Las épocas de calor son propicias a la aparición de insectos variados, algunos de los cuales pican a las personas e incluso pueden llegar a transmitir algunas afecciones. Con la llegada del calor, se acostumbra a prestar más atención a las posibles picaduras de insectos como mosquitos o abejas. Sin embargo, existen otras punciones, como las de las garrapatas, que pueden derivar en la enfermedad de Lyme. Por eso, ante cualquier sospecha es fundamental acudir a los profesionales sanitarios de referencia para confirmar o descartar la presencia de esta afección.
Las garrapatas son artrópodos hematófagos presentes en todo el mundo, que parasitan diferentes especies de mamíferos (incluido el hombre), aves y reptiles. A esta capacidad parasitaria, se une la propiedad de ser huéspedes intermediarios en diferentes procesos bacterianos, víricos y protozoarios de gran importancia en Salud Pública. También pueden producir reacciones de hipersensibilidad en el punto de la picadura e incluso reacciones sistémicas de tipo anafiláctico, parálisis neurotóxica mediante la inoculación de toxinas y en todo caso, van a provocar un traumatismo local a nivel de la piel y tejido celular subcutáneo al introducir sus procesos bucales y alimentarse, lo que favorece una posterior sobreinfección piógena.
En los últimos años se ha observado un aumento en la parasitación del ser humano por estos artrópodos, hasta ahora esencialmente de animales. Esta es la causa de que adquieran una importancia médica creciente, ya que constituyen un riesgo para la salud humana por su acción directa (hematófagos, liberadores de neurotoxinas que determinan reacciones alérgicas y tóxicas) y, sobre todo, por su papel como vectores de enfermedades emergentes (bacterianas, víricas y protozoarias).
Las garrapatas se adhieren a la piel con el objetivo de alimentarse de sangre y aumentar así su tamaño normal. En el momento en que uno de estos insectos infectados se alimenta de una persona, las bacterias pueden traspasar a su torrente sanguíneo. Las portadoras de la enfermedad de Lyme pueden ser tanto las garrapatas adultas cómo las jóvenes, que son más difíciles de detectar por su pequeño tamaño.
Con el verano, las garrapatas se encuentran mucho más activas. Esto sucede porque el metabolismo de las garrapatas se activa gracias al calor del verano. De tal modo que en esta época del año, son más numerosas y sus picaduras más habituales. No solo son peligrosas para las mascotas, también para la salud de las personas ya que sus picaduras no suelen provocar dolor pues cuando pican inoculan con su saliva una sustancia anestésica y anticoagulante. A partir de ese momento, la garrapata chupa la sangre que necesita para su ciclo vital.
Existen algunas variables que pueden incentivar la infección de esta enfermedad. Por un lado, las personas más vulnerables son aquellas que pasan mucho tiempo al aire libre y se exponen a entornos naturales de zonas rurales. Respecto a las picaduras de garrapata, acostumbran a encontrarse en zonas húmedas del cuerpo o con pelos, como las axilas, la ingle o el cuero cabelludo. Por otro lado, este tipo de infecciones se producen con más frecuencia en la época del año que se encuentra entre finales de primavera y principios de verano. El calor de estas fechas favorece la aparición de las garrapatas diminutas que, al mismo tiempo, son las más difíciles de percibir.
La época en la que existe mayor riesgo de picadura es de mayo a octubre, aunque algunas especies pueden picar también durante el invierno. Tienden a hacerlo durante el día. Estos parásitos suelen encontrarse en zonas boscosas o de hierbas altas, aferrados a las ramas, arbustos o maleza espesa. También pueden estar adheridas a otros animales, alimentándose.
Ciclo de vida de la garrapata Ixodes ricinus.
Las garrapatas fueron reconocidas como Ixodes ricinus. La identificación de patógenos en ellas fue negativo, a pesar de la existencia de síntomas clínicos en el paciente y que estos mejoraron con el tratamiento con doxiciclina. Se hizo prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para Borrelia burgdorferi, Ehrlichia phagocytophila y género Rickettsia.
