Progeria en Recién Nacidos: Causas, Síntomas y Tratamiento

Aun en la época que vivimos, hay cosas que todavía están por aclarar. Tanto es así, que el apasionante mundo de la Neurología Pediátrica sigue creciendo. Un claro ejemplo lo tenemos en el área que trata este artículo. Después de muchos años de estudio, conocimiento e investigación, aún no tenemos un acuerdo definitivo, un consenso claro sobre cómo denominar a estos trastornos, cómo clasificarlos y cuáles incluir en el concepto.

Dada la situación, y tras revisar la amplia bibliografía existente(1-3), tendré la osadía de realizar una combinación de los aspectos que me han parecido de mayor interés dentro de cada texto. El conocimiento y estudio de estos procesos es ya largo y antiguo. Conforme los avances científicos y los estudios realizados han ido aportando más información, el nombre, el concepto y el desarrollo de estas patologías ha ido cambiando.

Gozar de buena salud es uno de los deseos fundamentales de todos los seres humanos. A lo largo de la vida, podemos padecer diferentes enfermedades, algunas de ellas provocadas por virus, otras por hábitos o factores ambientales, y otras debidas a causas de origen genético: las enfermedades genéticas hereditarias. Estas últimas pueden producirse cuando hay una alteración en uno o más genes, y ser hereditarias, es decir, pasar de generación en generación.

Estas últimas pueden presentarse cuando hay una alteración en el material genético de un individuo, que puede haber sido heredada de un progenitor o deberse a alteraciones espontáneas durante el proceso de formación de un nuevo individuo. Con nuestros test genéticos es posible detectar la existencia de alteraciones genéticas que puedan transmitirse a la descendencia o incrementar la probabilidad de desarrollar una enfermedad determinada, una información fundamental para prevenir en salud.

Las enfermedades genéticas hereditarias son aquellas que se transmiten de padres a hijos, de generación en generación. Aunque es común pensar que se manifiestan siempre en el nacimiento o durante la infancia, esto no es así, ya que también pueden hacerlo durante la edad adulta. Dentro de las enfermedades genéticas, hay algunas muy comunes entre la población, pero también se encuentran algunas con muy poca incidencia, las denominadas “enfermedades raras”.

Enfermedades Genéticas Raras

Se engloban en el grupo de enfermedades raras (ER) a aquellas que afectan a una pequeña parte de la población. Los ratios en cada país son diferentes. En Europa, por ejemplo, se habla de ER cuando esta se da en 1 de cada 2.000 personas. La gran mayoría de las enfermedades raras tienen una base genética, y suelen presentarse en la infancia.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen entre 5.000 y 8.000 enfermedades raras distintas en la Unión Europea, que afectan a entre 27 y 36 millones de personas. Centrándonos en España, se estima que hay más de 3 millones de personas con afecciones de este tipo. Un paciente con una enfermedad rara espera una media de 5 años hasta obtener un diagnóstico adecuado. En el 20% de los casos tienen que transcurrir 10 o más años hasta lograrlo. Algunas enfermedades raras son el síndrome de Moebius, el síndrome de X-frágil o la progeria de Hutchinson-Gilford.

¿Qué es la Progeria?

Progeria es una enfermedad genética de la infancia extremadamente rara, caracterizada por un gran envejecimiento brusco y prematuro en niños entre su primer y segundo año de vida. La progeria puede afectar diferentes órganos y tejidos: hueso, músculos, piel, tejido subcutáneo y vasos.

La forma más severa de esta enfermedad es el llamado síndrome de Hutchinson-Gilford, mientras que también existe una forma de progeria que se manifiesta en la edad adulta, el síndrome de Werner.

Alexandra, una niña con progeria, es inteligente y despierta, con una alta capacidad de razonamiento para su edad: habla castellano, catalán, francés, inglés y está aprendiendo chino y alemán. Sin embargo, no es esto lo que hace de ella una niña única: Alexandra nació con el síndrome de Hutchinson-Gilford, comúnmente llamado progeria o síndrome del envejecimiento prematuro y que hace de ella una niña entre 20 millones.

Causas de la Progeria

La progeria es una enfermedad de origen genético sin un patrón de herencia tampoco estudiado dado que los pacientes suelen fallecer antes de poder tener descendencia y que se debe a mutaciones espontáneas.

Se produce a causa de una alteración del gen llamado LMNA, que codifica una proteína de las láminas nucleares, unas láminas que recubren el núcleo de las células, de manera que cuando éstas han de reproducirse no lo pueden hacer adecuadamente, de manera que sufren daños irreparables en cada división celular, lo que lleva a un envejecimiento prematuro y progresivo de las células y los tejidos y, consecuentemente, de todo el organismo.

Síntomas de la Progeria

Los niños afectos de progeria son normales al nacer, no se diferencian del resto de los niños, pero durante el primer año de vida presentan un retraso del crecimiento, pérdida del cabello y alteraciones cutáneas, con un marcado envejecimiento de la piel y la aparición de manchas y arrugas. Durante el segundo año de vida la alopecia y el envejecimiento de la piel se hacen más marcados.

