Cuando tienes un bebé, las preocupaciones aumentan y no paras de leer e informarte sobre recién nacidos y consejos. En los primeros días del bebé es normal que te preocupe cómo hacer las cosas de forma correcta. Tanto si has decidido dar el biberón desde el principio como si estás combinando el biberón y el pecho, en este artículo tienes la información esencial que necesitas sobre cómo dar el biberón a un bebé.
¿Cuándo Introducir el Biberón?
Cuando tu bebé aún tenga las primeras semanas de vida es aconsejable que optes por la lactancia materna. Aunque si más adelante, por motivos laborales o estudios, no vas a poder pasar tanto tiempo con tu bebé entonces deberás acostumbrarlo. Puedes comenzar con la lactancia diferida, dándole el biberón con leche materna a las 3 o 4 semanas de vida.
Para evitar que disminuya la cantidad de leche materna procura no omitir ninguna toma. Para ello puedes utilizar un sacaleches en los momentos que solías amamantar a tu bebé, de esta forma cuanto más lo utilices más leche producirás.
El sacaleches permite a muchas madres seguir ofreciendo leche materna incluso cuando no pueden estar presentes físicamente en las tomas. También es útil para aliviar el pecho, aumentar la producción o preparar reservas de leche.
Tipos de Sacaleches
- Sacaleches manual: práctico y económico. El sacaleches manual es una opción compacta y sencilla, ideal para aquellas madres que necesitan realizar extracciones ocasionales o esporádicas. Su principal ventaja es que es ligero y fácil de transportar, lo que lo convierte en una opción cómoda para quienes necesitan extraer leche solo en determinadas ocasiones o cuando están fuera de casa. Aunque requiere más esfuerzo físico que un sacaleches eléctrico, es excelente para usar de forma puntual y en situaciones en las que no se necesite un uso frecuente.
- Sacaleches eléctrico portátil: más rápido, cómodo y eficaz para uso frecuente. El sacaleches eléctrico portátil es una opción más eficaz para las madres que necesitan extraer leche con regularidad, ya que permite hacerlo de manera más rápida y sin esfuerzo. Estos modelos cuentan con sistemas automáticos que proporcionan un flujo constante de leche, lo que acelera el proceso de extracción. Son perfectos para mamás que buscan un dispositivo práctico y cómodo para usar en el hogar o fuera de él. A pesar de ser más potentes que los sacaleches manuales, los modelos portátiles mantienen un tamaño relativamente compacto y son fáciles de transportar, lo que permite a las madres seguir con su rutina diaria sin complicaciones.
- Sacaleches eléctrico Elvie: innovador, discreto y manos libres. El sacaleches eléctrico Elvie es una de las opciones más innovadoras en el mercado. Se destaca por ser totalmente discreto y manos libres, ya que se coloca dentro del sujetador, sin necesidad de cables ni tubos visibles. Esto permite a las madres extraer leche de forma discreta mientras realizan otras actividades, como trabajar, leer o incluso hacer ejercicio. Su diseño innovador no solo facilita la extracción sin que nadie lo note, sino que también está pensado para ser cómodo y eficaz. Es ideal para mamás que tienen una vida ajetreada y necesitan combinar la lactancia con otras tareas. Aunque es una de las opciones más caras, la comodidad, la discreción y la eficiencia que ofrece hacen que sea una elección popular entre muchas madres modernas.
Una vez que hayas extraído la leche con cualquiera de estos sacaleches, puedes almacenarla en bolsas o biberones adecuados para lactancia materna. Esto te permitirá ofrecerle la leche a tu bebé sin interrumpir la lactancia, respetando su ritmo y asegurando que siga recibiendo todos los beneficios de la leche materna, ya sea en casa o fuera de ella.
