Príncipe Carlos: Biografía del Hijo de Felipe II

Don Carlos, hijo de Felipe II y de su primera esposa María de Portugal, nació en Valladolid el 8 de julio de 1545 y murió en Madrid el 24 de julio de 1568. Fue proclamado príncipe de Asturias en 1560, a la edad de quince años, pero mostraba signos de inestabilidad y pronto se hizo patente que no sería apto para reinar.

Retrato del Príncipe Carlos por Alonso Sánchez Coello.

Infancia y Educación

Los padres del príncipe Carlos fueron un joven Felipe II (se casó con dieciséis años) y su primera esposa, la infanta María Manuela de Portugal, quienes a su vez eran primos hermanos por doble vía. Dos años después de la boda, cuando Felipe II contaba 18 años, nació don Carlos, que quedó huérfano de madre poco después de nacer.

Carlos se crio primero en compañía de sus tías y tras las bodas de éstas con familiares cercanos, pues su padre no estuvo en España de 1548 a 1551 ni de 1554 a 1559. No sabremos nunca si el estado del infante Don Carlos fue la consecuencia de una genética endogámica o si se agravó por las fiebres que padeció durante su infancia, pero es seguro que la política matrimonial de la dinastía no le favoreció mucho.

La educación del Rey niño fue encomendada a Francisco Ramos del Manzano y se basó en un programa educativo que incluía el estudio las primeras letras, el dogma católico e idiomas como el latín, el italiano y el francés, además de materias como la Geografía y la Historia.

Así describen esos años los autores Fernando Bruquetas y Manuel Lobo: “La vida del príncipe transcurría entre convalecencia y mejoría, entre accesos de fiebre y estados de salud reconfortantes, por lo que, según el criterio médico, esos reiterados síntomas revelaban que ya se trataba de una enfermedad crónica que tenía escasos visos de sanar definitivamente”.

Problemas de Salud y Carácter

Desde niño, se sabía que gozaba con asar liebres vivas y una vez, en una orgía de crueldad, cegó caballos en el establo real. Su delicado estado de salud, con fiebres persistentes, motivó que en 1561 los médicos de la corte recomendaran fijar su residencia en Alcalá de Henares, alejándose de los aires insalubres de Madrid.

Genealogía del Príncipe Carlos destacando la consanguinidad.

En 1562 se cayó por las escaleras golpeándose en la cabeza; tras probar muchos tratamientos diferentes, incluyendo el acudir al curandero Pinterete y a poner en su cama la momia de fray Diego de Alcalá, finalmente Vesalio le realizó una trepanación, operación muy arriesgada que le traería secuelas, pues se acrecentó su crueldad y sus excentricidades.

Tal como señalan la mayor parte de las fuentes, la imagen del príncipe de las Españas responde a la de un personaje atribulado y excéntrico, cuyo trastorno fue atribuido al descontrol y a no haber atajado a tiempo con educación, cordura y mesura los caprichos de un príncipe que siempre fue consciente del papel que representaba en aquella Corte de enredos y saturada de rumores.

Don Carlos, desde joven, se saltó las normas por la complacencia de unos y la incapacidad de otros que permitieron una libertad de carácter que a la larga tuvo funestas consecuencias.

Planes y Conspiraciones

Felipe II pensó en casarlo con María Estuardo, un matrimonio arriesgado, pues suscitaría la enemistad de Francia, Inglaterra y posiblemente del Imperio. Viendo la poca credibilidad que le merecía a su padre, don Carlos se desesperaba, sentimiento que se acrecentaba porque a su padre, que le había engendrado tan joven, todavía le quedaba mucho tiempo de reinado.

Uno de los líderes rebeldes en los Países Bajos, el conde de Egmont, tuvo contacto en Madrid con el príncipe Carlos en 1565, el cual estaba pensando en escaparse a dicho lugar del imperio. El príncipe le confió su plan al príncipe de Éboli, quien informó inmediatamente al rey.

En 1566 el Barón de Montigny, que llegó a Madrid representando a los rebeldes Egmont y Hornes, también tuvo contacto con el príncipe. El duque de Alba puso en prisión más tarde a Hornes, y Montigny fue ejecutado tres años después. Don Carlos intentó otro plan para ir a los Países Bajos, pidió a su tío don Juan de Austria que le llevara a Italia, el cual también informó al rey. Además le habló al prior del convento de Atocha de su deseo de matar al Rey.

DON CARLOS DE AUSTRIA - Desmontando la LEYENDA NEGRA del heredero de FELIPE II #podcast #documental

Mapa de Europa alrededor del año 1600.

Encarcelamiento y Muerte

Hasta sus últimos días, Felipe II recordaría con la mayor de las penas la noche del 18 de enero de 1568. Vestido con la armadura real, el Monarca más poderoso de su tiempo condujo a un grupo de cortesanos y hombres armados por los oscuros pasillos del Alcázar de Madrid «sin antorchas ni velas» al aposento del Príncipe Carlos, el hijo del Rey y su único heredero.

Finalmente, Felipe II mandó el 18 de enero de 1568 encerrar a su hijo en sus aposentos sin recibir correspondencia y con limitada comunicación con el mundo exterior. Como el príncipe amenazó con quitarse la vida, Felipe II ordenó que no pudiese tener cuchillos ni tenedores.

Al informar a la opinión pública, así como a los gobernantes de Europa, el Rey fue ambiguo, pues por un lado debe justificarse y por otro trata de no revelar las faltas de don Carlos. Cautivo, el príncipe trató de emprender una huelga de hambre, en la que fracasó. Tras ello, se dio al otro extremo, comiendo sin medida. Esto, junto a su debilidad física, es la causa probable de su muerte, que acaeció el 28 de julio de 1568.

La Leyenda Negra

El descubrimiento de un plan para huir a los Países Bajos e intervenir en su gobierno hizo que su padre lo pusiera bajo arresto en enero de 1568; seis meses después, las huelgas de hambre le acarrearon la muerte en cautiverio. La muerte de don Carlos fue explotada por los enemigos de Felipe II, sobre todo por Guillermo de Orange y Antonio Pérez, para empañar el nombre del rey, y dio pie a la «leyenda negra».

Al poco de conocerse la noticia, el bien engrasado aparato propagandístico se puso en funcionamiento y los rumores acerca de los “verdaderos” motivos de su desaparición se dispararon. Que si había sido asesinado por su padre, contra quien se habría rebelado; que si pensaba escapar a las Provincias Unidas y unirse a los rebeldes; que si había sido encerrado por los celos de Felipe II, al estar enamorada la reina Isabel de Valois de Carlos… estas y otras estrafalarias historias circularon libremente por todo el continente.

Fernando Bruquetas y Manuel Lobo se alejan de esta pseudo-realidad y se aproximan a los hechos desde una perspectiva objetiva y bien documentada. Sus conclusiones: Felipe II, viendo el deterioro mental de su hijo y los escándalos que iba generando, se vio obligado a encerrarle en sus aposentos.

Si la Historia nos habla de una persona discapacitada física e intelectualmente, la leyenda lo convirtió en un joven hermoso, en tratos amorosos con su madrastra, Isabel de Valois y paladín de la libertad, asesinado por el Demonio del Mediterráneo, su padre.

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