Estreptococo Positivo en el Embarazo: Tratamiento y Prevención

Entre todas las pruebas de detección que se realizan durante el embarazo se encuentra la del estreptococo del grupo B. ¿Qué es? ¿Por qué se realiza esta prueba? En este artículo os resumimos las claves sobre esta bacteria.

El estreptococo del grupo B (EGB), o Streptococcus agalactiae, es una bacteria que algunas mujeres presentan en el tracto gastrointestinal y/o genitourinario. Generalmente, esta bacteria no suele causar síntomas en adultos sanos, pero puede causar infecciones severas (incluso mortales) en los recién nacidos.

La presencia de Streptococcus del grupo B en la vagina de una mujer embarazada supone un riesgo para el recién nacido, ya que puede transmitirse la infección estreptocócica durante el parto, y causar cuadros infecciosos muy graves en recién nacidos, de ahí la importancia de detectarlo y erradicarlo.

Por ello, es importante detectar qué mujeres presentan esta bacteria con la prueba del estreptococo del grupo B en el embarazo.

¿Por qué se analiza el EGB en el embarazo?

El estreptococo del grupo B es una bacteria que no suele causar síntomas en adultos sanos. Por ello, algunas mujeres presentan esta bacteria en su tracto genitourinario y/o gastrointestinal y lo desconocen.

No obstante, esta bacteria sí puede causar problemas muy graves en los recién nacidos, como neumonía, meningitis o sepsis e, incluso, puede tener un desenlace fatal. Debido a esto, es importante realizar un cribado para determinar qué mujeres embarazadas presentan EGB (aunque no tengan ningún síntoma), ya que podrían transmitirlo al bebé en el momento del parto.

De esta manera, si el resultado de la prueba es positivo en la embarazada, se pondrán los medios necesarios para reducir el riesgo de que el bebé sufra tras el parto una infección por EGB.

Infección neonatal precoz por estreptococo grupo B

En ausencia de medidas de prevención, entre el 1 y el 2% de los RN colonizados durante el parto desarrollan una infección precoz (en los primeros 7días de vida). Este cuadro cursa como sepsis, neumonía o meningitis, y en la gran mayoría de casos se presenta durante las primeras 24h de vida.

La mortalidad, que en los años 1970-1980 alcanzaba el 50%, actualmente se ha reducido al 4-5% como resultado de los avances en la asistencia neonatal. Sin embargo, como consecuencia de la infección, el 25-30% de los RN afectados padecen importantes secuelas neurológicas.

Además de la colonización materna por EGB, diferentes factores aumentan el riesgo de infección neonatal precoz. Entre los factores de riesgo se incluyen: prematuridad, rotura prolongada de membranas (más de 18h), fiebre intraparto (≥38°C), bacteriuria por EGB durante el embarazo y RN previo afectado por infección por EGB, que traduce bajos niveles de anticuerpos en la madre frente a la cepa colonizante.

Sin embargo, el 50% de las infecciones se presentan en RN sin factores de riesgo.

EGB es también causa importante de infección durante el embarazo (corioamnionitis) y en el posparto (endometritis), y aunque los datos no son concluyentes, también se ha señalado asociación entre colonización vaginal por EGB y parto prematuro, rotura pretérmino de membranas, bajo peso al nacer y muerte intraútero.

La infección por EGB después de la primera semana de vida se denomina infección neonatal tardía y se presenta habitualmente como bacteriemia o meningitis. La fuente de contagio de los RN que desarrollan infección tardía no está clara, pudiendo provenir de la madre colonizada o de otras fuentes (personal sanitario, familiares, etc.); más del 50% de RN que desarrollan infección neonatal tardía nacen de madres no colonizadas. La estrategia de prevención basada en la aplicación de PAI no es efectiva para prevenir la infección neonatal tardía, y actualmente no existe ninguna estrategia que permita su prevención.

EGB es, aún hoy, una de las causas más frecuentes de infección bacteriana perinatal en España y en otros países desarrollados. La incidencia de la infección neonatal precoz por EGB en Estados Unidos en la década de los ochenta y los primeros años de los noventa (aun sin medidas de prevención) era de 2 a 3 casos por 1.000RN. En Europa, la incidencia publicada anterior a 1999 varía entre 0,2 y 4 por 1.000RN.

Varios estudios sugieren que la incidencia real de la infección neonatal precoz por EGB puede ser 2 a 3 veces mayor que la definida por el aislamiento de EGB a partir de una localización anatómica normalmente estéril (sangre, líquido cefalorraquídeo). La ausencia de confirmación microbiológica en RN con sepsis clínica puede deberse a los antibióticos administrados a la madre y/o al pequeño volumen de sangre obtenido para realizar hemocultivos en los RN.

ESTREPTOCOCO del grupo B en el EMBARAZO, por GINECOLOGA DIANA ALVAREZ

¿Cómo se hace la prueba del estreptococo B?

