¿Por Qué Mis Mellizos Se Pelean Mucho? Causas y Soluciones

Los niños nacidos en partos múltiples, como gemelos y mellizos, experimentan una relación única y especial. A menudo, comparten momentos de gran cooperación y amistad, apoyándose y ayudándose mutuamente. Sin embargo, también es común que las peleas formen parte inherente de su convivencia, siendo frecuentes y a veces continuas debido al tiempo que pasan juntos y a su estrecha unión.

Es normal que los gemelos se enfrenten entre ellos con frecuencia, ya que suelen pasar mucho tiempo juntos. Eso sí, cuando se pegan pueden hacerlo con mucha intensidad 😱. Los enfrentamientos entre los más pequeños suelen ser tirones de pelo, arañazos, empujones o mordiscos, porque aún no se comunican bien. Es inevitable que se peleen, y forma parte de su desarrollo como gemelos, pues es la forma en la que aprenden a defender lo suyo: sus juguetes, su espacio o sus opiniones.

¿Por qué los gemelos y mellizos se pelean más?

Los celos y las peleas son más intensos entre los gemelos. Los niños, en general, intentan tener lo que quieren de cualquier forma, sin pensar en los demás y, por eso, a menudo arrebatan los juguetes de otros o les empujan del triciclo para montarse ellos. Esto genera peleas, que en el caso de los mellizos y gemelos se multiplican.

La psicóloga infantil Coks Feenstra, especializada en gemelos, escribe que para los gemelos las relaciones suelen ser «más complicadas que para hijos que vienen solos»; en gran medida, a causa de los celos que sienten uno por el otro. Los niños gemelos, afirma la autora, «pasan las mismas fases madurativas, con necesidades emocionales parecidas, pero simultáneamente». Un hijo mayor puede entender que el pequeño requiere atención extra, pero los hijos de partos múltiples no. Y surgen los celos.

La madurez cerebral y la impulsividad

El niño de dos años no tiene aún una noción clara del dolor que puede causar al otro. Si éste tiene algo entre manos que él desea en este momento, se lo arrebata a la fuerza sin más. Para él solo existe en este momento este juguete. Por este motivo es capaz de tirarle del triciclo, cuando a él le apetece subir. No es consciente de su acto; en ello influye la madurez cerebral.

Los estudios sobre los niños con el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) han puesto de relieve que la impulsividad del niño pequeño tiene una causa biológica; el cerebro de un niño de 2 años no está desarrollado de tal forma que pueda controlarse. A los 4 años el cerebro ya es mucho más maduro y el niño irá controlando cada vez más sus impulsos, su agresividad y otros sentimientos (en los niños con TDAH este proceso de maduración está afectado).

La función de las peleas

Quizás sirva de consuelo tener en mente que las peleas cumplen una función: los niños necesitan aprender a valerse por sí mismos y a defender lo suyo. El seno familiar es un excelente terreno para ir practicando estas habilidades. En realidad, las peleas son una preparación para la vida fuera del núcleo familiar. La compañía del hermano u hermanos enseña al niño a competir, defender lo suyo y a compartir.

A partir de los tres o cuatro años de edad, en cualquier caso, esta situación tiende a cambiar. Su cerebro se desarrolla y los gemelos adquieren una mayor capacidad para entender el significado de compartir y del trabajo en equipo.

Consejos para manejar las peleas entre gemelos y mellizos

La psicóloga Coks Feenstra enumera una serie de recomendaciones para padres y madres, que ayudan a actuar ante las peleas de los gemelos:

  • Enséñales una expresión para la palabra dolor, como por ejemplo ‘au’. Empléala cada vez cuando uno se haga daño y también cuando uno le cause dolor al otro. Esto les ayudará a ponerse en la piel del otro.
  • Si la pelea es muy vehemente y dura mucho tiempo, diles que ‘la sesión de juegos’ ha terminado. Prohibirles seguir jugando juntos es un castigo que impresiona. Además, el estar separados les sirve para calmarse.
  • Cuando uno de los hijos pega mucho, dale un banco de madera, un tambor u otro juguete con lo que pueda dar rienda suelta a su agresividad. En caso de que el niño muerda mucho, conviene darle algo para morder, como un sonajero o un peluche de tela suave. Morder puede indicar una necesidad oral. Por lo tanto conviene no limitar aún el uso del biberón o chupete. Y explícale cada vez que haga daño al hermano, cómo se siente éste y que esto no está bien. Al ver su desaprobación, él mismo terminará asimilando el concepto del bien y del mal.
  • Como los niños aún no disponen de palabras para expresar sus sentimientos, lo hacen mediante el lenguaje corporal: patadas, empujones, tirones de pelo, gritos o mordiscos. Por los estudios sabemos que morder es un hábito más frecuente entre los gemelos, trillizos, etc. que en otros niños. Es lógico porque su convivencia es más estrecha que la de otros hermanos. A parte de decirle una y otra vez que ‘esto duele y no se hace’, también hay otro truco eficaz: consuela al niño que ha sido mordido y envía el “agresor” al pasillo. El hecho de que su hermano acapara la atención de la mamá es un buen aliciente para dejar de morder.
  • Controla tu propia conducta. Una de las mejores formas de enseñarles la ‘no violencia’ es demostrarles cómo te controlas tú. Si expresas tu enfado de una manera controlada (sin gritar ni pegar), tus hijos acabarán imitando tu ejemplo.
  • Sepárales en el caso de que se hagan daño o uno domine al otro. Una vez tranquilos, pregúntales qué causó el problema. Muchas veces se pelean por tener el mismo juguete. Ofréceles ideas para solucionarlo, como hacer turnos para tenerlo. Algunas madres recurren al truco “del reloj de la cocina”: lo ponen a un intervalo de unos cinco minutos, y cuando sueña, es señal de que le toca el turno al otro, al que se le conceden otros cinco minutos. Si notas que el problema sigue presente, esconde el juguete hasta que sepan compartirlo.
  • Muchas veces no será posible saber quién de los niños empezó la pelea. En estos casos no sabrás a cuál de los dos hay que castigar. Se culpan el uno al otro. A veces forman un bloque contra la madre y ambos callan. En estos casos, puedes mandarlos a su cuarto con el mensaje de hablar acerca de lo que cada uno ha hecho. Muchas veces uno ya confiesa su culpa ¡antes de llegar a la habitación! Es el momento de averiguar qué pasó realmente. También surte efecto mandarlos juntos a su cuarto y permitirles volver a estar con la familia, únicamente cuando hayan hecho las paces.
  • Evita tomar partido. Lo mejor que puedes hacer es mantenerse neutral en sus peleas. A fin de cuentas, cada niño tiene una parte de la culpa. En ocasiones da la sensación que siempre es el mismo niño quien empieza la pelea; sin embargo, de algún modo (invisible), el otro lo incita a comportarse así. Muchas veces el hecho de que cada uno pueda decir a la mamá lo que le hizo el otro, ya es suficiente para que vuelvan a jugar en armonía.
  • A veces las peleas son tan frecuentes porque los niños pasan demasiado tiempo juntos. Emprende actividades con sólo uno de ellos, mientras el otro (u otros) se queda con el papá o algún familiar.
  • En ocasiones las peleas tienen su origen en alguna molestia física de uno de ellos, como estar a punto de coger la gripo. No se encuentra bien y lo “paga” con el hermano. Por esta razón, de repente no congenian en su juego y se pelean por todo. Llévales al parque para que jueguen y corran.
  • Los juguetes originan gran parte de sus peleas. Conviene tenerlos repetidos en cuanto a las piezas grandes. Por ejemplo: un arrastre, un carrito, un triciclo etc. para cada uno. Y otros pueden ser distintos, como un camión para uno, un tractor para el otro y un avión para el tercero. Esto les enseña a compartir. Cualquier niño debe aprender primero el sentido del ‘yo’ antes de poder compartir. El niño es, durante los primeros tres años de vida, muy posesivo. A todo lo llama ‘mío’, porque así va afianzando la sensación de la propia personalidad. Para él los juguetes son parte de este incipiente ‘yo’ y por ello le resulta difícil compartirlos.

Tabla resumen de consejos

Consejo Descripción
Enseñar expresión para el dolor Usar palabras como 'au' cuando hay dolor para fomentar la empatía.
Terminar la sesión de juegos Interrumpir el juego si la pelea es intensa para calmar a los niños.
Dar alternativas para descargar agresividad Ofrecer objetos como cojines o tambores para liberar energía.
Consolar al afectado y separar al "agresor" Atender al niño herido y enviar al otro a un rincón.
Controlar la propia conducta Mostrar autocontrol para que los niños imiten el comportamiento.
Separar y preguntar sobre el problema Identificar la causa de la pelea y ofrecer soluciones.
Evitar tomar partido Mantener la neutralidad y promover la resolución entre ellos.
Actividades individuales Dedicar tiempo a cada niño por separado para reducir la tensión.
Considerar molestias físicas Evaluar si la pelea se debe a malestar físico.
Tener juguetes repetidos Evitar disputas por juguetes teniendo duplicados.

Fomentar la cooperación y el trabajo en equipo

Para evitar las peleas, rabietas y celos, es esencial aprovechar la rapidez con la que los gemelos aprenden a trabajar en equipo. Feenstra cita algunos estudios que demuestran que los niños nacidos en partos múltiples cooperan y saben esperar su turno antes que los demás. Y lo hacen, incluso, antes que los hermanos mellizos, nacidos, al contrario que los gemelos, de dos cigotos fecundados distintos (los gemelos crecen de un único cigoto).

En concreto, un estudio citado de la Universidad de California, citado por la psicóloga, analizó el comportamiento de varios niños gemelos y mellizos que debían construir un puzle en equipo. Mientras que los mellizos se repartían las piezas y trabajaban por separado en dos montones, los gemelos trabajaron en equipo, con todas las piezas a la vez. Por tal motivo, concluyen los investigadores, los gemelos tenían menos discusiones y llegaban a mejores resultados.

Los gemelos aprenden a cooperar y a esperar su turno antes que los demás. Es importante conocer este hecho para poder entender a los gemelos, sobre todo en sus primeros años de vida, que es cuando más situaciones de celos se producen.

Desarrollo de la empatía

Para estimular la buena convivencia entre tus gemelos, mellizos y trillizos (esto es todo un aprendizaje), es bueno utilizar la empatía. Empatía es la capacidad de ponerse en la piel del otro, identificarse con él, llegando a sentir y comprender sus emociones.

Conectándose con sus sentimientos, como ya hemos visto: ‘veo que estás triste, enfadado…..’ No criticar sus sentimientos sino ser empáticos con ellos. La diferencia está en ‘es ridículo que te preocupes por esto’ o ‘veo que esto te preocupa’. De este modo tú por tu manera de actuar le enseñas personalmente la empatía.

Aprovechando situaciones para enseñarle a ver las cosas desde la perspectiva de su hermano gemelo. ‘¿Cómo se sentirá Juan ahora que no le dejas jugar?’

Mediante libros sobre sentimientos; El juego del abecedario de las emociones, juegos de rol…etc. Esto es especialmente importante para los varones, porque según los más recientes estudios tienen, en comparación con las niñas, cierta dificultad para conocer y expresar sus sentimientos, lo cual tiene que ver con su estructura cerebral.

También el desarrollo del habla es distinto en los gemelos y otros hermanos nacidos en partos múltiples, como los mellizos y trillizos, según señala la experta en psicología infantil Coks Feenstra. En los gemelos, la primera palabra suele llegar más tarde, los hermanos cometen los mismos errores al hablar y, como se influyen entre sí, resulta más difícil corregirlos. También su vocabulario es más limitado y sus frases más cortas y elementales: utilizan un lenguaje en clave cuando están solos y tardan más en usar los pronombres tú y yo, ya que emplean sobre todo el nosotros.

Por qué se forman GEMELOS, MELLIZOS Y TRILLIZOS 👶🏼👶🏼 ¿Qué diferencia hay?

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