¡Los mocos ya están aquí y van a quedarse con nosotros hasta primavera! De septiembre a mayo aumenta la incidencia de infecciones respiratorias en los peques (y no tan peques) y os vamos a contar la combinación ganadora para hacerles frente.
Los bebés y los niños son uno de los grupos de la población más vulnerables a los contagios por enfermedades respiratorias. Su sistema inmunitario, todavía inmaduro, es el causante de que los peques estén continuamente cayendo en resfriados, gripes, bronquiolitis, broncoespasmos… y, en estos casos, una de las alternativas que puede mejorar los síntomas significativamente son los nebulizadores pediátricos.
El principal virus que más afecta en los peques es el famoso VRS (virus respiratorio sincitial) que muchas veces deriva en las temidas bronquiolitis, neumonías, sibilancias y broncoespasmos… Este año, gracias a la vacuna para la prevención de la bronquiolitis en lactantes, han disminuido los ingresos hospitalarios pero sigue siendo un motivo de consulta con menos complicaciones que antes.
El equipo Little By Little es experto en fisioterapia respiratoria y en el manejo de estas infecciones.
Te muestro cómo hacer el lavado nasal a tu bebé de forma fácil y segura.
¿Qué es un nebulizador y cómo funciona?
Para aquellos papás que todavía no lo hayan usado o se tengan que enfrentar a saber cómo funciona por primera vez, un nebulizador puede parecer algo aparatoso e incluso, causar algo de respeto, por el hecho de tener que poner al bebé una mascarilla en nariz y boca. Pero, en realidad, no es más que otra forma de administración de medicamentos más eficiente para las enfermedades de las vías respiratorias.
“Un nebulizador es un dispositivo que trabaja convirtiendo una medicación líquida en un aerosol de partículas muy pequeñas. Pero, además, la nebulización está indicada a su vez para humidificar los bronquios y facilitar la expulsión de secreciones, ya sean mocos o flemas.
Según nos detalla el doctor, el nebulizador está indicado, para: “El tratamiento del asma, fibrosis quística, bronquiolitis, laringitis, sinusitis, rinitis y otros padecimientos que requieran medicamento inhalado. Es necesario que el nebulizador cuente con una mascarilla o una boquilla de modo que el paciente inhale el medicamento a través de estos”.
Algunos de los beneficios de los nebulizadores es que se pueden usar con varios medicamentos complementarios a la vez, mezclándolos. El aparato, los convierte en una nube de vapor que será lo que tenga que inhala el paciente. La cantidad de fármacos siempre será indicada por un médico especialista, y su modo de uso es muy sencillo, aunque en un primer momento pueda no parecerlo a los papás.
Los nebulizadores son dispositivos que rompen el suero en micropartículas, permitiendo así que no solo limpien a nivel de vías altas, si no que lleguen a pulmones. Hacen que el moco sea más líquido y de esta manera facilitan su movilización a través de la tos y los lavados nasales.
La recomendación es usarlo acompañado de los lavados un par de veces al día en momentos en los que más mocos notemos al peque, que suele ser antes de las comidas y de la hora de dormir, pero esto dependerá de cada niño. En consulta os solemos recomendar utilizarlos cuando escucháis el característico ruido de cerdito, cafetera o “darth vader”.
Tipos de nebulizadores
El pediatra nos cuenta que existen dos tipos diferentes de nebulizadores: los ultrasónicos y a pistón. Debido a las características específicas de cada uno, se recomiendan para el tratamiento de patologías diferentes. “En líneas generales, las variantes principales entre uno y otro tipo son el tamaño de las partículas del aerosol y la velocidad de ingreso de las mismas en las vías aéreas respiratorias”, nos aclara.
Nebulizadores ultrasónicos
El doctor Werenitzky nos explica que los nebulizadores ultrasónicos emiten vibraciones de alta frecuencia que generan ondas de ultrasonido sobre la solución. “Las macropartículas que desprenden se depositan en las vías aéreas superiores y disminuyen la inflamación de la garganta, facilitan el paso del aire por la laringe y normalizan la frecuencia respiratoria. Nebulizan un gran volumen de líquido en poco tiempo y son silenciosos. Utilizados principalmente para enfermedades de la vía aérea superior como laringitis, sinusitis, rinitis alérgica, etc”.
Nebulizadores a pistón
Estos nebulizadores liberan micropartículas muy pequeñas que ingresan en las vías respiratorias medias y bajas, donde se encuentran las ramificaciones más pequeñas de los bronquios de la persona, según nos expone el doctor. Además, añade que: “El nebulizador a pistón es ideal para ser utilizado con los siguientes medicamentos: corticoides inhalados, solución isotónica, solución hipertónica, broncodilatadores, entre otros. Se utilizan principalmente para afecciones del árbol respiratorio inferior como asma, fibrosis quística, bronquiolitis, bronquiectasias, etc”. Es más ruidoso y suele emplear más tiempo en hacer la nebulización de los medicamentos.
