La Importancia del Líquido Amniótico y su Composición Durante el Embarazo

Durante las aproximadamente 40 semanas de embarazo, el bebé se encuentra inmerso en el líquido amniótico, nadando en este como pez en el agua. Esta sustancia, a menudo desconocida, es imprescindible para el desarrollo del bebé y el buen curso del embarazo. Vamos a explorar en detalle su composición, funciones y la importancia de mantener un volumen adecuado.

¿Qué es el Líquido Amniótico?

El líquido amniótico empieza a formarse alrededor de la cuarta semana de embarazo, cuando el embrión se implanta en el útero y se forma el saco amniótico, también conocido como amnios. Este saco está formado por dos membranas, el amnios y el corion, que se fusionan en una sola, muy finas y elásticas, formando un envoltorio lleno de líquido en el que se desarrolla el feto.

Quizás del líquido amniótico solo sabes que su expulsión significa que has roto aguas, y que el parto está cerca y pronto nacerá tu bebé.

Composición del Líquido Amniótico

La composición del líquido amniótico va variando a lo largo del embarazo.

  • En el primer trimestre, el líquido amniótico es un ultrafiltrado del plasma sanguíneo materno y está compuesto por proteínas, hidratos de carbono, glúcidos y electrolitos que ayudarán al desarrollo fetal.
  • A partir de la semana 12, el feto también interviene en la renovación del líquido amniótico aportando su orina, que será el componente principal en las próximas semanas.

El líquido es 99% agua, con sales minerales, hormonas… y pelo y partículas de grasa de las que envuelven la piel del feto. Durante las primeras semanas de embarazo se forma básicamente de trasudado del plasma materno, pero a partir del tercer mes de embarazo es mayoritariamente orina fetal.

El líquido amniótico se regenera y está en continua circulación: el feto lo ingiere y lo expulsa varias veces al día. En realidad el bebé es el que se encarga de "fabricar" el líquido amniótico, y de renovarlo continuación: lo ingiere y lo excreta varias veces al día.

La cantidad de líquido amniótico y la proporción feto y líquido amniótico cambian a lo largo de la gestación. A partir de la semana 38 esta cantidad empieza a disminuir hasta los 600 ml.

Funciones del Líquido Amniótico

Este líquido cumple funciones vitales para el desarrollo y protección del feto:

  1. Permite el movimiento libre del feto: Sin que las membranas del saco amniótico se adhieran a su cuerpo, contribuyendo al correcto crecimiento óseo.
  2. Protege al feto de golpes externos: Amortiguando traumatismos abdominales en la madre y/o el efecto de las contracciones uterinas, así como los movimientos del feto.
  3. Mantiene la temperatura adecuada y constante: Alrededor del feto, evitando la pérdida de calor y proporcionando un ambiente estéril adecuado.
  4. Permite el correcto desarrollo de los pulmones del feto.
  5. Ayuda a acomodar al feto al canal del parto: Lubricando el canal del parto cuando la bolsa se rompe.

Otra función del líquido amniótico y la bolsa: es actuar a modo de amortiguación de eventuales impactos externos y hacer de barrera para que el ambiente en el que se desarrolla el feto esté hermético y aislado de los gérmenes del exterior.

Tiene una función muy importante: permite el crecimiento del feto sin estar sometido a presiones externas con lo que sus músculos se pueden mover libremente y desarrollarse de forma simétrica, también permite que el pulmón fetal se vaya expandiendo correctamente a lo largo del embarazo.

Su función es irremplazable en el embarazo: proteger al bebé y mantenerle calentito, a 36º C (la temperatura de tu cuerpo).

Valoración del Líquido Amniótico

La evaluación de la cantidad de líquido amniótico durante el embarazo es un indicador de bienestar fetal. La medición de líquido amniótico puede hacerse por ecografía de ultrasonido, aunque se requiere que el ginecólogo tenga una gran experiencia.

Existen dos métodos utilizados para la estimación del volumen de líquido amniótico:

  • Medir el diámetro vertical de la laguna máxima libre: Consiste en hacer una medición única del mayor cuadrante de líquido amniótico que esté libre de partes fetales y cordón umbilical. La medida normal de este diámetro se encuentra entre los 2-8 cm.
  • Calcular el índice de líquido amniótico (ILA): Consiste en dividir la cavidad uterina en cuatro cuadrantes y, a continuación, medir los diámetros de las lagunas máximas libres de líquido amniótico en cada cuadrante. Con la suma de estas cuatro medidas se obtendrá el ILA, cuyo valor normal se sitúa entre los 8-24 cm. Esta técnica también se conoce como método de Phelan.

