Placenta Previa: Riesgos y Cuidados Durante el Embarazo

La situación de la placenta en el útero puede condicionar el parto, sobre todo cuando se trata de una placenta previa. Por eso, en consulta muchas veces me preguntan las pacientes, al informarles sobre la situación de la placenta dentro del útero, si se trata de algo normal o supone un riesgo para su embarazo y el parto. En la gran mayoría de los casos no hay problema: se trata de un embarazo único y la placenta suele insertarse de forma normal en una pared del útero. Y según sea su localización, hablamos de placenta de cara anterior, posterior o fúndica.

¿Qué significa esta clasificación?

La placenta anterior quiere decir que se encuentra insertada en la cara uterina más próxima al ombligo de la madre. Cualquiera de estas tres posiciones de la placenta es considerada como normal durante el embarazo y no conlleva ningún control especial. Y tampoco riesgos específicos.

La placenta es un órgano creado para alimentar a tu bebé. La única posible repercusión es que la placenta anterior puede hacer que las mujeres comiencen a percibir movimientos fetales de forma más tardía. En estos casos la placenta funcionaría como una especie de amortiguador de estos movimientos, como una almohada. En cuyo caso, hasta que estos no son más intensos, no son percibidos por la futura mamá.

Por otro lado, estarían lo que llamamos las placentas de localización baja. Estas placentas no se considerarían normales y precisan un seguimiento especial.

Tipos de Placenta Previa

Cuando después de 20 semanas de embarazo la placenta se implanta en el segmento inferior del útero, se denomina placenta previa. En función de su posición respecto al orificio cervical uterino, se clasifica en distintas tipologías:

  • De inserción baja: está cerca del cérvix, pero no está en contacto con él.
  • Marginal: el borde de la placenta está en contacto con el orificio cervical, pero no lo cubre.
  • Parcial: la placenta cubre parte del cérvix.
  • Completa o total: la placenta obstruye y recubre en su totalidad el orificio cervical uterino.

Se encuentran cerca del cuello del útero, que pueden en algún momento del embarazo tapar el orificio cervical interno. Pero conforme va aumentando la gestación y el útero se hace más grande, suelen ir alejándose de este orificio cervical interno. Por lo tanto no suelen impedir el parto, aunque sí se recomienda una estrecha vigilancia del mismo porque suele haber mayor posibilidad de sangrado.

Son las que se insertan sobre el cuello del útero y que impiden de forma completa el parto normal. Estás placentas pueden producir sangrados durante el embarazo o si se desencadena el parto.

PLACENTA PREVIA, CAUSAS, RIESGO, PARTO... - Ginecología y Obstetricia -

¿Qué es la Placenta Previa?

La placenta es el órgano que acompaña al bebé en el interior del útero y lo conecta con la madre a través del cordón umbilical. Cuando se coloca justo encima del cérvix uterino y lo obstruye total o parcialmente, se le denomina placenta previa. Esta anomalía no siempre supone síntomas, aunque se puede detectar mediante una ecografía. Si persiste durante todo el embarazo, puede provocar determinados riesgos y exige un tratamiento específico para la gestante.

En la mayoría de los embarazos, la placenta se adhiere a la parte lateral o superior del útero. Si tienes placenta previa, la placenta se encuentra en la parte baja del útero y cubre el cuello uterino. Esto puede causar sangrado intenso en el momento del parto o incluso durante el embarazo.

Muchas mujeres a las que se les diagnostica placenta previa al principio del embarazo descubren que desaparece por sí sola. Esto es especialmente común en el caso de la placenta previa marginal, donde la placenta cubre parcialmente el cuello uterino. En el caso de la placenta previa completa, donde la placenta cubre completamente el cuello uterino, es poco probable que se resuelva antes del nacimiento.

Riesgos Asociados a la Placenta Previa

Los problemas que puede ocasionar la placenta previa a la gestante están en estrecha relación con su tipología: cuanto más obstruye el cérvix uterino, mayores son las posibilidades de sintomatología relacionada con su posición y de riesgo para la madre o para el bebé.

Es importante que el médico os supervise tanto a ti como al bebé para reducir posibles complicaciones. Los riesgos de tener placenta previa incluyen:

  • Sangrado intenso: Puede ocurrir durante el parto o más adelante.
  • Parto prematuro: El sangrado puede ser motivo para someterte a una cesárea de emergencia aunque no hayas llegado a término.

¿Cuándo es Mayor el Riesgo de Tener la Placenta Previa?

