Asperger en Niños: Síntomas y Diagnóstico

El Síndrome de Asperger es un trastorno del neurodesarrollo que se encuadra dentro del Espectro Autista y que afecta la manera en que la persona se comunica, se relaciona con los demás y procesa la información sensorial.

Según la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), el Síndrome de Asperger se corresponde con un grado de Trastorno del Espectro Autista (TEA) de nivel 1. Ya no se considera como un trastorno no categorial, sino dimensional, donde las personas tienen algunos síntomas en distinta medida.

A pesar de que el síndrome de Asperger es mucho más común que otros tipos de autismos, sigue siendo una condición rara y pocas personas, incluyendo profesionales, saben sobre ella y mucho menos tienen experiencia contrastada.

¿Qué es el Asperger?

Se trata de un trastorno del desarrollo y, al igual que en el resto de trastornos del espectro autista, encontramos características similares:

  • Dificultades en las habilidades sociales.
  • Dificultad para establecer relaciones con iguales.
  • Problemas en el uso del lenguaje con fines comunicativos.
  • Una gama limitada de intereses.
  • Presencia de comportamientos repetitivos y perseverantes.
  • Afectación o disminución de reciprocidad social o emocional.

Los niños y los adolescentes que tienen este trastorno presentan los síntomas siguientes:

  • Tienen dificultades para relacionarse con los demás.
  • Tienen tendencia a ser ingenuos.
  • Muestran poca empatía (les cuesta entender los sentimientos de los demás).
  • No perciben el subtexto que hay en el lenguaje, se expresan y entienden las cosas de manera literal.
  • Les cuesta mucho adaptarse a los cambios. Cuando hay un cambio de rutina, tienen tendencia a alterarse.
  • Pueden ser muy sensibles a sonidos fuertes, colores, luces, olores o sabores.
  • Sus intereses y actividades son muy restrictivos y tienen tendencia a repetirlos.

Las personas que presentan esta patología pueden tener un aspecto y una inteligencia dentro de la normalidad, pero tener problemas para relacionarse y para comunicarse.

Es importante señalar que estos síntomas pueden variar en intensidad y presentación. Por este motivo, la edad de diagnóstico puede variar mucho.

Es muy importante la mejora de la asistencia a estos niños en un ambiente estable y normalizado, inclusivo en escuela ordinaria con los apoyos educativos y de personal que necesitan.

Diagnóstico del Síndrome de Asperger

El diagnóstico de Asperger se realiza de forma más precisa en los últimos años, pero aún no están claras las claves para detectar con certeza este síndrome.

El diagnóstico de Asperger requiere la evaluación de varios aspectos del desarrollo, la comunicación y el comportamiento. Así pues, se basa en la observación clínica y la aplicación de diversas herramientas estandarizadas.

El diagnóstico del síndrome de Asperger pueden realizarlo los psicólogos, psiquiatras, neurólogos, y también pediatras y neuropediatras.

Hay que remarcar, también, que el diagnóstico de TEA nivel 1 no puede realizarse exclusivamente en la escuela, ya que requiere una evaluación clínica especializada.

El proceso de evaluación se puede dividir en dos fases:

  1. Fase de screening
  2. Entrevistas y pruebas diagnósticas

Fase de Screening

Se trata de una fase previa al diagnóstico en la cual se recopila información sobre el desarrollo del lenguaje, la interacción social, las habilidades motoras y los intereses restringidos. También se revisan los antecedentes familiares, si la persona tiene dificultades en la escuela y patrones de comportamiento destacados.

Al realizar pruebas de screening, se obtiene una información que permite descartar que el paciente tenga Asperger o, por el contrario, se indica que existe la posibilidad de presentar el síndrome.

Un ejemplo de prueba que se puede aplicar en esta primera fase es el cuestionario M-CHAT, sobre comportamientos del niño que deben contestar sus padres.

Entrevistas y Pruebas Diagnósticas

Si la prueba de screening presenta indicios de que la persona puede tener síndrome de Asperger, se pasa a realizar una exploración especializada. En esta segunda fase, es común la realización de entrevistas, observaciones directas y pruebas diagnósticas específicas.

Se presta especial atención a las habilidades sociales y comunicativas de la persona, analizando su capacidad para interpretar expresiones faciales, lenguaje corporal y normas sociales.

Entre las pruebas utilizadas por parte de los profesionales, se encuentran cuestionarios y baterías de pruebas como el ADOS-II, BAS y ADI-R.

Por otro lado, se realiza una evaluación diferencial para descartar condiciones con síntomas similares, como TDAH, Ansiedad, Trastornos del Lenguaje o Altas Capacidades.

Con toda la información recogida, se elabora un informe y, en los casos en los que se confirma el diagnóstico, se presentan los pasos a seguir y las orientaciones para elegir el tipo de terapia más adecuada para el paciente.

Destacar que, aunque los criterios para el diagnóstico son siempre los mismos, el proceso diagnóstico puede variar según la edad. Esto es así porque en la infancia los síntomas pueden confundirse con otras condiciones, mientras que en la adolescencia resulta más evidente por encontrarse la persona con mayores exigencias sociales.

Cómo ayudo a mi hijo con asperger

Detectar TEA nivel 1 antes de los 3 años es muy complicado, pues los síntomas de Asperger pueden ser muy sutiles y difíciles de distinguir. Por destacar algunos: poco contacto visual, preferencia por jugar solo, poca gesticulación, etc.

¿Cómo ayuda la escuela en el diagnóstico?

Los profesores pueden dar la señal de alerta al notar dificultades en la interacción social, rigidez en las rutinas, falta de comprensión de normas implícitas o hiperfocalización en ciertos temas. También pueden ver que el niño evita el contacto visual o tiene síntomas de ansiedad en determinadas situaciones con ruidos o luces.

Una vez detectados esos primeros síntomas de asperger, puede ser el orientador escolar o el psicopedagogo el que realice alguna prueba, como cuestionarios o escalas de observación, para evaluar habilidades sociales, atención y desarrollo del lenguaje.

Si estos profesionales detectan indicios de TEA, se informa a la familia para que el niño sea evaluado por un especialista en trastornos del neurodesarrollo, el cual hará el diagnóstico definitivo.

Tratamiento y Seguimiento

El tratamiento es básicamente psicopedagógico y debe iniciarse precozmente, lo antes posible tras la realización del diagnóstico.

Incluye psicoestimulación, entrenamiento en habilidades sociales, terapia ocupacional, técnicas aumentativas de comunicación, logopedia y adaptaciones escolares en centro ordinario o en un centro de educación especial, según la severidad del cuadro.

En algunos casos determinados, si se ha podido identificar la causa del trastorno y esta es tratable, sí puede llevarse a cabo un tratamiento que actúe directamente sobre ella.

¿Tener Asperger implica tener un grado de discapacidad?

Una persona con síndrome de Asperger puede ser reconocida con un grado de discapacidad, pero esto dependerá de las dificultades que tenga en la vida diaria y cómo le impacten.

Si bien es cierto que el Asperger corresponde a un TEA de nivel 1, este puede afectar significativamente a la autonomía, la educación, el empleo y la vida social.

En España, el Real Decreto 1971/1999 establece los criterios de valoración de discapacidad y otorga un porcentaje en función de la limitación que la persona tenga en diferentes áreas de su vida.

Se considera que una persona tiene discapacidad cuando tiene un porcentaje igual o superior al 33 %, lo que le permite acceder a ciertos beneficios con tal de contar con igualdad de oportunidades (a nivel laboral, académico o fiscal).

En definitiva, aunque ahora se recoge bajo la denominación más amplia de Trastorno del Espectro Autista, la denominación de Asperger sigue vigente en la sociedad y en el terreno clínico. Su diagnóstico sigue siendo complicado, debido a las enormes similitudes con otros trastornos similares.

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