Cuando acudas a las ecografías para comprobar que tu hijo tiene un correcto desarrollo, el médico también calculará la cantidad de líquido amniótico, aunque no te lo diga. “Es un indicador de bienestar fetal”, afirma la ginecóloga Sonia Rombaut. “Por ello, ante la apreciación de una disminución del líquido amniótico deberemos revisar si la paciente ha roto aguas, hacer una exploración morfológica detallada y realizar analíticas para valorar si existe alguna infección.

La cantidad de líquido amniótico es variable de un embarazo a otro. Al término del embarazo tiene un volumen de entre medio y un litro y cuando hay menos de lo habitual se llama oligoamnios, y una de las causas que hay que descartar son problemas renales fetales pues ya hemos comentado que básicamente el líquido amniótico es orina fetal. Cuando hay más de la cuenta lo llamamos polihidramnios y, en este caso, hay que descartar problemas gastrointestinales que impidan que el feto trague líquido.

Cantidad Anormal de Líquido Amniótico

El volumen de líquido amniótico se mide en el tercer trimestre de embarazo. Un valor fuera de los rangos establecidos como normales indica que existe alguna alteración en la cantidad de líquido amniótico.

Una poca cantidad de líquido amniótico, así como un volumen en exceso dentro del amnios, pueden causar problemas tanto en el madre como en el feto.

Estas alteraciones son las siguientes:

  • Oligohidramnios: Es la presencia de poco líquido amniótico por un ILA<8. Puede deberse a anomalías genitourinarias o malformaciones fetales. La hipertensión en la madre o la insuficiencia útero-placentaria también son causas de oligohidramios.
  • Polihidramnios: Hace referencia al exceso de líquido en el saco amniótico por un ILA>25. Puede deberse al embarazo múltiple, anomalías congénitas, diabetes gestacional o infecciones maternas.

Cuando en la ecografía se observa un exceso de líquido amniótico se llama polihidramnios. Se da sobre todo en el tercer trimestre de embarazo. En la mayoría de los casos se desconoce por qué ocurre. “El polihidramnios no tiene efecto directo sobre el feto tan solo sobre la madre. Este puede provocar un aumento de la altura uterina, así como aparición de contracciones de forma precoz. Por ello, ante un polihidramnios es necesario la valoración del cuello del útero. Cuando el polihidramnios es grave se puede valorar realizar un amniodrenaje [ técnica que consiste en aspirar líquido amniótico con una punción y ayudado por la ecografía] para aliviar la sintomatología a la madre”.

Estas alteraciones del líquido amniótico pueden suponer un riesgo. Por tanto, es necesario llevar un control adicional y específico del embarazo.

Cuando se rompe prematuramente es un desafío, porque el ambiente fetal deja de ser estéril y es susceptible de infectarse y en ausencia de líquido amniótico o con muy poco de él el feto tendría problemas para desarrollar correctamente su esqueleto y tejido pulmonar.

Cuando esto ocurre a etapas precoces del embarazo se indica reposo absoluto, antibióticos en ocasiones y a veces puede volver a sellarse y, en caso contrario, pone en riesgo el embarazo o hay que afrontar un parto prematuro.

Cuando esto ocurre a término de embarazo se deja a evolución espontánea, pues muy a menudo este mismo hecho pone en marcha las contracciones del parto. Pero si no se presentan espontáneamente hay que inducir el parto con medicación pues idealmente el feto debería nacer antes de las 24 horas de bolsa rota para minimizar el riesgo de infección.

Amniocentesis

La amniocentesis en una prueba prenatal que se puede hacer entre las semanas 14 y 20 de embarazo para evaluar el estado de salud del feto. Este estudio prenatal consiste en extraer una muestra de líquido amniótico para analizarla, ya que éste contiene células fetales de la piel o los riñones.

