Nino del Arco: Una Biografía de Recuerdos, Arte y Encuentros

La vida de Nino del Arco es un mosaico de recuerdos, experiencias artísticas y encuentros significativos. Desde sus primeros años en una España en transformación hasta su desarrollo como artista en Londres, su historia está marcada por la nostalgia, la creatividad y la profunda conexión con las personas que lo rodean.

Luis Cernuda, una influencia constante en la vida de Nino del Arco.

Primeros Recuerdos y Vínculos Familiares

Nino del Arco recuerda su infancia con una mezcla de cariño y melancolía. "Quiero empezar por aquí: mi padre vuelve del trabajo en su Renault 5 marrón claro. Por algún motivo, yo estoy en nuestra calle (luego avenida) aún sin asfaltar. Nos mudamos allí antes de que llegara allí la ciudad. Tengo cinco o seis años, pero no recuerdo que hubiera otro adulto conmigo. Mi padre me ve y yo me pongo a correr en la misma dirección del coche, tratando de competir con él. Mi padre sonríe y acelera nada más un poco. Yo disfruto el momento. No recuerdo más." Este recuerdo captura la esencia de una relación paterna marcada por la distancia, pero también por momentos de conexión genuina.

Siente una pena infinita por su padre y también por su madre. Fueron sus primeros años de vida, cuando aún les quedaban cerca los malos recuerdos de la infancia, pasada en la posguerra, entre incomodidades. Un día su padre le dio la razón. Le confesó que la vida con su madre había sido siempre difícil, que él había pensado en la separación, pero que tampoco hubiera sabido qué hacer después. Siempre tuvo miedo, pero lo aguantó.

También reflexiona sobre su relación con su hermano David. "Hace una semana cené con David, mi hermano, después de una difícil reunión con nuestro tío político Enrique (recién viudo de mi tía Joaquina, hermana menor de mi madre)... Ahora no quiero escribir sobre esa reunión, que fue sobre todo triste, sino sobre el rato que pasé con mi hermano. No es frecuente que estemos él y yo solos, pero siempre lo disfruto porque a David lo quiero mucho." Reconoce las diferencias entre ellos, pero destaca la nobleza y el afecto que siente por su hermano.

La Aventura Londinense y el Encuentro con Ángela de la Cruz

Los años que pasó en Londres, de 1989 a 1995, fueron una época de transformación para Nino del Arco. "Otoño de 1991. Estoy en ‘Angel Studios’, en Islington, Londres. Este es un rincón de mi espacio de trabajo. Arriba tengo un enorme techo de cristal con algunas grietas. Cuando llegue febrero, nevará y el techo se convertirá en una enorme capa de hielo. Pasaremos mucho frío. Fue una época difícil, pero al mismo tiempo indescriptiblemente maravillosa."

Fue en Londres donde conoció a Ángela de la Cruz, una artista que marcaría su vida para siempre. "Uno de los grandes acontecimientos durante mi primer año allí -uno de los grandes acontecimientos de mi vida- fue conocer en agosto de 1990 a Ángela de la Cruz en Angel Studios... Para acceder a él, tenía que pasar por el mío, así que nos íbamos a ver muy a menudo. «Otra española», pensé. Era ruidosa, neurótica, alegre y extremadamente afable. También algo orgullosa y muy insegura de sí misma, aunque luego me daría cuenta de que sobre todo era increíblemente tozuda y muy constante. Tanto, que tarde años en comprobar cuánto lo era. Y como amiga, la más leal que he tenido nunca."

Ángela de la Cruz, una amiga leal y una artista reconocida.

La historia de Ángela es inspiradora: "A Londres llegó en el verano de 1988, huyendo de su padre en La Coruña y de los estudios de Filosofía en Santiago. No la había dejado estudiar arte, así después de acabar tercero de Filosofía, se fugó a Londres con la excusa de ir a estudiar inglés." A pesar de las dificultades, Ángela perseveró y se convirtió en una artista reconocida a nivel internacional.

Nino del Arco reflexiona sobre su relación con Ángela: "Lo que quiero contar es que yo no respondí a la lealtad de Ángela con la convicción y la honestidad que ella se merecía... Me sentía, en cierto sentido, superior a ella." Con el tiempo, reconoció el valor de su amistad y se convirtió en un gran admirador de su trabajo.

El Legado de Luis Cernuda y la Búsqueda de la Eternidad

La poesía de Luis Cernuda ha sido una constante en la vida de Nino del Arco. "Es fundamental que dedique un momento en esta biografía al poeta Luis Cernuda (Sevilla 1902- Ciudad de México 1963), porque hay poemas suyos que me han acompañado siempre y, aunque no lo releo como me gustaría, aprovecho cada oportunidad que tengo para regalar su libro Ocnos a los amigos más queridos."

Se identifica con los símbolos utilizados por el poeta, como el jardín añorado en Sevilla, que representa la infancia y la juventud. "Desde niño, tan lejos como vaya mi recuerdo, he buscado siempre lo que no cambia, he deseado la eternidad." La búsqueda de lo permanente en un mundo en constante cambio es un tema recurrente en su vida.

Los jardines de Sevilla, un símbolo de la infancia y la juventud para Nino del Arco.

Otros Encuentros Significativos

A lo largo de su vida, Nino del Arco ha conocido a personas de diversos ámbitos, desde artistas hasta criminales reformados. Menciona a Gordon Goody, el famoso atracador del tren de Glasgow, que encontró la tranquilidad en Mojácar. "Gordon, con su porte de caballero inglés, nunca quiso hablar de su pasado... Se compró el ladrón de guante blanco, el Dioni inglés, un apartamento en Guardias Viejas, en esa Mojácar playa que empezaba a consolidarse como el nuevo territorio donde nadie preguntaba por el pasado."

También destaca la labor de Josep Carreras y su fundación en la lucha contra la leucemia. "Recuerdo perfectamente mi primer ingreso. Era 1987 y yo tenía cuarenta años... En estas últimas décadas los índices de curación han mejorado muchísimo, pero, hoy, aún uno de cada cinco niños y la mitad de los pacientes adultos continúan sin poder superar la enfermedad."

Juan Barjola: Un Maestro de la Expresión

La biografía también dedica un espacio al pintor Juan Barjola, nacido en Badajoz en 1919. "La Guerra Civil Española afecta profundamente a Barjola adolescente. Su obra futura será, en parte, reflejo de los trágicos episodios que le tocó vivir como testigo o como protagonista."

Barjola experimentó con diferentes estilos a lo largo de su carrera, desde el naturalismo hasta la abstracción, pero siempre mantuvo un componente expresionista en su obra. En la década de los setenta, la obra de Barjola experimenta una nueva evolución de carácter expresionistas, con rasgos procedentes del informalismo y la figuración de Bacon, Picasso o De Kooning.

Su singularidad obedece al hecho de ser proyección del miedo como categoría existencial. Igualmente enriquece los tonos con la utilización del negro, carmín y verde. Quizás sea ésta búsqueda de expresividad lo que le lleve no sólo a iluminar su paleta, sino a concretar las formas.

Premios y Reconocimientos de Juan Barjola
Año Premio Obra
1950 Medalla de Dibujo Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid
1962 Primer Gran Premio de Dibujo II Certámen de Artes Plásticas, Madrid
1962 Primer Premio Exposición Nacional Mediterránea, Murcia (La familia)
1963 Premio de la Crítica Ateneo, Madrid
1963 Premio Nacional de Pintura Madrid
1965 Premio Nacional de Dibujo Concursos Nacionales, Madrid
1968 Primera Medalla de Pintura Exposición Nacional de Bellas Artes

Publicaciones populares: