Placenta Previa a las 20 Semanas: Causas, Síntomas y Tratamiento

La placenta previa es una complicación que afecta aproximadamente a 1 de cada 200 embarazadas. Es crucial entender esta condición para garantizar la seguridad tanto de la madre como del feto. Este artículo proporciona información detallada sobre la placenta previa, sus causas, síntomas, diagnóstico y opciones de tratamiento.

¿Qué es la Placenta Previa?

Normalmente, la placenta se adhiere a la parte lateral o superior del útero. En la mayoría de los embarazos, la placenta se coloca en el fondo o en las paredes laterales del útero, a una distancia adecuada del cuello uterino o cérvix. Sin embargo, en casos de placenta previa, la placenta se encuentra en la parte baja del útero y cubre el cuello uterino.

Entendemos por placenta previa el hecho de que la placenta esté insertada en la parte baja del útero, lejos de su lugar habitual, que es el fondo del útero. En estos casos, se habla de placenta previa. Esta anomalía de la inserción placentaria se presenta entre un 0,4-0,5% de los embarazos.

Muchas mujeres a las que se les diagnostica placenta previa al principio del embarazo descubren que desaparece por sí sola. Esto es especialmente común en el caso de la placenta previa marginal, donde la placenta cubre parcialmente el cuello uterino. En el caso de la placenta previa completa, donde la placenta cubre completamente el cuello uterino, es poco probable que se resuelva antes del nacimiento.

La placenta previa puede ser de tres tipos, que difieren entre ellos por la distancia que hay entre el borde inferior de la placenta y el cuello uterino o cérvix:

  • Placenta de inserción baja: La placenta se encuentra en el segmento inferior del útero pero no alcanza la abertura del cuello uterino.
  • Placenta previa marginal: La placenta está al lado del cuello uterino pero no cubre la abertura.
  • Placenta previa parcial: La placenta cubre parte de la abertura cervical.
  • Placenta previa total: La placenta cubre toda la abertura cervical. Este tipo también es conocido como placenta previa oclusiva.

Por tanto, los diferentes tipos de placenta previa se distinguen dependiendo de la severidad de obstrucción uterina. Pese a ello, hay especialistas que únicamente diferencian entre placenta previa menor o baja y placenta previa completa o mayor.

Causas de la Placenta Previa

Se desconocen las causas concretas por las que aparece la placenta previa, pero la principal hipótesis la relaciona con una vascularización alterada de la capa interna del útero (endometrio), estando asociados una serie de factores de riesgo que podrían aumentar las posibilidades de padecerla.

La causa exacta de la placenta previa es desconocida. Lo más común es pensar que esta anomalía en la placenta esté relacionada con causas uterinas o por alteraciones en la propia placenta. La porción inferior del útero no es la adecuada para que se inserte la placenta porque es más delgada, con menos musculatura que la zona superior.

Algunos factores de riesgo incluyen:

  • Gestantes multíparas (con más de dos embarazos previos) o las añosas (mayores de 40 años).
  • Otros factores predisponentes son el retraso en la fecundación y en la posterior implantación.
  • Has tenido un bebé.
  • Te has sometido a una cirugía u otro procedimiento que deje cicatrices en el útero, como una cesárea o la extirpación de un fibroma.
  • Has tenido placenta previa anterior o posterior antes.
  • Estás embarazada de mellizos, trillizos o más bebés.
  • Tienes más de 35 años.
  • Fumas.
  • Malformaciones uterinas.
  • Embarazo gemelar o embarazo múltiple.
  • Haber tenido varios embarazos previamente.
  • Poco tiempo entre dos partos.
  • Haber tenido un parto previo por cesárea.
  • Cicatrices uterinas por abortos o cirugías previas.
  • Edad materna avanzada.
  • Tabaco y abuso de cocaína.
  • Presencia de fibromas uterinos: los fibromas son tumores benignos que pueden deformar la cavidad uterina.

Las gestantes multíparas (con más de dos embarazos previos) o las añosas (mayores de 40 años), parecen tener más predisposición a padecer esta patología, aunque no hay estudios concluyentes.

La placenta previa no se puede prever ni evitar. Embarazos múltiples o antecedentes de embarazos previos: cuantos más embarazos ha tenido una mujer, más probabilidades hay de tener placenta previa.

Cesáreas anteriores y antecedentes de endometriosis: las cesáreas previas dejan cicatrices en la pared uterina que pueden dificultar la inserción de la placenta en la parte superior del útero.

La placenta previa se presenta en 1 de cada 200 mujeres embarazadas en el tercer trimestre de gestación.

