¿Qué hacer en caso de cólico nefrítico? Tratamiento y prevención

El cólico nefrítico es una afección de los riñones y las vías urinarias que puede resultar muy dolorosa y que afecta de forma muy distinta a cada persona que lo sufre. En la gran mayoría de los casos, un cálculo renal se expulsa de forma natural y solo hay que paliar el dolor con ayuda de un urólogo especialista, pero en otras ocasiones es necesario aplicar un determinado tratamiento dirigido al cólico nefrítico.

¿Qué es un cólico nefrítico y cuáles son los síntomas?

Un cólico nefrítico es un dolor intenso que se presenta a la altura de los riñones o de los conductos urinarios. Esta afección también es conocida como cólico renal, y requiere de atención médica de urgencia para acabar con el motivo de que los riñones se dilaten y dejen de generar un dolor que puede llegar a ser difícilmente soportable.

La existencia de un cálculo renal no es extraña, el problema llega cuando éste es del tamaño suficiente como para despertar el dolor del cólico nefrítico al descender por los uréteres.

Existen diferentes síntomas de un cólico nefrítico, pero estos son los principales:

  • Dolor intenso en la zona lumbar que se extiende hacia los riñones, la zona inguinal y los genitales. Dicho dolor puede ser variable, y puede estar acompañado además por una molesta sensación de ardor y escozor al miccionar.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dificultades a la hora de orinar y necesidad de hacerlo muy poco a poco.
  • Oscurecimiento de la orina, que además puede ir acompañado de olores desagradables.
  • Algunos síntomas del cólico nefrítico son dolor intenso en zona lumbar, mareos, sudores y náuseas.
  • El cólico nefrítico se caracteriza por la aparición repentina de un dolor en un lado del abdomen o de la región lumbar, que aparece y desaparece y produce una sensación de pinchazo o quemazón.

Por supuesto, ninguno de estos síntomas debe ser ignorado.

Cólico renal: Tratamiento y alivio - Dr. Maximiliano López Silva

Causas: ¿por qué se forman piedras en el riñón?

El cólico en los riñones se debe, por lo general, por la presencia de una piedra o cálculo renal en los uréteres, que son los estrechos conductos por los que la orina pasa desde los riñones a la vejiga. Estos cálculos renales son piedras formadas por sales de calcio o ácido úrico generalmente, que se forman en el riñón y que, si adquieren un tamaño considerable y se desprenden hacia los uréteres, pueden obstruirlos y no dejar pasar la orina que va rumbo a la vejiga.

Estos cálculos en ocasiones tienes un origen genético hereditario o metabólico. En otros casos hay factores que favorecen su formación:

  • Baja ingesta de líquidos
  • Exceso de peso.
  • Dieta inapropiada.
  • Algunas enfermedades.
  • Suplementos y medicamentos inadecuados.
  • Cálculos renales. La obstrucción por cálculos renales es la causa más común del cólico nefrítico.
  • Estrechamientos del uréter.
  • Compresión externa.
  • Hábitos no saludables.
  • Origen desconocido.

La causa principal del cólico nefrítico es la presencia de cálculos o piedras en el interior del riñón o en los uréteres. En otras ocasiones, el cólico nefrítico es secundario no a una litiasis, sino a una estenosis (estrechez) en la pelvis renal o el uréter, que puede ser congénita o adquirida.

El riñón se encarga de filtrar muchas sustancias, entre ellas sales minerales. A mayor cantidad de estas sustancias en el plasma sanguíneo que el riñón depura, mayor presencia a nivel de la orina.

La orina tiene una capacidad limitada de dilución, es decir, puede contener diluidas ciertas sustancias hasta un determinado limite. En el momento en que estas sustancias son muy abundantes, el componente acuso de la orina ya no puede diluirlas más y es cuando las sales precipitan y aparecen en estado sólido en forma de cristales en la orina.

A medida que aumenta el número de cristales, éstos se van uniendo entre sí y forman un agregado que va aumentando de tamaño, lo que se conoce como litiasis renal.