¿Cómo se Detecta la Picadura de una Garrapata?
Cuando pica, la garrapata inocula con la saliva sustancias anestésicas que hacen que la picadura sea indolora, por lo que la persona o el animal afectado no suele notar nada, salvo, en ocasiones, un leve picor o enrojecimiento en la zona. Por ello, es necesario revisarse el cuerpo con cuidado inmediatamente después de haber estado practicando actividades en zonas de riesgo. Si es necesario, se debe pedir ayuda o servirse de un espejo para controlar también aquellas regiones del cuerpo de más difícil acceso visual para uno mismo. Cuanto más tiempo permanece el parásito sobre su huésped, mayor es el riego de que transmita una enfermedad.
Tras producirse la picadura de garrapata, lo más importante es su extracción lo antes posible. Todos los métodos son eficaces, pero la manipulación, impregnación en aceite o la extracción manual se asocian a mayor número de complicaciones; la retirada con pinzas es el método de elección, pues disminuye el riesgo de transmisión de enfermedades al conseguir extraer al artrópodo completo.
Síntomas de la Picadura de una Garrapata
Las complicaciones aparecen cuando la persona empieza a encontrarse mal. Es cuando hay que acudir al servicio de urgencias. Los síntomas más comunes son:
- Enrojecimiento y picor de la piel alrededor de la zona de la picadura, que incluso puede ir acompañada de una hinchazón de la zona.
- Sarpullido.
- Dolor en la zona de la picadura que no se reduce.
- Fiebre.
- Dolor muscular y dolor de cabeza.
- Inflamación de los ganglios linfáticos.
- Debilidad.
Enfermedades que Puede Transmitir una Garrapata
La mayoría de las picaduras de garrapata pasan desapercibidas porque no dan problemas. Sin embargo, pueden ser portadoras de otras enfermedades. Entre las enfermedades que pueden transmitir se encuentran:
- La fiebre botonosa mediterránea: Provocada por una bacteria llamada Rickettsia Conorii, que se encuentra en un 20% de las garrapatas. Entre los síntomas más habituales: fiebre y la aparición de un punto negro característico en la zona donde picó la garrapata.
- La enfermedad de Lyme: Fácil confundirla con una gripe, ya que sus síntomas son muy similares. Otra de las señales es que tras de la picadura aparece un sarpullido en la zona donde ha picado. Eso ocurre entre 3 y 30 después.
Ambas enfermedades pueden resolverse sin dificultad con antibióticos si se cogen a tiempo.
Erupción causada por la enfermedad de Lyme.
La enfermedad de Lyme es una infección que se contrae como consecuencia de la mordedura de una garrapata infectada. Esta picadura infectada puede transmitirnos la enfermedad y, si no se trata, puede ocasionar graves problemas de salud. Como ya hemos comentado, la enfermedad de Lyme se trata de una infección bacteriana que es transmitida a través de la picadura de una garrapata infectada. Con el tiempo, en caso de que la infección se extienda, puede afectar al corazón, al sistema nervioso y a las articulaciones.
La conocida como enfermedad de Lyme es una infección bacteriana provocada por la picadura de una garrapata. En concreto, la bacteria infecciosa es la Borrelia Burgdoferi, que se acostumbra a transmitir a través de garrapatas que previamente han picado a ratones o venados infectados con la enfermedad [3]. Para diagnosticar la enfermedad de Lyme, se debe considerar la posibilidad de exposición a las garrapatas, realizar análisis de sangre, detectar erupciones cutáneas y otros síntomas característicos.
Entre 3 y 30 días después de la picadura de la garrapata, empiezan a aparecer los primeros síntomas que pueden indicar la existencia de este tipo de afección. El signo más distintivo de la enfermedad de Lyme es el sarpullido, a menudo en forma de círculo, que se expande alrededor del punto de punción. Si la infección no se ha detectado, al cabo de entre 3 y 10 semanas, aparecen síntomas más graves y el paciente entra en una segunda etapa conocida como la enfermedad de la diseminación temprana. La tercera y última etapa se conoce como la diseminación tardía de la enfermedad y combina síntomas de las primeras fases junto con algunos efectos nuevos que se puedan derivar de ellos.
