La música popular española, a menudo impregnada de humor y referencias culturales, nos ofrece melodías pegadizas que resuenan en la memoria colectiva. Un ejemplo de ello es la canción "Nena No Te Peines En La Cama," que se viralizó y generó curiosidad sobre su origen y significado.
El año pasado, la canción del verano fue, sin duda, a cargo del cantante cabezón Dani Mata. Como toda buena canción del verano, provoca la risa involuntaria y tonta.
Dani Mata, intérprete de canciones virales.
Gracias a él descubrimos a este chico cuya complexión física es similar a una cerilla: un cuerpo escuchimizado, rematada por una gran circunferencia craneal y un pelo imposible en alguien que sale por la tele. Este año ha vuelto a atacar con un nuevo tema, llamado Perdóname, que es posible ya hayáis escuchado en cualquier terracita. El tema no llega a las cuotas de cachondeo del Lamento Boliviano, pero también tiene su miga.
Pero sigue habiendo una gran incógnita… ¿Quién es Dani Mata? Poco conocemos de esta marioneta que canta cada año un tema destacado del Caribe Mix o el Disco Estrella, a pesar de haber conseguido más de 200.000 descargas de su himno borracho y loco y el año pasado.
Dani continúa una bonita y bella tradición de «faceless singers», cantantes sin rostro, estrellas anónimas que consiguen hitazos pero por las cuales nadie se interesará jamás. Y mejor para él, porque al chico hacer prensa se le da fatal. Un auténtico hito del periodismo que ya se ha convertido en uno de mis videos de referencia.
Normal que Vale Music concentrara la promoción en presentaciones en discotecas en lugar de en entrevistas para la prensa. Esperamos de corazón que el Sr. Mata triunfe con Perdóname, que a mí me gusta bastante, como casi todas las canciones que llevan «las las las», aunque me parece que no va a ser así: ese guiño a su anterior éxito parece gritar «eh, que soy yo, el de esa canción que tanto os gustaba». Además su parecido vocal a Cristian / Bustamante tampoco ayuda….
La Evolución del Rock Andaluz y la Fusión de Estilos
Los tiempos habían cambiado a mediados de los 80 para el rock andaluz. El nuevo pop español ensombreció casi todo, pero no todo. Una señal de supervivencia vino de la mano del grupo sevillano No me pises que llevo chanclas y su primer disco, Agropop (Senador, 1989). La onda expansiva saltó las fronteras de Andalucía. Las consecuencias no han remitido.
Ejemplo de ello es el grupo manchego Metalklore, que con desaforado histrionismo retoman los fandangos manchegos acompañados de guitarras metaleras. Como quien no quiere la cosa, Los Planetas llevan ya sobre sus espaldas treinta años de trayectoria. La originalidad de su propuesta estriba en despojar a los cantes de toda dicción flamenca pera dejarlos en meras melodías pop.
Los Planetas contaron con el asesoramiento de Enrique Morente, quien además cantó la caña Tendrá que haber un camino. Vinculados al fandango hay en el disco verdiales, granaínas y fandangos propiamente dichos. Jota, líder de la formación, comentaba sobre la recepción de esos cantes que iban camuflados en un formato pop: «El público cree que es pop normal, pero son canciones que están en la cultura granadina desde siglos atrás. Lo único que variamos es la armonía. La diferencia entre el flamenco y las músicas populares europeas está en un acorde».
Hace 40 años uno de los mejores grupos de rock que ha dado España grabó su primer LP, Que Dios reparta suerte (Tres Cipreses, 1983), una verdadera obra maestra. Inauguraron lo que se dio en llamar «rock torero» por las letras alusivas a la tauromaquia, por lo cañí de su aspecto y por el uso de castañuelas en algunos temas. Lograron fundir sin estridencias el oscuro afterpunk del que venían, el rock primigenio y elementos del folklore patrio, todo hecho sin afectación, con sumo gusto y naturalidad. La canción que da título al disco es buena prueba de ello.
Con guitarras deudoras de la música surf y los spaguetti western, el trío madrileño, liderado por Jaime Urrutia -su padre era crítico taurino-, se hace acompañar por las castañuelas fandangueras de Teresa Verdera y por el casticísimo saxo del malogrado Ulises Montero, que le da duro al pasodoble. ¡Va por toda la afición!
