Paula Bonet: Biografía, Arte, Feminismo y Maternidad

Paula Bonet (Vila-real, Castellón, 1980) es una artista multidisciplinar que destaca en la ilustración, la pintura y la escritura. A través de su obra, Bonet explora temas como la feminidad, la maternidad, el dolor y la memoria, convirtiéndose en una voz relevante del feminismo contemporáneo. Este artículo profundiza en su biografía, su trayectoria artística y su compromiso social.

Primeros Años e Influencias

Nacida en Villarreal en 1980, Paula Bonet ha desarrollado una carrera artística prolífica y diversa. Sus influencias son amplias, desde el cine de François Truffaut hasta la literatura de Roberto Bolaño. Precisamente, Bolaño fue el nexo que la unió a Aitor Saraiba, otro artista con quien comparte una profunda admiración por el autor chileno.

Cuando los artistas Paula Bonet (Vila-real, Castellón, 1980) y Aitor Saraiba (Talavera de la Reina, Toledo, 1983) se conocieron, les pasó como a la mayoría. Pese a admirarse mutuamente, pese a tener amigos en común, no encontraban palabras. Se instaló ese silencio incómodo de los primeros encuentros. Lo rompieron con un nombre: Roberto Bolaño.

"Por el Olvido": Un Homenaje a Roberto Bolaño

Paula Bonet y Aitor Saraiba forman una buena pareja, ya sea para conversar, para viajar juntos al mismo pueblo cada cumpleaños o para firmar a cuatro manos Por el olvido (Lunwerg Editores), escrito por él e ilustrado por ella. Se trata de un libro homenaje poco al uso. En primer lugar, porque en la portada no aparece el nombre del homenajeado: Roberto Bolaño (y es algo que los autores han hecho a propósito). En segundo, porque no repasa la biografía del escritor chileno, sino los vínculos más íntimos que unen a Saraiba y Bonet con la figura de Bolaño, con su literatura, con su Latinoamérica.

El origen de Por el olvido tiene en sí mismo algo de surrealista: es una mezcla de casualidades, de proyectos frustrados y de un encuentro casi fortuito que marcó a los autores para siempre; aunque el verdadero germen se encuentra en una performance de Saraiba "de dos horas y media" explicando por qué no había sido capaz de escribir el libro que él quería sobre Roberto Bolaño. En ese momento Bonet entendió "que aquello era el libro". Así que los artistas se pusieron manos a la obra y casi sin darse cuenta lo ya tenían terminado.

Además de Roberto Bolaño, en Por el olvido habláis de Nicanor Parra, de Octavio Paz, de Pablo Neruda, Rubén Darío, Gabriela Mistral, César Vallejo... ¿Tenéis un amor especial por los autores latinoamericanos? ¿De dónde os viene? Saraiba: Del amor por Bolaño. Porque él cita desde a Jorge Pimentel, un poeta peruano que conocen tres personas, hasta a Borges, un mastodonte de la literatura. Bonet: Cuando a los 20 años decidimos huir de manera instintiva y sin saber adónde, tanto Aitor como yo acabamos en Latinoamérica: él en México y yo en Chile. Y los dos llegamos enseguida a Bolaño, allí, con veintipoquísimos años y sin un duro en el bolsillo, a través de Los detectives salvajes. Que un libro te impulse a realizar esa acción es muy simbólico y que encuentres a alguien que hizo algo muy parecido te une más a ese alguien.

Activismo Feminista y el 8M

Saraiba y Bonet presentan Por el olvido días después de las históricas manifestaciones del 8 de marzo en España y de una huelga feminista que Paula Bonet ha seguido muy de cerca. Paula Bonet: He estado muy implicada, lo estoy ahora y lo seguiré estando. Lo he vivido con mucha emoción. Antes usaba mucho el "no tengo nada que celebrar" y este 8 de marzo he visto que sí tengo mucho que celebrar. Parece que finalmente estamos despertando y que finalmente vamos a conseguir cambios, aunque sean muy lentos. Porque ahora estamos enfadados todos, especialmente todas, y creo que nos tenemos que permitir estar enfadadas y tenemos que luchar. Soy muy optimista.