PLACENTA PREVIA: CLASIFICACIÓN, DIAGNÓSTICO, 🩸SÍNTOMAS🩸, MANEJO... - Ginecología y Obstetricia -

Síntomas de la Placenta Previa

El síntoma principal de la placenta previa es el sangrado vaginal indoloro en la segunda mitad del embarazo (segundo y tercer trimestre). De hecho, toda hemorragia vaginal al final del embarazo nos debe hacer pensar en una placenta previa.

El sangrado puede ser intenso y es grave. Puede detenerse por sí solo, pero puede empezar de nuevo días o semanas después. Se debe sospechar placenta previa en cualquier mujer que presente sangrado vaginal más allá de las 20 semanas.

Son hemorragias espontáneas, no relacionadas con ningún esfuerzo y no se acompañan de dolor. Son de sangre roja y se presentan de forma intermitente, a intervalos, pero tienden a ser cada vez más frecuentes y más graves.

La complicación más frecuente de la placenta previa es la hemorragia en el tercer trimestre. En un 35-40% de los casos, este sangrado se acompaña de contracciones y parto prematuro.

La placenta previa solo sangra si se desprende. Durante el embarazo, la capacidad de crecimiento del segmento inferior del útero supera a la de la placenta y puede producir pequeños desprendimientos del borde placentario que dejan al descubierto vasos sanguíneos que pueden producir hemorragias.

La mayoría de mujeres con placenta previa antes de la semana 20 de gestación son asintomáticas. Los síntomas de placenta previa se suelen presentar cuando ésta persiste en un estado más avanzado del embarazo, a partir de las 20 semanas. El principal síntoma es la hemorragia vaginal indolora de sangre roja brillante y de intensidad variable.

El sangrado ocurre porque el cuello uterino comienza a dilatarse y rompe los vasos sanguíneos de la placenta y del área donde está implantada. Este sangrado puede detenerse por sí solo y volver a empezar unos días después. En ocasiones, el sangrado vaginal no ocurre hasta el comienzo del trabajo de parto.

Consulta al médico si sangras a partir de este momento o experimentas contracciones y síntomas de parto prematuro. Acude a urgencias si el sangrado es intenso.

Diagnóstico de la Placenta Previa

El diagnóstico de la placenta previa es un paso fundamental para garantizar un seguimiento adecuado del embarazo. Por lo tanto el diagnóstico de la placenta previa se realiza mediante una ecografía en la que se observa que la posición de la placenta no es la adecuada.

El diagnóstico de la placenta previa es clínico y su confirmación, ecográfica. Si no se ha realizado una ecografía en el segundo trimestre y la embarazada refiere sangrado vaginal después de la semana 20, se debe hacer una ecografía para determinar la localización de la placenta antes de explorar a la paciente por vía vaginal para evitar producir hemorragias.

Inicialmente se debe realizar una ecografía abdominal para localizar la placenta (con la vejiga parcialmente llena de orina). La resonancia magnética es también un buen medio para diagnosticar la placenta previa. Mediante una exploración vaginal con valvas por parte del ginecólogo se puede apreciar la salida de sangre a través del cuello uterino.

En los primeros meses de embarazo, aproximadamente un 30% de las mujeres presentan una placenta baja. A medida que el útero crece, la placenta suele “desplazarse” hacia arriba. Este fenómeno se produce sobre todo durante el segundo trimestre, corrigiéndose de forma natural en la mayoría de las gestantes.

El diagnóstico de placenta previa como tal solo se establece después de la semana 28-30 de embarazo. Antes de este momento, el término más adecuado es “inserción baja de la placenta”. Suele presentarse en el tercer trimestre de embarazo, entre la semana 28 y 34 de gestación.

Si sospecha o nota algún síntoma de placenta previa, puede realizar ecografías convencionales o 3D adicionales para determinar la ubicación precisa de la placenta y evaluar si se resolverá por sí sola en el transcurso del embarazo. Sin embargo, si experimentas sangrado intenso durante el embarazo, acude a urgencias.

Tratamiento y Manejo de la Placenta Previa

Es importante que el médico os supervise tanto a ti como al bebé para reducir posibles complicaciones. El médico controlará si la placenta previa desaparece por sí sola. De no ser así, intentará que llegues a término en la medida de lo posible.

En este sentido, si el sangrado es leve y la placenta está situada más baja de lo normal pero no obstruye el cuello del útero, el ginecólogo puede retrasar la cesárea y proponer una conducta expectante con reposo absoluto, un seguimiento intensivo y tratamiento para evitar un parto muy prematuro.

