Seguro que en más de una ocasión te has cruzado por la calle con un bebé de pocos meses que llevaba un vistoso casco de colores sin que supieras el motivo. No es otro que corregir deformidades de tipo craneal que pueden producirse tras el nacimiento.
La plagiocefalia es una deformidad craneal frecuente en lactantes, caracterizada por el aplanamiento asimétrico de la cabeza. Como ya comentamos, la plagiocefalia es una deformidad craneal que generalmente afecta a la parte posterior de la cabeza y de forma simultánea a la parte anterior en la diagonal opuesta a la afectación posterior.
Esta condición, comúnmente de origen postural, ha incrementado su incidencia en las últimas décadas, en parte debido a las recomendaciones de posicionamiento supino (boca-arriba) para reducir el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante. Esta situación se ha visto incrementada con la adopción de la posición supina para dormir, recomendada para reducir el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante.
Aunque esta medida ha salvado muchas vidas, su relación con un aumento de los casos de plagiocefalia posicional ha sido documentada en diversos estudios. La incidencia de la plagiocefalia posicional ha estado en constante aumento desde 1992, cuando la Academia Americana de Pediatría institucionalizó la campaña “Back to Sleep”, la cual promueve que los bebés duerman sobre sus espaldas para prevenir el síndrome de muerte súbita del lactante. De igual forma, este aumento en los casos de plagiocefalia posicional es multifactorial.
Esta alteración puede presentarse con diferentes grados de severidad y en algunos casos afecta la alineación de las orejas y la simetría facial. Es normal que no todos los bebés se vean iguales y existan pequeñas diferencias en su aspecto físico; un bebé puede tener orejas más grandes que otro o la nariz más pequeña.
Muchos padres saben de esta condición y desde un inicio están atentos buscando cómo prevenir la plagiocefalia posicional. Esta deformidad de la cabeza se ha hecho más frecuente en los últimos 30 años.
La plagiocefalia posicional quiere decir que existe aplanamiento de la cabeza del bebé en uno de sus lados o por la parte de atrás. Como los huesos de un recién nacido son ligeramente blandos, para facilitar su salida por el canal de parto, son más susceptibles a deformarse con facilidad. Esta condición puede ser alarmante, pero el bebé no siente dolor ni se ve afectado de otra forma.
A pesar de que la plagiocefalia es un término utilizado para referirse a cualquier aplanamiento en la cabeza del bebé, hay que saber que existen distintos tipos:
- Plagiocefalia: Se refiere a cuando un solo un lado de la cabeza en la parte posterior está aplanado. Vista desde arriba, la cabeza se asemeja a un paralelogramo. Esto se observa en aquellos bebés que duermen con la cabeza girada hacia un lado y en aquellos que sufren de tortícolis.
- Braquicefalia: En este caso, la parte posterior de la cabeza del bebé está aplanada. Esto hace que la cabeza sea más ancha de lo normal y que la parte de atrás esté plana en lugar de curva.
Existen dos causas principales de plagiocefalia: posicionales y congénitas. Por otro lado, la plagiocefalia congénita es menos frecuente y suele estar relacionada con factores prenatales, como una posición fetal restrictiva o embarazos múltiples, que limitan el espacio disponible para el feto. La plagiocefalia congénita, por ejemplo, está asociada con la posición adoptada por el bebé dentro del vientre de la madre; esta no puede ser prevenible.
La plagiocefalia puede tener diversas causas.
- Posición para dormir: Poner al bebé a dormir en la misma posición todos los días pone una presión constante en las mismas partes del cráneo.
- Tiempo insuficiente sobre su propio estómago: Esta condición es más frecuente en niños que pasan más tiempo acostados boca arriba.
- Bebés pretérmino: Los bebés que nacen prematuramente tienen huesos aún más blandos que los nacidos a término.
- Tortícolis muscular: Esta es una condición donde los músculos del cuello están rígidos. Es causada generalmente por espacio limitado en el útero, lo que hace más difícil para el bebé mover el cuello. Eso puede causar que un lado del cuello se desarrolle más que otro, lo que limita el movimiento a futuro y obliga al bebé a no poder cambiar de posición el cuello y la cabeza.