Aitor Saraiba: A mí me parece fascinante lo que está pasando. Este 8 de marzo para mí fue inevitable poner a Courtney Love en mi Instagram, porque cuando tenía 13 años traduje sus letras con mi diccionario Collins, vi cómo esa mujer se quitaba el sujetador, lo quemaba, cómo gritaba por una libertad que no teníamos. Esa señora me hizo feminista. Al ver lo que ha pasado este 8 de marzo, digo: "Ya era hora". No sé hasta qué punto estoy a favor de esa mediatización absoluta que ha ayudado, pero ojalá llevemos esta lucha que empezó hace mucho tiempo a lo personal, que es lo político, y que no pare nunca. Hay motivos para estar enfadados y el falocentrismo no puede acabar con nosotros. Así que, por favor, hay que ser feministas, el feminismo es la igualdad entre el hombre y la mujer. Esta lucha no es del 8M, sino diaria, porque el enemigo es muy burro.

Bonet: Y lo tenemos dentro. Saraiba: Como decaigas un día, te hunde. Estoy feliz de que esté pasando esto. Porque hace unos años mi experiencia como niño mariquita de pueblo fue muy diferente.

Bonet: Claro. El enemigo está, por ejemplo, en el lenguaje que utilizamos para comunicarnos, para amar. Todos somos machistas y hasta ahora estábamos dormidos. Cualquier acto que dé visibilidad a esta causa es positivo.

Saraiba: Eso siempre. Cualquier lucha por la libertad y la igualdad es buena. Me da igual que la haga Coca Cola o Google. Lo que quiero es que no se quede en un día, que no se quede en los medios. Este 8 de marzo lo que me emocionó fue ver a gente de 15 años en la causa.

Bonet: Bueno, y a gente de 70 y 80.

Saraiba: Ya, pero esa gente siempre ha estado ahí luchando. A mi edad, la juventud no luchaba así. En cambio, los jóvenes de ahora me han dado mucha esperanza, estoy muy orgulloso de ellos. Creo que van a generar un futuro que nosotros no fuimos capaces.

Bonet: Ahora la gente joven tiene mucha más información de la que tuvimos nosotros.

Saraiba: La información estaba ahí. Lo que tienen ahora es menos miedo.

Saraiba: Justamente ese es nuestro trabajo como generadores de cultura. Ojalá que alguien en su pueblo, en Ciudad Real o en Talavera, lea esta entrevista y diga: "Mañana me hago feminista". Ojalá sirva para que un niño o una niña deje de tener miedo por ser mariquita, por ser mujer, por ser una silla o lo que quiera ser. Y diga: "Voy a ser feminista porque estos dos locos han dicho que hay que ser feminista".

La Experiencia del Aborto Espontáneo

Paula, hace apenas dos meses contaste que habías sufrido tu segundo aborto en un año y que te parecía "acojonante" que la gente no lo contara. ¿Por qué crees que ocurre esto? Bonet: Es un tema poco frecuente como suele pasar con cualquier tema que afecte a las mujeres. Porque todo lo que les ocurre a las mujeres se invisibiliza. Porque lo único que es universal y lo que interesa es lo masculino. En esta lucha es muy importante concienciar de que lo femenino también es universal.

Saraiba: Es LO universal.

Bonet: Me costó decidirme a hacer esto público porque pertenece a un ámbito muy íntimo, pero me di cuenta de que si no lo hacía, no estaba siendo fiel a todas estas mujeres a las que leo desde hace cuatro años, ni a mi discurso, ni a La Sed ni a todos mis proyectos que beben de ahí y que tienen lógicamente un tinte feminista.

Fue la primera vez que me permití mostrar una imagen sin el filtro artístico y además con mucha urgencia. Cuando colgué esa foto, sólo hacía unas horas que me habían dicho... [se emociona, hace una pausa y Aitor Saraiba trata de retomar su frase]... Bonet: No, no me salves [dirigiéndose a él], porque creo que es algo de lo que se tiene que hablar. Para mí era importante hacerme cargo de aquello que estaba en mis manos, porque no podía hacerme cargo del ayuno al que tuve que someterme antes de la intervención, ni de la intervención en sí, ni de las pérdidas horribles que sufrí. Pero sí podía hacerme cargo de lo que afecta el silencio. Hice aquel post porque pensé que era necesario y que era lo más normal. Hasta que no me sucedió dos veces no supe que era algo frecuente, no supe que, según el protocolo médico, no se puede investigar la causa hasta que no se produce el tercer aborto.