Almacenaje de Leche Materna
Para almacenar la leche materna de forma segura, lo ideal es usar bolsas específicas para congelación, libres de BPA y precintadas para evitar fugas. Estas bolsas permiten etiquetar la fecha y el volumen extraído, facilitando una organización segura y eficiente en el congelador. La leche puede mantenerse:
- Hasta 4 días en nevera (a 4 ºC)
- Hasta 6 meses en congelador (-18 ºC), aunque se recomienda su consumo antes de los 3 meses para conservar mejor sus propiedades.
Es importante anotar la fecha en la que se guarda cada bolsita y ponerlas en orden de extracción. La leche debe descongelarse de forma progresiva, colocándola primero en la nevera o directamente al baño maría. Una vez descongelada o extraída, la leche debe calentarse a la temperatura corporal (unos 37 ºC).
Los calienta biberones son un gran aliado en este proceso: permiten calentar de forma uniforme y segura, sin riesgo de sobrecalentamiento. En KidsHome contamos con modelos recomendados como el calienta biberones de Suavinex o el de Philips Avent, que permiten controlar la temperatura y mantenerla constante hasta que el bebé esté listo para tomarla. Además, su uso es muy sencillo e intuitivo. Para comprobar que la leche está a la temperatura adecuada, basta con colocar unas gotas en la parte interna de la muñeca.
Lo que Necesitas para Dar el Biberón a un Recién Nacido
Aprender a dar el biberón empieza por elegir el biberón adecuado para tu bebé, de modo que pueda alimentarse de forma eficaz y segura. Con tantas opciones de biberones y tetinas, sabemos que, en ocasiones, esta decisión puede resultar abrumadora. Te recomendamos que elijas un biberón que reduzca las molestias estomacales, como el biberón Philips Avent Natural Response Airfree, específicamente diseñado para una protección adicional frente a cólicos y reflujo.
Si tienes pensado dar el pecho y el biberón a la vez, prueba el biberón Philips Avent Natural Response, con una tetina ancha, flexible y suave, que está especialmente diseñada para imitar la forma y la sensación del pecho.
Elegir el biberón adecuado es clave cuando se combina con lactancia materna. Los biberones anticólicos son ideales porque están diseñados para reducir la ingesta de aire durante la toma, lo que ayuda a prevenir cólicos, gases y reflujo en el bebé. Esto se logra gracias a su sistema de ventilación, que permite que el aire entre en el biberón en lugar de en el estómago del bebé. Además, las tetinas de flujo lento imitan el ritmo natural de succión del pecho, lo que facilita la transición entre la lactancia materna y el biberón sin causar confusión. Son perfectas para que el bebé no se frustre y mantenga un ritmo natural de succión, similar al del pecho.
Tipos de Tetinas
- Tetina de flujo variable: permiten ajustar la tetina en tres posiciones, para caudal lento, medio o rápido.
- Tetina de látex: es la tradicional de siempre: color anaranjado, blanda al tacto, elástica, resistente… Por su textura, resulta agradable a los bebés.
- Tetina fisiológica: su forma se adapta al paladar del bebé y previene malformaciones debidas a la succión.
Es importante escoger una tetina adecuada a la edad del bebé, teniendo en cuenta el flujo de leche que proporciona cada tetina.
Cómo Preparar un Biberón
El primer paso para aprender a dar el biberón a tu bebé es saber cómo preparar un biberón de fórmula. Antes de empezar a preparar el biberón, limpia y esterilízalo con un esterilizador o con un cazo y agua hirviendo. Una vez que hayas limpiado el biberón y la superficie que vas a utilizar, así como tus manos, sigue estos pasos para preparar un biberón:
- Hierve el agua. Si utilizas un cazo, asegúrate de que el agua hierve y no la dejes más de 30 minutos después de hervir.
- Lee las instrucciones del envase de la leche de fórmula. Si le das leche de fórmula a tu bebé, consulta las instrucciones del envase para saber cuánta agua y polvo necesitas.
- Añade la leche de fórmula y el agua al mismo tiempo. Añade el agua al biberón y, a continuación, la cantidad especificada de leche de fórmula en el biberón esterilizado y mézclalo bien agitando suavemente el biberón.