Con respecto al tipo de antibióticos que se debe tomar, dependerá del cuadro clínico de cada paciente y habrá que prestar especial atención a los casos detectados en niños y mujeres embarazadas [1], [5] y [7].
Recomendaciones y Medidas de Prevención
Para minimizar el riesgo de picaduras de garrapatas, se pueden seguir estas recomendaciones:
- Evitar los hábitats preferidos de las garrapatas. Si se va al bosque, seguir siempre el sendero y no salir a la maleza ni zonas de arbustos.
- Al caminar por zonas boscosas, introducir los pantalones largos dentro de los calcetines, para que la piel no quede expuesta a posibles picaduras.
- Usar prendas de manga larga y ropa de colores claros para poder detectar la presencia de garrapatas rápidamente.
- Aplicar repelentes de insectos tanto sobre la piel desnuda como en la ropa. Es importante también asegurar que los productos estén registrados por la Agencia de Protección Ambiental.
- Al llegar a casa, revisar el cuerpo y cuero cabelludo cuidadosamente. En caso de detectar una garrapata, retirarla con unas pinzas de forma firme y cuidadosa.
- Lavar y secar la ropa a altas temperaturas.
Además, al volver del campo es fundamental que revisemos la piel de nuestro cuerpo y del de los niños para cerciorarnos de que no hay garrapatas, centrándonos especialmente en las axilas, las ingles, el ombligo, las orejas, detrás de las rodillas y en el pelo.
Si, a pesar de las precauciones, nos damos cuenta de que hemos recibido la picadura de una garrapata, sigue estas medidas de actuación:
- Extrae la garrapata lo antes posible. Cuanto más tiempo pasa dentro del huésped, mayor es la probabilidad de infección. Con ayuda de unas pinzas, agárralo lo más cerca posible de tu piel y tira con suavidad hacia arriba, sin girar las pinzas y sin aplastarlo. No uses remedios caseros ni fuego para separar la garrapata de la piel, porque pueden hacer que se contraiga y te inyecte más sustancia infecciosa.
- Una vez fuera de tu piel, no la aplastes. Tras extraer la garrapata, en ningún caso la aplastes con los dedos o contra el suelo, sino que debes guardarla en un bote con papel húmedo.
- Limpia la zona de la picadura y acude al médico si quedan restos de la garrapata. Lávate exhaustivamente las manos tras limpiar la zona de la picadura.
Remoción de garrapatas.
La importancia de la picadura por garrapata radica principalmente en las enfermedades transmitidas por estos vectores, así como en las enfermedades por liberación de neurotoxinas. Tras un periodo de incubación inferior a 10 días, el cuadro clínico suele caracterizarse por fiebre súbita y síntomas inespecíficos (escalofríos, sudoración, cefalea, mialgias, artralgias, anorexia, náuseas y vómitos)6.
Una actuación frecuente en los centros de AP, sobre todo en los rurales, es la extracción de garrapatas. Cada día son más los pacientes que acuden refiriendo picadura de garrapata reciente o portando el parásito en la piel, proceso que suele acompañarse de ansiedad. Las actividades ocupacionales y recreativas (paseo por el campo, senderismo, caza, pesca, acampada,...) suponen el principal riesgo.
La actuación más eficaz es la prevención: utilizar ropas claras para poder identificar el artrópodo antes de que se ancle a la piel; exponer la menor superficie corporal posible; administrar repelentes; desparasitar los animales de compañía; inspeccionar cuidadosamente ropas, piel y cuero cabelludo tras la salida al campo.
En el caso de que hayas contraído la enfermedad de Lyme, uno de los principales tratamientos es a base de medicamentos antibióticos que te permitirán recuperarte por completo. Sin embargo, algunos pacientes continúan padeciendo síntomas o dolor incluso tras la recuperación. En caso de picadura de garrapata, es fundamental recibir atención médica y evaluar los posibles síntomas que este insecto pueda haber ocasionado.