Después de la primera experiencia, todo el mundo me hizo ver que la única culpable era yo: que no había parado, no había descansado, no había dejado de viajar, ni de trabajar, no me había cuidado como debía cuidarse una embarazada. Y hasta que no te pasa tres veces, no te hacen un análisis superfácil que te dice si con el embarazo te palpita el corazón más rápido y la sangre se hace más espesa, cosa que se puede solucionar con una pastilla que evitaría el aborto. Y hasta el tercer aborto tampoco se gira el foco hacia el padre. Eso es una mierda. Si fueran ellos los que paren, tendríamos muchísima más información sobre lo que afecta a nuestro cuerpo.

Los cuerpos de las mujeres sólo están en la esfera pública mientras son jóvenes, están estirados y despiertan deseo en el hombre. Una vez dejas de despertar ese deseo, desapareces. ¿Dónde tenemos cabida las mujeres que nos empeñamos en estar vivas y, por lo tanto, nos vamos arrugando? Esos días me sucedió algo muy particular: vi un cuerpo que no era ni joven ni viejo, era un cuerpo embarazado, pero sin embrión, y me hizo reflexionar. Me hizo pensar en cómo se elimina el cuerpo de la mujer de la esfera pública por esto mismo, o en cómo se me ha sexualizado constantemente desde que comencé mi obra y empecé a dar entrevistas.

Bonet conoce los peligros de las redes. "Soy muy activa pero también muy prudente con ellas porque pueden engullirte si no las gestionas bien". Era consciente de que tras el ‘post’ habría gente apoyándola pero también detractores. "Pero no hubo ningún comentario negativo y sí muchísima gente que compartió sus experiencias. No pensé que tuviera tal repercusión". Lo privado se convirtió en un tema universal. "Son cosas de las que no se habla. Vivimos de espaldas al dolor, se nos bombardea con mensajes optimistas, se te insta a que lo olvides, pero tenemos que aprender entender el dolor y vivir con él. No te dejan tener un duelo porque se supones que ese ser no existe, pero para ti sí ha existido".

La autora castellonense, que el pasado marzo publicaba ‘Por el olvido’, con Aitor Saraiba, habla de la culpa. "Lo primero que piensas cuando te dicen que la gestación no evolucionará porque ya no está vivo es que tienes una tara, te sientes culpable. La noticia te aplasta y no puedes evitar pensar que has hecho algo mal, que eres la responsable: que has viajado demasiado, trabajado demasiado, salido demasiado con amigos... La segunda vez dejé de pintar, me cuidé muchísimo. Y sucedió lo mismo. Y los médicos te dicen que hasta que no te pasa tres veces los protocolos dicen que no se investiga el porqué".

Hay mujeres, apunta, que son conscientes de que están sufriendo un aborto espontáneo y que han tenido que afrontarlo "desde la inexperiencia propia y ajena". En su caso, las dos veces lo supo durante una revisión. Luego vendría el legrado. "Los perdí sin escándalos, se habían ido sin hacer ruido. Hay gente que los llama garbancitos, criatura... yo le llamaba ratón y luego ratona". De ahí los ‘Roedores’ del título.

La "sociedad patriarcal", denuncia, también espera que las mujeres no hagan ruido. "Nos enseñan a ser complacientes, a no levantar mucho la voz. Nos avergonzamos de hablar de emociones y de emociones femeninas, que suelen etiquetarse como algo cursi, frágil, débil, dócil, sensible... Pero tenemos que poder hablar de lo femenino porque si no hablamos de lo que nos pasa no formará parte del discurso público". Recuerda también la presión social que existe sobre la maternidad. "Te obsesionas con ser madre. Sabes que a partir de los 35 pierdes fertilidad y es más difícil quedar embarazada. Sientes que estás luchando contra el tiempo".

No hay, lamenta Bonet, literatura sobre la experiencia del aborto. Tiene entre manos la biografía de Mary Shelley, que le ha hecho entender porqué escribió ‘Frankenstein’. "Tuvo cuatro abortos hasta que tuvo un niño, que se le murió muy joven".