Si, por el contrario, existen factores de riesgo de complicaciones para la madre y el feto, como sangrado abundante o la placenta obstruye totalmente el cuello del útero, puede ser necesario ingresar a la mujer embarazada para controlar el proceso y realizar una cesárea de urgencia.

Ante una hemorragia por placenta previa debe recomendarse reposo. Si las hemorragias son muy repetidas se deberá ingresar a la paciente. Estas pacientes deben evitar las relaciones sexuales y la práctica de ejercicio físico a partir de las 20 semanas de gestación. También deben disminuir su actividad física general a partir del tercer trimestre.

Si la edad gestacional está entre las semanas 23 y 34 se deben administrar corticoides para acelerar la maduración de los pulmones fetales. Estas pacientes pueden necesitar suplementos de hierro para corregir la posible anemia debida a la hemorragia.

Las placentas previas estables (sin sangrado o con sangrado mínimo) deben cumplir 36-37 semanas de gestación para programar el parto.

En función de la intensidad de la hemorragia vaginal y el tipo de placenta previa, la manera de proceder será la siguiente:

  • Sangrado leve y placenta previa baja o marginal: el médico mandará reposo absoluto en cama, reducir actividades y descansar la pelvis, lo que implica no mantener relaciones sexuales ni usar tampones.
  • Sangrado abundante y placenta previa parcial o total: es probable que la mujer sea hospitalizada para estar más vigilada y tratada con transfusiones de sangre. El aumento de sangrado puede poner en riesgo la salud de la madre y del bebé.

Sea como sea, debes cuidarte, descansar y evitar cualquier actividad que pueda desencadenar un sangrado, como el deporte intenso.

Cuando se diagnostica un caso de placenta previa, el especialista suele recomendar evitar los esfueroz físicos y llevar una vida tranquila. Además, suele ser aconsejable evitar las relaciones sexuales si hay placenta previa.

Tampoco estarían indicados los viajes largos en caso de embarazo con placenta previa, especialmente al extranjero, así como estresarse o agotarse mucho.

Parto con Placenta Previa

La forma de proceder a la hora de dar a luz con placenta previa va a depender del tipo que sea y de su gravedad. El médico controlará si la placenta previa desaparece por sí sola. De no ser así, intentará que llegues a término en la medida de lo posible.

En caso de embarazo con placenta previa sin complicaciones, se programa un parto vaginal o cesárea sobre la semana 37. No se recomienda que el embarazo llegue a término porque el riesgo asociado a la placenta previa podría ser mucho peor que el hecho de tener un parto prematuro. Por ejemplo, habría que proceder a una cesárea urgente si aparece una hemorragia grave en las últimas semanas de gestación.

En general, la mayoría de mujeres con placenta previa parcial o total darán a luz a través de una cesárea, ya que un parto vaginal podría causar un sangrado intenso que podría ser mortal para la madre y el bebé.

En caso de embarazo con placenta previa que presenta sangrados abundantes y otros factores de riesgo, se procederá a hacer una cesárea si la mujer está de al menos 36 semanas. Antes de esto, es posible que sea necesario administrar corticosteroides para acelerar el proceso de maduración pulmonar del feto.

Si la mujer tiene menos de 35 semanas de embarazo, ésta permanecerá ingresada para controlar los sangrados y, en caso de sufrimiento fetal y/o hemorragia imparable, se procederá también a la cesárea.

En placentas previas totales o parciales se debe realizar cesárea. Algunos autores consideran la posibilidad del parto vía vaginal en placentas marginales cuando la distancia entre el borde de la placenta y el orificio del cuello del útero es mayor de 2 cm.

Se debe realizar cesárea siempre que la placenta previa sea total o parcial. Algunos autores consideran la posibilidad del parto vía vaginal en placentas marginales cuando la distancia entre el borde de la placenta y el orificio del cuello del útero es mayor de 2 cm.

Si el embarazo está avanzado y sigues teniendo placenta previa, es posible que se requiera una cesárea. En caso de estar en una posición baja, pero sin cubrir el cuello uterino, es posible que puedas tener un parto vaginal. No obstante, háblalo con el médico.

Si la placenta es oclusiva total el parto vaginal es imposible y hay que realizar una cesárea. En los casos de placenta previa oclusiva parcial, puede considerarse el parto vaginal, aunque los riesgos son considerables y en la mayoría de los casos se opta por la cesárea.