Pero el pediatra, además, nos hace una aclaración sobre el uso de los nebulizadores en la actualidad: “Desde la llegada de las medicaciones aerosolizadas, los nebulizadores fueron perdiendo terreno ante esta nueva forma de administración de la medicación, siendo esta última más fácil de usar, relegando el uso del nebulizador.
Cómo usar un nebulizador correctamente
Si alguna vez has tenido que utilizar el nebulizador con tu hijo sabrás que no siempre es sencillo. A los niños puede darles miedo el dispositivo o puede que no aguanten quietos todo el tiempo que dura la nebulización.
Hoy os traemos una pequeña guía de cómo usar y aplicar el NEBULIZADOR.
- Abrimos la tapa superior y en el depósito echamos la monodosis de suero (unos 5 ml).
- Con los botones frontales se regula el flujo. El flujo que sale por la boquilla frontal se debe dirigir hacia la nariz y la boca (no tener miedo a que entre por la boca, ayudará con las flemas).
- Si el bebé tiene menos de 6 meses, se recomienda aplicar un flujo más suave aunque el tiempo de aplicación se alargue un poco (regular con el botón -) y si tiene más de 6 meses, o en torno al año, el flujo puede ser más intenso (regular con el botón +).
- Lo ideal es mantenerlo hasta que se acaba todo el flujo. En caso de que el niño se duerma, no hay problema con la aplicación, se puede dejar en una superficie firme a su lado, y dejar así que se termine.
¿Cómo lo hacemos?
- Lo ideal será utilizarlo en posiciones verticales para que el moco caiga por la nariz o se lo trague.
- Llenaremos el depósito con el suero elegido (fisiológico 0,3% o hipertónico 3%).
- Colocaremos el nebulizador cerca de nariz y boca para que vaya respirando el vapor. Cuando compráis el dispositivo viene acompañado de una mascarilla con la que muchas veces se agobian, si esto os ocurre podéis utilizarlo sin ella.
- Esperar a que se termine el vapor (8-10 minutos aproximadamente).
- Lavar después de cada uso en un recipiente con agua y jabón, aclarar y dejar secar al aire.
Desde FisioRespiración queremos darte en este artículo una serie de consejos para que las nebulizaciones a niños resulten mucho más sencillas y también para que sean totalmente efectivas.
Consejos para hacer nebulizaciones a niños:
- Quitarle los miedos: Si el niño tiene miedo de usar el nebulizador, prueba a ponerte tú primero la mascarilla para que vea que no pasa nada. También puedes ponérsela a un hermano más mayor o a un muñeco. Otra forma de quitarle el miedo al nebulizador es dejándole que lo decore con pegatinas o ponerle un nombre divertido, “el amigo saca mocos”.
- Que esté entretenido: Conseguir que aguante sentado durante toda la nebulización puede ser lo más complicado. Convertir la nebulización en un juego puede ayudar a conseguirlo. Puedes mantener al niño entretenido leyéndole un cuento, viendo juntos sus dibujos favoritos o haciendo cualquier cosa que le guste y que le mantenga sentado y quieto.
- Usar un nebulizador para niños: Utilizar un nebulizador especial para niños puede ayudar a que la nebulización sea más llevadera para el niño. Los nebulizadores para niños tienen colores más amigables o con formas de animales. Además vienen con mascarillas del tamaño adecuado para ellos.
- Convertirlo en una rutina: La rutina ayuda a que los niños se sientan más seguros, responsables y colaboradores, facilitando el trabajo a los padres. Para que las nebulizaciones se conviertan en rutina es recomendable realizarlas siempre a en los mismos momentos, en el mismo lugar y con los mismos preparativos y entretenimientos. De esta forma convertiremos la nebulización en una especie de ritual para el niño, que irá asimilando y aceptando.
- Que esté cómodo: Es muy importante que el niño esté sentado correctamente durante la nebulización, pero en un sitio que sea cómodo para él. Algunos niños prefieren sentarse solos en su silla o sillón preferido y para otros es mejor sentarse sobre las piernas de los padres. Deja que el niño elija dónde sentarse.
- Que esté relajado, pero no dormido: Es preferible que el uso del nebulizador con niños se haga en momentos de menor actividad del niño. Pero la nebulización no se debe realizar con el niño dormido, ya que mientras duerme, su boca suele estar cerrada y la respiración es superficial. Esto dificulta que el medicamento llegue adecuadamente a los pulmones.
- Asegurar que la nebulización sea efectiva: Para que toda la medicación sea inhalada y la nebulización sea efectiva, hay que intentar que la mascarilla quede ajustada correctamente a la cara del niño, aunque en ocasiones esto puede resultar complicado. En esos casos, es preferible no presionar al niño y dejar que vaya tolerando la mascarilla progresivamente, aunque se pierda algo de medicamento. También es conveniente que el niño no hable ni llore durante la nebulización. Si e niño es mayor y colabora, debe respirar por la boca lenta y profundamente, incluso aguantando unos segundos la respiración después de cada inspiración.
- Involucrarle en la preparación: A los niños les encanta ayudar porque les genera una sensación de logro y orgullo. Si conseguimos que colaboren en la preparación de la nebulización, facilitará que luego quieran hacérsela. Además, estaremos enseñándoles a ser responsables. Es obvio que la ayuda de un niño pequeño será limitada, sobre todo si está malito. La idea es que ayuden en la medida de sus capacidades. Aunque nunca se debe subestimar a un niño.
- Refuerzos positivos: El refuerzo positivo tras la nebulización tiene grandes beneficios para los niños. A través de mensajes positivos estaremos reforzando el comportamiento realizado y ayudando a que la próxima vez que utilice el nebulizador lo haga con más ganas. Pero no conviene exagerar ni recordar al niño sus miedos al nebulizador.
¿Cuándo usar el nebulizador para niños?
El uso más común del nebulizador para bebés y niños es para administrar el medicamento inhalado en el tratamiento de bronquiolitis y bronquitis de forma sencilla y cómoda. También puede utilizarse para nebulizar suero hipertónico a los niños en casos de bronquiolitis, para ayudar a bajar la inflación de la vía respiratoria. En todos los casos debe ser el médico quien prescriba su uso.
Nebulizadores locales
Los nebulizadores locales siguen la misma dinámica que un nebulizador de malla vibratoria pero esta vez a nivel nasofaríngeo. Es una jeringuilla con un adaptador que no solo hace la función de arrastre de moco, si no también de depósito de suero para hidratar y proteger la nasofaringe.
En consulta tenemos Spray Sol y Aluneb, la cámara en ambos casos tiene que apuntar hacia arriba.
¿Cómo lo hacemos?
- Llenamos la jeringa con el suero de elección (fisiológico o hipertónico). Menores de tres meses se hará con ellos tumbados boca arriba con la cabeza girada a un lado o directamente todo el cuerpo de lado y se introduce el suero por la narina de arriba.
- Mayores de tres meses sentados sobre nosotros en posición vertical, manteniendo siempre la boca abierta (podeis hacerles «morritos de abuela» con vuestras manos) mientras introducimos el suero para proteger el oído.
- Retiramos y lavamos.
Lavados nasales: Una alternativa o complemento
La congestión nasal es un problema muy común en bebés y niños pequeños, especialmente durante los meses de invierno o en épocas de alergias. A diferencia de los adultos, los más pequeños no saben sonarse la nariz, lo que puede dificultar su respiración, especialmente durante las tomas y el sueño.
Los lavados nasales son una herramienta clave para ayudarles a respirar mejor.
Cómo realizar lavados nasales:
- Ten todos los materiales listos.
- Coloca al niño adecuadamente:
- Para bebés: Colócalo tumbado de lado, sujetando suavemente su cabeza.
- Para niños más mayores: Pueden estar sentados con la cabeza ligeramente inclinada hacia adelante.
- Aplica el suero fisiológico: Las técnicas y dispositivos de irrigación son múltiples. De hecho las recomendaciones han cambiado en los últimos años como así nos explica Cristina Ruiz, Fisioterapeuta Infantil especializada en fisioterapia respiratoria en el Curso online Lavados nasales y fisioterapia respiratoria. Si usas una jeringa, asegurate que conoces bien la técnica para no causar un daño innecesario en las fosas nasales de tu bebé. Puedes tumbar al bebé boca arriba con su cabeza de lado. Introduce la jeringa en la fosa nasal superior (la que queda más arriba si el niño está de lado). Inyecta el suero lentamente y con firmeza. El líquido debería salir por la otra fosa nasal arrastrando el moco. Pero insistimos, existen distintos dispositivos y técnicas que merece la pena que conozcas.
- Limpia suavemente: Usa un paño limpio o una gasa para retirar los restos de moco y suero.
- Repite en la otra fosa nasal: Gira al bebé hacia el otro lado y repite el procedimiento en la otra fosa.
- Calma al niño: Algunos bebés pueden llorar o mostrarse inquietos, pero es un procedimiento rápido. Cálmale con caricias o hablándole suavemente.
Consejos prácticos para niños mayores:
- No uses agua directamente: Siempre utiliza suero fisiológico o soluciones salinas específicas.
- Evita excesos: No es necesario hacer lavados nasales constantemente; hazlos solo cuando sea necesario.
- Mantén la higiene: Lava bien la jeringa o el dispositivo después de cada uso.
- Consulta al pediatra: Si la congestión nasal es persistente o hay fiebre, es importante buscar atención médica.
Preguntas frecuentes sobre lavados nasales
- ¿Los lavados nasales son dolorosos? No, pero pueden ser molestos para el niño. Es una sensación que suele desaparecer rápidamente.
- ¿Cuántas veces al día se pueden hacer? Se recomienda hacerlos entre 2 y 4 veces al día, dependiendo de la congestión.
Realizar lavados nasales de manera adecuada puede marcar una gran diferencia en el bienestar de tu bebé o niño pequeño. Además, si quieres aprender más sobre cómo hacerlos correctamente, no te pierdas nuestro Curso online de Lavados Nasales y fisioterapia respiratoria.
Este curso, impartido por Cristina Ruiz, fisioterapeuta pediátrica, y Lucía, mi pediatra, te enseña todo lo necesario para realizar lavados nasales y fisioterapia respiratoria de forma segura y efectiva en casa.
