La devoción al Niñito Jesús es una de las más tiernas y profundas dentro de la tradición católica. Representa la infancia de Jesús, recordándonos su humildad y amor desde los primeros momentos de su vida en la Tierra. Desde los primeros siglos, los cristianos han venerado esta imagen como símbolo de la humanidad de Cristo. La representación del Niño Jesús tiene sus raíces en los Evangelios y en la tradición de la Iglesia.
En muchos hogares católicos, la imagen del Niñito Jesus ocupa un lugar especial, especialmente durante la Navidad. Estas representaciones no son meras figuras decorativas, sino sacramentales que nos ayudan a elevar el corazón a Dios. La próxima vez que contemples una imagen del Niño Jesús, recuerda que no estás viendo solo una figura de yeso o madera, sino una representación del mismo Dios que, por amor, se hizo pequeño para salvarnos.
Imagen del Divino Niño.
Orígenes Europeos: El Niño Jesús de Praga
La imagen del Niño, un pequeño inocente y puro, ha logrado cautivar a miles de creyentes. Nos recuerda al Niño Jesús de Praga, de tradición europea.
Fernando II, Emperador de Alemania, para manifestar su gratitud a Nuestro Señor por la insigne victoria de la Montaña Blanca , alcanzada en una batalla, donde el carmelita descalzo Domingo de Jesús María alentaba a las tropas, fundó en 1620, en la ciudad de Praga, un convento para los Padres Carmelitas Descalzos.
Muy difíciles eran los tiempos que atravesaba Bohemia cuando llegaron estos excelentes religiosos, pues se hallaba asolada por guerras sangrientas que tenían a Praga presa de las más indecibles calamidades, a tal punto que el monasterio mismo de Carmelitas carecía de lo indispensable para sobrevivir a las necesidades más premiosas de la vida.
En esa época, vivía en Praga la piadosa princesa Polixena Lobkowitz, quien sintiendo en el alma las apremiantes necesidades de los Carmelitas, resolvió entregarles una pequeña estatua de cera, de 48 cm., que representaba un hermoso Niño Dios, de pie, con la mano derecha levantada, en actitud de bendecir, mientras con la izquierda sostenía un globo dorado.
El origen de la imagen es español, procedente de un monasterio entre Córdoba y Sevilla, gracias a Dª. Isabel Manrique de Lara y Mendoza, que se lo regaló a su hija María Manrique de Lara que se casaría con uno de los señores de Bohemia, Vratislav de Pernstejn. De este matrimonio nacería Polixena, que entregó la imagen a los carmelitas descalzos.
La estatua fue recibida con gratitud y colocada en el oratorio interior del convento, donde fue objeto de la veneración de todos aquellos buenos Padres, distinguiéndose entre todos el Padre Cirilo, que con toda verdad podría titularse el apóstol del divino Niño Jesús de Praga.
El Niño Jesús de Praga en tiempos de Guerra
Entre tanto, estalló de nuevo la guerra en Bohemia. En 1631, el ejército de Sajonia se apoderó de la ciudad de Praga. Los Padres Carmelitas creyeron prudente trasladarse a Munich. Durante esa época tan desastrosa, especialmente para Praga, la devoción al Niño Jesús cayó en el olvido. Los protestantes destruyeron la iglesia, saquearon el monasterio, penetraron en el oratorio interior, hicieron burla de la estatua del Niño Jesús, y quebrándole las manos, la arrojaron con desprecio detrás del altar.
Al año siguiente, se retiró el enemigo de Praga y pudieron los religiosos volver a su convento, pero nadie se acordó de la preciosa estatua. La encontró al fin entre los escombros, detrás del altar. La limpió, y como aún conservaba intacto el rostro la expuso en el coro a la veneración de los religiosos, quienes llenos de confianza en su protección, cayeron de rodillas ante el Divino Infante y le suplicaron fuese su refugio, su fortaleza y amparo en todo sentido.
Se encontraba un día el Padre Cirilo en oración, delante de la estatua, cuando oyó claramente estas palabras: " Cuanto más me honrareis, tanto más os bendeciré". De todas partes acudían a postrarse delante del milagroso Niño, los pobres, los ricos, los enfermos, en fin, toda clase de personas hallaban en Él remedio de sus tribulaciones.
En 1655, el Conde Martinitz, Gran Marqués de Bohemia, regaló una preciosa corona de oro esmaltada con perlas y diamantes. El Reverendo D. José de Corte se la colocó al Niño Jesús en una solemne ceremonia de coronación.
Las gracias y maravillas innumerables debidas al "pequeño Grande" (así llaman en Alemania al Niño Jesús de Praga), se divulgaron hasta en las comarcas más lejanas, con lo que su culto se ha extendido en nuestros días de una manera prodigiosa. Su fiesta se celebra en torno al 25 de enero en todo el mundo.
En todas las naciones fue acogida con amor la devoción al Niño Jesús de Praga, monasterios, colegios, escuelas, familias le han dedicado magníficos tronos, numerosas parroquias y conventos poseen la real estatua y en cuantas partes se le honra, derrama sobre sus devotos un caudal de inestimables favores.
En especial son los conventos de carmelitas descalzos los que le dedican Archicofradías y solemnes cultos y procesiones en todo el mundo. Las capillas de numerosos colegios cuentan con una imagen del Niño Milagroso. Entre los santuarios más famosos repartidos por Asia, América y Europa destaca el de Arenzano, en Italia. En Sevilla se venera desde comienzos de siglo en la iglesia del Santo Ángel, actualmente gracias a la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen y del Milagroso Niño Jesús de Praga, procesionando el día 17 de Julio. Otras imágenes se conservan en la ciudad, siendo de destacar la reproducción exacta que se halla ante la Virgen del Rosario en la Macarena.
El Divino Niño desea colmaros de gracias, venerémosle, hagámosle conocer y amar, y Él nos abrirá los tesoros de su bondad.
Expansión en Latinoamérica
La devoción al Divino Niño se ha extendido de manera sorprendente y con gran rapidez en Latinoamérica, convirtiéndose en un fenómeno de religiosidad popular que seguramente conmociona a la misma Iglesia Católica y que también llama la atención de los investigadores sociales. La hallamos en países como Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador, entre otros.
Santuario del Divino Niño Jesús, Bogotá.
En Albacete, un gran número de bolivianos -muchos ya nacionalizados españoles- son devotos del Divino Niño y manifiestan su fe de una forma muy peculiar. Mientras nuestra ciudad vive su alegre Feria, tiene lugar la fiesta del Divino Niño o su celebración principal: «su aniversario», como señala la señora Vicenta (45 años, natural de Montero -Bolivia-, madre de tres hijos), una de las dueñas del Divino Niño.
Existen en Albacete dos imágenes traídas desde Bolivia. Sus dueñas, Vicenta Llanos y María Velásquez (37 años, natural de Santa Cruz -Bolivia-, madre de tres hijos), vienen organizando la fiesta desde hace cuatro y tres años respectivamente. En este 2014 María se ha encargado de preparar la fiesta del primer domingo de septiembre y Vicenta, la del segundo.
La devoción al Divino Niño es providencial, es luz para un mundo que desprecia la vida humana y en que tantos niños son abortados o abandonados. ¡Cuánto glorifica a Dios que reconozcamos que El nos envió a Su único Hijo!.
Mientras el mundo apuesta por el poder de las armas y del dinero, que es la ley del más fuerte, Jesús nos enseña que el reinará por el amor cuando nos hagamos niños guiados por Su Padre Celestial. El es el Camino, la Verdad y la Vida. El y solo El renueva nuestros corazones para que seamos también nosotros hijos del Padre.
Celebraciones y Rituales
La fiesta es el culmen de todo un ciclo que se inicia a principios de año. Cada primer domingo de mes, y durante nueve meses, un grupo de fieles -unas 30 ó 40 personas- se reúne en la casa donde está la imagen -cada mes en domicilio diferente-, para rezar el rosario: «es el mismo de la Virgen María -explica Vicenta-, solamente es que tenemos un librito que nos venden allí (Bolivia), que es la novena, y vienen los nueve domingos. O sea, que usted tiene que rezarlo un domingo al mes. Y se reza pues a las siete de la tarde. Que es un horario que no cambia. Siete en punto, empezamos a rezar».
El ritual finaliza en septiembre. Durante los nueve días previos al primer domingo de dicho mes (del 28 o 29 de agosto al 7 de septiembre), los devotos vuelven a reunirse para rezar, cantar, alabar al Señor, hacer el velorio (la vigilia). María lo relata así: «El último día de la novena le hacemos el velorio. Que la gente le pueda acompañar hasta la hora que desee; o hay gente que le acompaña amaneciendo por promesa».
La misa del Divino Niño se celebra el primer o el segundo domingo de septiembre, en la iglesia del Espíritu Santo, donde se lleva la imagen. Al terminar, los fieles cantan al Santo, son bendecidos por el sacerdote y cargan al Niño en procesión hasta el sitio donde se va a hacer la fiesta.
La fiesta. Este año esta se realizaba el día 7 en el merendero Coto de la carretera de Jaén. Hasta allá acudieron alrededor de 300 personas, la mayoría residentes en Albacete, pero también de otros lugares. María apuntaba: «Han venido de Valencia, vienen de Caravaca de la Cruz… otros vienen de Hellín… otros, de Totana. De muchos sitios».
Iglesia del Divino Niño Jesús en Ciudad de los Niños.
Con un caluroso clima que acompañó en todo momento, el evento no pudo ser más emocionante: lleno de música, trajes tradicionales coloridos, danzas folclóricas, comida típica, bebida. No faltó el postre: cuatro enormes tortas (tartas), realizadas por José Luis Raldes, uno de los devotos.
Porque para que la fiesta pueda llevarse a cabo, la dueña del Divino Niño necesita la colaboración de los demás creyentes. Así, estos, según su criterio y posibilidades, aportan «económica y moralmente». Unos se encargan de la comida; otros contratan la orquesta, que viene de Valencia. La banda musical Willy Band así como más de una decena de bailarines, trabajan gratuitamente, tan sólo por devoción.
La mayoría de entrevistados/as, afirman disfrutar de la Feria de Albacete: María: «Sí. La vivimos mucho. Ya somos uno más acá». Tienen años de residencia en nuestro país y se sienten integrados. María, por ejemplo, lleva diez años en Albacete capital.
Hubo otra celebración en honor al Divino Niño el día 14 de septiembre, que congregó igualmente a más de un centenar de devotos. En esta ocasión se realizó en una finca cercana a La Pulgosa. Hubo música, comida y bebida tradicional como la chicha (hecha a base de cacahuete) y se repartieron rosarios a los presentes. A los niños se les obsequiaron camisetas de variados colores con la imagen del Infante.
¿Conoces bien la historia del Niño Jesús del 20 de Julio?
La Devoción en Bolivia
En una pequeña comunidad llamada Buen Retiro, en el municipio de San Carlos, a unos 120 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), se encuentra la imagen del Divino Niño. El Divino Niño había conseguido cautivar a los colombianos del sur de Bogotá muchos años atrás, en la década de los treinta.
La hermana Fanny Teresa Tapia creyó necesaria la devoción a la infancia de Jesús. Pero ¿por qué venerar al Señor en la imagen de un Infante? La respuesta la podemos encontrar en María Velásquez: «El Divino Niño se trata de que es Jesús en su infancia. Entonces, como dicen, pídeme por los méritos de mi infancia. Eso es lo que nosotros estamos tratando de llevar a nuestra gente y que crean, ¿no?, que tengan fe hacia Jesús».
La imagen del Niño, un pequeño inocente y puro, ha logrado cautivar a miles de creyentes.
El Santo Niño del Remedio
En el número seis de la calle de los Donados, sobre los terrenos donde antaño se levantara el Hospital de Santa Catalina de los Donados, se alza el Oratorio del Santo Niño del Remedio, construido en 1917 para albergar la talla del mismo nombre, un Niño Jesús de finales del siglo XVI que goza de fama de milagrero.
La historia del Santo Niño del Remedio comienza en 1898, cuando Pedro Martín Marazuela, de oficio encuardenador, adquiere la talla a … Pero mejor que os lo cuente el propio Sr. Marazuela no se muestra propicio á referir la historia del hallazgo de la escultura, pero se cuenta que la heredó de una anciana que murió, y á quien él había socorrido. Primeramente el niño, lujosamente vestido por las hijas del encuadernador, ocupaba un oratorio diminuto. Cierta señora piadosa le exhortó á que ampliase el recinto, y así se hizo, pagando aquella los gastos que originó la transformación, excepto 243 pesetas quo tenía Marazuela en un cepillo, producto de las limosnas de los fieles, reunidas en el espacio de dos años. Cuando el Sr. Marazuela comenzó á admitir en su morada á los fieles, aún no tenia nombre la imagen. Para dárselo, de acuerdo con el Rector de Santa Catalina, se verifico una solemne ceremonia en dicho templo: se colocaron en un vaso cuatro boletas con los nombres del Perdón, Remedio, Esperanza y Socorro, y el sacerdote, después de la misa, sacó una, que contenía el segundo.
El oratorio se halla decorado con el mejor gusto, y el altar en que se encuentra el Niño lo alumbran numerosas velas rizadas, regalo de los fieles. La túnica de la imagen es de seda, con bordados en oro, y confeccionada por la hija del Sr. Marazuela.
Los fieles devotos vienen a implorar remedio del Santo Niño para las diversas situaciones por las que pasan. Esta devoción se centra, por tanto, en la persona misma de Jesucristo, quien, en su vida pública, estuvo siempre rodeado de personas que solicitaban su ayuda y una palabra de esperanza en sus necesidades.
Santo Niño de Atocha.
Santo Niño del Remedio, dulce emblema de ternura, encanto del alma mía, mi amor, mi bien, mi ventura. Remedia todos mis males, atiende mis peticiones, consuela todas mis penas y escucha mis oraciones.