La realización de la prueba de cribado del estreptococo del grupo B es muy sencilla, rápida e indolora y, además, no requiere preparación previa. Para hacer esta prueba, simplemente se toma una pequeña muestra de la vagina y del recto de la mujer con un hisopo, el cual se enviará para analizar.

Generalmente, será el ginecólogo o la matrona quien realice el procedimiento para tomar la muestra. Sin embargo, aunque no es lo habitual, en ocasiones es la propia mujer la que hace la recogida de la muestra en su domicilio.

¿Cuándo hacer la prueba del estreptococo del grupo B?

La prueba de cribado para el estreptococo del grupo B se realiza durante la etapa final del embarazo, entre las 35-37 semanas de gestación. No obstante, suele ser habitual realizar esta prueba en la semana 36.

El motivo es que esta prueba tiene una validez de 5 semanas. Por tanto, si pasan más de 5 semanas entre la realización de la prueba y el parto, sería necesario repetirla.

Sin embargo, en algunos casos, la prueba para el estreptococo del grupo B puede realizarse antes, como cuando existe riesgo de parto prematuro o algo que haga sospechar que el parto puede adelantarse.

Además, es importante que la mujer se realice la prueba para detectar la presencia de esta bacteria en cada embarazo, incluso, cuando haya dado negativa en un embarazo anterior. Pese a ello, si la mujer ha tenido infección por EGB durante el embarazo o un bebé anterior con infección por EGB, no será necesario realizar la prueba, ya que de todos modos se administrará a la mujer profilaxis antibiótica en el momento del parto.

Por otro lado, aunque esté previsto un parto por cesárea, la embarazada sí debe realizarse la prueba porque, si llega a romperse la bolsa amniótica, el bebé podría tener riesgo de sufrir la infección.

Posibles resultados

Cuando una mujer embarazada se realiza la prueba de cribado para el estreptococo del grupo B, hay dos posibles resultados:

  • Resultado negativo: significa que en ese momento no hay presencia de esta bacteria. Por tanto, no se requiere ningún tratamiento.
  • Resultado positivo: hay presencia de EGB y, en el momento del parto, la mujer recibirá antibióticos por vía intravenosa para reducir el riesgo de que el bebé padezca una infección. Las mujeres que tienen programado un parto por cesárea, no recibirán este tratamiento si el parto no ha comenzado de manera natural.

Este tratamiento antibiótico no suele administrarse antes del momento en que se va a dar a luz, a pesar de un resultado positivo, porque la bacteria podría volver a proliferar y lo que resulta más importante es mantenerla controlada en el momento del parto. Por ello, es sumamente importante que la mujer informe del resultado de la prueba del EGB al equipo médico en el momento del parto.

Por otro lado, el antibiótico más utilizado suele ser la penicilina. No obstante, si la mujer presentase alergia a la misma, se utilizará otro antibiótico alternativo.

Profilaxis antibiótica intraparto

En los últimos 25 años se ha demostrado que la administración intravenosa de penicilina o ampicilina intraparto durante 4 o más horas antes del final parto es efectiva para prevenir la transmisión vertical de EGB. La cefazolina tiene excelente actividad antibacteriana frente a EGB, posee una farmacocinética y una farmacodinamia semejantes a las de la penicilina y alcanza altas concentraciones intraamnióticas, por lo que se considera una alternativa a la penicilina y a la ampicilina en pacientes con hipersensibilidad moderada a beta-lactámicos.

La eficacia de otros antibióticos en caso de alergia a beta-lactámicos no ha sido probada en ensayos clínicos, y hay pocos datos sobre la efectividad de la eritromicina, la clindamicina y la vancomicina para alcanzar concentraciones adecuadas en el líquido amniótico.

La pauta de administración intraparto de penicilina o ampicilina para prevenir la infección neonatal precoz por EGB ha sido ampliamente discutida. Aunque tiempos de administración inferiores a 4h antes del parto pueden ser efectivos para interrumpir la transmisión al RN, la recomendación actual es administrar PAI durante 4 o más horas antes del parto.

Se han aplicado 2 estrategias para seleccionar las embarazadas candidatas a recibir PAI: a) selección basada en la existencia de los factores de riesgo (prematuridad, rotura prolongada de membranas, fiebre intraparto), y b) basada en la colonización por EGB demostrada por cultivo anteparto.

Diferentes estudios retrospectivos efectuados en Estados Unidos compararon las 2 estrategias de prevención y concluyeron que la estrategia de cribado prenatal universal y profilaxis antibiótica intraparto a todas las portadoras era el doble de efectiva que la estrategia basada en factores de riesgo. Por ello, los CDC adoptaron esta estrategia en 2002, que se ha confirmado en estudios recientes.

Los programas de prevención basados en administración de PAI a las madres colonizadas por EGB han reducido la incidencia de infección neonatal precoz por EGB en Estados Unidos hasta 0,34-0,37 casos por 1.000RN en 2003-2005. En Australia, tras la instauración de PAI la incidencia de infección neonatal precoz por EGB disminuyó desde 1,43 por 1.000RN en 1993 a 0,25 en 2001. En España los datos indican una incidencia de infección neonatal precoz por EGB por 1.000RN de 1,3 en 1996-1997, de 0,7 en 2000-2001 y de 0,36 en 2010. Datos del área de Cataluña indican un declive desde 1,92 por 1.000RN en 1994 hasta 0,26 en 2001 y 0,18 en 2009.

La aplicación intraparto de antisépticos vaginales, fundamentalmente clorhexidina, para prevenir la transmisión vertical de EGB no ha demostrado utilidad.

Recomendaciones: aspectos obstétricos

Indicaciones del cribado vaginorrectal de EGB

  • En todas las gestantes entre la semana 35 y 37 (AII), preferentemente en la semana 36, incluso a las que se prevea cesárea programada (por si se ponen espontáneamente de parto antes de realizar la cesárea).
  • Dada la naturaleza intermitente de la colonización, los cultivos realizados 5 semanas o más antes del parto no predicen adecuadamente la colonización en el parto y se deben repetir si han transcurrido más de 5 semanas y el parto aún no se ha producido. Por ello debe indicarse a la embaraza que si el parto no se ha producido en 4 semanas desde la obtención de la muestra, debe acudir a la consulta para repetir el cultivo.
  • No es necesario efectuar la determinación de EGB si existe un hijo anterior con infección neonatal por EGB o si se ha detectado la presencia de EGB en orina durante la gestación (AIII). En estos casos debe administrase PAI.

Cuando se haya realizado más de un cultivo, la actuación para la prevención de la infección por EGB debe ser consecuente con el resultado del último cultivo.

Identificación de embarazadas candidatas a recibir PAI

PAI indicada

  1. Todas las mujeres identificadas por cultivo como portadoras vaginales o rectales de EGB en un cultivo al final del embarazo. El momento óptimo para la toma del cultivo es en la semana 35-37 de gestación (AII).
  2. Todas las mujeres en que se detecta EGB en orina durante la gestación, independientemente del resultado del cultivo vaginorrectal si este se ha realizado (AII). No es necesario realizar cultivo vaginorrectal en la semana 35-37.
  3. Todas las gestantes que previamente han tenido un hijo con infección neonatal por EGB, con independencia del resultado del cultivo vaginorrectal si este se ha realizado.
  4. Todos los partos con menos de 37 semanas de gestación en los que no se disponga del resultado del cultivo.
  5. Todos los partos en que exista rotura de membranas superior a 18h cuando no se disponga del resultado del cultivo.
  6. Todos los partos en que exista fiebre intraparto (38°C o más) cuando no se disponga del resultado del cultivo. En este caso debe considerarse la posible existencia de corioamnionitis u otra infección maternal.
  7. Mujeres a las que se les ha realizado una prueba molecular (PCR) intraparto de detección de colonización por EGB y el resultado es positivo (AII). Estas pruebas se realizan solo en algunos hospitales y habitualmente no están disponibles.

PAI no indicada

  1. Cultivo vaginorrectal negativo a EGB en la presente gestación (en un cultivo practicado durante las 5 semanas previas al parto) aunque hayan sido positivas en un embarazo anterior.
  2. Cesárea programada sin comienzo del parto y membranas íntegras, aunque el cultivo a EGB haya sido positivo (CIII).
  3. Partos en embarazo de más de 37 semanas de duración con estado de colonización por EGB desconocido y sin factores de riesgo. En estos casos (no realización de cultivo, pérdida de resultados, etc.) que son no deseables y deben ser excepcionales, no se utilizará PAI y el RN se someterá a observación.

Pautas de antibioterapia materna recomendadas como profilaxis de la infección perinatal por EGB

Las siguientes pautas de antibioterapia son recomendadas como profilaxis de la infección perinatal por EGB:

De elección Alternativas
Penicilina G, IV: Dosis inicial 5 millones UI, después 2,5 millones UI cada 4 horas hasta finalizar el parto. Iniciar al menos 4 horas antes del parto. Ampicilina, IV: Dosis inicial 2 g, después 1 g cada 4 horas hasta el final del parto.
Alergia a penicilinas
Bajo riesgo de anafilaxia: cefazolina, dosis inicial 2 g, vía IV; después 1 g, vía IV cada 8 horas hasta el final del parto. Alto riesgo de anafilaxia; según antibiograma:
  • EGB sensible a clindamicina 900 mg, vía IV, cada 8 horas hasta el final del parto.
  • EGB resistente o sensibilidad desconocida: vancomicina 1 g, vía IV, cada 12 horas (o 20mg/kg cada 8 horas, dosis máxima 2gr), hasta el final del parto.

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