Primer Mes de Embarazo: Desarrollo del Feto y Cambios en la Madre

Tener un bebé es uno de los momentos más maravillosos en la vida de muchas mujeres. Las primeras semanas del embarazo son emocionantes… y al mismo tiempo llenas de inquietud. Quieres que todo vaya bien y dentro de unas 40 semanas (o 9 meses) tener a tu bebé en brazos. Desde el momento que el test de embarazo es positivo, te haces muchas preguntas.

El primer mes de embarazo es especial, ya que es el momento en que la mujer suele descubrir que va a ser madre. Aunque físicamente todavía no se le nota la gestación, al final de este primer mes la futura madre ya empieza a sentir los síntomas iniciales y es posible hacer un test de embarazo para confirmarlo. Es habitual que se hable del embarazo por semanas, meses o trimestres.

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Fecundación e Implantación

Para que haya una gestación, es necesaria la fecundación del óvulo por parte del espermatozoide. La fecundación se produce en el momento de la unión entre el óvulo femenino y el espermatozoide masculino.

El óvulo femenino sale del ovario en el momento de la rotura del folículo ovárico que lo contiene (ovulación), lo cual suele ocurrir hacia el día 14 tras el comienzo de la última regla. Este óvulo es recogido por la trompa y transportado a través de ella. Por otra parte, de los millones de espermatozoides secretados en el momento de la eyaculación, solamente 300-500 de ellos consiguen atravesar el útero y llegar hasta las trompas.

El encuentro entre espermatozoide y óvulo ocurre en la región más ancha de la trompa. Solamente un espermatozoide penetra en el óvulo y lo fecunda, dando lugar a la primera célula con todo el material genético necesario para dar lugar al desarrollo del futuro bebé. Esta primera célula se denomina cigoto.

El cigoto comienza entonces a dividirse y a viajar hacia el útero. La primera división en 2 células tiene lugar unas 30 horas después de la fecundación, a los 3 días ya son 16 células que consiguen entrar en el útero. Posteriormente las células comienzan a organizarse (periodos de mórula y blastocisto) mientras viajan por la cavidad uterina buscando su lugar de implantación.

Hacia el noveno día tras la fecundación (tercera semana tras la última regla), el blastocito entra en contacto con el endometrio y comienza la implantación, que es el proceso por el cual las células que darán lugar al embrión y la placenta quedan incorporadas al endometrio.

En los siguientes días las células del blastocisto se diferencian de manera que se puede distinguir aquellas que darán lugar a la placenta de las que formarán el embrión. Incluso dentro de las células que formarán al embrión comienzan a desarrollarse 3 capas distintas, cada una de las cuales será la responsable de formar distintos órganos. Así, por ejemplo, la más interna o endodermo dará lugar a la mayoría de las estructuras digestivas y urinarias, la central o mesodermo a los huesos, músculos y vasos sanguíneos y la más externa o ectodermo a las estructuras del sistema nervioso central.

Al final del primer mes y comienzo del segundo, el futuro embrión es milimétrico, tiene forma de disco y no es posible distinguir todavía con claridad en él las distintas estructuras. Tampoco podrás verlo aún por ecografía.

Desarrollo Embrionario Semana a Semana

Durante este primer mes, tal vez notes los primeros síntomas de embarazo. No tardarás en darte cuenta de que los médicos a menudo hablan de SA (semanas de amenorrea) para hacer el seguimiento de tu embarazo. Durante la tercera semana de amenorrea (SA), que corresponde aproximadamente a la primera semana de embarazo (SE), empiezan a producirse ya cambios importantes tanto para el futuro feto como para la madre, aunque los test de embarazo estándar aún no detecten que estás embarazada.

La primera fase de crecimiento del embrión (así se llama al feto antes de las 10 semanas de gestación), es la de cigoto: un óvulo recién fecundado. Una vez implantado el blastocisto en el útero, el grupo interno de células que lo componen se transforma en un embrión. La parte externa penetra en la pared del útero y envuelve y protege al futuro bebé. Esta pequeña esfera llena de líquido es el saco gestacional, y resulta la primera estructura que se puede apreciar en una ecografía, antes incluso de identificar al embrión.

Gracias a la visualización del saco gestacional podréis confirmar el embarazo, comprobar que el embrión se ha implantado correctamente en el endometrio (se descarta así un embarazo ectópico), y además el tamaño del saco ayudará a establecer la edad gestacional.