La placenta previa le puede ocurrir a cualquier mujer embarazada, con independencia de sus circunstancias o su situación. Sin embargo, algunas investigaciones apuntan a las gestantes que tienen mayor riesgo de sufrirla si se ajustan a los siguientes condicionantes:

  • Ser mayor de 35 años.
  • Tener cicatrices uterinas anteriores provocadas por otras cesáreas, algún tipo de cirugía en el útero o legrados previos, realizados tras sufrir un aborto.
  • Tener mayor necesidad de oxígeno y, por tanto, una mayor superficie placentaria. Esto puede ocurrir cuando la gestante es consumidora de tabaco o reside en poblaciones situadas a alturas muy elevadas.
  • Embarazos múltiples.
  • Haber tenido placenta previa en anteriores embarazos.

Signos, Síntomas y Diagnóstico

El síntoma principal de la placenta previa es el sangrado vaginal indoloro en la segunda mitad del embarazo (segundo y tercer trimestre). Consulta al médico si sangras a partir de este momento o experimentas contracciones y síntomas de parto prematuro. Acude a urgencias si el sangrado es intenso.

Las ecografías de alta resolución -que se practican hoy en día en la mayoría de los centros de control prenatal- son capaces de detectar sin dificultad la colocación irregular de la placenta. De este modo, los especialistas pueden diagnosticar de forma temprana a las gestantes que realizan un seguimiento adecuado del embarazo e indicarle cuál es el mejor tratamiento que se debe seguir.

En otros casos, el diagnóstico se realiza tras desarrollar alguna sintomatología. El signo más común de una placenta previa es la citada hemorragia espontánea, indolora, no muy profusa, que puede repetirse de forma intermitente durante varios días o semanas y aumentar en su intensidad. Tras este sangrado, lo más recomendable es acudir al especialista, que evaluará el caso y verificará con una ecografía la posible placenta previa.

Tratamiento de la Placenta Previa

Una vez que se ha diagnosticado la placenta previa, es preciso seguir de forma rigurosa las indicaciones que marque el especialista, en función de las condiciones particulares del embarazo (edad gestacional, riesgos adicionales u otros condicionantes) y la sintomatología de la madre.

En muchas ocasiones, cuando se detecta de forma temprana y no hay hemorragia, es posible que la placenta se desplace de nuevo y no ocasione ningún problema para el parto. Aún así, por lo general, en estos casos se indica mantener un reposo relativo, la abstinencia sexual y llevar un control prenatal y ecográfico asiduo.

Cuando se registra sangrado, el tratamiento exige en la mayoría de los casos reposo absoluto (en casa o en el hospital según la valoración médica), restricción absoluta de las relaciones sexuales, control continuo, medidas farmacológicas y, si es necesario, adelanto del parto con la práctica de una cesárea.

Cuidados y Recomendaciones

Si sospecha o nota algún síntoma de placenta previa, puede realizar ecografías convencionales o 3D adicionales para determinar la ubicación precisa de la placenta y evaluar si se resolverá por sí sola en el transcurso del embarazo. Sin embargo, si experimentas sangrado intenso durante el embarazo, acude a urgencias.

Si el embarazo está avanzado y sigues teniendo placenta previa, es posible que se requiera una cesárea. En caso de estar en una posición baja, pero sin cubrir el cuello uterino, es posible que puedas tener un parto vaginal. No obstante, háblalo con el médico.

Sea como sea, debes cuidarte, descansar y evitar cualquier actividad que pueda desencadenar un sangrado, como el deporte intenso.

Cuando se diagnostica un caso de placenta previa, el especialista suele recomendar evitar los esfueroz físicos y llevar una vida tranquila. Además, suele ser aconsejable evitar las relaciones sexuales si hay placenta previa.

Tampoco estarían indicados los viajes largos en caso de embarazo con placenta previa, especialmente al extranjero, así como estresarse o agotarse mucho.

Si la embarazada presentara un sangrado vaginal, deberá acudir a urgencias tan rápido como sea posible.

Tipos de parto en placenta previa

La forma de proceder a la hora de dar a luz con placenta previa va a depender del tipo que sea y de su gravedad.

En caso de embarazo con placenta previa sin complicaciones, se programa un parto vaginal o cesárea sobre la semana 37. No se recomienda que el embarazo llegue a término porque el riesgo asociado a la placenta previa podría ser mucho peor que el hecho de tener un parto prematuro. Por ejemplo, habría que proceder a una cesárea urgente si aparece una hemorragia grave en las últimas semanas de gestación.

