Hoy, recordamos a Camilo Sesto, quien dejó una huella imborrable en la música en español. En Norteamérica se le bautizó como el Sinatra Español, en Sudamérica como Camilo Superstar. Lo cierto es que ha sido el Rey Midas de la música española y todo lo que ha tocado, lo ha convertido en oro.
Entre el barroquismo escénico de Raphael y las maneras de “cantante de todalavida” de Nino Bravo, los primeros setenta trajeron la opción de Camilo Sesto que aportó a la canción melódica un cierto aire de renovación, era un chico guapo pero no exhibía virilidad, más que un cantante parecía un modelo de esos que aparecen fotografiados a la entrada de las peluquerías con pretensiones.
Camilo Sesto en 2010. Fuente: Wikipedia.
Inicios Musicales
Las primeras notas musicales las da en el coro de una de las parroquias de su localidad y en 1962 pasa a formar parte del conjunto Los Dayson. Un grupo que actúa en la BBC (bodas, bautizos y comuniones) de su comarca, cantando las canciones de moda en ese momento.
Los Dayson al completo viajan a Madrid en 1965. Participan en el concurso televisivo “Salto a la Fama”, de donde tantas figuras de la canción se dieron a conocer. Pero ellos pasaron por allí sin obtener el ansiado triunfo. Sus compañeros deciden volverse pronto para Alcoy; sin embargo, Camilo no quiere regresar con la ilusión muerta y decide quedarse en la capital.
Canta una semana en Cefe y Los Gigantes y de ahí salta a Los Botines, un grupo pop que había comenzado con mucha fuerza, pero que estaba ya de bajada. Camilo es un chico guapo y su estancia en Los Botines le sirve para que el cine se fije en él. Hace uno de los papeles principales de la película coral “Los Chicos del Preu” (Pedro Lazaga, 1967) en la que también participó Karina.
Primeros Pasos como Solista
Liberado del uniforme caqui, una idea le ronda la cabeza. No quiere seguir pintando, ni tocando la guitarra y cantando en conjuntos; quiere ser cantante solista. Su primer padrino va a ser Juan Pardo, que le va a componer y producir las dos canciones de su primer single: “Llegará el Verano / Sin Dirección” (Movieplay, 1970). Un disco por cierto en el que aparece como Camilo Sexto.
El fracaso es importante. Movieplay tenía registrado el nombre. Para evitar problemas judiciales, el cantante cambia la “x” por la “s”. Con falta de ortografía y todo, ha nacido Camilo Sesto. Pardo seguirá produciendo sus próximos discos. Participa en el concurso televisivo «Canción 71» con su nuevo disco “Buenas Noches / Esa Paloma” (Ariola, 1970).
La primera es una adaptación hecha por él mismo de la Canción de Cuna, de Brahms, que seguía la estela de la adaptación del “Himno de la Alegría” por parte de Miguel Ríos. La segunda es la inicial de las muchas canciones propias que grabará a lo largo de su carrera. Sigue editando sencillos con desigual fortuna, asomándose de nuevo a los primeros puestos de las listas de ventas con el alegre “Ay, Ay, Rosetta” (Ariola, 1971), dedicado a una de sus primeras novias, Rosetta Arbex, hermana del batería y líder entonces de Los Brincos.
Junto a estimables aciertos que aceleran su carrera, se producen también algunos frenazos, como el ocurrido con su participación en el Festival del Atlántico, donde no pasa del séptimo puesto con su canción “Mendigo de amor”. En esos momentos es un cantante emergente cuya carrera avanza con cierta lentitud.
Pero lo tiene todo: una cara aniñada que las vuelve locas, unos ojos que las hipnotiza, una voz de casi tres octavas de extensión, un timbre inconfundible que lo distingue a la primera escucha de otros solistas del momento que pugnan por el trono de la canción melódica: Nino Bravo, Tony Landa, Daniel Velázquez, Tony Ronald, Julio Iglesias, José Vélez, Lorenzo Santamaría… Pero, además, posee un valor añadido del que carece la mayoría. No depende de la inspiración de otros compositores. Él compone, y compone muy bien.
Estaba claro que pronto o tarde el despegue estaba asegurado y ese despegue va a llegar con “Amor, Amar” (Ariola, 1972) compuesto por Camilo y Lucía Bosé, con quien también se le relacionó. El disco va a subir lentamente. Su ascensión va a durar meses, pero justo en la primera semana de 1973 va a ocupar el nº 1 absoluto de ventas en España, sucediendo en el puesto a uno de los cantantes preferidos de Camilo, Andy Williams y su “Tema de amor de El Padrino”.
Dos semanas más va a ocupar la cabecera de ventas y nada menos que once semanas el primer puesto de Los 40 Principales. Dos meses después aparecerá el segundo largo, “Solo un Hombre” (Ariola, 1972), que incluye su primer hit y canciones tan importantes como “Fresas salvajes”.