La información que proporciona la amniocentesis es la siguiente:

  • Sexo del feto.
  • Si existe malformación en el tubo neural.
  • Alteraciones genéticas en los cromosomas.
  • Estado de la madurez pulmonar del feto.
  • Posibles enfermedades metabólicas hereditarias o musculares.

Sin embargo, la amniocentesis es una prueba que conlleva un riesgo para el feto y, por tanto, solo se realizará en casos de sospecha de alguna malformación o alteración cromosómica. La prueba de amniocentesis se recomienda hacer en mujeres mayores de 35 años.

¡¡¡TENGO MUCHO LIQUIDO AMNIÓTICO!!!, POLIHIDRAMNIOS, por GINECOLOGA DIANA ALVAREZ

Parto Velado

Se llama parto velado a aquel durante el cual la bolsa amniótica, que contiene las aguas, no se rompe, y el bebé nace sumergido en el líquido amniótico envuelto en la bolsa a modo de “velo”.

Es un fenómeno altamente infrecuente pues, por la presión ejercida por las contracciones, la bolsa amniótica suele romperse espontáneamente durante la dilatación y, si no, durante el parto.

El parto velado no supone ninguna ventaja para la madre ni para el feto, pero ofrece imágenes impactantes al permitirnos ver al feto en el mismo hábitat que tenía en el vientre materno. Es un momento volátil, porque una vez el recién nacido está en el exterior la placenta se desprende de la pared uterina, con lo que dejará de fluir sangre por el cordón umbilical y será necesario romper en seguida la bolsa amniótica para que el bebé empiece a respirar, pues en el exterior ya no puede sobrevivir inmerso en líquido como lo hacía en el vientre materno.

Durante el parto es bastante habitual que el obstetra o comadrona rompan artificialmente la bolsa amniótica para estimular el parto. La pérdida de volumen de agua hará que el tamaño uterino se reduzca y esto es un detonante de contracciones.

Preguntas Frecuentes

A continuación, respondemos algunas preguntas comunes sobre el líquido amniótico:

  1. ¿Qué características tiene el líquido amniótico? El aspecto del líquido amniótico es claro, casi transparente y ligeramente amarillo. Este fluido puede presentar grumos por la descamación de la piel del feto. Cuando se supera la fecha de parto, el líquido amniótico deja de ser fluido y se vuele lechoso. En el caso de que el líquido amniótico se oscurezca o adquiera una tonalidad verdosa en lugar de amarillenta, es posible que el feto haya liberado meconio. Esto es peligro, ya que si el feto aspira este líquido con meconio afectaría a sus pulmones.
  2. ¿Cuál es la función del líquido amniótico? Una de las principales funciones del líquido amniótico es la protección del bebé, ya que le sirve de amortiguación de los movimientos de la madre. Además, el líquido amniótico también sirve para mantener la temperatura constante y su correcta homeostasis. Por último, comentar que el líquido amniótico también interviene en el desarrollo pulmonar del bebé.
  3. ¿Cómo puedo recuperar líquido amniótico en el embarazo? Esto depende de la etapa del embarazo y la causa que origine el oligohidramnios. En general, se recomienda mantener mucho reposo, beber abundante agua y bebidas isotónicas, comer más verduras y frutas jugosas como el melón, la naranja o las uvas.
  4. ¿Qué pasa con los bebés nacidos en el saco amniótico? Esto es lo que se conoce como parto velado. Tiene lugar cuando el bebé nace con las bolsa intacta sin romper y el bebé se ve rodeado del líquido amniótico. Esto pasa en contadas ocasiones, durante el transcurso de un parto natural normalmente. Cuando el saco amniótico no se rompe por sí mismo durante el parto, se procede a la rotura artificial por parte del médico.

En la naturaleza no hay nada superfluo, todo tiene su función, lo mismo sucede con la bolsa amniótica, que debe aguantar íntegra hasta el final del embarazo, e idealmente hasta iniciado el parto, pero más allá tampoco tiene más papel que el de ofrecernos imágenes y vídeos que se hacer virales en las redes sociales.

Es importante tener en cuenta que, pese a que el bebé no se vea afectado por la baja ingesta de agua por parte de la madre, ella sí que puede tener serios problemas relacionados con orinas más concentradas. Estas le pueden llegar a producir piedras en el riñón, así como diversas infecciones o incluso el estreñimiento.

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