Probióticos durante la Lactancia: Beneficios para la Madre y el Bebé

Los probióticos se definen como las sustancias que aportan microorganismos beneficiosos para el organismo de manera que favorecen un equilibrio bacteriano dentro del intestino. Es el equilibrio de la microbiota intestinal lo que se necesita para un funcionamiento adecuado de las múltiples funciones del organismo. La lactancia se define como la forma de alimentación primaria entre madre e hijo a través de la leche producida en el seno materno.

Fuente: nestle.es

La leche materna y su composición

La leche materna es el alimento que van a producir las mujeres tras dar a luz a su bebé. Esta leche, denominada calostro en sus primeros días, está repleta de proteínas, agua, grasa, moléculas inmunitarias y carbohidratos. Hay que saber, no obstante, que la leche materna es un fluido dinámico que va a variar en su composición y volumen durante todo el periodo de lactancia.

En los últimos 15 años se ha demostrado que esta contiene entre 1.000 y 10.000 bacterias por mililitro de leche y que su composición bacteriana es bastante variada. Las últimas investigaciones han demostrado que la leche materna contiene más de 700 especies de bacterias, entre las que se encuentran Weissella, Leuconostoc, Staphylococcus, Streptococcus y Lactococcus. Aunque lo que sí se ha demostrado en cierto sentido es que algunas de las bacterias de la leche materna (principalmente bifidobacterias y lactobacilos) tienen actividad probiótica.

La microbiota de la madre (cuya composición depende de múltiples factores, entre ellos la alimentación) va a jugar un papel muy importante en la instauración de la flora intestinal del bebé, tanto durante la gestación como durante la lactancia. En sus primeros días de vida, los recién nacidos son rápidamente colonizados por diferentes bacterias, a las que se les atribuye la iniciación de un poderoso sistema de defensa. Se cree que dichas bacterias garantizan un buen desarrollo físico e inmunológico.

La leche materna es uno de los factores que permite la colonización temprana, la cual confiere un sinnúmero de beneficios y tiene un impacto en la salud infantil y en la modulación de determinadas enfermedades a largo plazo. La forma como las diferentes bacterias colonizan el intestino neonatal formando su propia microbiota, es debatida. Se asume que es multifactorial y que está influenciada por la vía del parto y la lactancia, que determinan una microbiota sana o una alterada de la cual se derivan diferentes enfermedades.

Se ha encontrado que la lactancia materna protege contra algunas enfermedades infecciosas, lo cual se atribuye a sus múltiples componentes, de los cuales diferentes artículos destacan: inmunoglobulinas, células inmunitarias, probióticos, carbohidratos, ácidos grasos, minerales, vitaminas y prebióticos como los galacto-oligosacáridos, que inducen el desarrollo y la actividad metabólica de las bacterias benéficas en la flora intestinal del infante, favoreciendo efectos inmunológicos directos.

¿Cómo aparecen las bacterias en la leche materna?

El origen de la microbiota de la leche o de la glándula mamaria ha sido, y sigue siendo, un tema de mucha controversia. La hipótesis más aceptada describe cómo bacterias de la microbiota intestinal materna, y por tanto en contacto con la mucosa intestinal de la madre, pueden ser captadas por células de nuestro sistema defensivo y viajar en su interior por la sangre hasta llegar a la mucosa de la glándula mamaria, donde podrían ser liberadas. Este fenómeno se conoce como la ruta o vía entero (intestino) - mamaria.

Además, microorganismos de la piel de la mama, y de la boca del bebé, en íntimo contacto durante la lactancia, también pueden pasar a formar parte de la microbiota de la leche. Este conjunto de bacterias constituirán el “inóculo” o grupo de bacterias iniciadoras de la microbiota del lactante.

Fuente: reproduccionasistida.org

Beneficios de los probióticos durante la lactancia

En relación con el bienestar del bebé, diversos estudios respaldan que la toma de probióticos por parte de la madre puede tener efectos positivos significativos. Investigaciones recientes han demostrado que el consumo de probióticos durante el tercer trimestre del embarazo y durante la lactancia modifica de forma beneficiosa tanto la microbiota de la leche materna como la del propio bebé.

Se ha podido observar que la suplementación con estos podría llegar a ser muy beneficiosa en la prevención de, por ejemplo, diarreas o gastroenteritis agudas. Por otro lado, en los últimos años se ha estudiado la relación entre el consumo de probióticos en la madre lactante y sus efectos sobre determinadas patologías del bebé, y se ha observado que la suplementación con dichos probióticos en la madre puede ser beneficiosa en la prevención y tratamiento de las diarreas o gastroenteritis agudas y de la enterocolitis necrosante del bebé.