Durante el primer mes se forma el saco amniótico alrededor del embrión. También se forma la placenta, que es un órgano redondeado y plano que sirve para alimentar al bebé y para transferir sus desechos a la madre para que puedan ser eliminados. En este mes empieza a formarse la cara (una cara rudimentaria), con dos círculos oscuros que serán los futuros ojos. La boca, la mandíbula inferior y la garganta empiezan a desarrollarse.

En la cuarta semana, el blastocisto, una masa de células que se multiplica rápidamente, se implanta en el útero. Algunas embarazadas notan un leve sangrado en el primer trimestre, que suele ser solo un pequeño manchado.

El embrión es un pequeño disco engrosado que empieza a ser visible por ecografía que mide unos 2-3 mm y se sitúa dentro del saco gestacional. Las células internas se convertirán en el embrión y las células externas, en la placenta. La placenta proporcionará alimentación al bebé desde ahora y hasta su nacimiento.

Para tener una idea más clara del desarrollo del embrión, aquí tienes una tabla con las medidas aproximadas semana a semana:

Semana Medida Aproximada Desarrollo Clave
5 2-3 mm Embrión visible como un pequeño disco engrosado.
6 5 mm Se observa el latido cardíaco.
7 7-17 mm Se distingue el polo cefálico del resto del cuerpo.
8 18-25 mm La cabeza se distingue perfectamente, se empieza a formar el cerebro y la médula espinal. Se forman también los esbozos de las cuatro extremidades.
9 25-35 mm El cuerpo empieza a ser más largo respecto a la cabeza, se van desarrollando las extremidades y empiezan a formarse los huesos de la cara.
10 35-45 mm Se forman las manos y los pies con sus dedos y ya tiene aspecto humano. Es capaz de mover las extremidades independientemente y se forman las costillas y los huesos de la columna vertebral.
11 40-60 mm La cabeza mide la mitad de todo el embrión.
12 60-80 mm Hablamos de feto y no de embrión. La formación de los órganos ha finalizado y empezará una etapa básicamente de crecimiento. Las extremidades están formadas y los dedos ya están separados. Los riñones empiezan a formar orina.
13 6,5-8 cm La cabeza sigue siendo desproporcionada respecto al cuerpo midiendo aproximadamente la mitad que el cuerpo. Los ojos se van centrando y las orejas ya no son tan bajas como al principio. Los genitales externos ya están formados. Ya mueve las extremidades y empieza a utilizar las manos.

Síntomas Comunes en la Madre

Cada mujer vive el embarazo de una forma diferente. Algunas irradian salud y vitalidad durante el primer trimestre mientras que otras lo viven como una enfermedad. Los síntomas del embarazo son distintos en cada mujer. Además, una misma mujer puede experimentar diferentes síntomas en diferentes embarazos.

Algunos de los síntomas más comunes incluyen:

