Todos los bebés y niños pequeños lloran para comunicarse, siendo el llanto una forma de expresar sus necesidades. Aunque muchos llantos responden al hambre, malestar (como un pañal húmedo) o separación, estos cesan cuando el bebé recibe lo que busca: comida, cambio de pañal o estar en brazos.
¿Sabías que los bebés lloran una media de 2 horas al día? El llanto es normal y tiende a disminuir después de los 3 meses de vida. Los bebés lloran para comunicar necesidades básicas como hambre, higiene o cariño.
Identificando las causas del llanto
Es fundamental identificar las causas del llanto y la respuesta de los padres. Según sea su patrón, su inicio temprano o tardío, alimentarlo a demanda (preferiblemente con lactancia materna o leche de fórmula) y favorecer el contacto físico son esenciales para calmar al bebé.
A través del llanto, el bebé expresa sus necesidades, emociones y sensaciones. Sin embargo, a veces el llanto puede ser difícil de entender o calmar, generando estrés en el bebé y en los padres. A continuación, exploraremos algunas de las causas más comunes:
Hambre
El hambre es una necesidad básica que, al no ser satisfecha, puede provocar un llanto agudo y rápido.
Sueño y Cansancio
Cuando los bebés están cansados pero no pueden dormir, entran en un estado de nerviosismo que se manifiesta en llanto, mal humor e irritabilidad. Este llanto es suave y rítmico, como si el bebé intentara relajarse para dormirse. Algunas señales de sueño son bostezar, frotarse los ojos, lloriquear y perder interés en el entorno.
Pañal Sucio
La sensación de humedad y suciedad produce un malestar que puede llevar a un llanto incesante. Este llanto suele ser agudo y persistente, incluso al abrazar al bebé.
Falta de Estimulación
Los bebés siempre quieren estar entretenidos. Cuando no es así, utilizan el llanto para llamar la atención.
Sobreestimulación
Estimular demasiado al bebé puede sobreexcitarlo, especialmente si está expuesto a demasiados estímulos simultáneamente, como luces brillantes, ruidos fuertes o actividades frenéticas.
Frustración
Cuando el bebé no consigue lo que quiere o no se le coge cuando lo desea, puede enfadarse y presentar un llanto agudo parecido al habitual.
Miedo y Sustos
Los sonidos bruscos pueden asustar al bebé y desencadenar el llanto, ya que puede sentirse abrumado. Para calmarlo, es útil llevarlo a un lugar tranquilo y apacible.
Llanto sin Causa Aparente
En ocasiones, algunos bebés se relajan llorando sin causa aparente. Es importante intentar identificar la causa subyacente y abordarla adecuadamente.
Enfermedad
Los periodos de incubación de algunas enfermedades pueden manifestarse en un llanto intermitente y un estado quejumbroso.
Cólicos
Si el llanto es agudo e intenso, el bebé podría tener cólicos, episodios de llanto prolongado y sin causa aparente, comunes en los primeros meses de vida.
Gases
Los gases son otra causa frecuente del llanto, sobre todo después de comer.
Dentición
La salida de los primeros dientes puede ser otra razón del llanto, generalmente entre los 4 y los 7 meses.
El llanto durante el cambio de pañal
El cambio de pañal puede ser un momento de estrés para el bebé. Puede que no le guste la sensación de frío al estar desnudo o la limitación de movimientos. A continuación, algunos consejos para hacer este momento más agradable:
- Encuentra el lugar adecuado: Cambia al bebé en una habitación tranquila.
- Calienta bien la habitación: Evita que sienta frío.
- Elige el momento adecuado: Después de comer o cuando esté relajado.
- Busca una distracción: Utiliza un juguete o un ruido suave.
- Háblale o cántale una canción: Aprovecha para darle mimos.
- Evita interrumpirlo mientras juega: Anticípale que pronto habrá que cambiarlo.
- Vístelo cómodamente: Usa ropa suave y sin costuras ajustadas.
- Cámbialo en el suelo: Si no se queda quieto en el cambiador, usa una funda en el suelo.
- Cámbiale de pie: Si es mayor, le gustará mirar alrededor.
Tipos de llanto y su significado
Existen diferentes tipos de llantos en el bebé y cada uno tiene unas características y un significado diferente:
- Llanto persistente: Suele indicar hambre. Es grave, regular y rítmico.
- Llanto desconsolado: Indica frío o calor.
- Llanto perezoso: Indica sueño. Suele acompañarse de frotamiento de ojos y bostezos.
- Llanto estridente: Necesita cambio de pañal por orina o heces. Es débil pero continuo.
- Llanto agudo: Indica malestar o cólicos. El bebé no deja de llorar y muestra incomodidad.
- Llanto con hipo: Indica enfado. Es similar al llanto por hambre, pero más seco.
¿Qué pueden hacer los padres?
Si el bebé llora por algún motivo específico (hambre, frío, pañal sucio), los padres pueden tomar medidas para satisfacer esa necesidad. Si el bebé llora sin causa aparente, es posible que necesite liberar tensión acumulada. Algunas técnicas para consolar el llanto sin motivo aparente son:
- Colocar el chupete en la boca del bebé.
- Coger al bebé en brazos.
- Mecer al bebé.
- Realizar un masaje en el abdomen del pequeño.
- Salir a pasear con el bebé.
Es importante no perder la calma e intentar atender a sus necesidades. De este modo, el bebé dejará de llorar.
Preguntas frecuentes
Si siempre hacemos caso al llanto del bebé, ¿no se convertirá en un bebé caprichoso?
No, se convertirá en un bebé seguro de sí mismo, con confianza en los demás, porque aquello que ha necesitado ha sido resuelto por las personas que podían ayudarle en su momento. Si no hacemos caso de su llanto, es probable que se convierta en una persona insegura, que no sabrá en quién confiar.
¿El llanto es como una alarma, algo que nos dice que el bebé nos necesita?
Sí. Siempre que un bebé llora es porque nos necesita. Si un bebé pide atención es porque no la tiene, y si respondemos, no malcriamos, al contrario, criamos con amor y respeto por sus sentimientos.
¿El bebé llora cuando tiene fiebre?
Sí. Cuando el bebé llora de manera intensa y está muy irritado, una posible causa puede ser la fiebre. Esto suele ir acompañado de un cambio de su actividad y es habitual que el bebé se encuentre más aletargado de lo normal.
