Una de las inquietudes más comunes entre las familias es cuando los hijos no obedecen, ignorando las indicaciones de sus padres. Si te sientes identificado con la frustración de que tu hijo no te haga caso, ¡estás en el lugar correcto para encontrar soluciones!
La gran queja de muchos padres es "mi hijo no me escucha", pero en realidad, lo que ocurre es que el niño no hace lo que se le pide. No se trata de una falta de audición, sino de una falta de obediencia. Es importante recordar que los niños tienen mucha energía y están en constante desarrollo, lo que puede llevar a comportamientos que los adultos consideran molestos.
En Disciplina Positiva, el "mal comportamiento" se compara con un iceberg. La parte visible, la conducta, es solo la punta. Debajo de la superficie se encuentran necesidades básicas no cubiertas, respuestas del cerebro primitivo, fases del desarrollo evolutivo, apego inseguro y la necesidad de pertenencia y contribución. Comprender estas causas subyacentes facilita encontrar soluciones efectivas.
Causas comunes de la desobediencia
Los niños desobedientes raramente lo son sin motivo. Las causas pueden ser varias:
- Padres autoritarios: Imponen castigos constantes, lo que puede llevar a la obediencia por miedo, pero sin comprensión.
- Padres negligentes: No se preocupan por la educación de sus hijos.
- Padres condescendientes: Son permisivos y no establecen normas.
- Nacimiento de un nuevo hermano: El niño puede sentir celos y buscar atención a través de la desobediencia.
- Autoafirmación: A partir de los dos años, los niños inician su independencia y desarrollo de la personalidad, desafiando las reglas.
- Cuidadores múltiples: Si además de los padres, abuelos, tíos, maestros o niñeras están involucrados, las diferentes normas pueden confundir al niño.
- Problemas en el colegio: Dificultades con compañeros, amigos o familiares pueden manifestarse en casa a través de la desobediencia.
Es importante recordar que la desobediencia es una parte natural del desarrollo infantil, especialmente en ciertas edades.
Estrategias efectivas para fomentar la obediencia
Una vez identificada la posible causa, es hora de implementar estrategias efectivas:
- Establece límites claros y consistentes: Asegúrate de que el niño entienda fácilmente lo que se espera de él.
- Da ejemplo: Los niños aprenden observando a sus padres.
- Ofrece alternativas limitadas: En lugar de dar una orden directa, ofrece opciones para que el niño sienta que tiene cierto control.
- Sé paciente: Dale tiempo suficiente para que obedezca sin ejercer presión constante.
- Contacto visual: Ponte a su altura y asegúrate de que te mire al hablar.
- Tono sereno, seguro y firme: Habla con claridad y adapta tu lenguaje a su nivel de comprensión.
- Usa la empatía: Reconoce sus sentimientos y valida sus emociones.
- Expresa tus sentimientos: Comparte cómo te sientes para ayudarle a entender el impacto de sus acciones.
- Reconoce su opinión: Considera sus puntos de vista y negocia cuando sea posible.
- Comparte experiencias similares: Explica cómo has manejado situaciones parecidas en el pasado.
- Motívale a comportarse mejor: Hazle ver que tiene las herramientas para gestionar sus emociones y comportamientos.
- Usa alternativas al "no": Evita la frustración constante ofreciendo opciones y soluciones.
El poder de las rutinas
Para evitar luchas constantes, establece rutinas e involucra al niño en su creación. Pregúntale, escucha y llega a límites razonables y respetuosos para ambos. La clave es conectar antes de corregir o educar.
La importancia de la advertencia
Si el niño se resiste a cumplir una orden, repítela de forma más contundente y dale tiempo. La advertencia es la tercera y última oportunidad antes de aplicar una consecuencia.
Premios y castigos: ¿Cómo utilizarlos eficazmente?
Si después de hacer algo se obtiene una consecuencia positiva, se tiende a repetir esa acción. Para fomentar comportamientos deseados, se pueden utilizar recompensas o reforzadores.
Tipos de reforzadores:
- Reforzadores materiales: Juguetes, comida, etc. Funcionan bien al principio, pero pueden perder eficacia rápidamente.
- Reforzadores sociales: Sonrisas, alabanzas, comentarios agradables. Son muy potentes y siempre efectivos.
- Reforzadores de actividad: Actividades que el niño disfruta como jugar o ver la televisión.
Consejos para que las recompensas sean eficaces:
- Elige los premios: Decide qué tipo de recompensas utilizarás.
- Entrega el premio inmediatamente: Hazlo justo después de que el niño haya cumplido.
- Consistencia: Todos los adultos deben seguir los mismos criterios al reforzar al niño.
- Premia al principio siempre: Cuando el niño está aprendiendo la nueva conducta, premia cada vez que lo haga bien.
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¿Qué hacer si tu hijo adolescente no escucha tus consejos?
A veces, un adolescente que ha tomado una mala decisión persiste en ella, incluso cuando se ha dado cuenta de que no era tan buena idea. Con esa actitud exasperante, tu adolescente está pretendiendo demostrarte que “no te necesita”, que ya no es un niño pequeño y que no le hacen falta tus opiniones ni tu intervención en “sus cosas”.
Los adolescentes son conscientes de que crecer es ir siendo cada vez más autónomo en la resolución de los propios problemas y quieren demostrarnos que saben sacarse las castañas del fuego por sí mismos. Por eso es importante que nosotros, como padres y profesores, comprendamos algunas cosas: la primera, por qué los adolescentes se empeñan en no escucharnos; la segunda, que hay maneras de conseguir que sí nos hagan caso algunas veces, especialmente si nuestro objetivo no es tener razón nosotros sino enseñarles, desde el respeto, el camino para solucionar un problema.
Razones por las que tu adolescente no escucha tus consejos:
- Le estás mirando: El problema de los adolescentes, muchas veces, no es tanto que no nos quieran escuchar, sino que no quieren darnos la razón, porque esto les hace sentir como si aún fueran niños.
- Cree que tus consejos están “contaminados”: Muchos adolescentes que están en situaciones complicadas o tienen un problema desean tanto como sus padres solucionarlo o salir de esa situación, pero no lo consiguen porque, sencillamente, no son capaces de aceptar que un adulto les puede dar una solución desinteresada y respetuosa.
- No es capaz de no tener razón: Algunos adolescentes necesitan tener razón y, sí, se dan cuenta de que eso que están haciendo es totalmente descabellado, de que no tiene sentido… Probablemente, hasta sean conscientes de cómo solucionar el problema, pero le dan más importancia a tener razón que a salir de la situación en la que ellos mismos se han metido.
- Necesita resolver el problema por sus propios medios: A veces, las personas (adolescentes o adultas) necesitamos resolver los problemas por nosotras mismas. Inconscientemente, sentimos que el aprendizaje está ahí, que todas las ayudas que vengan del exterior no cuentan porque nadie salvo nosotros mismos va a ser capaz de llegar a la solución más interesante para nosotros.
- No quiere escuchar tus “te lo dije”: El no querer escuchar “te lo dije” puede hacer que tu adolescente persista en una conducta aun cuando ya se ha dado cuenta de que no le conviene, y de que tú tenías razón.
Cinco maneras de conseguir que tu adolescente siga tus consejos (a veces):
- No presentes su cambio de opinión como un triunfo personal: Si todos los días insistes para que tu adolescente se ponga a estudiar, el primer día que lo haga sin recordatorio no le digas “¡lo he conseguido!”. Puede que, incluso, no sea necesario hacer ningún comentario al respecto. Solamente pregúntale si tiene mucha tarea, cómo lo lleva y si necesita ayuda. Tu relación con tu adolescente no es ni una competición ni una guerra de control.
- No le des soluciones, buscadlas juntos: Puedes decirle lo que hiciste tú a su edad, cuando te encontraste en una situación parecida, preguntarle qué se le ocurre que podría hacer y sopesar juntos los pros y los contras, hacer una lluvia de ideas…
- Modela el cambio de opinión como algo positivo: La mejor manera de evitar que tu adolescente vea su orgullo herido al seguir tus consejos es demostrarle que seguir el consejo de otra persona es algo natural, que muchas personas hacemos a diario.
- Dale importancia a sus soluciones: Celebra sus ideas y anímale a ponerlas en práctica, incluso si crees que no son lo ideal en esa ocasión. Dependiendo del carácter de tu adolescente, y de cómo esté la situación en casa, quizá puedas matizarla un poco.
- Evita las críticas: Lo mejor es centrarte en el problema que tienes ahora, y no en el hecho de que no te haya hecho caso. Antes el objetivo era no suspender, ahora es recuperar. Así que ayúdale a enfocarse en eso, porque todo lo demás va a significar desconexión, que es justo lo que pretendes evitar.
Lenguaje operativo y comunicación efectiva
Para mejorar la comunicación con tus hijos, utiliza un lenguaje operativo basado en descripciones observables y cuantificables. Esto facilita la congruencia al llamar la atención sobre comportamientos específicos, como recoger juguetes o hacer tareas.
En lugar de gritar "me tienes harto", respira y cálmate. Utiliza frases como "Antes de descansar, haz los deberes". Se trata de corregir en lugar de quejarse.
Equilibrio entre refuerzos positivos y negativos
La mayoría del tiempo, los padres tienden a dar refuerzos negativos. Cambia esta dinámica y busca el equilibrio. Reconoce y elogia los comportamientos positivos de tus hijos.
Finalmente, la Asociación ANPSA da algunas claves más para que puedas dar órdenes sin que tus hijos las rechacen, se sientan agredidos verbalmente o no las quieran cumplir. Para que esto no ocurra, lo primero que puedes tener en cuenta es que esas órdenes deben ser cortas, coherentes y firmes. También funciona mejor cuando las adaptas a su edad, pues una misma orden no la recibirá igual un niño de ocho años que un adolescente de catorce. Asimismo, presta atención a que todos tus hijos reciban las mismas órdenes por igual (sin diferencias ni preferencias) y que estas deben ser para siempre.
Con todo, no te excedas.
| Estrategia | Descripción | Ejemplo |
|---|---|---|
| Límites claros | Establecer reglas comprensibles y consistentes. | "Después de cenar, tenemos 30 minutos para jugar antes de leer un cuento y dormir." |
| Refuerzo positivo | Reconocer y elogiar los comportamientos deseados. | "¡Qué bien has recogido tus juguetes hoy! Estoy muy orgulloso de ti." |
| Comunicación operativa | Utilizar descripciones específicas y observables. | "Por favor, guarda los bloques en la caja y los libros en la estantería." |
| Rutinas establecidas | Crear horarios predecibles para actividades diarias. | "Todas las mañanas, después de despertarnos, nos vestimos, desayunamos y nos lavamos los dientes." |
