Osteopatía para Cólicos en Bebés: Alivio y Bienestar

Los cólicos del lactante son un problema frecuente que afecta a muchos bebés en las primeras semanas o meses de vida. Este fenómeno, también conocido como cólicos infantiles, se manifiesta con episodios de llanto inconsolable e irritabilidad en los bebés, especialmente durante las horas de la noche. Estos momentos pueden ser desconcertantes y estresantes tanto para los padres como para los propios bebés.

Una de las cuestiones que más preocupan a los padres de un recién nacido, en particular cuando se trata de padres primerizos, son los cólicos del lactante. Para los padres, resulta particularmente frustrante no encontrar el modo de consolar a su bebé durante estos episodios, generalmente vespertinos.

Es normal que un bebé llore, ya que es la única manera que tiene de expresarse. Sin embargo, si tu bebé parece estar llorando sin razón aparente, no tiene hambre, no tiene frío ni calor y además no tiene el pañal mojado, tu bebé puede estar sufriendo cólicos del lactante.

¿Qué son los cólicos del lactante?

Los cólicos del lactante son un ataque doloroso que padecen aproximadamente el 20% de los bebés menores de 4 meses. Suelen comenzar en el primer mes de vida y los síntomas tienen un pico durante el segundo mes. Está caracterizado por retortijones, sudores, ansiedad y un llanto inconsolable.

Los cólicos del lactante no son una enfermedad en sí misma y suelen resolverse por sí solos a los 3 meses, o durante el primer año de vida.

Usted sabrá o sospechará que su bebé está sufriendo lo que se conoce como cólico del lactante cuando presenta ese característico llanto incontrolable, de brusca aparición y que no tiene consuelo durante el tiempo en el que se prolonga. Además, esta circunstancia suele ir acompañada por la flexión de las piernas del bebé sobre su abdomen y el enrojecimiento de la cara por el esfuerzo realizado.

Los síntomas de los cólicos del lactante pueden incluir llanto persistente, movimientos de piernas, enrojecimiento en la cara, así como dificultad para calmar al bebé.

Señales que indican que mi bebé puede estar sufriendo cólicos del lactante

  • Llanto prolongados, impredecibles y espontáneos o malestar que dura hasta horas y, por lo general, empeora al final de la tarde o al anochecer.
  • Signos de incomodidad como cara roja, espalda arqueada y puños apretados.
  • El bebé está inquieto, nervioso y tiene dificultades para dormir.
  • Llanto sin razón aparente: el bebé no tiene hambre, no tiene el pañal mojado, no tiene frío/calor…
  • Flatulencias excesivas y explosivas, ruidos intestinales, abdomen duro y distendido, heces acuosas/mucosas frecuentes.

Causas de los cólicos del lactante

Para la pediatría continúa siendo un misterio, en gran parte, la causa que origina la aparición de estos cólicos, ya que, si bien conviven varias hipótesis, no se ha determinado de manera fehaciente hasta la fecha el desencadenante de este síndrome. Algunas de las causas pueden ser:

  • Inmadurez del sistema nervioso y digestivo.
  • Tensión no resuelta y tensiones adquiridas del proceso de nacimiento.
  • Alergia a la proteína de la vaca (caseína) o intolerancia a la lactosa.
  • Falta de maduración de la flora bacteriana.
  • Mala succión a la hora de tomar el pecho, debido a una mala posición del bebé, o por un frenillo corto que impide el correcto movimiento de la lengua a la hora de realizar el movimiento de succión.

Es típico en partos complejos que la cabeza del bebé haya sufrido y necesite ayuda con técnicas craneales.

Durante el parto, la cabeza de un recién nacido se enfrenta a una gran presión. Los huesos blandos del cráneo se superponen y se doblan a medida que nace el bebé. Durante los primeros días de vida, la cabeza perderá gradualmente su forma moldeada. Sin embargo, esa sensación de presión a veces permanece. Esta presión puede hacer que llore y grite cuando el bebé se siente incómodo. También puede significar que un bebé tiene dificultad para alimentarse debido a las tensiones en la cabeza, la cara y la garganta. Por ejemplo, la compresión retenida en el cráneo (después del proceso de nacimiento) puede «irritar» los nervios que están involucrados, entre otras funciones, en el proceso digestivo e interferir con la digestión adecuada.

Los huesos de los bebés aún son flexibles al igual que otros sistemas del cuerpo, como el sistema gastrointestinal, están inmaduros. Esto puede provocar que los bebés sufran o tengan gases atrapados, y el intestino puede verse afectado. También regurgitar leche entre tomas. Muchos bebés respiran por la boca. Les cuesta beber y respirar por la nariz, de ahí que traguen aire. Una vez que estos «bultos» de aire han descendido por debajo del estómago, tienen un largo camino por recorrer. Muy a menudo, esto causará dolor abdominal, ya que el aire estira los sensibles intestinos delgados del bebé. La tensión no resuelta en la parte superior del tronco, el abdomen o la pelvis también se manifestará con frecuencia como cólico en un bebé.

Los cólicos también se han asociado con alteraciones en la microflora intestinal infantil. Por ejemplo, la presencia de especies de enterobacterias parece aumentar en los cólicos infantiles en comparación con los lactantes sanos. Se sabe que estas bacterias producen gases como resultado de su metabolismo, lo que podría facilitar la hinchazón y las molestias digestivas en los bebés con cólicos.

Por el contrario, la evidencia sugiere que una alta proporción de Bifidobacterias y Lactobacilos en la microbiota de los bebés protege contra el llanto y el malestar por cólicos.

La modalidad del parto (parto vaginal versus cesárea), el uso de antibióticos, la lactancia materna versus la alimentación con biberón, son ejemplos de factores que pueden influir en la composición de la flora intestinal en un niño.

En un lactante alimentado con leche materna, algunos alimentos de la dieta de la madre pueden provocar o agravar los cólicos. Eliminar las posibles sensibilidades alimentarias en estos casos es fundamental para ayudar al niño, mientras el intestino madura.

Es posible que se encuentren que algunos ‘culpables’ comunes como el trigo, la soja, el maíz, los productos lácteos y los alimentos picantes. Estos alimentos pueden estar asociados con un aumento del llanto en el bebé. Si ese es el caso, haz todo lo posible para eliminar el alimento incitador de su dieta. Solo ten en cuenta que puede tomar hasta una semana para ver los efectos en los síntomas del niño.

Si el bebé toma leche de fórmula, se le aconsejará la más adecuada. En estos casos, cambiar a una fórmula diferente puede tener efectos beneficiosos profundos y casi inmediatos. Siempre sugerimos fórmula orgánica certificada, sin OMG.

¿Cómo puede ayudar la Osteopatía Craneal?

La osteopatía puede desempeñar un papel importante en la optimización de la función intestinal al identificar y minimizar las causas subyacentes de los síntomas de tu bebé. El osteópata también descartará otros factores que puedan contribuir a esos síntomas (como alguna alergia…) y derivará a tu bebé para un tratamiento médico adicional cuando sea necesario.

La osteopatía es una terapia alternativa que valora múltiples partes del cuerpo donde pueden estar interrelacionadas y que los problemas en una área pueden afectar otras partes del cuerpo, es decir, con la osteopatía buscamos el equilibrio tanto a nivel estructural, visceral y craneal del bebé.

El tratamiento osteopático es muy suave y relajante, y los bebés suelen estar relajados durante el tratamiento, e incluso dormidos. Se trata de movimientos muy sutiles, trabajando con la tendencia física natural del bebé a buscar el equilibrio y la salud. El tratamiento está dirigido a liberar tensiones en cualquier parte del cuerpo.

El tratamiento con osteopatía permitirá que el sistema musculoesquelético, el tracto gastrointestinal, el sistema nervioso, el sistema inmunitario y el sistema circulatorio funcionen de manera eficaz y óptima, lo que permitirá la reducción de los signos cólicos, la incomodidad y el llanto. La alimentación con frecuencia también se vuelve más fácil después del tratamiento osteopático.

El osteópata usará técnicas muy suaves se centrará en las siguientes áreas:

  • El sistema digestivo: Técnicas suaves para ayudar a deshacerse de los gases y vaciar los intestinos.
  • El tórax y el diafragma: esto a menudo se puede producir durante el parto, causando una torsión en el diafragma. Además, el llanto prolongado y excesivo por molestias abdominales en el bebé con cólico, provoca tensión en la región torácica, aumentando la sensación de malestar del bebé. El osteópata utilizará técnicas suaves para equilibrar la caja torácica y liberar las torsiones a través del diafragma.
  • El cuello, la cabeza y la boca: Liberando suavemente la tensión en el cuello y alrededor de la boca. La osteopatía contribuye a mejorar la succión, reduciendo la deglución de aire durante las tomas. Además, el nervio vago, que sale de la base del cráneo e irriga el sistema digestivo, puede irritarse o comprimirse durante el proceso de parto. Se cree que la irritación de este nervio contribuye a los síntomas de los cólicos.

Las tensiones viscerales causadas por los cólicos pueden crear tensiones en la columna, que pueden afectar la movilidad de la espalda y del cuello, lo que a su vez puede interferir con la absorción adecuada de los alimentos y dificultar la lactancia materna.

