
  • Relajación y visualización: Es importante buscar un momento tranquilo y utilizar alguna técnica de relajación que conozcas. Una vez conseguido el estado de relajación, concéntrate en relajarte, en particular tu abdomen, y visualiza a tu bebé dando la vuelta y colocándose bien.
  • Haptonomía: Se la conoce como "ciencia de la afectividad" pues estudia las relaciones afectivas. En este caso se basa en estimular la comunicación entre la mamá y el bebé a través del tacto y conseguir una respuesta positiva del bebé. Coloca las manos en tu vientre y localiza la cabeza del bebé, después dibuja con las yemas de tus dedos y mediante suaves toquecitos el camino que debe recorrer el bebé hasta colocarla en tu pelvis. En ningún caso intentes masajear el abdomen ni empujar al bebé. Concéntrate y conecta primero con tu bebé. Tómate tu tiempo antes de intentar indicarle el camino sólo con suaves toques sobre tu piel.

El embarazo es una etapa muy especial en la vida de una mujer, y uno de los momentos más emocionantes es sentir los primeros movimientos de tu bebé. Es recomendable que las mamás lleven un control de los movimientos fetales, especialmente durante las semanas de mayor actividad. Recuerda que cada embarazo es único, por lo que la cantidad de movimientos puede variar. Lo importante es estar atenta a cualquier cambio en los patrones.

Si estás realizando todas estas acciones para hacer que tu bebé se mueva, pero pasan las horas y sigues sin obtener el esperado movimiento de tu pequeño, lo mejor es que acudas a urgencias para comprobar que todo está bien.

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