El ojo rojo es un motivo de consulta habitual en pediatría. Los padres, preocupados, buscan atención médica pensando que puede ser conjuntivitis y que requiere tratamiento debido a su naturaleza contagiosa. Sin embargo, no todo ojo rojo es una conjuntivitis.
La conjuntivitis es una de las afecciones oculares más frecuentes en la infancia. Aunque suele ser leve, puede generar muchas molestias y preocupación en los padres. Es muy común en la infancia y suele ser altamente contagiosa.
Conjuntivitis en niños: ¿qué hacer? - Lucía Mi Pediatra | Baviera antes Clínica Baviera
Causas del Ojo Rojo en Bebés
El término ojo rojo abarca un amplio número de patologías. Aunque la mayoría son benignas, en el diagnóstico diferencial también se incluyen enfermedades dañinas, tanto para la visión (leucomas corneales como resultado de una queratitis) como para la vida (tumores del polo posterior). Por otro lado, el ojo del niño es un órgano en desarrollo, capaz de ambliopizar (de hacerse vago). De ahí, que resulte primordial un diagnóstico y tratamiento precoces.
A continuación, se describen las causas más comunes del ojo rojo en bebés:
- Conjuntivitis víricas: Además del ojo rojo, se observa lagaña clara, transparente, lagrimeo, mucosidad nasal y, en ocasiones, fiebre.
- Conjuntivitis bacterianas: Ojo rojo, lagaña amarillenta o verdosa y párpado pegado.
- Conjuntivitis alérgica: Ojo rojo, lagrimeo, picor, suele ser bilateral (afecta a ambos ojos) y, en ocasiones, se asocia a estornudos y moqueo continuo. La conjuntivitis alérgica es una de las causas más frecuentes de visita al oftalmólogo.
- Exposición solar: El exceso de sol puede producir ojo rojo y molestias oculares. Es importante proteger la vista con gafas de sol cuando los niños están expuestos a largas horas de sol.
- Abuso de pantallas: Largas horas frente a pantallas sin descanso pueden causar ojo rojo y molestias oculares. Se recomienda descansar cada 20-30 minutos y limitar el tiempo de pantalla.
- Cuerpo extraño: Además de ojo rojo, se observa lagrimeo continuo, imposibilidad de abrir el ojo y dolor. En este caso, se debe acudir al médico para descartar una lesión corneal.
- Humo del tabaco: El humo puede causar irritación ocular y tener consecuencias más importantes en la infancia.
- Ojo seco: Más raro en niños, puede ocurrir en ambientes secos con aire acondicionado o calefacción.
- Hemorragia subconjuntival: Aparece una mancha roja delimitada. Puede ocurrir tras un esfuerzo, tos intensa o en recién nacidos tras el parto. No suele haber dolor ni molestias y la mancha desaparece en unos días.
- Uveítis: Inflamación de la capa intermedia del globo ocular. Puede causar dolor ocular, moscas volantes o visión borrosa. En pediatría, suele estar asociada a otras enfermedades como la Artritis Idiopática Juvenil o la toxoplasmosis.
Además del ojo seco iatrogénico o asociado a un síndrome autoinmune, tal como: síndrome de Stevens Johnson(12), alteraciones vasculares (ataxia telangiectasia, Sturge Weber, hemangiomas) o tumorales. Otras causas de hiperemia focal son: las epiescleritis/escleritis (Fig. 6) y el pterigium. Por último, en la conjuntivitis recidivante conviene hacer una refracción por si hubiera una ametropía subyacente. Además, suele asociar una hiperemia más intensa alrededor de la córnea (periquerática). El paciente ha de ser remitido al oftalmólogo sin demora, puesto que la afectación de la córnea en el niño puede desembocar en una ambliopía, por lo que ha de ser diagnosticado y tratado de manera precoz.
La excepción a esta premisa es la erosión corneal, que es la causa más frecuente corneal de ojo rojo. Esta, que puede ser diagnosticada por el pediatra, mediante la instilación de fluoresceína y observación con luz azul cobalto del defecto epitelial, y tratada con pomada antibiótica de terramicina o eritromicina y oclusión entre 24-36 h. La etiología de la patología corneal es la misma que la conjuntival: traumática, tóxica/química, infecciosa (bacterianas: Staphyloccus coagulasa- negativo/aureus y Streptococcus spp. en niños pequeños, Pseudomonas en mayores portadores de lentes de contacto, polimicrobianas; virales: epidémicas, por HVS o HVZ; parasitarias o micóticas: Fusarium y Aspergillus en traumatismo y Candida spp. Ante una erosión corneal, si no hay clara historia de trauma, pensar en el herpes (Fig. 7), que puede dar una imagen similar bajo azul cobalto y que es la causa más frecuente de ceguera por afectación infecciosa corneal.
Tipos de Conjuntivitis Infantil
La conjuntivitis infantil puede clasificarse según su causa:
- Conjuntivitis bacteriana infantil: Causada por una infección bacteriana, suele generar secreción espesa, amarillenta o verdosa.
- Conjuntivitis viral en niños: Es la forma más común y suele estar relacionada con infecciones respiratorias. Produce ojos rojos, lagrimeo y, en ocasiones, sensibilidad a la luz.
- Conjuntivitis alérgica: Causada por una reacción a alérgenos como el polen o los ácaros. Produce picor intenso, lagrimeo y enrojecimiento.
- Conjuntivitis irritativa: Aparece tras el contacto con cuerpos extraños, cloro, humo o productos químicos.
En los neonatales, al igual que en los adultos, se manifiesta como una rojez en los ojos del bebé.
Tipos de Conjuntivitis Neonatal
La conjuntivitis neonatal es el enrojecimiento del ojo del recién nacido causada por irritación, infección u obstrucción del lagrimal. La presencia de ojos pegajosos con legaña se inicia al tercer o cuarto día de vida; en la mayoría de casos tan solo es necesario una exhaustiva limpieza con suero fisiológico y una gasa.
- Conjuntivitis neonatal infecciosa: Es la más grave de las conjuntivitis neonatales. Puede aparecer durante la primera semana de vida. En la mayoría de los casos son producidas por bacterias de la flora normal del canal del parto (estreptococo y estafilococo). En estos casos más leves tan solo se observa una secreción ocular más espesa pero sin inflamación del ojo. El tratamiento consiste en aplicar una pomada antibiótica y la limpieza de los ojos con suero fisiológico . Las infecciones más graves son las producidas por el Gonococo y la Chlamydia tracomatis. El recién nacido se infecta al pasar por el canal del parto. Los síntomas son la presencia de ojos rojos, párpados inflamados y una secreción purulenta (como pus) o sanguinolenta. Las conjuntivitis infecciosas neonatales deben ser tratadas con antibióticos porque, de no ser así, pueden ocasionar secuelas en el ojo del bebé. En función de la gravedad de la infección también pueden utilizarse antibióticos endovenosos. También debe ser tratada con antibióticos la madre y su pareja. Los virus que causan el herpes genital y labial (Herpes Virus Simple) también pueden causar una conjuntivitis grave en el recién nacido. El bebé se infecta durante el parto. En los casos en los que se sospeche una infección grave se realizará un cultivo de las legañas para confirmar qué tipo de bacteria origina la conjuntivitis.
- Conjuntivitis por obstrucción del lagrimal: En algunos casos el conducto lagrimal del recién nacido puede estar obstruido (tapado) de manera que las lágrimas del ojo no pueden eliminarse adecuadamente. En las obstrucciones de lagrimal se deben realizar masajes en la zona que queda entre el ojo y la nariz. Si no se resuelve la obstrucción, puede ser necesaria la cirugía.
- Conjuntivitis irritativa: Algunos recién nacidos pueden presentar una irritación de los ojos causada por la pomada o las gotas antibióticas que se aplican en la sala de partos. Es una afección leve que se resuelve sin tratamiento ni secuelas.
Conjuntivitis en el ojo de un niño.
Síntomas de la Conjuntivitis en Bebés
Los síntomas de la conjuntivitis varían según su causa y pueden incluir:
- Infección vírica: Ojo rosado, hinchado y lagrimoso, sensibilidad a la luz, suele afectar solo a un ojo.
- Infección bacteriana: Ojo rojo o rosado, con picazón y dolor, secreción verde o amarilla en el ojo, costras en el ojo y las pestañas al despertarse, puede afectar solo un ojo o a ambos.
- Reacción alérgica: Ojos rojos y con picazón, lagrimeo excesivo y ojos llorosos, suele afectar a ambos ojos.
- Irritación química: Ojos rojos y lagrimosos.
Diagnóstico
Para diagnosticar la conjuntivitis, el profesional de la salud de tu hijo probablemente le revisará los ojos en busca de enrojecimiento y secreción. Incluso puede revisarle los oídos por si hay signos de infección, ya que la misma bacteria que causa la conjuntivitis también puede causar infecciones de oído.
A la hora de orientar el diagnóstico del ojo rojo, resulta clave un conocimiento básico de la anatomía y fisiología del ojo(1,2)(Fig. Figura 1. El aparato de la visión se compone del globo ocular, de un sistema muscular, de las vías visuales y de unos anejos que protegen y sirven de soporte al globo ocular. El globo ocular, a su vez, está compuesto por 3 membranas. La más externa la forman la esclera y la córnea. La esclera hace de soporte al globo ocular y la córnea tiene una función óptica. La córnea se compone, a su vez, de 5 capas y en condiciones normales es avascular, aunque está ricamente inervada por la primera rama del trigémino, por lo que cuando la córnea se ve afecta suele acompañarse de dolor. Por otro lado, por encima de la córnea está la película lagrimal producida por las glándulas lagrimales (la principal localizada en la zona súpero-externa de la órbita y las accesorias de Wolfring y Kraus a nivel del fórnix) y a la que contribuyen también tanto las glándulas mucinosas como las sebáceas (en particular, las de Meibomio). El sistema excretor de la lágrima incluye: los puntos lagrimales, canalículos superior, inferior y común, y saco lagrimal, que desagua en el meato inferior de las fosas nasales a través del conducto naso-lagrimal. En la excreción de la lágrima participa activamente el músculo orbicular, que recordemos estaba inervado por el VII par. Además, el globo ocular se compone de una membrana intermedia o úvea compuesta por: el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. El iris actúa de diafragma, a través de la mayor o menor apertura de la pupila, por medio de 2 sistemas musculares antagónicos: el esfínter del iris, de inervación parasimpática (produce miosis o cierre pupilar), y el dilatador del iris (produce midriasis o dilatación de la pupila). Por otro lado, el globo ocular está dividido en el segmento anterior, entre la córnea y el cristalino que, a su vez, consta de una cámara anterior (entre la córnea y el iris) y de una cámara posterior (entre el iris y el cristalino/zónula y cuerpo ciliar). El segmento anterior está relleno de humor acuoso que se produce en los procesos ciliares, se vierte a la cámara posterior y luego pasa por la pupila hacia la cámara anterior, donde se drena a nivel del ángulo camerular (entre la córnea y el iris). Dentro de los anejos(3) o estructuras de sostén del globo ocular, se incluye la órbita entre el macizo facial y el cráneo. Los párpados protegen al globo por delante y contienen las glándulas sebáceas de Meibomio. La conjuntiva que recubre los párpados es la conjuntiva palpebral y la que recubre el globo, la bulbar. El fondo de saco palpebral o fórnix está constituido por el plegamiento de la conjuntiva. El borde libre palpebral separa la capa cutánea de la conjuntiva interna.
Diagnóstico de la Conjuntivitis Neonatal
Si el recién nacido presenta legañas muy espesas, purulentas o sanguinolentas e hinchazón y enrojecimiento de los párpados. Si al lactante le llora el ojo constantemente (epífora) debe ir al Pediatra para descartar una obstrucción de lagrimal.
Se basa en la presencia de secreciones y la hiperemia conjuntival (el grado de enrojecimiento del ojo). Los pediatras suelen derivar a un servicio de oftalmología ya que no solo se tiene que realizar una exploración ocular externa sino también una exploración de la córnea con fluoresceína. Se suele mandar a analizar una muestra de exudado conjuntival junto con un frotis faringoamigdalar.
Tratamiento de la Conjuntivitis en Bebés
Las infecciones oculares suelen durar entre 7 y 10 días. Si la conjuntivitis en bebés empeora o no mejora en una semana, es el momento de llevar a tu pequeño al médico. Si el profesional determina que la conjuntivitis está causada por una infección bacteriana, probablemente recetará un tratamiento antibiótico en forma de gotas para los ojos o pomada. Si la causa es un virus, te dará pautas para aliviar los síntomas mientras el virus sigue su curso. Y si la conjuntivitis se debe a una alergia, el profesional puede recetarte medicamentos específicos para la alergia (ya sea por vía oral o en forma gotas para los ojos) para tratar los síntomas.
Es importante recordar que no se suele mandar ningún tratamiento ya que se resuelve de forma espontánea. Se tiene que empezar el tratamiento en cuanto se confirme que el estudio microbiológico es positivo (en el paciente y en la madre). El tratamiento indicado es a base de antibióticos por vía oral, intramuscular o intravenosa. Se puede realizar varios ciclos de tratamiento en caso de fracaso terapéutico.
También hay algunos remedios caseros que pueden dar buenos resultados. Prueba con un paño frío o caliente para aliviar el ojo afectado y aprende a limpiar bien los ojos de tu bebé, retirando suavemente cualquier costra o secreción con una gasa o algodón empapado en agua tibia.
Si notas alguno de estos síntomas en tu bebé, es importante que lo lleves al médico de inmediato:
- Dolor ocular
- Visión borrosa
- Sensibilidad a la luz
- Enrojecimiento, hinchazón y sensibilidad severos
- Fiebre
- Sistema inmunológico debilitado
- Enfermedad ocular preexistente
Tratamiento de la Conjuntivitis Neonatal
Tras su correcto diagnóstico, se mandarán masajes para drenar el saco lagrimal y así evitar el acúmulo de secreciones y posibles complicaciones como es la conjuntivitis. Se recomienda mantener una buena higiene con lavados con suero fisiológico y si es necesario un colirio antibiótico para evitar sobreinfección. La obstrucción del lagrimal suele desaparecer antes de que el niño cumpla su primer año.
El tratamiento consiste en aplicar una pomada antibiótica y la limpieza de los ojos con suero fisiológico . Las infecciones más graves son las producidas por el Gonococo y la Chlamydia tracomatis. El recién nacido se infecta al pasar por el canal del parto. Los síntomas son la presencia de ojos rojos, párpados inflamados y una secreción purulenta (como pus) o sanguinolenta. Las conjuntivitis infecciosas neonatales deben ser tratadas con antibióticos porque, de no ser así, pueden ocasionar secuelas en el ojo del bebé. En función de la gravedad de la infección también pueden utilizarse antibióticos endovenosos. También debe ser tratada con antibióticos la madre y su pareja. Los virus que causan el herpes genital y labial (Herpes Virus Simple) también pueden causar una conjuntivitis grave en el recién nacido. El bebé se infecta durante el parto. En los casos en los que se sospeche una infección grave se realizará un cultivo de las legañas para confirmar qué tipo de bacteria origina la conjuntivitis.
Prevención
Para prevenir la conjuntivitis en los más pequeños, es fundamental fomentar una buena higiene de manos, evitar que compartan toallas o pañuelos y enseñarles a no frotarse los ojos.
- Si padece o ha padecido alguna enfermedad de transmisión sexual lo tiene que comentar con su ginecólogo para que le realice los análisis necesarios para evitar la posible transmisión de esta enfermedad.
- Por otra parte, y una vez este el bebé en casa, si un familiar o visitante está resfriado, asegúrese de que se lave las manos antes de tocar a su bebé. Los virus del resfriado y la gripe son a veces responsables de la conjuntivitis.
- Para prevenir la conjuntivitis neonatal en todos los hospitales se aplica una profilaxis ocular nada más nacer el bebé, con un colirio o pomada antibiótica. Se recomienda realizar una cesárea cuando la madre presenta lesiones de herpes genital activas en el momento del parto.
- Es importante el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual en la embarazada para prevenir la conjuntivitis neonatal grave.
Cómo evitar el contagio de la conjuntivitis y su reaparición
Es importante que todos en casa os lavéis las manos a menudo con agua y jabón, sobre todo después de limpiar los ojos del bebé o aplicarle algún tratamiento. No olvides lavar también las manitas de tu bebé. Es recomendable lavar aparte cualquier cosa que haya usado el bebé, como almohadas o toallas, del resto de la ropa de la casa. Así evitarás que la infección se propague.
Si la conjuntivitis está causada por una alergia o irritación, estos consejos pueden ser útiles para evitar que reaparezca:
- Quita el polvo y pasa la aspiradora a menudo.
- Cierra puertas y ventanas cuando haya mucho polen en el aire.
- Usa productos de limpieza sin perfume y evita los productos químicos fuertes.
- Evita exponer a tu hijo al humo del tabaco.
- Evita las piscinas con cloro.
Cuándo Acudir al Médico
Debes acudir al oftalmólogo si los síntomas no mejoran en dos o tres días, si el niño presenta dolor ocular intenso, visión borrosa persistente o si la conjuntivitis aparece de forma recurrente.
Además, si el recién nacido presenta legañas muy espesas, purulentas o sanguinolentas e hinchazón y enrojecimiento de los párpados. Si al lactante le llora el ojo constantemente (epífora) debe ir al Pediatra para descartar una obstrucción de lagrimal.
Si notas alguno de estos síntomas en tu bebé, es importante que lo lleves al médico de inmediato:
- Dolor ocular
- Visión borrosa
- Sensibilidad a la luz
- Enrojecimiento, hinchazón y sensibilidad severos
- Fiebre
- Sistema inmunológico debilitado
- Enfermedad ocular preexistente
Cada niño ha de ser valorado de forma individual evaluando el resto de síntomas que presenta: dolor, lagrimeo, fiebre, lagañas, enfermedades asociadas… Y en función e ello plantear un diagnóstico y/o derivación al oftalmólogo infantil ante la duda.
Recordemos que cuando nos encontremos con esta situación, debemos lavar el ojo (preferiblemente con suero fisiológico y gasas estériles con un correcto lavado de manos antes y después. Debemos intentar huir de remedios caseros como la manzanilla) y observar. Si no desparece y además aparecen síntomas nuevos, acudiremos a nuestro médico para que lo valore y nos indique un tratamiento adecuado si es que lo necesita.