Es conveniente realizar una valoración completa de todos las estructuras relacionadas con el aparato digestivo del bebé para devolverles la movilidad normal, de forma que puedan hacer su trabajo de digestión sin causar dolor.

En Innofisio hacemos una valoración completa del bebé. Indagaremos sobre cómo fue el embarazo y el parto y los antecedentes familiares.

Durante el tratamiento, es bueno tener respuestas por parte del bebe tales como sonrisa, canto, miradas fijas, manos y dedos relajados.

Respecto al tratamiento, las técnicas de fisioterapia y osteopatía serán suaves y se van a centrar en calmar los puntos de tensión del bebé.

Además, esta región visceral relacionada con el Cólico del Lactante está inervada por el Nervio Vago. Este nervio sale del cráneo por el Agujero Rasgado Posterior y desciende hasta las vísceras acompañando al esófago. La afectación del Agujero Rasgado Posterior puede explicar los síntomas y signos con los que muchas veces se presenta el bebé, como problemas a la hora de tomar el pecho, dificultad en la deglución, regurgitación, etc. Mediante la Osteopatía Craneal podemos tratar la afectación del Agujero Rasgado Posterior para liberar el Nervio Vago. Con la Osteopatía Visceral, podemos tratar el propio intestino para que funcione mejor.

El bebé no nos puede hablar, pero gracias a su expresión corporal durante el llanto nos está informando de las estructuras anatómicas que están relacionadas con su dolor.

Consejos adicionales para aliviar los cólicos

Los padres pueden tomar diversas medidas para aliviar los cólicos del lactante. Ajustar la dieta si la madre está lactando, o alternar con diferentes posiciones de alimentación pueden ser pasos útiles.

Existen muchas posturas que ayudan a calmar el bebé. Enseñamos a los padres a hacer un masaje que calma los cólicos.

Como estimular la succión: lo idóneo es recrear lo máximo posible la succión con lactancia materna. Pondremos el biberón cerca de la cara del bebé, rozando el labio superior, para que el bebé tenga que hacer el agarre.

A veces el bebé rechaza las tetinas y busca el pezón de la madre. En estos casos, el bebé realiza una “succión no nutritiva” que lo calmará. Como escuchamos de manera coloquial: “me está usando el chupete”, y en efecto es así.

3 consejos para ayudar a reducir los síntomas de los Cólicos del Lactante:

  1. Masaje en la barriga - El masaje de la barriga ayuda a mejorar el tránsito digestivo y reduce la hinchazón. Masajea suavemente su barriga en el sentido de las agujas del reloj, hacia afuera desde el ombligo para ayudar a mover los gases y los intestinos. Evita el masaje de la barriga después de las tomas.
  2. Sosteniendo al bebé en posición vertical - Trata de mantener a tu bebé lo más erguido posible mientras lo alimentas para reducir el riesgo de que trague aire. Si está amamantando, asegúrate de que estés vaciando completamente un seno antes de pasar al otro.
  3. Eructos - Tómate el tiempo necesario para hacer eructar a tu bebé después de cada comida. Sostenlo erguido sobre tu hombro, por ejemplo, luego frota suavemente su espalda para que expulse el aire.

Hay que vigilar que el agarre a la areola sea completo, que el bebé esté pegado a la mama, y que el vientre del bebé está en contacto con el vientre de la madre. Si el bebé está girado con el abdomen hacia arriba, favorecerá un mal agarre.

Tetina a escoger para evitar: hay que buscar una tetina larga. La longitud ideal es entre 18 y 20 mm ya que buscamos que la tetina llegue al punto donde se unen el paladar duro y blando.

Posición del bebé: colocar al bebé en vertical, como si estuviera sentado. Conviene evitar la posición tumbada, ya que así la leche cae por gravedad y no gracias a la succión del bebé.

Ante una falta de maduración de la flora bacteriana (una de las posibles causas de los cólicos), puede ayudar la administración de probióticos específicos para el bebé.

Es conveniente, cuando uno de los padres note que empieza a agotarse o ponerse nervioso, que pida ayuda al otro o a un familiar para turnarse. De esta forma evitaremos perpetuar la situación de nervios. El pensamiento más sano en este momento, es quitar de en medio pensamientos de culpabilidad y buscar relevo.

La osteopatía ayudará a los bebés a recuperarse de los efectos del parto y ayudará a reducir el llanto y los cólicos, mejorar el sueño y la satisfacción general del bebé.

Los cólicos están en segunda posición, después del reflujo gastroesofágico, en los problemas de salud de los bebés y están presentes en el 10 al 40% de los bebés.

Aprende a hacer un masaje para aliviar los cólicos del bebé

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