La mayoría de estos cristales están formados por sales de calcio, aproximadamente un 70%, especialmente de oxalato cálcico, aunque también de fosfato cálcico. Menos frecuente son las litiasis formada por ácido úrico, un 10% aproximadamente, las de origen infeccioso, formadas por estruvita, y las de cistina, un aminoácido que se acumula en pacientes que sufren de cistinuria, un trastorno hereditario autosómico recesivo que se caracteriza por la pérdida en exceso de este aminoácido en la orina.

Existen situaciones que pueden predisponer a la aparición de litiasis renales y, por consiguiente, de cólicos renales. Los estados de recambio óseo que propician un aumento del calcio en sangre, como algunos tumores, el hiperparatiroidismo o la inmovilización, favorecen el aumento de calcio en sangre y consecuentemente en orina.

El aumento de la ingesta de calcio o de vitamina D y el uso de algunos fármacos como el litio o las tiacidas también pueden favorecer la formación de litiasis cálcicas.

Una dieta rica en proteínas puede predisponer a un aumento del ácido úrico, así como lesiones musculares severas o el tratamiento quimioterápico.

Las infecciones de repetición pueden favorecer la aparición de litiasis por estruvita. Asimismo, cualquier cuerpo extraño en la vía urinaria, como un catéter o una sonda vesical puede favorecer que se precipiten a su alrededor sales y se forme una litiasis.

Sobra decir que un factor que influye claramente en la formación de litiasis es que las sales que se eliminan por la orina no dispongan de suficiente agua para diluirse, de manera que una pobre ingesta de agua diaria favorecerá la aparición de cálculos renales.

Diagnóstico y pruebas para detectar un cólico nefrítico

La obstrucción de los uréteres provocada por un cálculo renal, y la consiguiente inflamación de estos órganos, produce un dolor muy característico en la fosa renal, hacia los flancos. Este dolor, aunque comienza en la zona lumbar, se extiende rápidamente hacia las ingles y la zona genital.

Aún así, es indispensable solicitar una cita médica con premura con los especialistas de urología, donde además de un examen físico, estos pueden solicitar algunas de las siguientes pruebas diagnósticas para confirmar si el paciente está sufriendo un cólico renal:

  • Análisis de sangre
  • Radiografía de los conductos urinarios.
  • Análisis de orina.
  • Ecografía.
  • TAC.

Alcanzar un diagnóstico seguro cuanto antes es la clave para poder combatir el dolor y eliminar la fuente de esta molesta afección.

El diagnóstico del cólico nefrítico se basará en los síntomas que presenta el paciente y en la exploración física. Al golpear suavemente la zona del riñón que se ve afecto por la obstrucción habrá un dolor agudo severo.

Se realizará una analítica de orina y de sangre. En la analítica de orina se comprobará si existe hematuria o si hay leucocitos en la orina. Debido a la inflamación es normal que pueda haber leucocitos pero no abundantes. En caso de infección se verá una mayor presencia de leucocitos así como bacterias en la orina.

La analítica de sangre permitirá valorar la función renal, dado que si existe afectación del funcionamiento renal a causa de una obstrucción, pudiendo en ocasiones llegar a estados de insuficiencia renal aguda, será preciso desobstruir el riñón de inmediato. También permite valorar niveles elevados de calcio y ácido úrico.

Las litiasis se pueden observar en su mayoría en una radiografía simple de abdomen debido a su composición cálcica. Sin embargo, no se apreciarán las de ácido úrico u otras composiciones. La ecografía permitirá ver litiasis de cualquier sal, pero no permite explorar la zona media del uréter. En casos de cólicos de repetición se aconseja realizar una ureterografía intravenosa, que permite ver el recorrido de la vía urinaria desde el riñón hasta la uretra, o una tomografía axial computadorizada (TAC).

Tratamientos para los cálculos renales

Cuando el cálculo renal es inferior a los 10 mm., el cuerpo puede expulsarlo de forma natural empleando la propia presión de la orina, por lo que el tratamiento podría basarse en el alivio del dolor. Sin embargo, si la piedra es más grande, será necesario emplear el tratamiento para el cólico nefrítico más apropiado en cada caso:

  • En casos de cálculos inferiores a 1 cm ciertos medicamentos (Tamsulosina) ayudan a su expulsión espontánea.
  • Litotricia por ondas de choque, más eficaz cuando el cálculo está en el riñón aunque también se realiza en el uréter.
  • Nefrolitotomía percutánea, cirugía para el cálculo cuando se encuentra en el interior del riñón que tiene como objetivo fragmentar la litiasis de gran tamaño y extraer sus fragmentos.
  • Ureterorrenoscopia, introduciendo un endoscopio rígido o flexible por la uretra hasta llegar a los uréteres incluso al riñón para extraer los cálculos ureterales o renales problemáticos.

La incorporación de esta modalidad terapéutica desde finales de los 80 ha permitido que se traten las piedras con gran eficacia. Actualmente disponemos de un Litotriptor Donier de última generación con una precisión y eficacia garantizada. Su eficacia en la fragmentación es espectacular, “pulverizando” las piedras y alcanzando altísimos niveles de éxito en tan solo una sesión de 1 hora aproximadamente de duración.

Esta técnica endoscópica (sin cirugía) posibilita entrar en el uréter del paciente y fragmentar mediante un láser de última generación la piedra que haya podido producir el cólico nefrítico.

En un principio las indicaciones de la RIRS se circunscribieron al tratamiento de los fracasos de la litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC), principalmente en cálculos de polo inferior renal, limitándose su tamaño a 1,5 cm de diámetro.

Ahora bien, si en litiasis de pequeño tamaño la RIRS consigue una tasa de éxito alta con escasos problemas asociados, en litiasis o cálculos >1,5 cm conlleva algunos contratiempos inherentes a la carga litiásica a veces difíciles de solventar.

En primer lugar, un mayor consumo de tiempo quirúrgico, no sólo de litotricia con láser, sino como consecuencia de la necesidad de retirar la máxima carga de fragmentos para evitar su acumulación en el cáliz inferior del riñón durante la operación.

Una vez completada la litotricia procedemos a extraer los fragmentos litiásicos a través de la vaina ureteral mediante su atrapamiento con la cestilla de nitinol.

El lavado de las cavidades renales lo realizamos introduciendo líquido de irrigación a baja presión través de la vaina de acceso ureteral.

La gran mayoría de litiasis se expulsan por sí solas, de manera que solamente hay que tratar el cólico nefrítico que puedan producir. El tratamiento se basará en el control del dolor con analgésicos y antiinflamatorios potentes, como el ibuprofeno, el metamizol o el diclofenaco.

En caso de no tolerar los fármacos por vía oral a causa de vómitos que no se controlen con antieméticos o de un dolor que no ceda se deberán administrar los fármacos por vía intramuscular o intravenosa.

En el momento del dolor agudo no debe forzarse la hidratación, pues al aumentar el aporte de agua, el riñón produce más orina, que al pasar al uréter lo dilata más y, por lo tanto, aumenta el dolor. La hidratación debe ser moderada y una vez se haya controlado el dolor, aumentarla para que la orina pueda arrastrar la litiasis.

En caso de afectación de la función renal secundaria a la obstrucción deberá liberarse urgentemente la vía urinaria. La mejor forma es intentarlo mediante la colocación de un catéter por vía endoscópica que supere la litiasis y permita que la orina fluya del riñón al exterior. Si no se puede abrir paso por vía endoscópica, se colocará una nefrostomía, es decir, un catéter colocado a través de la piel y guiado por ecografía hasta llegar a la pelvis renal para que la orina salga directamente al exterior.

En casos de litiasis muy grandes que no puedan expulsarse solas existe la opción de fragmentarlas en trozos minúsculos mediante ultrasonidos para que luego se puedan expulsar de forma natural: es lo que se conoce como litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC).

¿Se puede prevenir el cólico nefrítico?

Ya hemos contado por qué se produce un cólico nefrítico, ¿pero es posible adelantarse a esta patología para no llegar a sufrirla y no tener que recurrir a un tratamiento para el cólico renal?

Saber por qué dan cólicos al riñón es la clave para prevenirlos: si la afección se produce por la acumulación de sales y minerales como el calcio, que se acumulan hasta formar una piedra, lo que hay que hacer es conseguir que dichos cálculos no lleguen a formarse.

Para prevenir futuros episodios de cólico nefrítico, es fundamental que comprendas las causas subyacentes de esta condición.

Para prevenir y tratar eficazmente el dolor de un cólico nefrítico es crucial conocer sus síntomas, causas y todas las opciones de tratamiento disponibles.

Acostumbrarse a mantener una correcta hidratación, hay que beber en torno a dos litros de agua y otros líquidos al día.

Eliminar la máxima cantidad de sal de la dieta diaria, así como limitar la ingesta de proteínas animales.

Aunque se deben ingerir alimentos ricos en calcio, lo más aconsejable es no recurrir a suplementos.

Reducir la toma de alimentos ricos en oxalatos, como el chocolate, los frutos secos, el té o las espinacas.

Las únicas medidas generales que se han demostrado que son beneficiosas son aumentar la ingesta de agua y reducir el consumo de sal y de proteínas de origen animal.

En general se recomienda como mínimo 2 litros al día en invierno y 2,5 litros en verano, pero hay una forma simple de controlar si la ingesta de agua es adecuada y es el color de la orina. Si la orina está concentrada, porque se bebe poco agua, tiene color amarillento, y sin embargo, si se ingiere suficiente agua la orina no tiene color y tiende a ser transparente. Por tanto si has tenido un cólico y quieres reducir la posibilidad de volver a tener otro, debes intentar que la orina tienda a ser transparente.

Las personas que han tenido una litiasis renal tienen mayor tendencia a tener nuevos cálculos.

Beber abundantes líquidos. las personas que han tenido cólicos por cálculos renales deben beber sobre 2 litros de agua al día. La orina lleva sales y cristales y cuando estos son muy abundantes, pueden cristalizar y formar piedras. La mejor forma de evitar esa cristalización es diluir la concentración de dichas sustancias aumentando la ingesta de agua. Sin embargo, en pleno cólico no se debe aumentar la ingesta de líquidos.

Dieta. En general existe una dieta para cada tipo de cálculos. En los pacientes con litiasis múltiple o cólicos frecuentes se deben realizar un estudio metabólico.

No existen alimentos prohibidos, pero dependiendo del tipo de cálculo será aconsejable disminuir la ingesta de ciertos alimentos. En general siempre se aconsejará disminuir la sal y proteínas de la dieta.

Complicaciones del cólico nefrítico

Un cólico nefrítico puede provocar determinadas complicaciones si no se trata. Así, puede provocar infección de orina que podría llegar a pasar a la sangre. Además, la obstrucción total de los uréteres puede hacer que el riñón aumente de tamaño y pueda sufrir daños irreversibles, así como provocar una insuficiencia renal.

Aplicar un tratamiento para el cólico nefrítico a tiempo consigue minimizar cualquier consecuencia negativa tras conseguir extraer el cálculo renal de la zona afectada. A partir de ahí, habrá que aplicar los consejos del servicio de urología para evitar en la medida de lo posible la aparición de un nuevo cólico nefrítico y sus secuelas.

Tomando los anagésicos prescritos por el especialista o su medico de cabecera. Puede ayudar aplicar calor en la zona dolorida.

Cuando se presenta complicaciones. Cuando el cálculo no sale.

Anulación funcional y atrofia del riñón. No es una complicación inmediata. Desde que empieza el cólico hasta que se expulsa el cálculo, pueden pasar desde horas, hasta semanas. Esto depende sobre todo del tamaño del cálculo, de la superficie del mismo (liso o con espículas). Los lisos se expulsan con mas facilidad que los que tienen salientes y picos.

Aproximadamente un 75% de los casos el cálculo se expulsa de forma espontánea.

Cuando la causa es una litiasis renal (cálculo o piedra) y este va descendiendo a lo largo del uréter. En estos casos el dolor se irradia desde la zona renal hacia abdomen bajo y los genitales. Cuando la piedra está ya, a menos de 3 cm de distancia de la vejiga los síntomas cambian.

En algunas ocasiones, el paciente presenta además escalofríos y fiebre alta. Cuando ocurre esto, quiere decir que el paciente tiene además una infección urinaria. Cuando un cólico nefrítico se produce en un paciente con un solo riñón, se deja de orinar por completo. Este cuadro se conoce como anuria.