En general, la mayoría de mujeres con placenta previa parcial o total darán a luz a través de una cesárea, ya que un parto vaginal podría causar un sangrado intenso que podría ser mortal para la madre y el bebé.

En caso de embarazo con placenta previa que presenta sangrados abundantes y otros factores de riesgo, se procederá a hacer una cesárea si la mujer está de al menos 36 semanas. Antes de esto, es posible que sea necesario administrar corticosteroides para acelerar el proceso de maduración pulmonar del feto.

Si la mujer tiene menos de 35 semanas de embarazo, ésta permanecerá ingresada para controlar los sangrados y, en caso de sufrimiento fetal y/o hemorragia imparable, se procederá también a la cesárea.

Complicaciones de la Placenta Previa

La principal complicación de la placenta previa durante el embarazo es la presencia de sangrado intenso antes o durante el parto.

Además, si fuera necesario practicar una cesárea de forma urgente, el bebé podría nacer prematuro y tal vez algunos de sus órganos mayores no se habrían terminado de desarrollar.

Otra complicación muy temida de la placenta previa es que esta se convierta en una placenta accreta. Esto sucede cuando la placenta se implanta profundamente en el útero y no termina de despegar en el momento del parto, lo cual puede provocar una hemorragia masiva y tener que recurrir a una histerectomía (extirpación del útero).

Preguntas Frecuentes

¿Cuáles son los signos y síntomas de la placenta previa en el embarazo?

La placenta previa es un problema del embarazo, en el cual ésta crece en la parte más baja del cuello uterino, obstruyendo total o parcialmente su apertura.

El principal síntoma es el sangrado vaginal indoloro y repentino. Se detecta mediante ecografía que muestra la posición de la placenta.

Es conveniente tener un control ecográfico exhaustivo en estos casos con el fin de evitar el parto prematuro.

En ocasiones puede ser necesario la realización de una cesárea de urgencia.

¿Es posible tener un parto vaginal con placenta previa?

Esto depende del tipo de placenta previa. Si se trata de una placenta previa completa o parcial, pero con un borde inferior a 2 cm del orificio de salida del cérvix, la vía de parto será necesariamente una cesárea.

Por otra parte, si el borde de la placenta se encuentra a más de 2 cm del orificio de salida del cérvix, es posible tener un parto vaginal. En este caso, si surge alguna complicación durante el parto o hay un sangrado, se procederá a practicar una cesárea inmediatamente.

¿Qué cuidados hay que tener durante el embarazo con placenta previa?

Cuando se diagnostica un caso de placenta previa, el especialista suele recomendar evitar los esfueroz físicos y llevar una vida tranquila. Además, suele ser aconsejable evitar las relaciones sexuales si hay placenta previa.

Tampoco estarían indicados los viajes largos en caso de embarazo con placenta previa, especialmente al extranjero, así como estresarse o agotarse mucho.

Si la embarazada presentara un sangrado vaginal, deberá acudir a urgencias tan rápido como sea posible.

¿Qué complicaciones pueden surgir en el embarazo con una placenta previa?

La principal complicación de la placenta previa durante el embarazo es la presencia de sangrado intenso antes o durante el parto.

Además, si fuera necesario practicar una cesárea de forma urgente, el bebé podría nacer prematuro y tal vez algunos de sus órganos mayores no se habrían terminado de desarrollar.

Otra complicación muy temida de la placenta previa es que esta se convierta en una placenta accreta. Esto sucede cuando la placenta se implanta profundamente en el útero y no termina de despegar en el momento del parto, lo cual puede provocar una hemorragia masiva y tener que recurrir a una histerectomía (extirpación del útero).

¿Qué es la placenta previa oclusiva?

La placenta previa oclusiva es un tipo de placenta previa y que también se conoce como placenta previa total . Esto significa que la placenta crece en la parta más inferior del útero, por lo que la abertura del cuello uterino queda cubierta por completo.

Por este motivo, las mujeres con placenta previa oclusiva no podrán dar a luz por parto vaginal, sino que tendrán que recurrir a una cesárea.

No te preocupes excesivamente por la placenta previa, ya que es muy poco frecuente. Aunque el médico la diagnostique o tengas síntomas, es probable desaparezca por sí sola. De no ser así, los médicos controlarán la situación para que el bebé y tú estéis bien.

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