La pérdida de un bebé, ya sea por aborto espontáneo o inducido, es una experiencia profundamente dolorosa. En estos momentos de duelo, la oración se convierte en un refugio y una herramienta poderosa para sanar y encontrar consuelo. Este artículo explora diferentes formas de oración y devociones dedicadas a los bebés no nacidos, ofreciendo esperanza y apoyo a quienes han sufrido esta pérdida, así como un llamado a la defensa de la vida.
La Adopción Espiritual: Un Compromiso de Amor
Una forma eficaz de luchar contra el aborto es la adopción espiritual. Consiste en rezar una breve oración, todos los días, durante nueve meses, pidiendo a Dios por un bebé que se encuentra en peligro de ser abortado. Es hacernos cargo de él espiritualmente y amarle a distancia.
La adopción espiritual
Oración para la Adopción Espiritual
Primer día: Compromiso delante de una cruz o de una imagen y, si es posible, en una iglesia:
Santísima María, Madre de Dios, todos los Ángeles y Santos: Llevado por el deseo de ayudar a la defensa de los niños no nacidos, me propongo firmemente y declaro, que desde el día .......... tomo en adopción espiritual un niño, cuyo nombre sólo a Dios es conocido, y por nueve meses, cada día, rezar por la salvación de su vida y para que tenga una existencia santa, justa y honesta tras su nacimiento. Prometo (cada uno elige la opción):
- Rezar tal oración en intención del niño concebido.
- Rezar un misterio del Santo Rosario.
- Cumplir tal penitencia.
Días siguientes: Oración diaria durante 9 meses:
"Señor Jesús: por mediación de Tu Madre María, que te dio a luz con amor, y por intercesión de San José, que se ocupó de Ti tras el nacimiento, te pido por ese niño no nacido que he adoptado espiritualmente, y que se encuentra en peligro de ser abortado. Te pido que des a los padres de ese niño amor y valor para que le permitan vivir y tener la existencia que Tú mismo le has preparado."
El Rosario de los Niños No Nacidos: Un Arma Poderosa
Entre las muchas variedades de rosarios, existe uno específico que suelen utilizar las madres que han pasado por la terrible experiencia del aborto espontáneo. Este rosario está compuesto por 5 decenas de particulares cuentas azules en forma de gota que contienen en su interior una pequeñísima representación del niño no nacido. La forma de estas cuentas recuerda a las lágrimas de una madre sufriente que vive esta terrible experiencia. Asimismo, el color rojo de las cruces recuerda a la sangre, que se asocia a la pérdida. Es una poderosa herramienta para ayudar a las madres que sufren y, al mismo tiempo, un arma poderosa para acabar con la práctica del aborto.
El rosario de los niños no nacidos apareció por primera vez en octubre de 1997, el día que la Virgen María se le apareció a Maureen Sweeney-Kyle, con este rosario especial colgado frente a ella. La Virgen declaró que estaba allí para alabar a su Hijo Jesús y le dijo a Maureen que el Cielo sufre inmensamente todos los días por el flagelo del aborto, ya que es un enorme pecado cometido contra la vida misma, el don más preciado que Dios nos ha dado.
Este rosario también se considera un arma poderosa contra este abominio y todas aquellas personas que no eligen la vida. Maureen Sweeney-Kyle contribuyó a la creación y propagación de este rosario muy particular. Tres años después, la Santísima Virgen y Jesús se le aparecieron nuevamente, diciéndole que cada "Avemaría" pronunciada con este rosario redimiría la vida inocente de un niño no nacido por aborto.
Cómo Rezar el Rosario de los Niños No Nacidos
- Mientras reces el Rosario de los niños no nacidos, debe dirigirte primero a la Virgen y a Jesús con actitud de súplica.
- Haz la señal de la cruz y di: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Recita la oración sugerida a Maureen Sweeney-Kyle después del ataque del 11 de septiembre: "Padre Celestial, en este tiempo de crisis mundial, haz que todas las almas encuentren paz y seguridad en tu Divina Voluntad. Concede a cada alma la gracia de comprender que Tu Voluntad es Amor Santo en el momento presente. Padre benévolo, ilumina toda conciencia para que se dé cuenta de que no vive en tu Voluntad. Concede al mundo la gracia para cambiar y el tiempo para cambiar.
- A continuación, hay los Misterios pro-vida del Rosario, divididos en Misterios Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos.
En la Arquidiócesis de México, se han regalado Decenarios de los No Nacidos en cada uno de los conciertos Eucarísticos “CIELO ABIERTO”. En el Auditorio Nacional de la Ciudad de México se regalaron 10 000 Decenarios con permiso del Cardenal Roberto Rivera que asistió al evento.
Oración para Bautizar a los Bebés Abortados
El 29 de Julio de 1998, se reveló la siguiente oración: ("Hoy la sangre de los niños inocentes ha llenado el cielo. El número de éstos es grande, muy grande: la ira del Padre Eterno está a punto de caer sobre la humanidad… esa sangre perturba Mi agonizante Corazón y aumenta mi agonía… Por medio de esta oración un gran número de bebés no nacidos, serán salvados; rézala diariamente y hazla conocer en este mundo. Quienquiera que la enseñe no se perderá. Las almas de los inocentes no dejarán que se pierda. Yo, con mi amor y misericordia, los protegerá de caer en pecado mortal.")
Padre Celestial, Tu amor es eterno. En tu océano de amor tú salvaste al mundo por mediación de Tu Único Hijo, Jesucristo. Ahora mira a Tu único Hijo sobre la Cruz, que está constantemente sangrando por el amor a Su pueblo, y perdonar al mundo. Purifica y bautiza a los niños abortados con la Preciosa Sangre y Agua del Sagrado Costado de Tu Hijo, que murió colgado en la Cruz por su salvación. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, que ellos por la bendita muerte de Jesucristo, ganen la vida eterna, por Sus Llagas sean sanados, por Su Sangre Preciosa sean liberados. Para gozar con los Santos del Cielo. Amén.
Duelo Perinatal y el "Bautismo de Deseo"
Cuando mueren tus padres, te quedas “huérfano”. Si muere tu cónyuge, te quedas “viudo”. Los expertos llaman a ese dolor “duelo perinatal” o “duelo gestacional”. En rigor, da un poco igual cuál sea la causa: un aborto espontáneo, una desgracia sobrevenida en el parto, o el fatal desenlace de un riesgo severo que se previó durante la gestación.
Puede parecer contradictorio, pero pocas veces se experimenta tan a fondo la sobrenaturalidad de la vida, la inmensa grandeza de cada bebé que nace, como en el momento en que tu hijo muere antes de nacer. Porque resulta abrumadoramente evidente que no es de tu propiedad, ni tienes derecho a él.
«Que el Señor pueda consolar a los padres». Este es el objetivo de la apertura del libro de Bautismo de deseo destinado a aquellos bebés que murieron antes o al poco de nacer y no pudieron ser bautizados. La idea nació de la experiencia de la funeraria En Vela, puesta en marcha durante la pandemia para dar una sepultura digna a estos niños, y fue importada de Polonia.
En este caso, al igual que cuando se bautiza a un niño se hace «en la fe de los padres», en el de deseo también. «No hay un Bautismo, sino un reconocimiento del deseo de los padres, que es suficiente para decir con total confianza que produce los mismos frutos que el Bautismo».
El llamado libro de Bautismo de deseo es, no obstante, un «bien enorme», en primer lugar porque se reconoce de forma explícita que es una «criatura de Dios con toda su dignidad y vida sagrada», y después porque «para elaborar el duelo es fundamental ponerle nombre y rezar por él».
¿Y los niños fruto de un aborto provocado? Serían asimilados, explica el sacerdote, a los santos inocentes, muertos «en solidaridad con Cristo víctima»; por eso se le llama en este caso Bautismo de sangre.
Oración por los Niños No Nacidos
El mundo, Señor, se asoma inexorablemente al reino de las tinieblas y de la muerte. Dios mío, apiádate, te rogamos, de tus hijos no nacidos, ampara y consuela a esas madres angustiadas que los rechazan, y “haz resplandecer sobre todos la luz de tu rostro”.
Tú le has dado al concebido un alma inmortal desde el momento mismo de la concepción, desde ese preciso y maravilloso instante en que el óvulo femenino es fecundado, y nace una vida de la que solo Tú eres Dios y Creador. Un alma que hace a esa criatura semejante a Ti, con todas las potencias que adornan al espíritu humano. Ya es una criatura tuya, y obra de tus manos providentes. Ya es también un hermano nuestro, ya lo amas como a un hijo.
“Padre nuestro que estás en los cielos”, estamos asistiendo conmocionados al espectáculo nefando de las madres que reniegan de los hijos que llevan en su seno.
“Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero”, que quisiste nacer en el seno virginal de María de Nazaret, la llena de gracia, la que fue bendecida en el instante mismo de su concepción con un alma purísima sin mancha alguna de pecado. Tú, Jesús mío, que nunca dejaste de ser Dios mientras te hacías niño en un seno de mujer, para nacer glorioso en Belén acunado por el júbilo de los ángeles, atiende compasivo la súplica que te hacemos por esa legión innumerable de santos inocentes, que son condenados a muerte con la misma saña del Herodes que a ti te persiguió.
¡Oh Señor Jesús!, bendice tú, ahora y siempre, a todas las mujeres que van a ser madres, bendice el fruto amoroso de sus vientres, y permíteles que tengan a sus hijos en cualquier circunstancia, aun en aquellas que sean verdaderamente difíciles y dolorosas. Y si democráticamente no disponen nuestros representantes de los votos necesarios para impedir la aprobación del aborto legal, no permitas que esa ley se utilice por las madres contra sus propios hijos.
Este, Señor, es tu santo precepto, escrito con fuego del cielo en unas tablas de piedra, y entregado a Moisés en el Monte Sinaí: “No matarás”.
Así a las madres que abortan, a las que amo en nombre de aquella que me dio el ser, y de la Virgen Inmaculada, nuestra Madre del cielo, que aceptó sin reservas su maternidad gloriosa. Y a los políticos que propugnan esa ley odiosa, y a los que están dispuestos a votarla o a aceptarla como un derecho más, entre los demás derechos de la mujer, sin percatarse de que la vida de los demás y la propia, no es algo disponible o contingente, pues sólo pertenece a Dios.
Así se expresa, Señor, tu sabiduría en el Salmo de David: “Todavía era yo un embrión informe, y ya me distinguían tus ojos; todos los mortales están escritos en tu libro: irán y vendrán días; y ninguno dejará de estar escrito”. ¿Quién sino Dios puede borrarnos de ese libro?
Escúchanos, Señor, no nos desampares. “Admirable se ha mostrado tu sabiduría en mi creación”, pues somos obra de tus manos, “¿A dónde iré yo que me aleje de tu espíritu?”, pues abarcas con una mirada todo lo creado: “Si subo al cielo, allí estás tú; si bajo al abismo allí te encuentro. Si al rayar el alba me pusiere alas, y fuere a posar en el último extremo del mar, allá igualmente me conducirá tu mano, y me hallaré bajo el poder de tu diestra”.
