Paloma Sánchez-Garnica, nacida en Madrid en 1962, se ha destacado como una prolífica escritora de novelas históricas y de ficción. Su carrera ha estado marcada por una evolución constante y la consecución de éxitos literarios significativos.
Primeros Años y Formación
Paloma Sánchez-Garnica nació el 1 de abril de 1962 en el barrio de Chamberí de Madrid. Según su madre, vivían en un cuarto sin ascensor en el barrio de Prosperidad, pero al mes de su nacimiento se mudaron a la calle Marcenado, a un tercero con ascensor, lo cual facilitó la vida de su madre, que tenía cuatro hijos.
Se casó muy joven, a los 20 años, con Manuel de Jorge, también escritor. Fruto de este matrimonio, tuvo dos hijos. Además de su dedicación a la familia, consiguió completar dos carreras: Derecho y Geografía e Historia.
De la Abogacía a la Literatura
Ejerció durante un tiempo de abogada, pero finalmente decidió dedicarse a la literatura, su gran pasión. Ejerció unos años de abogada después de dedicar cinco a preparar unas oposiciones al Registro de la Propiedad que no sacó, pero le enseñaron "disciplina, constancia y confianza en mí misma".
Hace dos décadas, en 2004, Paloma Sánchez-Garnica decidió dejarlo todo para dedicarse íntegramente a escribir. Esa decisión la ha convertido en una escritora que cuenta sus lectores por millones y posee ya nueve títulos que no han pasado desapercibidos.
Trayectoria Literaria
Aunque los libros siempre estuvieron en el centro de su vida, Paloma Sánchez-Garnica no se atrevió a escribir su primera novela hasta los 43 años. De repente, en 2003, por una serie de circunstancias, sintió la necesidad de escribir una novela para plasmar lo que tenía en la cabeza. Pensó que la escritura era el lugar donde quería estar.
La carrera de Paloma Sánchez-Garnica como escritora ha estado marcada por una evolución constante y la consecución de éxitos literarios significativos. Aprendes a ser novelista a medida que escribes, lees y vives. No te enfrentas de la misma manera a una novela con treinta años que con sesenta.
Una vecina de la urbanización de Madrid en la que vive Paloma Sánchez-Garnica aprovechó la cercanía con su vecina-escritora para abordarla en el verano de 2014. La mujer, de 60 años, arquitecta de éxito, casada y con hijos, acaba de terminar Las tres heridas (una novela de relaciones familiares durante la Guerra Civil), le había impactado “muchísimo” y quería comentarla con la autora.
Durante este período, Paloma Sánchez-Garnica publicó La sonata del silencio en 2018, una novela que fue adaptada a una exitosa serie televisiva, aumentando significativamente su popularidad. La historia, que aborda la posguerra española, volvió a destacar por la recreación fiel de la época y la profundidad de los personajes.
En 2021, Paloma publicó su novela "Los últimos días de Berlín" , que fue finalista del Premio Planeta en 2021. La novela es una obra de ficción histórica que se desarrolla en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y los primeros años de la Guerra Fría. A través de su historia, la autora aborda temas como el exilio, la resistencia contra la opresión y la lucha por la libertad.
Últimos días en Berlín es una de esas novelas que se acerca a los grandes acontecimientos de la Historia en mayúsculas a través de lo pequeño, lo individual y lo íntimo. El ascenso del nazismo y la vida durante los años más terribles del estalinismo son los escenarios en los que se mueve el protagonista, Yuri Santacruz, hijo de madre rusa y padre español al que el régimen de la URSS separa traumáticamente de su familia.
De Hitler y el nazismo sabemos mucho porque se ha juzgado y porque la estructura del Reich está muy bien estudiada. Pero el sistema de la URSS era y sigue siendo muy opaco. Allí la gente desaparecía y no se volvía a saber nunca más de ella. Todos guardaban silencio. ¿Cómo nos comportaríamos si viviésemos durante años con el miedo a ser detenido y ejecutado en cualquier momento?
Un viaje a los 27 años a Berlín, tan sólo un mes y medio antes de que cayera el muro, fue la semilla de la novela. "Viajamos con mi marido en coche hasta la República Federal Alemana", recuerda Sánchez-Garnica. "Aparcamos en el Berlín Occidental y cruzamos en tren a la parte oriental. Fue un shock. El tránsito de una ciudad a otra y de un sistema a otro me pareció fascinante. Desde entonces nunca he dejado de volver a Berlín. Han pasado tantas cosas cruciales y duras allí en el siglo XX que cuesta creerlas", apunta.