- Embarazos múltiples: Los bebés producto de un embarazo gemelar o múltiple, por razones de menor espacio, sufren más de plagiocefalia posicional.
- Espacio reducido: Los bebés con poco espacio en el vientre materno pueden desarrollar una contractura de los músculos del cuello (tortícolis) y se les dificulta girar la cabeza y tienden a mantenerla en la misma posición, provocando una cabeza plana.
La plagiocefalia y la craneosinostosis son condiciones que afectan la forma del cráneo del bebé. Sin el conocimiento adecuado, se pueden confundir. Mientras la plagiocefalia posicional es relativamente benigna y común, la craneosinostosis es más rara y suele ser más complicada.
La craneosinostosis ocurre por la fusión temprana de las placas óseas del cráneo del bebé. Si no es tratada a tiempo, causará deformidades en el cráneo y afectará el crecimiento del cerebro. Esta condición está asociada con deficiencias del desarrollo.
Para diferenciar la plagiocefalia posicional de la craneosinostosis se debe examinar detenidamente la cabeza del niño. En el caso de la segunda condición, los bordes de las suturas de los huesos del cráneo se sentirán prominentes. Igualmente, la fontanela anterior, que debería ser un punto suave en la cabeza, no se palpa.
Diagnóstico y Tratamiento
El diagnóstico precoz de la plagiocefalia es fundamental para optimizar el pronóstico y definir las intervenciones necesarias. En la consulta pediátrica, es crucial evaluar la forma de la cabeza del lactante desde los primeros meses de vida, observando cualquier asimetría craneal o desalineación de las estructuras faciales.
En los casos moderados a graves, el diagnóstico temprano facilita la planificación de intervenciones específicas, como el uso de cascos craneales ortopédicos, que ofrecen mayores tasas de éxito cuando se aplican desde los cuatro o cinco meses de edad. Al acudir al médico, éste examinará al bebé y determinará qué ocurre y cuales son los siguientes pasos a tomar. De igual forma, existe la posibilidad que esta alteración en la cabeza de tu bebé sea consecuencia de una limitación para movilizar el cuello. Esto es lo que ocurre en el caso de la plagiocefalia posicional por tortícolis congénita.
Los padres deben buscar apoyo médico si notan una asimetría en la cabeza del bebé. Esto ocurre generalmente entre las 6 y 8 semanas de vida, cuando comienzan a notar que un lado de la cabeza es diferente al otro. Puede ser también que les alarme alguna asimetría en la cara.
El interrogatorio debe ser detallado en busca de antecedentes de riesgo, antecedentes en el embarazo, parto y del bebé, sobre la rutina de descanso y la evaluación clínica orientada en busca de deformidades y asimetrías. Si hay dudas, se indican las pruebas de imagen como una tomografía axial computarizada con reconstrucción tridimensional. Es importante el diagnóstico temprano para la toma de medidas correctivas y la resolución exitosa.
El tratamiento de la plagiocefalia depende del tipo y la gravedad de la deformación. En el mayor número de los casos, si la plagiocefalia es detectada a tiempo, basta con el tratamiento postural combinado con fisioterapia para corregirlo. En casos extremos de craneosinostosis, puede necesitar la intervención quirúrgica para solventarlo.
Afortunadamente, existen varias opciones de tratamientos, la mayoría son conservadores y no invasivos y tienen altos índices de mejoría.
Técnicas de Tratamiento
- Técnicas de posicionamiento: Cuando el niño esté acostado boca arriba, se debe evitar que esté siempre con la cabeza hacia el mismo lado, alternando la posición de la misma hacia la izquierda y derecha.
- Ejercicio oreja-hombro: Con el niño en decúbito supino, se coloca una mano sobre el hombro contrario al lado que pretendemos inclinar. Con la otra mano, colocada sobre la parte superior de la cabeza, se inclina con la intención de que la oreja toque el hombro.
- Tiempo boca abajo: A partir del primer mes, cuando esté despierto y vigilado, se puede colocar algún rato al bebé sobre el abdomen, boca abajo. Cuando el bebé esté despierto, se debe colocar boca abajo para evitar la plagiocefalia posicional. Esto se debe hacer durante varios minutos, bajo supervisión, varias veces al día.
