El término "bebé dragón" puede referirse a dos conceptos distintos: uno arraigado en la astrología china y otro en el ámbito de la paleontología. En la cultura china, los bebés nacidos en el año del dragón son considerados especiales, mientras que en la paleontología, el término puede evocar el descubrimiento de embriones de dinosaurios, como el Beibeilong sinensis, cuyo nombre significa "bebé dragón chino". A continuación, exploraremos ambos significados.
El Bebé Dragón en el Horóscopo Chino
El Año Nuevo Chino marca el inicio de un nuevo signo del zodiaco chino. Así, hay doce animales (Rata, Buey, Tigre, Conejo, Dragón, Serpiente, Caballo, Cabra, Mono, Gallo, Perro y Cerdo) que juegan un papel primordial en la enumeración de años. Cada animal representa un año, y cada persona nacida en dicho año toma las características y cualidades de ese animal.
Los bebés que nazcan en el año del Dragón, junto con las personas que existen desde 1928, 1940, 1952, 1964, 1976, 1988, 2000 y 2012, se les identifican como personas con las siguientes virtudes:
- Imaginativo
- Magnánimo
- Emprendedor
- Afortunado
- Poderoso
- Fuerza
- Vitalidad
- Acumulador de energía
Aunque también se dice que al enfadarse pierde las formas, es difícil de calmar, pero bueno dando consejos, afortunados en dinero y en el amor, y sentimentales. Son compatibles con el tigre, el gallo, el caballo, la oveja y el conejo.
Los 12 animales del horóscopo chino.
Cuando quieren saber la edad de una persona, los chinos normalmente preguntan a qué animal pertenece. Ello es porque los animales componen los ciclos anuales que componen el calendario tradicional. En la astrología oriental existen 12 signos, igual que los del zodíaco, pero su intervalo no varía con los meses sino con los años.
Para conocer a qué signo corresponde, basta con buscarlo en esta tabla:
| Animal | Años |
|---|---|
| Rata | 1972, 1984, 1996, 2008, 2020 |
| Buey | 1973, 1985, 1997, 2009, 2021 |
| Tigre | 1974, 1986, 1998, 2010, 2022 |
| Conejo | 1975, 1987, 1999, 2011, 2023 |
| Dragón | 1976, 1988, 2000, 2012, 2024 |
| Serpiente | 1977, 1989, 2001, 2013, 2025 |
| Caballo | 1978, 1990, 2002, 2014, 2026 |
| Cabra | 1979, 1991, 2003, 2015, 2027 |
| Mono | 1980, 1992, 2004, 2016, 2028 |
| Gallo | 1981, 1993, 2005, 2017, 2029 |
| Perro | 1982, 1994, 2006, 2018, 2030 |
| Cerdo | 1983, 1995, 2007, 2019, 2031 |
Según la tradición china, para conocer las características de una persona no basta con saber a qué animal pertenece, sino también con qué elemento se combina: metal, madera, agua, fuego y tierra. Además, también hay que tener en cuenta que cada animal se clasifica a su vez con el ciclo binario del yin y en yang.
En el zodíaco chino, el dragón es símbolo de poder y grandeza. No hay una bestia igual, con tanta fuerza y magnetismo. Todo en la superpotencia asiática está ligado a este ser mitológico.
En China, país de supersticiosos, vaga por todos los lados la firme creencia de que si uno nace en el año del dragón, tiene muchas más posibilidades de ser inteligente, fuerte, elocuente y rico. Su destino es el éxito.
El Gobierno chino, para sacar al país del desastre demográfico actual, confía en las estadísticas que dicen que siempre hay un babyboom cada vez que, en un ciclo de 12 años, toca el signo más auspicioso del calendario.
Las fiestas por el Año Nuevo Lunar, al calor del hogar natal, son un buen momento para ponerse a hacer bebés dragones.
Es extraordinario ver cómo un país tan inmensamente grande se paraliza completamente en estas fechas, excepto los aeropuertos, estaciones de tren y carreteras: se prevé que los viajeros chinos realicen un récord de 9.000 millones de viajes nacionales en la conocida como la mayor migración del planeta, cuando los chinos regresan a sus pueblos y ciudades de origen.
Beibeilong sinensis: El Bebé Dragón Chino de la Era Cretácica
En un contexto paleontológico, el término "bebé dragón" puede referirse a descubrimientos de embriones de dinosaurios, como el caso del Beibeilong sinensis.
Descubierto un nuevo dinosaurio oviraptor gigante
El embrión de Beibeilong sinensis encima de los restos del huevo.
En 1993, unos granjeros encontraron en la provincia de Henan el embrión de este bebé dinosaurio, conocido popularmente como Baby Louie, junto con varios huevos pero, al igual que ocurrió con numerosos fósiles hallados en China en esa época, fueron exportados a EEUU. Este fósil en particular se hizo bastante famoso cuando protagonizó un reportaje en la revista National Geographic en 1996. Pero fue tras su regreso a China cuando fue examinado en profundidad.
Al compararlo con otros restos de dinosaurios, el equipo chino-canadiense liderado por Lü Junchang, de la Academia China de Ciencias Geológicas, concluyó que pertenecía a una especie desconocida hasta ahora.
El embrión mide 38 centímetros de longitud desde su hocico a la base de su cola. Aunque no se han encontrado huesos de ejemplares adultos para determinar el tamaño que hubiera podido alcanzar este pequeño cuando creciera, los científicos que firman este estudio han estimado que mediría unos ocho metros de longitud y pesaría alrededor de tres toneladas.
Esa estimación, explican, se basa en la comparación con otros dinosaurios estrechamente emparentados.
Sus huevos miden unos 45 centímetros de longitud y pesan alrededor de cinco kilogramos. Fueron encontrados en los años 90 en China entre los restos que quedaban de un nido de dinosaurio que originalmente debía medir entre dos y tres metros de diámetro y que probablemente contenía dos docenas de huevos. Uno de ellos preservó el esqueleto de un embrión cuya especie ha podido ser estudiada en profundidad más de 20 años después de ser descubierta.
Los ovirraptorosaurios fueron un grupo de dinosaurios con plumas y pico que habitaron los territorios que hoy son América del Norte y Asia durante el Cretácico.
“Gracias a este fósil, ahora sabemos que estos huevos fueron puestos por un ovirraptorosaurio gigantesco, un dinosaurio que se habría parecido mucho a los casuarios (unas aves no voladoras que viven en Australia y Nueva Guinea)”.
"Un animal de tres toneladas sentado encima de su nido de huevos hubiera sido algo digno de ver", señala Darla Zelenitsky. Y es que, según sostiene este equipo de investigadores, de entre los dinosaurios que se conocen y que se sentaban para incubar sus huevos, Beibeilong sinensis es uno de los más grandes.