La última etapa de su carrera ha estado marcada por el lanzamiento de Victoria, la obra que le ha valido el Premio Planeta 2024. En sus páginas, pasa de su querido Berlín a Estados Unidos para contar una historia en la que el coraje enfrenta al horror.
La novela ganadora de este año es una historia ambientada en Berlín, tras la II Guerra Mundial, que en la trama salta a Estados Unidos intermitentemente, con una protagonista cautivadora, acompañada de personajes fascinantes.
Cuando inicio una novela, quiero crear la mejor historia, aprendiendo de todo lo que he leído y de mis vivencias. Todo eso me acompaña en cada nuevo proyecto. No pienso en lectores ni en modas; las historias me eligen. Siento curiosidad por algo, entonces empiezo a documentarme y quiero disfrutar del proceso. Son muchos meses conviviendo con esos personajes y sus historias.
En los tiempos convulsos tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética pugnaban por la hegemonía mundial. Stalin quería quedarse con la parte occidental de Berlín, lo que generó mucha tensión en esa época, en la que vive Victoria, la protagonista. De allí pasa a Estados Unidos, cuando la discriminación racial tolera atrocidades. Concretamente, en los estados del sur, las leyes de segregación racial determinaban que el negro era culpable solo por ser negro.
Victoria Kiesler, la protagonista, es un ejemplo de dignidad y de generosidad frente a la traición. Ella es muy íntegra. Quieres llevar tus principios hasta el final y chocas contra la realidad. Pueden pagarte con ingratitud o corres el peligro de que, si mantienes esa integridad, termines haciéndote daño a ti misma y a la gente que quieres. Hay veces que tenemos que asumir que no podemos defender aquello en lo que realmente creemos. Son dilemas muy complicados de resolver.
Sí, muchas veces volcamos nuestros resentimientos contra aquellos que nos cuidan. Lo que he querido reflejar es que muchas veces el que más nos cuida, el que más nos protege, el que más nos quiere, es al que peor tratamos, contra el que volcamos todas nuestras inseguridades, frustraciones, porque es el más accesible.
En esa época se convirtió en la ciudad más peligrosa del mundo. Estuvo a punto de estallar otra guerra con el bloqueo del 48. Los berlineses, otra vez, volvieron a tener mucho miedo: la clave era si EE.UU. cedía o Stalin se metía más allí. Tuvieron un límite muy complicado. Y luego era el lugar donde había más espías por metro cuadrado del mundo entero.
Es guerra fría porque no hay bombas, pero hay mucho sufrimiento y sobre todo existe este enfrentamiento entre el Este y el Oeste, personificado en la Unión Soviética y en EE.UU. que se batían por obtener el poder hegemónico, por la hegemonía del mundial.
Paloma Sánchez-Garnica ha sido la escritora que ha conseguido alzarse con el premio Planeta de este 2024. La ganadora de este prestigioso trofeo literario y del millón de euros que le acompaña es el claro ejemplo, como ella misma ha asegurado, de que persistir merece la pena.
Durante su discurso, ha encontrado el tiempo para dar las gracias a sus seres queridos: “Doy gracias a la vida por permitirme vivir este momento, por permitir que lo vean mis hijos, y por poner en mi camino a mi marido, el amor de mi vida, a su lado me he convertido en una mujer imparable, va por ti amor mío”. Estas bonitas palabras son para Manuel de Jorge, otro escritor.
Precisamente Sánchez-Garnica destaca por su capacidad de expresar emociones como el amor, y De Jorge es su gran apoyo en su carrera.
En cuanto a su vida fuera de la escritura, se describe como una gran lectora y apasionada por el estudio de la historia, lo cual es evidente en su trabajo literario. También ha mencionado que disfruta mucho de viajar, lo cual le permite conocer nuevos lugares que a menudo terminan siendo fuente de inspiración para sus novelas. El hecho de haber dejado su carrera de abogada para dedicarse por completo a la escritura también habla de su espíritu aventurero y su decisión de seguir sus pasiones.
El Premio Planeta
El premio Planeta, es el galardón literario con la mayor dotación económica del mundo. Este premio, considerado uno de los más importantes en el ámbito literario de habla hispana, reconoce el trabajo y el talento de los escritores que destacan por su originalidad y calidad narrativa.
La primera edición del premio se llevó a cabo en un restaurante de Madrid, donde el ganador, Juan José Mira, recibió un premio de 40.000 pesetas por su novela "En la noche no hay caminos". Desde entonces, el Premio Planeta ha evolucionado, tanto en su cantidad económica como en su relevancia en el ámbito literario. Además, el jurado ha estado compuesto por destacados autores y académicos, lo que le ha otorgado un alto nivel de credibilidad y prestigio.
A lo largo de sus más de 70 años de existencia, el Premio Planeta ha acumulado numerosas curiosidades y anécdotas que lo hacen aún más interesante. Una de ellas es que, en su primera edición, el premio de 40.000 pesetas era una suma considerable, pero hoy en día el galardón ofrece una cantidad de un millón de euros. Este aumento ha sido gradual, reflejando el crecimiento económico y cultural de España y Latinoamérica
Desde su inicio, el Premio Planeta ha sido un evento de gran relevancia social. La ceremonia de entrega se ha convertido en una gala mediática donde se dan cita numerosos periodistas y figuras del mundo literario, generando una atención significativa en los medios de comunicación. En este sentido, el premio no solo ha promovido la literatura, sino que ha servido como una plataforma para que los autores obtengan una mayor visibilidad y reconocimiento.
Además, es interesante señalar que Ana María Matute fue la primera mujer en ganar el Premio Planeta, en 1954, con su novela "Pequeño teatro". Este hecho marcó un hito importante en la historia del premio y ha contribuido a la creciente inclusión de escritoras en la literatura contemporánea.
El récord de participación en el certamen se alcanzó en 2023, con 1.129 obras presentadas, lo que demuestra el creciente interés por el premio.
Ganadores del Premio Planeta (Selección)
| Año | Autor | Título |
|---|---|---|
| 2000 | Maruja Torres | Mientras vivimos |
| 2001 | Rosa Regàs | La canción de Dorotea |
| 2002 | Alfredo Bryce Echenique | El huerto de mi amada |
| 2003 | Antonio Skármeta | El baile de la Victoria |
| 2004 | Lucía Etxebarria | Un milagro en equilibrio |
Con una carrera que abarca desde la abogacía hasta la novela histórica, Paloma continúa sorprendiendo a sus lectores con historias cautivadoras que exploran la complejidad de la naturaleza humana.
¿Cómo Escribir una Novela Ganadora del Premio Planeta? - Una Conversación con Paloma Sánchez-Garnica
La literata no es nueva en la lid por conseguir el Premio Planeta, en 2021, Carmen Mola le arrebató el galardón, pero su confianza en el oficio y en el tesón, se lo otorgaron el pasado 15 de octubre.
Eres de las pocas escritoras que has declarado abiertamente que querías ganar el premio. Para mí es haber llegado a una meta de un camino largo, de casi cuatro décadas buscando mi lugar en el mundo. Y este camino ha sido de mucho trabajo, de mucha disciplina, de mucha constancia, de muchas inseguridades, de muchos obstáculos, de mucha paciencia que no tenía, de mucha humildad que tampoco tenía.
El camino del escritor es muy solitario, pero también es mi estado natural. A mí me gusta mucho meterme en mi mundo de ficción. La lectura para mí es un lugar en el que me siento tan a gusto, tan protegida. Y la escritura es haber pasado un poco al otro lado del espejo. Crear una historia me parece un momento tan fascinante.
Yo lo necesito, hay otros escritores que tienen la capacidad, que yo no tengo, de poder escribir en cualquier sitio, incluso de estar escribiendo y trabajando, como le ha pasado a Beatriz, que ha tenido que estar trabajando para mantenerse mientras estaba escribiendo. Y suponía quitarse mucho de su vida social, de su sueño y del descanso. He tenido la suerte de tener mi habitación cerrada, de Virginia Woolf. Desde el principio me he podido dedicar a escribir sin ningún problema, porque he tenido al otro lado de la puerta a una persona, que es mi marido, que se ha ocupado absolutamente de todo.
Porque además es un hombre muy entusiasta, muy optimista, muy generoso. Es un hombre que ha evolucionado conmigo. Tiene 69 años y cuando yo lo conocí, la cultura machista estaba muy arraigada en los hombres: mi padre, mis hermanos y sí, mi madre. Pero él ha evolucionado, siendo un hombre muy protagonista, que se deja ver, pero ha sabido ponerse a un lado y asimilar todo lo que yo iba haciendo y animarme.
Se van soltando los prejuicios de que las mujeres escriben solamente para mujeres, algunos todavía lo piensan. Amigos me lo han dicho: “Yo por regla no leo novelas escritas por mujeres”. Eso que te pierdes. Pero vamos avanzando y se está eliminando poco a poco ese concepto de literatura femenina, básicamente porque no hay literatura masculina, por lo tanto no puede existir literatura femenina.
Antes las mujeres no encajaban en la escritura porque no estaban preparadas, culturalmente ni siquiera se lo planteaban, no había sitio para ellas. Ni en el ámbito privado, muchas mujeres a lo largo de la historia han tenido que publicar con pseudónimo porque sino se consideraba que estaban locas, perdidas.
El machismo ha perdurado a lo largo de la historia porque las mujeres lo han mantenido en las casas, no los hombres. Las madres, las abuelas, son las que han dicho: “Tú, la niña, tienes que recoger la mesa; tú, el niño, vete a jugar al fútbol”. Muchas veces pensamos que la culpa es de los hombres y mi madre era más machista que mi padre.
Hemos cambiado, hay muchas cosas, es verdad, que hay que hacer y seguir haciendo, pero yo tengo una edad y vengo de donde vengo y sé lo que hemos evolucionado. Sé el salto impresionante que hemos dado desde cuando yo tenía 20 años, en la mentalidad, en la forma de pensar.
En la literatura, la escritura de las mujeres ha irrumpido y ahora hay muchos hombres que están empezando a leer este tipo de lecturas. Se están dando cuenta de que hay una sensibilidad diferente, a lo mejor, a la que tiene un hombre, pero no es ni mejor ni peor.
Rebecca tiene mucho amor que vuelca a su sobrina. Es una mujer empática, con sensibilidad. Pero está muy resentida contra su hermana, es la contradicción que tenemos los seres humanos. Ella es el origen de la relación con los padres, el desprecio del padre y el intento de protección de Victoria, que es inteligente, hace una carrera, es capaz. Tampoco Rebecca intenta hacer nada. Victoria es guapa, alta como la madre, y ella es más bajita, más fea. Ese resentimiento le va creciendo a lo largo de la vida.
En esa época se convirtió en la ciudad más peligrosa del mundo. Estuvo a punto de estallar otra guerra con el bloqueo del 48. Los berlineses, otra vez, volvieron a tener mucho miedo: la clave era si EE.UU. cedía o Stalin se metía más allí. Tuvieron un límite muy complicado. Y luego era el lugar donde había más espías por metro cuadrado del mundo entero.
Es guerra fría porque no hay bombas, pero hay mucho sufrimiento y sobre todo existe este enfrentamiento entre el Este y el Oeste, personificado en la Unión Soviética y en EE.UU. que se batían por obtener el poder hegemónico, por la hegemonía del mundial.
Y las leyes de eugenesia, un estudio que se estaba haciendo en EE.UU. Hitler no tuvo que mirar nada más que hacia un lado. Luego Stalin admiraba a Hitler. Todos estos extremos, estos totalitarismos tienen muchísimos elementos en común.
Tus novelas tienen un componente histórico, pero sin ser históricas. A mí no me interesan los grandes acontecimientos históricos de los que me examiné para licenciarme. Ya están ahí, ya no quiero saber nada de ellos (risas). A mí lo que me interesa es entender cómo en un momento histórico, personas como yo, como tú, como mis hijos, como mi marido, como mis amigos, mi familia, vivieron, cómo gestionaron su vida con esas leyes, con esos principios morales, con esas costumbres, cómo actuaron, cómo decidieron.
A medida que pasan los años, soy más consciente de lo importante que ha sido para mi vida haber aprendido a leer, algo que remarcó Mario Vargas Llosa al comienzo de su discurso de aceptación del Nobel en noviembre de 2010. Aprender a leer nos abre un mundo de oportunidades extraordinario. Sólo tenemos que aprovecharlas.