También existen investigaciones que asocian el consumo de probióticos durante la lactancia con la mejora y prevención del cólico del lactante (parece que los bebés que sufren cólicos tienen menor cantidad de Lactobacillus y bifidobacterias en su intestino), la piel atópica o la infección por Helicobacter pylori. Asimismo, probióticos como Lactobacillus acidophilus y Bifidobacterium lactis contribuyen a regular el tránsito intestinal y restaurar la microbiota, que puede verse alterada tras el parto.

Entre sus principales efectos positivos se encuentran la prevención y reducción del dolor mamario, la mejora del tránsito y equilibrio intestinal, la modulación del sistema inmunológico y una influencia favorable en el estado de ánimo.

Es completamente natural que toda madre desee garantizar la seguridad de cualquier suplemento que consuma durante la lactancia. La evidencia científica más reciente indica que el consumo de probióticos es seguro tanto durante el embarazo como en el periodo de lactancia. No obstante, es fundamental elegir productos de calidad que cumplan con los estándares de seguridad y regulación. Diferentes laboratorios formulan productos con probióticos específicos para esta etapa, incluyendo cepas presentes en la leche materna o aquellas que han demostrado ser útiles durante esta etapa.

Todavía queda mucho recorrido en este campo, ya que continuamente aparecen nuevas investigaciones con resultados prometedores. Y uno de los objetivos a corto y medio plazo es entender la relación entre probióticos, lactancia materna y salud del bebé. Hoy intentamos poner un poco de luz al uso de probióticos y cómo puede afectar positivamente al bienestar del bebé.

A pesar de que no se han encontrado consecuencias nocivas por el consumo de probióticos, es necesario realizar ensayos clínicos aleatorizados y controlados con un número adecuado de pacientes para poder confirmar estas hipótesis. Sin embargo, no se puede dar nada por hecho, ya que no están del todo claros los riesgos o beneficios a largo plazo que podría tener dicha suplementación. De hecho, existen algunas situaciones durante la lactancia que, como ya veíamos, van a poder alterar el equilibrio del ecosistema bacteriano de la flora materna.

Existen determinadas situaciones durante la lactancia que alteran el equilibrio del ecosistema bacteriano de la flora materna, entre las que se encuentran las infecciones en el pezón, la obstrucción, la mastitis o los abscesos. En todos los casos, una de las causas es un desequilibrio en el ecosistema bacteriano, donde se favorecen las bacterias perjudiciales frente a las beneficiosas.

SÚPER AYUDA #444 Probióticos, Porqué y Cómo Seleccionarlos

Alimentos probióticos recomendados durante la lactancia

En todos los casos, una de las causas es el desequilibrio en el ecosistema bacteriano donde favorecen las bacterias perjudiciales frente a las beneficiosas.

Se recomienda a embarazadas y lactantes el consumo de al menos 3 raciones de lácteos diarias. Algunos alimentos que contienen probióticos de forma natural son:

  • Yogur y leches fermentadas: Los Lactobacillus y bifidobacterias son las bacterias predominantes en el yogur.
  • Kéfir: Se elabora a partir de un hongo que provoca una doble fermentación en la leche (se puede hacer también con agua o té), dando lugar a una sustancia espesa, más líquida que el yogurt.
  • Chucrut: Se obtiene de la fermentación de la col (o de otras hortalizas).
  • Miso: La sopa de miso es tradicional de Japón y se elabora al fermentar una pasta hecha con semillas de soja y/o cereales (centeno, frijoles, arroz, cebada) con koji (proporciona las enzimas necesarias para romper los polisacáridos y transformarlos en azúcar).
  • Kombucha.
  • Tempeh.
  • Kimchi.
  • Encurtidos.

Fuente: lactapp.es

Al inicio del siglo XX, un biólogo ruso de nombre Elie Metchnikoff observó que campesinos que consumían yogur fermentado tenían un óptimo grado de salud, y propuso que ciertas bacterias podían sustituir a microorganismos dañinos del intestino, mejorando la calidad de vida del organismo. El mundo de los probióticos es apasionante, y su historia también.

Y para ti, ¿Cuál es tu suplemento favorito durante la lactancia?

Referencias

  1. Gil, J. G., Quintana, I. L., Lozano, N. A., Castillo, T. M. F., Morales, V. L., & Asensio, L. C. R. (2024). Mastitis y el uso de probióticos durante la lactancia: una revisión sistemática.
  2. Ma, G., Li, Y., Tye, K. D., Huang, T., Tang, X., Luo, H., ... & Xiao, X. (2024). The effect of oral probiotics in the last trimester on the human milk and infant gut microbiotas at six months postpartum: A randomized controlled trial.

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