- Enfría inmediatamente el biberón. Una vez que hayas mezclado la leche de fórmula y el agua, coloca el biberón bajo el grifo de agua fría para que se enfríe hasta la temperatura de alimentación. Asegúrate de que el nivel del agua de refrigeración está por debajo de la tapa del biberón para evitar contaminar la leche.
- Comprueba la temperatura. Echa un poco de leche en la parte interior de la muñeca para comprobar la temperatura. El líquido debe estar tibio y, si no lo está, basta con pasarlo por un poco más de agua fría hasta que alcance la temperatura deseada.
Ahora que ya sabes cómo hacer un biberón, vamos a hablar de cómo conseguir que tu bebé tome el biberón.
Como la mayoría de los padres, seguro que te preguntas cómo conseguir que tu bebé tome el biberón rápidamente. Estos son algunos consejos que puedes utilizar para ayudar a tu bebé a tomar el biberón:
- Inclina la cabeza. Mantén la cabeza del bebé inclinada sobre su cuerpo para evitar que se atragante, regurgite o se alimente en exceso.
- Introduce la tetina. Acerca la tetina a los labios del bebé e introdúcesela suavemente en la boca.
- Elige un biberón con el tamaño de tetina/pezón adecuado. Para una mayor facilidad, comodidad y seguridad, asegúrate de que el biberón tiene el tamaño de tetina/pezón adecuado para tu bebé. Esto le ayudará a mantener un ritmo de alimentación constante.
- Hazlo eructar durante y después. Haz eructar a tu bebé durante la toma, aproximadamente a la mitad, y después de que haya terminado el biberón.
- Tira el resto. Cuando tu bebé empiece a apartar la cabeza del biberón o cierre la boca, significa que la toma ha terminado. Es entonces cuando puedes tirar la leche que quede en el biberón.
Posiciones para Dar el Biberón
Es importante prestar atención a la posición en la que nos colocamos a la hora de dar biberón al recién nacido. La forma correcta de hacerlo es coger el biberón con una mano, y sujetar su cabecita con el brazo contrario. De esta manera podrás reposar su cabeza y mantenerla más alta que su estómago -conseguirás que trague menos aire y por consiguiente que regurgite menos-.
Ahora bien, la persona que le vaya a dar el biberón al recién nacido, ya sea la madre, el padre o algún familiar, deberá mantener una posición que también sea cómoda para él o ella. Por eso deberá apoyar de forma correcta la espalda mientras coge al bebé en brazos. Incluso puede colocarse un cojín debajo del brazo que sujeta el biberón.
Además de los consejos anteriores, ten en cuenta estas tres posturas populares para saber cómo dar el biberón a un recién nacido:
- Posición de cuna. Coloca al bebé en el hueco de tu brazo y sujétale la cabeza mientras inclinas su cuerpo ligeramente hacia atrás. Asegúrate de que la barbilla del recién nacido no se inclina hacia el pecho antes de darle el biberón.
- Sentado. En esta posición, mantén a tu bebé sentado sobre tu regazo con la espalda apoyada en tu pecho. Si tu bebé tiene síntomas de reflujo, esta también es una posición ideal para evitar que regurgite.
- Piernas flexionadas. Si tu bebé y tú necesitáis pasar más tiempo frente a frente, esta puede ser la postura ideal. Coloca a tu bebé en tu regazo, mirando hacia ti y con los pies apoyados en tu vientre. Dale el biberón mientras disfrutáis de un rato más de intimidad.
Una postura adecuada es esencial para asegurar un buen agarre y prevenir molestias como grietas, dolores de espalda o fatiga muscular. Algunas de las posiciones más recomendadas son:
- En Cuna o Cruzada: Ideal para Recién Nacidos. Esta es una de las posiciones más comunes, especialmente en los primeros días de vida del bebé. En la posición de cuna, el bebé se coloca sobre el antebrazo de la madre, de modo que su cuerpo esté alineado con el de ella y su cabeza repose cerca del pecho. En la variante cruzada, el bebé se coloca sobre el antebrazo contrario al pecho que está amamantando, lo que da un mayor control sobre su cabeza y la posibilidad de ajustar mejor la postura. Esta posición es ideal para los recién nacidos, ya que permite un agarre profundo y es fácil de mantener.
- Acostada de lado: perfecta para tomas nocturnas o tras el parto. La posición acostada de lado es excelente para las tomas nocturnas o si te sientes cansada, ya que te permite descansar mientras amamantas. En esta posición, tanto la madre como el bebé están acostados de lado, frente a frente. La madre debe asegurarse de estar bien apoyada con cojines para evitar tensión en el cuello y los hombros. Esta postura es muy útil después del parto, ya que permite a la madre descansar mientras alimenta al bebé sin tener que estar sentada o en una posición incómoda durante largos períodos de tiempo.
- En caballito: útil si el bebé tiene reflujo. En esta posición, el bebé se coloca de forma vertical, con su cuerpo erguido y sus piernas sobre el regazo de la madre. La madre lo sostiene bajo la axila, con la cabeza del bebé cerca del pecho para amamantar. Es ideal para reducir el reflujo y aliviar los cólicos, ya que la postura vertical facilita la digestión.
- En posición de rugby: excelente tras cesárea o con mellizos. En esta postura, el bebé se coloca a un lado del cuerpo de la madre, de manera similar a cómo un jugador de rugby sostiene la pelota. La madre coloca al bebé bajo su brazo, de manera que su cuerpo quede apoyado en un cojín o almohadilla, y el bebé se alimenta de un pecho a la vez. Esta posición permite un buen control de la cabeza del bebé, lo que facilita un agarre adecuado sin presionar el abdomen (en el caso de una cesárea).
Para mejorar tu comodidad, el uso de un cojín de lactancia es altamente recomendable.
Un poco más sobre los biberones Avent
Cantidad y Frecuencia de las Tomas
La cantidad de tomas y leche que debe tomar un bebé es orientativo, dependerá de cada bebé y de su situación. Aunque como referencia podemos decirte que un recién nacido que aún no ha cumplido un mes de vida, suele tomar entre 8 y 10 tomas de leche al día. La cantidad de leche en cada toma dependerá de la edad del bebé. En los bebés que apenas tengas 1 o 2 días suelen tener una cantidad de entre 5 y 7 ml, sin en cambio, si ya tiene 3 días pasará a tomar entre 22 y 27 ml.
En lo que respecta a la cantidad y la frecuencia de la alimentación con biberón, ambas dependen del peso individual del bebé y de sus períodos de crecimiento, así como de su edad. Entonces, ¿cada cuánto come un recién nacido? La mejor forma de saber con qué frecuencia debes alimentar a tu recién nacido con biberón es dárselo cuando tenga hambre. La duración de las tomas puede variar en función de cada bebé, pero, por lo general, no suelen durar más de 20 minutos.
Estas son algunas pautas generales que debes seguir para alimentar a tu bebé según su edad:
- Desde el nacimiento hasta los tres meses: cada dos o tres horas.
- Recién nacido: tomas de 45-90 ml cada 3-4 horas.
En caso de duda, lo mejor es que aprendas a detectar las señales de hambre de tu bebé.
| Edad del bebé | Frecuencia de alimentación | Cantidad por toma |
|---|---|---|
| Recién nacido (1-2 días) | 8-10 tomas al día | 5-7 ml |
| 3 días | 8-10 tomas al día | 22-27 ml |
| Hasta 3 meses | Cada 2-3 horas | A demanda |
El Método Kassing
Pero sería fácil sobrealimentar al bebé con biberón, lo que puede provocar síntomas similares a los cólicos a corto plazo y obesidad más adelante. Con el método Kassing el bebé puede tomar la iniciativa en la alimentación con biberón. Esto es bueno por muchas razones.