El corazón de Salvador Domínguez bombea desde hace más de medio siglo a golpes de rock and roll. Salvador está considerado uno de los guitarristas de rock más grandes que ha dado España. La música de esta última es de Amadeo Vives e incluye un fandango con castañuelas en el tercer acto. En la inabarcable discografía de Frank Zappa (1940-1993) se encuentra su particular visión del Bolero de Ravel, que el genial músico de Baltimore arregló para big band.
La tocó el 17 de mayo de 1988 en Barcelona en un concierto editado en 2007 en formato DVD con el título Zappa in Barcelona. En Spanish Piece con toscos rasgueos afandangados toca David Gilmour, el guitarrista que en 1968 pasó a sustituir en Pink Floyd al carismático Syd Barrett, una de las mayores tragedias del rock.
Fred Lincoln Wray Jr. nació en Carolina del Norte en 1929 hijo de una amerindia de la etnia Shawnee, cosa que reflejó en el nombre de tres tremendos temas: Shawnee, Apache y Comanche. Junto a sus hermanos Vernon y Doug y su primo Shorty Horton dejó piezas impagables bajo sugestivos nombres como The Ray-Men, Link Wray & His Wraymen o Lucky Wray & The Lazy Pine Wranglers. Muchos años más tarde volvió a esos sonidos hispanos y fandangueros con Viva Zapata, que aparece en su LP Wild Side Of The City Lights (ACE, 1990).
A cinco horas por carretera hacia el este está Tucson (Arizona), de donde es la banda Calexico. Su segunda obra, The Black Light (Quarterstick, 1998), quizás sea la mejor de su discografía y en ella se encuentra el instrumental Minas de cobre (for better metal) que, si bien no es un fandango, está a punto de serlo. Los sonidos hispanos lo inundan todo en esta pieza.
Ahora traemos a colación a un grupo de cinco adolescentes mexicanas llamado Fandango. Su segundo LP fue disco de oro y se llamó Autos, moda y rock and roll (Emi Capitol, 1987).
El pasado 10 de enero falleció uno de los mejores guitarristas de rock, Jeff Beck, que formó parte de The Yardbirds, grupo pionero del rock y rhythm and blues británicos. Esta formación es bien conocida porque contó con otros dos fenomenales guitarristas, Eric Clapton y Jimmy Page, antes de formar Led Zeppelin. En 1966 Beck deja a los Yardbirds y es cuando entra Page.
El tema aparece como cara B del single Hi Ho Silver Lining (Columbia, 1967) y formará parte de su primer LP en solitario, Truth (Columbia, 1968), que contó con Rod Stewart como cantante. La formación que acompaña a Beck en el tema es de ensueño. La base de bolero la llevan la batería de Keith Moon (miembro de The Who), Jimmy Page, con una guitarra de 12 cuerdas, John Paul Jones al bajo (que luego lo será en Led Zeppelin) y el gran pianista Nicky Hopkins (apabulla la lista de grandes grupos con los que ha colaborado).
Poco antes de llegar a la mitad del tema, Moon lanza un alarido y rompe de manera salvaje con la dinámica del tema, que volverá poco más tarde por los cauces del bolero. El zambombazo del malogrado baterista fue tremendo, pues tiró los micros de los bombos de la batería.
Deep Purple junto con Led Zeppelin y Black Sabbath forman la terna principal del rock duro británico de los setenta. En 1970 estrenaron su formación más clásica para grabar el cuarto disco, el descomunal In Rock (Harvest, 1970). En el álbum aparece Child in Time, un tema en el que Ian Gillan hace alarde de sus dotes vocales con unos inolvidables gritos que culminan a ritmo de bolero marcado por el baterista Ian Paice (en 3:20).
King Crimson ha sido (y sigue siendo) una de las mejores bandas de rock progresivo de todos los tiempos. En su tercer LP, Lizard (Island, 1970), se halla Bolero-The Peacoks Tale, instrumental en el que el mismo ritmo del Bolero de Ravel lo lleva el baterista Andy McCulloch.
No muy conocida es la banda Blackfeather. En su disco debut, At the Mountains of Madness (Infinity, 1971), se descuelgan con el curiosísimo Mangos Theme, Pt. 2, tema en el que bajo el soporte del bolero asoman sonoridades anda...