En algunas ocasiones, debido a la obstrucción de la vía urinaria, la orina se infecta. Cuando ocurre esto, la infección de la orina puede penetrar en el riñón produciendo una infección del riñón. Cuando se infecta el riñón hablamos de pielonefritis aguda. En esta situación el paciente suele notar, a parte del dolor lumbar, escalofríos y fiebre alta.

Cuando esa infección se extiende a traves de la sangre por el resto del cuerpo hablamos de sepsis urinaria.

Rotura de un caliz renal. Se debe al aumento de presión dentro de la vía urinaria. La presión de la orina es ta grande que se produce una rotura de un cáliz renal.

Anuria. Es también una situación grave que obliga a una actuación inmediata. Aparece cuando un cólico nefrítico se produce en un paciente con un solo riñón funcionante. Esto puede ocurrir por que solo tenga un riñón, o por falta de funcionamiento del otro riñon. El síntoma inicial y principal es que el paciente deja de orinar por completo. Este cuadro se conoce con el nombre de anuria.

La duración de un episodio de cólico nefrítico puede variar según la persona.

¿Cómo sé que tengo un cólico nefrítico?

El cuadro es muy característico. Es un dolor intenso, de inicio brusco, de carácter cólico (que va y viene con momentos de alivio y de repentino dolor intenso), localizado en la fosa renal (en la espalda justo debajo de las costillas) y que se irradia en las mujeres hacia la vagina y en los hombres hacia los testículos. Suele acompañarse de agitación psicomotriz (el paciente no puede permanecer quieto y es incapaz de encontrar una posición cómoda en la cama), náuseas y vómitos, taquicardia y sudoración fría.

¿Cómo se trata el cólico nefrítico?

Lo primero y fundamental es calmar el dolor. El pilar fundamental para tratar el dolor son los antinflamatorios no esteroideos. La pauta habitual de tratamiento son los AINES (dexketoprofeno, diclofenaco, ketorolaco, ibuprofeno….) a los que se les suele asociar metamizol (el famoso Nolotil®) o Tramadol (un derivado opiáceo) para que haya analgesia continuada cada 4 horas. Si precisa para las náuseas o vómitos (que se agravan con los opiáceos) metoclopramida (Primperan®) u ondansetron.

El paso siguiente tras ceder el cólico es estudiar el origen del mismo.

¿Y qué puedo hacer yo para facilitar la expulsión del cálculo?

En los cálculos ureterales (el uréter es el conducto que transporta la orina desde el riñón hasta la vejiga) sobre todo los de tamaño inferior a 1 cm que se encuentran en el uréter distal se asocian fármacos alfa-bloqueantes, en especial la Tamsulosina. Por tanto, no pienses que si tienes un cálculo y tu urólogo te pauta esta medicación se ha equivocado y ha cometido un error, a pesar de que en el prospecto no se recoge esta indicación.

Si que tienes que saber que pueden aparecer algunos efectos adversos, fundamentalmente eyaculación retrógrada (al tener una relación o no eyaculas o el volumen de semen es menor del habitual) y en determinados pacientes cuadros de mareos e hipotensión.

Historia clinica y exploración correcta. Conocer si el paciente tiene antecedentes de cólicos nefríticos previos, o transtornos metabólicos como la hipeuricemia, ayudan al diagnóstico.

Análisis de sangre y orina.

RX simple de abdomen. Sirve en ocasiones para ver los cálculos de calcio y los de oxalato.

Ecografía renal. Es la prueba fundamental diagnóstica, ya que permite ver si hay o no obstrucción del riñón y con frecuencia el cálculo. Sirve además para el control de la evolución.

Urotac.

Los pacientes con cólico nefrítico deben ser tratados del dolor en un servicio de urgencias. El cuadro es muy doloroso y suele necesitar medicación intravenosa. Habitualmente se utilizan analgésicos y antiinflamatorios. Una vez que el dolor ha cedido pueden continuar con tratamiento oral de forma ambulatoria. Cuando el cálculo está próximo a la vejiga, el uso de alfa-bloqueantes favorece la expulsión.

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