Es común que los padres, especialmente los primerizos, se preocupen por el desarrollo de sus hijos. Una de las conductas que puede generar inquietud es cuando el bebé se tapa los oídos con las manos. Aunque en muchos casos este comportamiento es parte del desarrollo normal, es importante entender las posibles causas y saber cuándo es necesario buscar ayuda médica.
Desarrollo Infantil y Exploración del Cuerpo
En muchos casos, tocarse o taparse los oídos es simplemente una etapa en el desarrollo del bebé. Los bebés exploran su cuerpo y descubren diferentes partes, como las manos, los pies y las orejas. Las orejas son fáciles de alcanzar y agarrar, lo que puede despertar su interés.
Un estudio realizado en el Hospital de Estambul reveló que un 46,1% de los bebés ingresados que se tocaban las orejas tenían un diagnóstico totalmente normal. Este comportamiento es una consecuencia natural del crecimiento y la exploración del cuerpo.
El Cerumen y la Limpieza de los Oídos
El cerumen es una secreción natural que protege el canal auditivo del polvo y las bacterias, además de lubricarlo. Sin embargo, a veces se acumula en exceso y causa molestias, lo que puede llevar al bebé a tocarse las orejas.
Es importante no intentar extraer el cerumen con bastoncillos de algodón, ya que esto puede dañar el tímpano o empujar la cera hacia el interior del oído, formando un tapón. Ainhoa Baucells, enfermera pediátrica, recomienda limpiar solo la parte del cerumen que sale hacia el pabellón auricular con un paño húmedo o una gasa.
Cansancio y Sueño
Tocarse las orejas también puede ser una señal de cansancio o sueño en los bebés. Al igual que frotarse los ojos o buscar las manos de su cuidador, tocarse las orejas puede indicar que el bebé está listo para dormir.
Infecciones de Oído (Otitis)
Una de las razones más comunes por las que un bebé se tapa o se toca las orejas es una infección de oído, especialmente la otitis media con efusión (OME) y la otitis media serosa. Estas infecciones son frecuentes en bebés debido a que su trompa de Eustaquio es más estrecha y propensa a inflamarse.
El Dr. Iván Carabaño Aguado explica que, en estos casos, se acumula un líquido denso y pegajoso en el oído medio, creando una forma de otitis crónica. Aunque algunas infecciones son dolorosas, otras pueden comenzar con solo una ligera molestia, lo que lleva al bebé a tocarse el oído de forma recurrente. Es importante vigilar la fiebre y consultar al pediatra si es necesario.
- Otitis externa: Infección del conducto auditivo externo, a menudo causada por exposición prolongada al agua.
- Otitis media: Acumulación de líquido detrás del tímpano, generalmente debido a una obstrucción de las trompas de Eustaquio.
Los síntomas de la otitis pueden incluir:
- Dolor de oído
- Enrojecimiento o hinchazón del conducto auditivo
- Sensibilidad al tacto
- Dificultad para oír
- Fiebre
- Irritabilidad
- Supuración de líquido por el oído
Dentición
Algunos padres también asocian el tocarse las orejas con la dentición. Los bebés pueden tocar, jugar o estirar la oreja del lado en el que están saliendo los dientes, como un síntoma más de la dentición, junto con la irritabilidad, el babeo excesivo y la irritación en la zona del pañal.
Problemas Sensoriales y Autismo
En algunos casos, taparse los oídos puede estar relacionado con problemas sensoriales, especialmente en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Los niños con autismo pueden experimentar hipersensibilidad o hiposensibilidad a los estímulos sensoriales, lo que significa que pueden ser muy sensibles a ciertos sonidos o texturas, o tener una respuesta disminuida a ellos.
Cuando un niño es diagnosticado con Autismo, las prioridades psicoeducativas se centran sobre todo en el desarrollo de habilidades sociales y de la comunicación, ignorando o apartando los “problemas sensoriales”.
Si un niño/a se tapa los oídos porque le molesta un sonido, sujetar sus manos o enfadarse cuando lo haga no servirá de nada.
CÓMO AFECTAN LOS RUIDOS A UN NIÑO CON AUTISMO/ Hipersensibilidad Auditiva ¿QUÉ HACER?
El aleteo de manos es un movimiento repetitivo e involuntario en el que el niño agita las manos de forma rápida, generalmente como respuesta a una emoción intensa (de excitación, nerviosismo o cansancio). Puede estar presente en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), pero no siempre indica la existencia de este diagnóstico. También puede observarse en niños con desarrollo típico o con otros trastornos neuroconductuales.