A partir de ahí la camilitis se desata. Se ha convertido en el cantante español que más vende aquí y fuera. En 1972 hace su primera gira por Argentina y logra en aquel continente sus primeros éxitos. Unos éxitos que iban a venir confirmados en 1973, cuando representa a España en el Festival de la OTI con “Algo más”. Se queda en quinta posición según el jurado, pero con esa canción vuelve a ocupar el primer puesto de ventas en varios países según el público comprador de discos. En España también alcanzará el puesto de honor justo en Navidad, lo que supuso un número de ventas impresionante.
Por primera vez es nominado para un premio Grammy. En España, siempre muy aficionada al concurseo, arrasa. Al año siguiente pondrá a la venta “Camilo Sesto” (Ariola, 1973), un excelente trabajo del que saldrían dos números uno absolutos de ventas en nuestro país en los dos sencillos que se extrajeron de él.
Camilo Sesto es un gran trabajador y no hay día que no grabe, cante en directo o haga televisión. Ni un minuto de descanso que le permita compaginar el dulzor del éxito con el duro trabajo. Un trabajo en el que lo hace todo: compone, canta, produce y cuida personalmente cada detalle de sus discos y galas de forma casi obsesiva.
En 1974 publica uno de sus grandes long plays, “Camilo” (Ariola, 1974). Vive su punto culminante en España. Servidor recuerda una actuación ese año en el auditorio del Parque de Atracciones a rebosar con Alcatraz como banda de acompañamiento, apoyados por otros músicos. Una banda que incluía timbales sinfónicos, vientos, etc. La verdad es que sonaba con una calidad y profesionalidad pocas veces vistas en nuestra historia de antes y de después.
Pues bien, a Camilo se le ocurrió en plena actuación lanzar una fina cazadora de nylon negro al público, pero como estaba lejos, cayó en pleno foso de agua. Más de treinta chicas rompieron el cordón de seguridad y se metieron de patas en el foso y con el agua hasta las rodillas pelearon con todo para conseguir la codiciada presa.
A principio de 1975 recoge discos de oro por las ventas del año anterior en cuatro países, entre ellos España, y por primera vez gira durante varias semanas por Estados Unidos. De vuelta del trajín dorado, graba “Amor Libre” (Ariola, 1975), del que se extraerán los sencillos “Jamás” (Ariola, 1975) y “Melina” (Ariola, 1975), que será su particular hit del año, volviendo a ocupar el primer puesto de ventas al que estaba abonado. En EE.UU.
Entonces Camilo Sesto va a hacer algo inesperado. Podía haber seguido fabricando números uno, pero va a soltar doce millones de pesetas de las de entonces para poner en escena en Madrid “Jesucrito Superstar” (Tim Rice y Andrew Lloyd Weber, 1970).
Para entender lo que era aquello, es necesario precisar que la tradición de comedia musical en España era nula y que lo más parecido existente entonces eran las revistas de Lina Morgan. Camilo va a ser el productor y va a encarnar el personaje principal. Junto a él, la cantante dominicana Ángela Carrasco, Teddy Bautista escapado de la jaula de los Canarios, Dick Zappala, cantante de Araxes y un largo elenco. Todos lo ven una locura, pero el 6 de noviembre de 1975 se alza el telón con un éxito arrollador. El propio Lloyd Weber asistió a varias representaciones y declaró que Londres y Madrid habían sido los dos mejores espectáculos de su opera rock. La leyenda Camilo alcanza ya cotas religiosas. No todo es así de bonito. Un grupo de ultras apedrea el teatro y agrede a los asistentes en varias ocasiones, acusando al espectáculo de blasfemia contra el Evangelio.
En plena vorágine de representaciones teatrales y coproducido por Teddy Bautista aparece “Memorias” (Ariola, 1976), menos brillante de lo que nos tenía acostumbrados, lo que no impide que su canción “Solo tú” encabece la lista de Los 40 Principales una vez más.
Aún tiene tiempo para componer y lanzar a un chaval, hijo de una vieja amiga suya. Para 1977, ya superada la etapa del musical, sigue trabajando a destajo y pone a dar vueltas dos nuevos long plays. Uno de ellos, “Entre Amigos” (Ariola, 1977) sirve para que el cantante rinda tributo a sus amigos músicos, interpretando sus canciones. Temas de Juan Carlos Calderón, Rafael Pérez Botija (ex de La Compañía), Honorio Herrero y Luis Gómez-Escolar (ambos ex de Aguaviva), el gibraltareño internacional Albert Hammond y el propio Camilo configuran el álbum.
Pero lo que a él se le da especialmente bien es vender singles por palés y “Mi Buen Amor” (Ariola, 1977) y, sobre todo, “Vivir Así es Morir de Amor” (Ariola, 1978) vuelven a ponerle en los primeros puestos de las listas de ventas españolas. En varios países sudamericanos no son los primeros puestos, sino casi un abono perpetuo al número uno.
Recibe aquí, en su país, el primer disco de platino que se concede en España. El invento del disco de platino es consecuencia de las millonarias ventas de Camilo Sesto en todo el mundo y se pone en marcha exclusivamente para él. Es el primer cantante en España en conseguir tal distinción. Ese mismo año, edita “Sentimientos” (Ariola, 1978), álbum que incluye las canciones “El Amor de Mi Vida” y “Vivir Así es Morir de Amor”. De este disco se vendieron 200.000 copias, una cifra altísima entonces.
Del 78 al 83 fue encadenando un disco con otro con buena aceptación aunque sin generar la misma pasión entre sus fans, que fueron creciendo con él, mientras que la nueva generación de adolescentes mostraban sus preferencias por Miguel Bosé que, paradójicamente, fue durante un tiempo su protegido. Sin embargo aún le llegaban reconocimientos como el Premio Disco Latino por los diez millones de discos vendidos en todo el mundo a lo largo de su carrera.
La prensa del corazón empezó a preocuparse más por su vida personal que por sus éxitos artísticos y eso fue contraproducente para su carrera. Mucho se habló entonces del hijo que tuvo, fruto sus relaciones con una mejicana, al que Camilo dedicaría su atención, hasta el punto de afirmar en 1986 que se retiraba de la canción para poderle dedicar todo el tiempo al pequeño. “De continuar estaría mintiéndome una vez más y ya no quiero más mentiras en mi vida”, afirmó entonces.
La verdad es que sus últimos discos no habían tenido en España la repercusión deseada y esto también influyó en que el intérprete trasladara su residencia a Miami, sin que en España se tuvieran noticias de él, sólo circulaban rumores malintencionados que hacían conjeturas sobre su voluntario aislamiento.
Volveríamos a saber de sus andanzas en 1991 cuando regresó a su país para presentar un nuevo álbum, “A voluntad del cielo”, en el que se incluían como temas destacables “Amor mío ¿qué me has hecho?” y “Bienvenido amor”. Según afirmó el propio artista el motivo de su vuelta no era sólo divino, lo hacía también por su hijo que deseaba ver a su padre en activo. Su vástago apareció fotografiado con su famoso progenitor en la contraportada del siguiente álbum que editó el intérprete tres años después, “Héroes de amor”. Ni este ni el anterior L.P. sirvieron al cantante para reverdecer laureles.
Sin embargo, poco después volvió al primer plano de la actualidad, pero no por razones artísticas sino por sus apariciones en programas de humor de dudoso gusto en los que él se prestaba a participar, aunque fuera ofreciendo una imagen algo patética, para escarnio de algunos irrespetuosos presentadores. Es lamentable que artistas que han vivido días de gloria sean utilizados cuando llegan a sus momentos más bajos para llenar programas de entretenimiento banal.
Sin embargo, a él no parecía preocuparle el tema: “Sé que hay quien piensa que soy víctima de mi personaje, pero se equivocan…”. De todas formas, quien tuvo retuvo y es difícil ensombrecer del todo la carrera artística de alguien como Camilo que en sus mejores momentos arrastró un público numeroso y entusiasta.
Prueba de ello es que a finales de los noventa muchos jóvenes aceptaron con placer -y como nuevos- temas como”Vivir así es morir de amor” que se escuchó mucho -incluso en las discotecas- a raíz de la publicación del antológico “Camilo superstar”.
Fue su primer L.P., no tuvo de entrada muy buena acogida pero cuando parecía destinado al olvido empezó a alzar el vuelo y en el verano de 1972 llegó al número uno de las listas de éxito. Esta adaptación española de la famosa ópera-rock no desmerece en nada a la original. La interpretación de Camilo Sesto convenció a un público adulto que de otra manera no se hubiera fijado en el intérprete. También participa Ángela Carrasco que estuvo muy bien en el papel de María Magdalena. Puede considerarse su último álbum de éxito.
A destacar los temas “El amor de mi vida” y “Vivir así es morir de amor”. Esta recopilación, en la que encontramos lo más brillante del repertorio del artista, fue objeto de un importante lanzamiento que se saldó con unas ventas sorprendentes.
Se nos están haciendo mayores aquellos cantantes que en nuestra infancia y adolescencia vimos gozando del éxito en plena juventud. Hoy le toca el turno a Camilo Sesto que entra en el club de los septuagenarios el 16 de septiembre de 2016 .
Camilo Sesto y el por qué una de sus canciones, es la culpable de que se le apagara la voz
Discografía Selecta
A continuación, una tabla con algunos de los álbumes más destacados de Camilo Sesto:
| Año | Título | Canciones Destacadas |
|---|---|---|
| 1972 | Algo de Mí | Algo de Mí, Mienteme |
| 1973 | Sólo un Hombre | Amor Amar, Fresas Salvajes |
| 1975 | Amor Libre | Jamás, Melina |
| 1978 | Sentimientos | El Amor de Mi Vida, Vivir Así es Morir de Amor |
Portada del álbum "Sentimientos" (1978).
El Legado de Camilo Sesto
Se le calculan unas cifras de ventas globales de 120 millones de discos. Un nombre fundamental para la música española y uno de los principales culpables del auge del pop latino.
Camilo Sesto no solo fue un cantante, sino un icono que marcó una época y cuya música sigue viva en el corazón de sus seguidores. Su legado perdura a través de sus innumerables éxitos y su inconfundible voz.