- El bebé toma tanta leche como necesita -ni más ni menos- y tú puedes aprender a detectar mejor cuándo tiene hambre o está lleno.
- Facilita el cambio entre el pecho y el biberón, una gran preocupación para muchas mamás.
- Puede reducir la ingesta de aire, causa potencial de molestias estomacales, gases, irritabilidad y otros síntomas relacionados con los cólicos.
- Tu pareja y otros cuidadores pueden establecer un vínculo afectivo con tu pequeño mientras le das el pecho.
- Puede mejorar la coordinación mano-ojo y el desarrollo ocular del bebé.
Recuerda que la alimentación con biberón debe introducirse después de que ambos hayáis cogido el tranquillo a la lactancia materna.
El método Kassing es más sencillo de lo que imaginas. Sujeta el biberón en posición horizontal, casi pegado al suelo. Sabrás que está en la posición correcta cuando la punta de la tetina se llene de leche (la leche fluye más fácilmente por la tetina del biberón que por el pecho de mamá. Coloca la tetina del biberón debajo de la nariz del bebé. También puedes utilizarla para acariciar sus mejillas y labios. Observa a tu bebé en busca de señales mientras se alimenta; no te fíes del reloj ni de la cantidad de leche consumida. Si notas que traga saliva o jadea, puede que esté bebiendo la leche demasiado deprisa. Inclina el biberón hacia abajo para ralentizar el flujo. Del mismo modo, si hace una pausa o se da la vuelta, puede que esté lleno. Haz pausas de vez en cuando para interactuar con tu bebé. Mantén el contacto visual y háblale, o aprovecha para hacerle eructar. Cambia de lado a mitad de la toma o cada dos tomas, de nuevo, como harías con la lactancia materna.
Para el primer biberón, empieza con 30 ml para no perder nada de la preciada leche materna extraída. Siempre puedes añadir más si el bebé se termina el biberón y sigue teniendo hambre. Algunos bebés toman el biberón enseguida, mientras que otros necesitan más tiempo para adaptarse. Mantén la calma y dale tiempo para que aprenda esta nueva habilidad. Puede que tengas más suerte cuando esté contento y relajado, o al menos no esté frenéticamente hambriento.
Una vez introducido el biberón, conviértelo en un hábito. Tres o cuatro biberones a la semana suelen bastar para que el pequeño se familiarice con él. Ni siquiera es necesario que sea una toma completa; 30 ml. cada vez está bien. La tetina del biberón es importante. Elige una tetina flexible con una base ancha que permita al bebé utilizar el mismo movimiento de alimentación que emplea en el pecho. Los bebés sanos comen cuando tienen hambre y paran cuando están saciados, y a los adultos nos corresponde aprender su lenguaje corporal. No fuerces a tu bebé a comer o a acabarse el biberón si no quiere. Recuerda a los cuidadores que no deben apoyar el biberón para alimentar al bebé, sino sujetarlo siempre para mantener una posición adecuada. Sujetar el biberón puede hacer que el bebé se atragante o aspire leche.
Si sigues teniendo dificultades para que tu bebé tome el biberón, puedes ponerte en contacto con el pediatra si tienes dudas o preguntas, o si crees que tu bebé presenta síntomas de reflujo. Al fin y al cabo, tu médico sabe qué es lo mejor para las necesidades específicas de tu bebé.
¡Es hora de empezar! Ahora ya sabes cómo se prepara un biberón, cada cuánto tiempo hay que alimentar a un recién nacido y cómo dar correctamente el biberón. Aprender a dar el biberón a un recién nacido puede parecer un poco difícil al principio. Sin embargo, con un poco de preparación y organización, descubrirás tus propios métodos para conseguir que tu bebé tome el biberón antes de lo que imaginas. Asegúrate de que tanto tú como tu bebé estéis cómodos y equípate con una provisión de biberones y tetinas, ¡y ya estás lista para dar el biberón!