  • Hemorragia vaginal: Aproximadamente un 25 por ciento de mujeres tiene algún sangrado vaginal ligero durante el primer trimestre del embarazo. Al principio del embarazo, “manchar” un poco puede ser un signo de la implantación del embrión en el útero materno sin que ello indique anomalía alguna. El sangrado provocado por la implantación es muy ligero y de color rosado o café claro.
  • Cambios mamarios: El aumento de tamaño de las mamas es uno de los primeros signos del embarazo. Suele acompañarse de un aumento de sensibilidad en los pezones o de un leve dolor en los mismos. Se debe a cambios hormonales que preparan las mamas para la lactancia y puede durar todo el primer trimestre.
  • Estreñimiento y hemorroides: Durante el embarazo disminuyen las contracciones del intestino debido al aumento de una hormona llamada progesterona. El estreñimiento y los gases producen una incómoda sensación de hinchazón que puede aliviarse, en parte, aumentando el contenido de fibra y de líquidos de la dieta, así como aumentando la actividad física.
  • Emisión de líquido por la vagina: Durante el embarazo es normal descargar un líquido vaginal transparente. Para mayor comodidad puede llevarse puesta una compresa. No se recomienda utilizar tampones ya que pueden introducir gérmenes en la vagina.
  • Cansancio: Durante el embarazo el cuerpo trabaja de forma extraordinaria para mantener el crecimiento del feto; esto hace que la madre pueda cansarse más de lo habitual. Es normal sentir la necesidad de dormir mucho y es recomendable que el descanso nocturno sea adecuado, e incluso hacer alguna siesta durante el día.
  • Antojos y repulsiones alimentarias: Los cambios en los gustos alimentarios están bien descritos durante el embarazo. Los tienen más de un 60 por ciento de las embarazadas y no es malo permitirse algún capricho, siempre y cuando se consuma comida sana. Lo que no debe consentirse son las picas, que consisten en el ansia de ingerir sustancias que no son alimentos, como arcilla, barro o ropa, que pueden ser peligrosos tanto para la salud de la madre como la del bebé.
  • Necesidad de orinar con más frecuencia de lo normal: El continuo crecimiento del útero ejerce una presión sobre la vejiga que aumenta las ganas de orinar.
  • Acidez de estómago: El aumento de los niveles de la hormona progesterona durante el embarazo produce la relajación del músculo que separa el esófago del estómago. Este músculo, en condiciones normales, mantiene en el estómago tanto los ácidos como la comida. Al relajarse durante el embarazo permite el paso de ácidos y comida hacia el esófago lo que se conoce como reflujo gastro-esofágico o acidez de estómago. Para reducir las molestias del reflujo gastro-esofágico se recomienda realizar comidas frecuentes y poco abundantes durante el día, evitar los alimentos grasos, los ácidos, los picantes y las bebidas gaseosas y no comer en posición tumbada.
  • Cambios del estado de ánimo: El cansancio y los cambios hormonales pueden precipitar una sensación de agobio y desdicha.
  • Náuseas matutinas: Las náuseas afectan a un 85 por ciento de las embarazadas; se deben a los cambios hormonales y pueden llegar a durar todo el primer trimestre del embarazo. En general no se acompañan de malestar estomacal o intestinal. En algunas embarazadas las náuseas son leves, mientras que otras ya comienzan el día vomitando. Suelen ser más molestas por la mañana (de ahí el nombre de náuseas matutinas) aunque pueden aparecer en cualquier momento del día. Para aliviarlas puede intentarse ingerir una dieta blanda, en porciones pequeñas y beber a sorbitos, evitando aquellos alimentos que produzcan malestar. Las náuseas no son un problema en sí mismas, pero si son muy intensas pueden afectar la nutrición del bebé.
  • Ganancia de peso: Aunque es normal que se gane peso durante el embarazo no se debe exagerar ni hacer caso del refrán “hay que comer por dos”. Durante el primer trimestre puede no engordarse nada (sobre todo si cursa con náuseas o pérdida del apetito) o como mucho, engordar un kilo o dos. Durante este periodo solo se precisan 150 calorías diarias de más respecto a la dieta habitual.
  • Aumento del ritmo intestinal: el útero en crecimiento presiona el recto y los intestinos, lo que aumenta el riesgo de estreñimiento.
  • Cambios físicos y hormonales: sumados a la tensión emocional asociada a los primeros meses de embarazo, se cobran su precio en forma de cansancio y somnolencia. Una dieta saludable y ejercicio pueden aumentar su energía.

Primeros Controles Prenatales

La primera visita prenatal se debe concertar desde el momento en que se sospeche que se puede estar embarazada. La mayoría de las pruebas de embarazo que se compran en la farmacia pueden detectar si se está o no embarazada desde la primera semana de retraso menstrual. El mejor momento para la primera visita al ginecólogo es a las seis semanas de embarazo, contando desde la última menstruación.

En la primera visita prenatal se confirma el embarazo y se determina el estado de salud de la madre.

Durante esta visita, se realizan diversas acciones:

  • Determina la fecha probable de parto: Para ello debe conocer la fecha del primer día de la última menstruación y a partir de ahí sumar 40 semanas.
  • Realiza la historia clínica de la futura madre: Le pregunta sobre embarazos previos, cirugías, enfermedades y exposición a enfermedades contagiosas. También sobre tratamientos médicos, medicinas y suplementos nutricionales que se hayan tomado desde la última menstruación. Investiga el historial médico de otros miembros de la familia para saber si existen enfermedades crónicas o defectos genéticos en cualquiera de las dos ramas familiares (paterna y materna).
  • Examen físico completo: Se pesa a la embarazada y se le determina la presión arterial.
  • Examen ginecológico: Se toma una muestra de células del cuello del útero con un bastoncillo de algodón llamado hisopo para saber si hay células anormales que podrían indicar la existencia de un cáncer de cuello de útero y para la detección de enfermedades de transmisión sexual (test de Papanicolau).
  • Doppler: Mediante este instrumento se escucha el latido del corazón del bebé.
  • Ecografía: La primera ecografía suele realizarse entre las semanas 11 y 14 para ver si hay un solo embrión o más de uno correctamente implantados en el útero, para confirmar el tiempo aproximado de embarazo y para medir el pliegue nucal que, si está aumentado, puede ser indicativo de alteraciones cromosómicas.
  • Análisis de sangre y de orina: En los análisis de sangre se solicitará un hemograma (para detectar posibles anomalías en la sangre y anemias), análisis bioquímicos, pruebas para detectar infecciones latentes o pasadas (VIH, sífilis, rubéola, varicela, hepatitis B, hepatitis C, toxoplasma, citomegalovirus, etc.) y el grupo sanguíneo y Rh de los padres.
  • Test combinado o cribado (Triple screening): Mediante determinados parámetros ecográficos y pruebas bioquímicas del primer trimestre (gonadotropina corionica y proteína A) se ajusta el riesgo de anomalías cromosomicas con una elevada fiabilidad (85-90 por ciento).
  • Advertencias: Advierte sobre los peligros de fumar, beber alcohol y tomar drogas o algunas medicaciones (ver medicaciones prohibidas en para saber más).

Cuidados Esenciales Durante el Primer Mes

Tanto las mujeres que buscan el embarazo como aquellas que acaban de recibir la noticia de que esperan un bebé tienen que empezar a cuidar su organismo y su estilo de vida. Estas recomendaciones ayudan a mantener un embarazo saludable y favorecen el nacimiento de un niño sano y con el peso adecuado.

  • Dieta sana y equilibrada: Las mujeres embarazadas necesitan llevar una dieta muy completa y que cubra todos los requerimientos de vitaminas y minerales, ya que la nutrición del feto va a depender completamente de ellas, así como el aporte de oxígeno.
  • Ácido fólico: Es esencial para la formación del bebé, ya que ayuda a prevenir los defectos del tubo neural. Los vegetales de hoja verde y las legumbres aportan ácido fólico al organismo.
  • Calcio: Un mayor aporte de calcio es necesario para el correcto desarrollo de los huesos y dientes del bebé, entre otras cosas. El calcio también es importante para prevenir la preeclampsia en la embarazada. Es aconsejable tomar leche y yogures, así como semillas de sésamo y almendras.
  • Hierro: Este mineral es importante para evitar la anemia en la embarazada. La carne, las legumbres y los frutos secos son fuente de hierro.
  • Fibra: La fruta, la verdura y los cereales deben consumirse diariamente.

Además, será importante que la embarazada controle el consumo de hidratos de carbono y grasas y que evite los alimentos calóricos, así como el alcohol y el café.

Por otro lado, para la prevención de la toxoplasmosis y listeriosis, será necesario lavar la fruta y la verdura antes de consumirse, no comer carnes, pescados y mariscos crudos, evitar los huevos poco cocidos y el queso no pasteurizado, etc.

Otra recomendación muy importante para las mujeres embarazadas es dejar de fumar de inmediato. Si es necesario tomar medicamentos por alguna afección como, por ejemplo, una infección de orina o una gripe, es importante consultar con el médico qué fármacos son los adecuados durante el embarazo.

Si la mujer practica deporte de alta intensidad, en este momento deberá empezar a moderar el ejercicio físico. Los deportes como el pilates, el yoga o la natación son una buena opción tanto para las mujeres a las que les gusta mantener su cuerpo en forma como para aquellas que no suelen hacer deporte.

Es importante no abandonar completamente la actividad física durante el embarazo, mientras no lo haya contraindicado el especialista. Una opción es realizar paseos diarios para ejercitarse y ayudar a relajar el cuerpo.

Además, es recomendable descansar el tiempo que la mujer necesite, mantener buenos hábitos de sueño, acostarse y levantarse todos los días a la misma hora, etc. En general, todo aquello que ayude a la mujer a sentirse bien durante todo el embarazo.

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