Paula Bonet. Ellas cuentan

"Roedores": Un Diario Íntimo del Duelo

Presenta su obra más íntima, Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión (Literatura Random House), un libro objeto que, por un lado, es un animalario en formato acordeón, donde pintó un castor, una ardilla, una nutria... y que debía ser para la hija que no nació; por otro, un diario de las gestaciones frustradas.

Se explica con temple pero se queda casi sin voz al recordar que en año y medio murieron dos abuelos, nacieron dos sobrinos y perdió dos hijos. "Cuando ves la muerte tan cerca y a la vez estás trayendo vida y esta se te muere...". A la autora de libros como ‘La sed’ y ‘813’ le resulta difícil hablar de esta nueva obra, admite. "Sería más fácil ocultarlo". Pero lo hace, "por más doloroso que sea", por “compromiso con lo sucedido y con las de mi género". De ahí que, con textos breves, pulidos, crudos y duros", haya "ahorrado las palabras, evitado los ornamentos, mostrado los espacios en blanco y los silencios propios, que explican más que las palabras”, para "abrir un debate y proponer preguntas, huyendo del melodrama y el victimismo".

"No te dejan tener un duelo porque se supones que ese ser no existe, pero para ti sí ha existido", confiesaBonet conoce los peligros de las redes. "Soy muy activa pero también muy prudente con ellas porque pueden engullirte si no las gestionas bien". Era consciente de que tras el ‘post’ habría gente apoyándola pero también detractores. "Pero no hubo ningún comentario negativo y sí muchísima gente que compartió sus experiencias. No pensé que tuviera tal repercusión". Lo privado se convirtió en un tema universal. "Son cosas de las que no se habla. Vivimos de espaldas al dolor, se nos bombardea con mensajes optimistas, se te insta a que lo olvides, pero tenemos que aprender entender el dolor y vivir con él. No te dejan tener un duelo porque se supones que ese ser no existe, pero para ti sí ha existido".

"La Anguila": Un Viaje a la Intimidad y la Memoria

La pintora, ilustradora y escritora Paula Bonet (Villarreal, 1980) expone ‘La anguila. La carne como pintura y la pintura como espejo’ en Can Framis, hasta el 19 de enero. La exposición, que cuenta con varias obras inéditas, revisa su anterior proyecto a través de un lenguaje pictórico al límite de la figuración y la abstracción. Hay desde retratos hechos con pinceles a obras creadas con sus manos. Pintura y literatura se funden en esta exposición que cuenta con fragmentos de su libro ‘La anguila’ (Anagrama, 2021), una novela autobiográfica sobre la memoria y la herencia, el deseo, el cuerpo abusado y las pérdidas que dialoga con obras dispuestas en seis salas.

‘La anguila’ habla desde la serenidad de temas como las relaciones de poder, el maltrato y la violación. Fue duro sacarlo adelante porque es fruto de una introspección en lugares incómodos. La novela, nada complaciente, revisita experiencias duras contadas sin ánimo de venganza.

En su novela aparece la figura de un profesor de arte que se aprovecha de sus privilegios y que pinta nubes. En esa sala, parte de los cuadros están en el suelo. "Son obras inacabadas que dejé con la idea querer desaparecer", ha indicado. Estas telas se tapan las unas a los otras, bajo unas frases en la pared que aluden a pasajes de la novela. "El tiempo me ha permitido acercarme a 'La anguila' con mayor libertad", ha explicado. Para muestra, el cuadro más nuevo de la muestra, un cielo que pintó al óleo con azul, blanco y ocres. Le ha servido para "resignificar" 'La anguila' y "evolucionar".

En la siguiente sala hay un homenaje a la artista Pippa Bacca (1974-2008) a través de dos cuadros inspirados en su última performance, un viaje en autostop vestida de novia donde murió asesinada. "Hay que recuperar la dignidad de las personas agredidas", ha dicho Bonet. En este sentido ha apuntado a la valerosa actitud de la francesa Gisèle Pelicot, que ha querido poner la vergüenza del lado de sus abusadores en un juicio que está haciendo historia.

Reflexiones sobre el Feminismo y el Arte

Muchas de las autoras que ahora le gustan serán descubrimientos recientes, pues. ¡He llegado tarde a casi todas! Menos a Rodoreda, Plath o De Beauvoir, no había leído a casi ninguna hasta hace unos años. Nunca fue consciente de esa desigualdad.

Te das cuenta a medida que pasa el tiempo. En mi juventud creía que se me valoraba por unas cosas, y luego descubres que esa respuesta no era sincera. En ciertos círculos se me aceptaba porque era objeto de deseo y fácilmente impresionable, pero cuando pedías una opinión intelectual, no había respuesta. Ese despertar fue doloroso.

Cuando descubres que el mundo no está hecho para ti, y que las facilidades se otorgan gratuitamente sólo al hombre heterosexual, buscas tu propio espacio. Y empiezas a perder el miedo a equivocarte, a que te victimicen, y a reunir fortaleza para defender tu proyecto.

Dibujó hace poco una serie de retratos de artistas, de Picasso a Pla, unidos por su misoginia. ¿Puede separar la biografía de la obra? Tengo este dilema desde hace meses y no he llegado a ninguna conclusión, porque el arte es el espacio en el que te sientes libre, y la vida real es otra cosa. Quiero seguir leyendo a Foster Wallace como antes, y que me siga emocionando el Gernika, y ahí tengo un conflicto. Esos retratos fueron una forma de compartir mis sentimientos encontrados.

Las Redes Sociales como Herramienta y Riesgo

Por último, ¿qué relación tenéis con las redes sociales? ¿Se debe a algo? Saraiba: Es que estoy un poco cansado de trabajar gratis. Pero las uso porque son una herramienta maravillosa. Siempre digo que las redes sociales son como un palo: lo puedes utilizar para abrirle la cabeza a alguien o para apoyarte para andar.

"813": Un Homenaje a Truffaut

Paralelamente, Paula Bonet (Villareal, 1980) ha publicado dos libros de ilustraciones en el transcurso de un año. El primero, Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End, fue el que la catapultó a la primera línea de jóvenes ilustradores con un fulgurante futuro. Ahora publica el segundo con un cambio de registro. En 813 Truffaut escoge los detalles biográficos más significativos del cineasta y tres películas siempre la bajo la premisa de los triángulos que se gestaron paralelamente en la vida del artista.

Con tinta china y acuarela, crea el universo personal del cineasta que ha sido clave para ella, quien ha hecho de ella la artista y la persona que es. Truffaut como maestro, como guía, como reflejo y manera de estar en la vida y relacionarse.

La idea nace del por qué de Truffaut. Cuando me llegan estos dos regalos me lo tomé muy en serio y presenté dos propuestas. La primera es Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End, que publicó Lunwerg hace un año. Y la segunda 813, el libro sobre Truffaut. Yo sabía que el trabajo y el esfuerzo que supone un proyecto editorial tenía que compensarse con un proyecto que me motivara mucho. Y Truffaut es uno de mis mayores referentes, de hecho, cuando he pasado de ser espectadora de su obra y consumirla de manera sin buscar nada a cambio a leer sus textos en busca de conexiones para saber cuál iba a ser la estructura del libro, me di cuenta de que era mi máximo referente.

Cuando lo descubrí con 20 años me obsesioné con él y he visto su filmografía un montón de veces. Es el único artista al que vuelvo con mucha frecuencia y me he dado cuenta de que formas de pensar, de relacionarme o incluso de concepto del arte o la forma de relacionarme con mis compañeros de oficio las he heredado de sus películas. El gusto por los primeros planos, la autobiografía como excusa. Son conexiones que he provocado yo de manera inconsciente y eso es lo bonito de este último año. Iba descubriendo que pensamientos y conclusiones a las que había llegado no lo había hecho por mí misma sino que las recibí de sus películas.

Obra Año Descripción
Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End Libro de ilustraciones que catapultó a Bonet a la fama.
813 Truffaut Libro sobre la vida y obra de François Truffaut.
La Sed Novela que explora temas de feminidad y deseo.
Por el Olvido (con Aitor Saraiba) Homenaje a Roberto Bolaño.
Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión Diario personal sobre la experiencia del aborto espontáneo.
La Anguila 2021 Novela autobiográfica sobre la memoria, el cuerpo abusado y las pérdidas.

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