Riesgos de la Placenta Previa

Es importante que el médico os supervise tanto a ti como al bebé para reducir posibles complicaciones. Los riesgos de tener placenta previa incluyen:

  • Sangrado intenso. Puede ocurrir durante el parto o más adelante.
  • Parto prematuro. El sangrado puede ser motivo para someterte a una cesárea de emergencia aunque no hayas llegado a término.
  • Implantación anormal de la placenta o placenta accreta.
  • La placenta accreta es la que se adhiere en exceso a la pared del útero y cuesta que se desprenda tras el parto, causando una hemorragia vaginal al desprenderse. Para tratarla puede ser necesario tener que extirpar el útero (histerectomía).
  • Mala presentación del feto. La ubicación de la placenta en la porción inferior del útero predispone a que el feto no tenga una presentación normal de cabeza (cefálica).
  • Retraso del crecimiento intrauterino.
  • Vasa previa y cordón umbilical velamentoso.
  • Anomalías congénitas.

La placenta previa aumenta el riesgo de sufrir hemorragias vaginales. Por este motivo, las mujeres con placenta previa precisan más transfusiones sanguíneas, extirpaciones del útero (histerectomías) tras el parto, ligaduras de las arterias uterina e iliaca o embolizaciones de los vasos sanguíneos de la pelvis, que las embarazadas que no sufren esta complicación.

El compromiso fetal depende del materno. Las complicaciones y la mortalidad de los recién nacidos de embarazos con placenta previa ha disminuido mucho en los últimos años, debido a las mejoras en el manejo obstétrico, a las cesáreas y a la mejora en los cuidados neonatales.

Preguntas Frecuentes

¿Cuáles son los signos y síntomas de la placenta previa en el embarazo?

La placenta previa es un problema del embarazo, en el cual ésta crece en la parte más baja del cuello uterino, obstruyendo total o parcialmente su apertura. El principal síntoma es el sangrado vaginal indoloro y repentino. Se detecta mediante ecografía que muestra la posición de la placenta. Es conveniente tener un control ecográfico exhaustivo en estos casos con el fin de evitar el parto prematuro. En ocasiones puede ser necesario la realización de una cesárea de urgencia.

¿Es posible tener un parto vaginal con placenta previa?

Esto depende del tipo de placenta previa. Si se trata de una placenta previa completa o parcial, pero con un borde inferior a 2 cm del orificio de salida del cérvix, la vía de parto será necesariamente una cesárea. Por otra parte, si el borde de la placenta se encuentra a más de 2 cm del orificio de salida del cérvix, es posible tener un parto vaginal. En este caso, si surge alguna complicación durante el parto o hay un sangrado, se procederá a practicar una cesárea inmediatamente.

¿Qué cuidados hay que tener durante el embarazo con placenta previa?

Cuando se diagnostica un caso de placenta previa, el especialista suele recomendar evitar los esfueroz físicos y llevar una vida tranquila. Además, suele ser aconsejable evitar las relaciones sexuales si hay placenta previa. Tampoco estarían indicados los viajes largos en caso de embarazo con placenta previa, especialmente al extranjero, así como estresarse o agotarse mucho. Si la embarazada presentara un sangrado vaginal, deberá acudir a urgencias tan rápido como sea posible.

¿Qué complicaciones pueden surgir en el embarazo con una placenta previa?

La principal complicación de la placenta previa durante el embarazo es la presencia de sangrado intenso antes o durante el parto. Además, si fuera necesario practicar una cesárea de forma urgente, el bebé podría nacer prematuro y tal vez algunos de sus órganos mayores no se habrían terminado de desarrollar. Otra complicación muy temida de la placenta previa es que esta se convierta en una placenta accreta. Esto sucede cuando la placenta se implanta profundamente en el útero y no termina de despegar en el momento del parto, lo cual puede provocar una hemorragia masiva y tener que recurrir a una histerectomía (extirpación del útero).

¿Qué es la placenta previa oclusiva?

La placenta previa oclusiva es un tipo de placenta previa y que también se conoce como placenta previa total. Esto significa que la placenta crece en la parta más inferior del útero, por lo que la abertura del cuello uterino queda cubierta por completo. Por este motivo, las mujeres con placenta previa oclusiva no podrán dar a luz por parto vaginal, sino que tendrán que recurrir a una cesárea.

Tipo de Placenta Previa Descripción Posibilidad de Parto Vaginal
Inserción Baja Placenta en el segmento inferior del útero, sin alcanzar la abertura cervical. Posible, pero requiere evaluación
Marginal La placenta está al lado del cuello uterino, pero no cubre la abertura. Posible, pero con riesgos
Parcial La placenta cubre parte de la abertura cervical. Generalmente no recomendable
Total (Oclusiva) La placenta cubre toda la abertura cervical. Cesárea obligatoria

Publicaciones populares: