El Uso del Apellido Materno en el Mundo: Tradiciones y Evolución Legal

El orden de los apellidos al registrar a un recién nacido es un tema que ha generado debate y evolución en diversas culturas. Tradicionalmente, el sistema patriarcal ha predominado, dando prioridad al apellido del padre. Sin embargo, la búsqueda de la igualdad de género y el reconocimiento de la herencia materna han impulsado cambios significativos en las leyes y costumbres de muchos países.

España: Un Cambio Hacia la Igualdad

En España, el nombre está compuesto por el nombre propio y dos apellidos. En muchos otros países solo hay un apellido, pero desde hace más de 150 años en España se registran dos apellidos en el Registro Civil. Durante generaciones, a la hora de inscribir a un bebé solo había que plantearse qué nombre se le daría al recién nacido, algo que en muchas ocasiones supone un quebradero de cabeza, pero que siempre es un momento hermoso.

Con la ley 11/1981 la atribución de los apellidos era diferente. Esto cambió en el año 2000 cuando se modificó la ley y se introdujo la posibilidad de colocar primero el apellido materno, aunque en la práctica supuso pocos cambios. Este primer cambio dejó en segundo lugar apellidos comunes, o que los padres consideraban feos, y pusieron en primer lugar los más bonitos o aquellos que temían que ‘se perdieran’ al ser la madre hija única o tener solo hermanas.

En 2011 se aprueba la ley 20/2021 de reforma de la Ley del Registro Civil y que ha entrado en vigor en 2017. Ahora, una nueva modificación simplifica los trámites. Tras esta reforma los progenitores tienen total libertad para establecer el orden de los apellidos de sus hijos que deseen.

Desde ABA Abogadas, la letrada Anna Salort, especialista en Derecho de Familia y Derecho Civil, explica el nuevo procedimiento: “Se obliga a que los padres hagan constar expresamente el orden de los apellidos en la solicitud de inscripción en el registro civil. En el caso de que no se haga constar, o bien estén en desacuerdo, tendrán un plazo de tres días para comunicar su decisión al Encargado del Registro Civil.

En aras de encontrar un equilibrio que satisfaga a los progenitores y que abogue por la igualdad, la nueva Ley ofrece la posibilidad de cambiar nombres y apellidos, como explica Anna Salort “Puede establecerse el uso de los apellidos de ambos padres como primer apellido compuesto, ya sea padre-madre o madre-padre.

Es importante mencionar que el orden de los apellidos deberá ser el mismo para todos los hermanos. Por lo tanto, el orden de los apellidos que escojan los progenitores para el primer hijo determinará el de los siguientes. Solo cuando los hijos cumplan 18 años podrán cambiar el orden de sus apellidos y su nombre. En ese caso, sí podría darse que hermanos tengan los apellidos en diferente orden, con un cambio a posteriori.

La ley permite la combinación de los apellidos del padre y la madre como solución al posible problema de decidir cual poner delante. Pese a todos los cambios legales y la visible evolución en pos de la igualdad que el legislador esta buscando los datos son sorprendentes. De 2017 hasta ahora, solo el 0,5% de los bebes nacidos llevan el primer apellido de su madre. En el año 2017 fueron 3.000 y si que hubo un mayor porcentaje que otros años, pero desde entonces las cifras han sido muy bajas.

Normalmente el orden de los apellidos no suele ser fuente de conflicto en los progenitores, pero en ocasiones si que se producen estos desacuerdos. Por eso bueno conocer la legislación que actualmente regula las soluciones a este conflicto.

Rocío Benavente registró a sus hijas con su apellido por delante. Pero no solo eso. "Yo misma me cambié el orden de los apellidos antes de que naciera mi hija", subraya a TVE. Esta decisión es un homenaje a sus mujeres, consensuado con su pareja, que todavía hoy genera dudas. "Hay gente que piensa que su padre no está en sus vidas a lo mejor porque no se apellida como ellas y no, no, su padre es feliz con esta decisión como lo soy yo", continúa Benavente.

La socióloga especialista en maternidad, Esther Vivas, indica a TVE que "las parejas que se deciden a hacerlo es porque quieren romper con una costumbre patriarcal". Este fue el motivo de Santi Gimeno y su pareja. "Al final las mujeres son las que cargan con el embarazo, con el parto, con la lactancia en muchos casos", señala.

También Erika y Carlos llegaron a un acuerdo: sus hijos tendrían nombres riojanos, como él, y apellido aragonés, como ella. "Yo me lo tomo con total normalidad", relata Carlos. "Es un gesto pequeño, pero al final es importante que mis hijos, nuestros hijos, vean que no es una imposición social", sostiene por su parte Erika.

Debate por cuál apellido debería ir primero - Teleantioquia Noticias

La Situación en Otros Países

En la mayoría de los países de nuestro entorno se utiliza únicamente un apellido, que suele ser el del padre, ejemplos de ello son Francia o Italia. Esta ley se aplica a los españoles, pero los extranjeros residentes en España solo pueden acogerse a la ley de su país de origen. Depende de cada cultura si se da prioridad al nombre del padre o no, incluso si la mujer cambia su apellido por el de su marido al casarse.

  • Alemania: Los matrimonios eligen un solo apellido como nombre de familia y tienen libertad para elegir entre los apellidos de la pareja. Tradicionalmente cuando una mujer se casa en Alemania, cambia su apellido por el del marido. Actualmente, la ley permite también mantener el apellido de soltera o que el marido tome el apellido de la mujer. También está permitido hacer una mezcla entre los dos apellidos unidos por un guión. Pero la estadística muestra que el 80% de las mujeres adquiere el apellido del marido, el 15% cambia el apellido pero manteniendo el suyo propio detrás del guion y el 5% restante mantiene su apellido de soltera. Estos cambios aparecen reflejados en el carné de identidad alemán bajo los epígrafes: «Nombre», «Apellido» y «Apellido de nacimiento».
  • Austria: En Austria los hijos llevan por apellido el nombre familiar que hayan elegido los padres al contraer matrimonio.
  • Bélgica: También se utiliza un solo apellido que, por herencia del Código Napoleónico, es el del padre. No obstante existe la posibilidad de que una mujer solicite al Ministerio del Interior inscribir a su hijo con su propio apellido, por ejemplo en el caso de una madre soltera.
  • China: Al tratarse de una milenaria sociedad patrilineal, los apellidos pasan de padre a hijo sin que el de la madre aparezca siquiera en la descendencia. Antes, las mujeres debían cambiar su apellido por el de su marido al casarse. Aunque ya no lo hacen, su prole solo heredará el apellido del padre. Con más de 1.350 millones de habitantes, China es el país más poblado del planeta, pero el 85 por ciento de la población comparte apenas un centenar de apellidos. Los más comunes son Li, Wang y Zhang, que llevan más de 300 millones de personas y han provocado una de las expresiones más divertidas del mandarín. «Tres Zhang y cuatro Li» (Zhang san Li si) dicen los chinos cuando quieren referirse a «un cualquiera», informa el corresponsal en Pekín Pablo M. Díez.
  • Dinamarca: Si la pareja ha optado por tener el mismo apellido, el bebé tomará ese apellido al nacer. En caso de que los padres hayan conservado su apellido de solteros, deberán escoger el apellido que lleva el niño y pueden dejar el apellido del otro progenitor como «middle name».
  • Finlandia: Como particularidad de este país se puede explicar que algunas parejas deciden escoger un apellido nuevo cuando se casan, aunque la mayoría de las mujeres adoptan el del marido y guardan el suyo como «middle name».
  • Francia: Hasta 2005 los hijos recibían obligatoriamente el apellido del padre. En Francia, madres e hijos llevan de oficio el apellido del padre. El apellido materno desaparece o menos que la señora decida guardarlo y añadirlo al apellido del marido, informa Juan Pedro Quiñonero. En Francia las mujeres casadas adoptan el apellido del marido. Desde julio, pueden poner su apellido detrás del paterno antes necesitaban permiso del hombre. No obstante, denuncian desde la asociación que la ley se está incumpliendo.
  • Grecia: El apellido paterno sigue siendo el otorgado automáticamente con el nacimiento de un hijo o una hija en Grecia. En este país, como en Chipre, se utiliza acompañado del nombre propio del padre: por ejemplo en el caso de un niño al que se llamará Alexandros, cuyo padre se llama Filipos Papadopulos , el niño pasará a llamarse Alexandros Papadopulos de Filipos. En el caso de que los padres quieran por alguna razón, generalmente sentimental, el que el niño o niña tenga únicamente el apellido de la madre no hay problema a la hora de declarar su nacimiento en el Registro Civil desde hace varios años, siempre que ya lo hayan especificado los padres a la hora de casarse o de firmar una declaración de convivencia. En el momento de efectuar la inscripción de matrimonio (civil o religioso) o la declaración de convivencia en la oficina del registro civil, se puede especificar si se quiere el apellido que llevarán los futuros hijos si no se quiere el paterno: puede ser el de la madre o en algunos casos los apellidos de ambos padres juntos como si se tratara de un solo apellido. Y el apellido mas común en Grecia es el de Papadopoulos (pronunciado Papadópulos), que quiere decir literalmente el hijo del sacerdote.
  • Holanda: Se utiliza un solo apellido -el del padre o la madre- que afectará a todos los hijos de la misma filiación.
  • Islandia: En países como Islandia y la mayoría de los pueblos eslavos, los apellidos se forman a partir del nombre del padre. Por ejemplo en Islandia se añade -son, si es un niño, y -dóttir si es niña.
  • Italia: Los hijos sólo reciben un apellido: el del padre si éste les reconoce, o en caso contrario sólo el de la madre, quien no pierde su apellido cuando se casa. Italia da la vuelta a su legislación con una sentencia histórica, que saca al país del dominio del apellido paterno. En abril, se dio un paso más: los bebés recibirán los dos apellidos y los padres podrán elegir solo uno si hay acuerdo.
  • Myanmar (Birmania): La ausencia de apellidos (tanto maternos como paternos) es una de las mayores curiosidades de la semiología en Myanmar (Birmania). Y una confusión mayúscula para los no habituados. De igual modo, la elección del nombre (o nombres) se basa en el día de la semana del alumbramiento del niño.
  • Noruega: Los apellidos más corrientes son los de origen patronímico, con el sufijo -sen en Noruega y Dinamarca y el sufijo -son en Suecia.
  • Portugal y Brasil: El primer apellido que se pone en los países de lengua portuguesa es el materno y después el paterno. En la práctica, el apellido materno únicamente prevalece cuando la mujer no tiene hermanos, para que no se pierda el apellido, o "con madres solteras", como explica la profesora de Derecho, Helena Pereira de Melo. Normalmente, los ciudadanos siguen la tradición que impuso el dictador Salazar: ordenó poner el apellido paterno en último lugar, es el que consideran más importante, aunque, curiosamente, en su caso 'Salazar' venía de su madre.
  • Reino Unido: Los británicos suelen poner a sus hijos sólo el apellido del padre, sin embargo, hay flexibilidad, y muchas parejas en las que uno o ambos miembros son extranjeros optan por hacerlo tal como lo harían en sus países. En los matrimonios, las mujeres tienen la opción de adoptar el apellido del marido, que pueden conservar incluso tras un divorcio. Sin embargo, algunas mujeres deciden mantener el apellido de solteras tras casarse. A veces lo hacen porque ya tienen una trayectoria profesional pública bajo ese apellido, o para evitar la burocracia del cambio. Otras por motivos de igualdad entre sexos, o simplemente porque les gusta más su apellido que el de sus maridos. El más común en el Reino Unido es, por supuesto, Smith.
  • Rusia: En Rusia sucede lo mismo con la dórmila -ov para los niños y -ova para las niñas.
  • Serbia: Los padres eligen el apellido que llevarán sus hijos, puede ser el de la madre, el padre o uno compuesto. Si los padres son desconocidos o no hay acuerdo, el orden de los apellidos lo determinan los órganos de tutoría.
  • Suecia: Los apellidos más corrientes son los de origen patronímico, con el sufijo -sen en Noruega y Dinamarca y el sufijo -son en Suecia. No hay ninguna ley que obligue a la mujer a adoptar el apellido del marido, aunque lo habitual es que sí lo tomen, pero también pude suceder que el marido decida tomar el apellido de la mujer, o que cada uno conserve el suyo.
  • Suiza: Las personas sólo tienen un apellido que, hasta hace poco, era siempre el del padre. Hace unos años cambiaron la ley y dieron libertad para elegir entre los del padre y la madre.
  • Turquía: Se utiliza sólo el apellido del padre, que la mujer ha adoptado en el momento de casarse, aunque tiene opción de mantener su apellido de soltera.

Desafíos y Obstáculos

A pesar de los avances legislativos en varios países, aún existen obstáculos legales que impiden una igualdad plena en la transmisión de apellidos. En muchos lugares, las leyes son ambiguas o carecen de claridad sobre cómo se deben manejar situaciones específicas, como el desacuerdo entre padres sobre el orden de los apellidos. Además, algunos países aún mantienen sistemas restrictivos que limitan las opciones disponibles para los padres al registrar a sus hijos.

La Influencia de la Globalización y las Redes Sociales

La globalización ha transformado muchas facetas de la vida cotidiana, incluida la forma en que las familias eligen los apellidos. La interconexión cada vez mayor de la sociedad hace que las personas tengan contacto con culturas y prácticas que influyen en sus decisiones. Por ejemplo, en familias multiculturales es habitual que los padres deseen honrar las tradiciones de ambos lados. Esto puede resultar en la creación de apellidos compuestos o en la elección de un apellido que combine elementos de ambas herencias.

Igualmente, las redes sociales han cambiado la forma en que las personas se relacionan con sus identidades y, por ende, con sus apellidos. Además, las redes sociales han dado voz a movimientos que abogan por el cambio en la percepción de los apellidos. Campañas que promueven el uso en primer lugar del apellido materno o la igualdad en la transmisión de apellidos han ganado apoyo y generan discusiones sobre el valor de los apellidos en el contexto moderno.

El Papel de la Educación y la Información

Incluir temas relacionados con la igualdad de género y la diversidad cultural en los programas escolares puede ayudar a las nuevas generaciones a entender y valorar diferentes tradiciones familiares. Además, talleres y charlas sobre derechos familiares facilitan que madres y padres puedan manejar la información necesaria para tomar decisiones sobre el registro de apellidos de manera más equitativa.

En cada rincón del planeta, cada cultura ha desarrollado la identidad de sus miembros de una manera diferente. Ahora, a través de la reforma de la Ley del Registro Civil, se da un vuelco a la construcción de los nombres y apellidos según estaban establecidas por la costumbre y las leyes de mediados del siglo pasado. Pero a pesar de este paso adelante, la gran mayoría de los países parecen satisfechos en con sus construcciones tradicionales.

Apellidos más Comunes en Diferentes Países

El apellido más común en España, según el Instituto Nacional de Estadística, es García.

Hansen, Johansen y Olsen son los apellidos más comunes en Noruega.

Andersson, Johansson y Karlsson son los apellidos más habituales en Suecia.

Jensen, Nielsen y Hansen son los tres apellidos más frecuentes en Dinamarca.

Casi un tercio de los apellidos acaban en -nen y los más populares son Korhonen, Vitanen y Makinen en Finlandia.

El apellido más común en Portugal es Silva, presente en un 10% de la población al otro lado de la frontera. Le siguen Santos, Ferreira, Pereira, Oliveira, Costa, Rodrigues y Martins.

Y el apellido mas común en Grecia es el de Papadopoulos (pronunciado Papadópulos), que quiere decir literalmente el hijo del sacerdote.

Los más comunes en China son Li, Wang y Zhang, que llevan más de 300 millones de personas.

El más común en el Reino Unido es, por supuesto, Smith.

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