- Variedad en la posición al dormir: Cambiar la orientación del bebé al dormir ayuda a evitar que la presión se concentre en un solo lado de la cabeza.
- Ejercicios boca abajo: Colocar al bebé sobre su abdomen mientras está despierto contribuye al fortalecimiento de los músculos del cuello.
- Fisioterapia y estiramientos: Si el bebé presenta tortícolis congénita, la fisioterapia es una herramienta eficaz para mejorar la flexibilidad del cuello, lo que facilita el movimiento de la cabeza y reduce la presión sobre áreas específicas del cráneo. Si el bebé sufre de tortícolis, lo más probable es que el médico indique ejercicios de estiramiento para aumentar el rango de movimiento del cuello.
Para algunos niños puede llegar a ser muy tarde para evitar la plagiocefalia posicional y lo que queda es tratarla.
Además, adquirir colchones especialmente diseñados para proteger o corregir la cabecita de tu bebé es una excelente opción. El colchón para evitar la plagiocefalia posicional actúa como un dispositivo de ortesis o de apoyo externo. Este busca reducir el efecto que tiene dormir repetitivamente en la misma posición en una superficie plana.
Estos colchones son tan efectivos que el Hospital Clínic de Barcelona los usa en su unidad de terapia neonatal, donde la plagiocefalia posicional es un problema frecuente en estos bebés que pasan periodos de tiempo prolongados acostados sobre su espalda.
Uso del CASCO para plagiocefalia o braquicefalia. Experiencia Real de una Mamá | Consejos y Cuidados
Cascos o Bandas Craneales
Los cascos craneales, también conocidos como ortesis craneales, se han convertido en una herramienta eficaz para el tratamiento de la plagiocefalia en bebés. Estas ortesis funcionan a través de un principio biomecánico simple, pero efectivo: mediante el control del crecimiento sobre ciertas áreas del cráneo en desarrollo, redirigiendo el crecimiento óseo hacia áreas donde se logra una mayor simetría.
Cuando los casos son más severos, se hace uso de estos dispositivos. Estos están hechos a la medida del bebé para aplicar una leve presión en el área aplanada, mientras permite el crecimiento y desarrollo de las áreas circundantes.
El uso de cascos craneales ortopédicos ha surgido como una opción de tratamiento segura y efectiva para la corrección de la plagiocefalia desde casos moderados hasta graves. Estos dispositivos actúan permitiendo el crecimiento craneal dirigido mediante la liberación de espacio dentro de la ortesis, permitiendo una mejora progresiva en la simetría de la cabeza.
El uso de un casco corrector es una de las recomendaciones de los expertos para corregir la plagiocefalia, sobre todo cuando es de carácter grave.
Para la fabricación de este tipo de ortesis se hace imprescindible la prescripción médica por neurocirujanos pediátricos que hayan realizado una correcta evaluación y diagnóstico de esta plagiocefalia.
Desde PRIM establecimientos ortopédicos, trabajamos con las mejores marcas de ortesis craneales para tu bebé como son las ortesis Talee®. En PRIM ponemos a vuestra disposición ortesis de plagiocefalia que son totalmente personalizadas y diseñadas a medida, empleando la última tecnología Cad-Cam. Esta tecnología de escaneo 3D permite obtener una imagen detallada de la cabeza del paciente para fabricar un casco adaptado con precisión a las necesidades específicas de cada bebé. Las ortesis personalizadas no solo optimizan la eficacia del tratamiento, sino que también aseguran la comodidad del paciente, lo que facilita su uso diario.
Los cascos correctores se confeccionan de manera individual para cada bebé. Con un escáner láser 3D se toman las medidas de la forma del cráneo. Se trata de un método seguro para la salud del bebé que garantiza que el casco que se fabrique se adapte a las necesidades específicas de cada niño.
El uso del casco redirige el crecimiento del cráneo del bebé con precisión, dejando espacio para que crezcan las partes aplanadas y conteniendo las que están más prominentes. Todo ello sin apretar la cabeza del bebé y sin causarle dolor.
Para que su uso sea efectivo, los especialistas recomiendan que el bebé lleve el casco todo el día, excepto para el baño (unas 23 horas aproximadamente). En cuanto al tiempo que puede durar el tratamiento, lo más habitual es que la plagiocefalia esté corregida en 1 o 2 meses, sobre todo si se ha comenzado el tratamiento temprano. En ocasiones, el tratamiento puede prolongarse hasta los 4 meses, y en ese tiempo habría que realizar seguramente un cambio de casco para adaptarse al crecimiento del cráneo del bebé.
El casco corrector solo es eficaz durante la etapa de crecimiento del cerebro, que hace que crezca el cráneo, y esto ocurre hasta los 18 meses de edad.
Los cascos craneales representan una solución segura y eficaz para la plagiocefalia cuando se emplean con un seguimiento y un diagnóstico clínico adecuado. Su éxito se sustenta en la evidencia científica y en una intervención oportuna, reafirmando su valor en el manejo de esta condición común en lactantes.
La evidencia científica respalda que los cascos craneales pueden proporcionar resultados significativos en el tratamiento de la plagiocefalia, logrando correcciones notables en la forma craneal sin comprometer el desarrollo neurológico o motor del bebé.
El uso de cascos craneales para el tratamiento de la plagiocefalia ha sido ampliamente estudiado y respaldado como una opción segura y efectiva para corregir asimetrías craneales en lactantes. Diversos estudios han demostrado que, cuando se indica y utiliza adecuadamente, el casco craneal puede mejorar considerablemente la simetría de la cabeza en bebés que presentan deformidades moderadas a graves, especialmente si el tratamiento se inicia entre los cuatro y los seis meses de vida (siempre bajo indicación del prescriptor).
Un estudio de referencia realizado por van Wijk et al., publicado en 2014 en el British Medical Journal (BMJ) conocido como el «HEADS» trial, fue un ensayo controlado aleatorio que analizó la efectividad de los cascos craneales en bebés con plagiocefalia moderada a severa.
El éxito de este tratamiento depende de varios factores, incluyendo la edad de inicio, la severidad de la deformidad y la adhesión al uso del casco según las indicaciones del profesional de la salud. Generalmente, el tratamiento es más efectivo cuando se inicia entre los 4 y 6 meses de edad, ya que en esta etapa el cráneo aún es maleable y responde mejor a la intervención ortésica.
La plagiocefalia altera la forma de la cabeza del bebé y si no es tratada tempranamente, puede permanecer de por vida.
Corrección de la plagiocefalia con casco ortopédico
Cirugía
En casos muy raros se sugiere la cirugía cuando el niño no responde a los otros tratamientos. Es necesaria en aquellos niños afectados por una craneosinostosis verdadera (sinostosis lambdoidea). También está indicada en aquellos casos de deformidad grave o severa, persistente, en los que los tratamientos conservadores donde se indica la fisioterapia y rehabilitación y se dan todas las recomendaciones posturales no reportan mejoras.
En aquellos casos en los que se ha indicado el tratamiento de moldeo o de casco y no hayan alcanzado el efecto deseado, puede indicarse el tratamiento quirúrgico.
Prevención de la Plagiocefalia
Para prevenir la plagiocefalia posicional hay que entender cuál es su causa. Básicamente es la presión constante ejercida por el peso de la cabeza del niño sobre un lado de la cabeza. Debido a los huesos maleables del cráneo, estos se deforman. Por ende, la prevención consiste en evitar esa presión constante sobre un solo lado del cráneo.
Estrategias Preventivas
- Terapia de posicionamiento: A pesar de que es importante que los bebés se acuesten boca arriba para prevenir la asfixia y el SMSL, hay que variar esta posición.
- Tiempo boca abajo: Colocar al bebé boca abajo sobre su estómago durante el día ayudará a desarrollar y fortalecer los músculos del cuello y tronco.
- Evitar mucho tiempo sobre su espalda: Cuando sea posible, lo recomendable es sujetar al bebé en brazos en lugar de acostarlo en su cuna, en un asiento, un columpio o algo similar.
- Limitar el tiempo de uso de dispositivos que limitan el movimiento.
Para prevenir la plagiocefalia, cambia la posición de la cabeza del bebé al dormir y aprovecha el “tiempo boca abajo” para que fortalezca el cuello. Limitar el tiempo de uso de dispositivos que inmovilizan, como es el caso de la silla del coche y durante su tiempo de juegos realizarle también cambios posturales. Si lo necesitas, puedes usar una almohada para plagiocefalia, que está diseñada para evitar la presión sobre un sólo lado de la cabeza, pero recuerda que no se deben usar almohadas tradicionales en la cuna.
Lo mejor es consultar al médico sobre las técnicas para evitar la plagiocefalia posicional desde el primer momento. Si ese no fue el caso, en cuanto notes alguna alteración en la forma de la cabeza de tu bebé que te preocupa, debes acudir inmediatamente al médico.
Pronóstico y Complicaciones
La mayoría de los bebés con plagiocefalia posicional se recuperan completamente. Con el tratamiento adecuado, el lado aplanado de la cabeza suele corregirse al cabo de unos meses. Sin embargo, en algunos casos la plagiocefalia puede ser más severa o pueden existir condiciones que predisponen a este aplanamiento, como la tortícolis.
En dichos casos, la recuperación total puede no ser posible y por ende, la cabeza del bebé no recupera su forma perfecta. Cabe destacar que para tener una recuperación óptima es necesario cumplir los tratamientos.
La plagiocefalia posicional generalmente tiene un pronóstico favorable. Esto se puede lograr con tratamientos conservadores como la terapia de posicionamiento si se empieza tempranamente. Mientras el bebé es menor, la cualidad blanda de los huesos del cráneo facilita la recuperación.
No obstante, en los casos más severos es posible que la corrección no sea total, haciendo que persista la asimetría facial y craneal. Asimismo, se ha estudiado si la plagiocefalia posicional puede afectar el desarrollo cognitivo y psicomotor de los niños.
La plagiocefalia posicional suele ser una condición benigna que mejora con la terapia de posicionamiento. Sin embargo, puede producir deformidades cosméticas si no es tratada, pero también complicaciones médicas. Por ejemplo, si la deformidad está hacia la parte anterior del cráneo, el niño puede desarrollar estrabismo y mala alineación de la mandíbula.
Por otra parte, la terapia con cascos también trae sus complicaciones como una corrección inadecuada de la deformidad, daños en la piel por la presión en el sitio de contacto, erosiones en el cuero cabelludo, úlceras, pérdida de cabello y dermatitis de contacto.
Sin embargo, es importante destacar las posibles limitaciones del tratamiento. Algunos padres reportan incomodidad o irritación en la piel del bebé, especialmente en climas cálidos, aunque estos efectos secundarios suelen ser temporales y manejables con un ajuste adecuado y un seguimiento profesional.
Para asegurar la seguridad y efectividad del tratamiento, es fundamental un seguimiento clínico riguroso. Los profesionales de la salud deben realizar ajustes periódicos en el casco craneal para adaptarse al crecimiento y desarrollo del cráneo, así como monitorear la evolución de la asimetría craneal y cualquier posible efecto secundario.
Consideraciones Finales
Es bastante común que los padres del niño con plagiocefalia se culpen a sí mismos o se pregunten qué hicieron mal. Es importante que los padres sepan que no es su culpa. Mas bien, es posible que la plagiocefalia sea consecuencia de algo que los padres están haciendo bien. Esta condición es muy frecuente en niños que duermen boca arriba, posición sugerida para evitar la asfixia y el síndrome de muerte súbita del lactante.
Adicionalmente, esta posición no es la única causa de plagiocefalia, como ya se mencionó con anterioridad.
La plagiocefalia posicional es una alteración en la forma del cráneo de los bebés, que al no ser lo suficientemente rígidos, pueden deformarse y aplanarse. Generalmente es una condición favorable que no deja mayores secuelas a largo plazo. No obstante, siempre será mejor prevenir que curar.
Afortunadamente, las estrategias para evitar la plagiocefalia posicional son sencillas y pueden ser realizadas por los mismos padres en casa. Para prevenir esta condición hay que estar atento de que el bebé cambie constantemente la posición en la que duerme, pero que siempre lo haga boca arriba. Si el bebé tiene alguna otra condición de base como prematuridad o tortícolis, es más difícil evitar la plagiocefalia posicional, pero herramientas como los colchones especiales serán grandes aliados.