Las estereotipias son movimientos o vocalizaciones repetitivos, involuntarios y rítmicos. Se realizan sin ningún propósito y siguen una pauta fija.
Las estereotipias abarcan múltiples comportamientos (a veces de gran complejidad), algunos de los cuales son frecuentes en la infancia: succionar objetos o el pulgar, rechinar los dientes (bruxismo), sacudir la cabeza, enrollar un mechón de cabello, balancearse, palmear o retorcerse las manos, frotarse los ojos, comerse las uñas, protruir la lengua, andar de puntillas y un largo etcétera.
Se dividen en dos grandes grupos: motoras (movimientos) o fónicas (vocalizaciones y sonidos). El aleteo infantil pertenece a la primera categoría.
Si sabemos cuándo y por qué nuestro hijo aletea las manos estaremos preparados para intervenir en el momento oportuno.
Podemos recurrir a múltiples estrategias: pedirle que nos de un abrazo, ofrecerle juguetes moldeables o con texturas y densidades diferentes, formularle preguntas concretas para que exprese por qué no se encuentran bien…
Es importante tener presente que no lo hace a propósito y cargarnos de paciencia; modificar un hábito necesita tiempo y constancia.
El hecho de que el aleteo, como muchas otras estereotipias, sea un rasgo característico de algunos trastornos del neurodesarrollo, dispara la preocupación de los padres ante este tipo de comportamientos.
Sin embargo, no son más que una expresión del desarrollo evolutivo normal a la que no hemos de dar mayor relevancia salvo que se acompañe de otras manifestaciones inhabituales en un niño de esa edad (no señala con el dedo en torno a los 12 meses, no fija la mirada, no responde a su nombre después de cumplir el año…).
De cualquier forma, es importante cumplir con todas las revisiones fijadas por el servicio de pediatría, ya que en el curso de las mismas se revisa el desarrollo de los pequeños en función de su edad, lo que permite identificar cualquier posible anomalía.
¿Qué Hacer?
Si el bebé se tapa los oídos con frecuencia, es importante observar otros signos y síntomas para determinar la causa. Aquí hay algunas recomendaciones:
- Observar el comportamiento: ¿Cuándo se tapa los oídos? ¿Hay alguna situación o sonido que lo desencadene?
- Buscar otros síntomas: ¿Tiene fiebre, irritabilidad, secreción en el oído o dificultad para oír?
- Consultar al pediatra: Si sospechas una infección de oído o si el comportamiento persiste y te preocupa, consulta al pediatra.
- Intervención temprana: Si sospechas problemas sensoriales o TEA, busca una evaluación y tratamiento tempranos.
Estrategias para Reducir el "Stimming"
Si el niño se tapa los oídos como una forma de "stimming" (autoestimulación), existen estrategias proactivas y reactivas que se pueden emplear:
Estrategias Proactivas
- Orientar la atención: Cuando el niño comience con el "stimming", intenta captar su atención con otra cosa.
- Proporcionar un momento específico de "estimulación": Dedica un "momento de estereotipias" dentro de la rutina diaria del niño, enseñándole cuándo, dónde y durante cuánto tiempo hacerlo.
- Reducir los elementos estresantes del entorno: Identifica lo que pone nervioso al niño e intenta minimizarlo en su entorno.
Es importante tener presente que no lo hace a propósito y cargarnos de paciencia; modificar un hábito necesita tiempo y constancia.
Conclusión
El hecho de que el aleteo, como muchas otras estereotipias, sea un rasgo característico de algunos trastornos del neurodesarrollo, dispara la preocupación de los padres ante este tipo de comportamientos. Sin embargo, no son más que una expresión del desarrollo evolutivo normal a la que no hemos de dar mayor relevancia salvo que se acompañe de otras manifestaciones inhabituales en un niño de esa edad.
Es fundamental prestar atención a los síntomas de la otitis en bebés y niños y buscar atención médica si se sospecha que hay una infección.
En conclusión: el aleteo de manos es una conducta no preocupante en niños con un desarrollo normal que, en la mayoría de los casos, desaparece con la edad.
Aun así, si la conducta se repite con frecuencia o no remite paulatinamente, podemos ayudar a nuestros hijos a reemplazarla por otra más apropiada y funcional, evitando siempre someter al niño a tensiones innecesarias.