Los pacientes presentan unos rasgos muy característicos, con la alopecia ya antes mencionada y unas venas muy marcadas en la superficie del cráneo. Presentan unos rasgos afilados, con cara de pájaro, con unos globos oculares más grandes de lo habitual y con un mentón de menor tamaño, lo que se conoce como micrognatia. Las orejas suelen ser grandes, la nariz prominente y afilada y suelen carecer de vello facial, de manera que no tienen ni cejas ni pestañas. El paladar suele ser alto, lo que generalmente condiciona una voz aguda y atiplada, y presentan también alteraciones dentales.

A nivel cutáneo presentan un envejecimiento prematuro de la piel, con arrugas, esclerodermia, sequedad cutánea, lesiones queratósicas y manchas hiperpigmentadas. Las uñas también presentan alteraciones, siendo frágiles y quebradizas.

Los pacientes que padecen progeria son niños de una talla baja y bajo peso, con órganos sexuales inmaduros y alteraciones óseas a nivel del esternón, las clavículas y las extremidades inferiores, que suelen estar arqueadas.

Estos niños presentan enfermedades que son propias de pacientes más ancianos, como artrosis, artritis, cataratas, osteoporosis -que puede causar fracturas óseas espontáneas, sobre todo a nivel de las extremidades inferiores-, o diversas alteraciones cardíacas.

Diagnóstico de la Progeria

El diagnóstico se basa simplemente en la observación de los rasgos característicos de esta enfermedad en los pacientes que la padecen.

Se deben realizar los estudios que sean precisos para evaluar el grado de afectación en los diferentes aparatos y sistemas implicados, principalmente a nivel óseo, oftalmológico y cardíaco.

Tratamiento de la Progeria

Se trata de una enfermedad genética irreversible, no tiene tratamiento. A lo sumo se van tratando las posibles alteraciones que pueden darse en los diversos órganos a raíz del envejecimiento de los mismos.

La vida media de estos pacientes es de unos 13 años, oscilando en un rango entre los 7 y los 25 años de vida, no superando la adolescencia la gran mayoría de los pacientes. Las principales causas de fallecimiento son la arterioesclerosis, el infarto agudo de miocardio y la trombosis.

En 2020, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó el uso de lonafarnib en niños con la enfermedad sobre la base de la investigación y la financiación proporcionada por la Progeria Research Foundation, tratándose así del primer y único protocolo médico certificado para este síndrome.

La Progeria Research Foundation ayudó a descubrir la mutación genética que causa esta enfermedad y desarrolló una prueba de diagnóstico para ella.

Medidas Preventivas

Al tratarse de una enfermedad genética debida a una mutación espontánea no existen medidas preventivas para la progeria.

Los niños que tienen este síndrome, que se debe a la mutación de un gen determinado y se manifiesta en un envejecimiento muy prematuro, presentan arrugas, calvicie, problemas de artrosis y de movilidad, alteraciones cardiovasculares, piel fina, sin grasa subcutánea, que hace que los vasos sanguíneos queden muy marcados, y fragilidad ósea.

Estos rasgos a nivel morfológico son los que encendieron las alarmas en los padres de Alexandra que, además, comenzaron a sospechar que algo iba mal cuando la pequeña, con apenas unos meses, no ganaba ni en peso ni en talla. «En una visita a su pediatra nos recomendó hacer un test genético y a raíz de ahí nació el diagnóstico de la enfermedad», explica Esther.

Es una niña feliz. Pizpireta y vivaz, como casi toda personita de su edad, Esther nos cuenta que la pequeña es muy presumida y le preocupa no tener pelo, sin embargo, asegura, «entiende su enfermedad» y «sabe perfectamente que la progeria es parte de su vida, pero no es su vida completa».

Además, desde la Asociación Progeria ALEXANDRA PERAUT no solo pretenden difundir el síndrome del envejecimiento prematuro, sino que también pretenden dar visibilidad a otras enfermedades raras e incidir en la necesidad de investigar y destinar fondos públicos para el estudio de enfermedades minoritarias. Y es que en España, según la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), tres millones de personas sufren una enfermedad rara y solo el 20% de éstas son investigadas, muchos pacientes, incluso, fallecen sin conocer su diagnóstico.

Otro de los casos más sonados de progeria es el de Sammy Basso, un joven italiano que ha podido ganarle un primer pulso a la enfermedad al cumplir el pasado diciembre 25 años. Ahora, Sammy investiga su propia enfermedad y tras licenciarse en Biología en la Universidad de Padua ha publicado junto al equipo de uno de los principales expertos del mundo en envejecimiento, el español Carlos López Otín, los resultados de un tratamiento experimental que ha logrado aumentar un 25% la longevidad de ratones afectados por el síndrome.

Además, este 2021, el joven italiano se ha graduado en un segundo título en Biología Molecular con una tesis sobre la intersección de Lamin A e Interleucina-6, un enfoque para tratar la progeria dirigiéndose a la proteína tóxica, conocida como progerina.

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