La influencia de la abuela paterna en los rasgos físicos y la herencia genética de los nietos

La relación entre abuelos y nietos es un vínculo especial que perdura toda la vida. En esta relación, la genética juega un papel importante, transmitiendo características físicas y predisposiciones emocionales de generación en generación. En particular, la influencia de la abuela paterna en la herencia genética de sus nietos ha sido objeto de numerosos estudios e investigaciones.

Tradicionalmente, se ha considerado que la abuela materna tiene una mayor influencia en la herencia genética de sus nietos. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que la abuela paterna también juega un papel importante en la transmisión de información genética.

El estudio de Alejandro Jodorowsky y la herencia genética

El ensayista chileno Alejandro Jodorowsky ha analizado un estudio realizado por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Carolina del Norte. Así lo explica Alejandro Jodorowsky en su libro Metagenealogía: autodescubrimiento a través del psicomágico y el árbol familiar. Según explica Jodorowsky en su libro, Metagenealogía: autodescubrimiento a través del psicomágico y el árbol familiar, los genes que las niñas reciben en el vientre de la madre proceden directamente de las abuelas.

El autor se respalda en el mencionado estudio en el que se comprobó que los óvulos transmiten mayor carga genética e información mitocondrial. A pesar de que algunas veces el parecido físico no es demasiado similar al de la abuela, explica el escritor, sí lo sería en el aspecto psicológico y a la larga las nietas desarrollan ciertos comportamientos, así como el temperamento de sus abuelas.

La influencia materna que las abuelas maternas transmiten a sus nietas

La teoría que sostiene Jodorowsky es que cuando una mujer concibe un feto hembra este contiene una cantidad de ovocitos que serán liberados en óvulos en la vida adulta y así se transmiten valores genéticos de generación en generación por el lado femenino, siendo siempre la abuela materna la que le transmita a sus nietas su herencia biológica. Aquellas emociones que sufrió la abuela cuando estaba embarazada de su hija le fueron traspasadas a esta y quizá, tal vez, a esas futuras nietas, en opinión de Jodorowsky.

Es decir, aquella influencia emocional puede seguir activa, aún cuando haya pasado una generación. Otros estudios realizados por la Universidad de Cambridge que han analizado el vínculo entre la abuela materna y sus nietos, indican que esta conexión se produce por el cromosoma X. Las abuelas maternas pasarán el 25% de sus cromosomas X a todos su nietos, lo que les permitirá heredar sus genes.

El papel del cromosoma X

Sin embargo, las abuelas paternas sólo transmiten sus cromosomas X a sus nietas, pero no a sus nietos. De esta forma, las abuelas paternas tienen una relación del 50% con sus nietas, pero del 0% con sus nietos.

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Ventaja matrilineal y la influencia de las abuelas maternas

En conclusión, si a la carga genética se suma lo que los expertos llaman la ventaja matrilineal, el papel de las abuelas maternas y su relación con sus nietas y nietos se afianza con mucha más fuerza. Se conoce como ventaja matrilineal el vínculo que una mujer mantiene con sus padres y que en consecuencia favorece las relaciones de sus hijos con los abuelos maternos dejando a los paternos en desventaja.

Entonces parece como si “la culpa” de que los abuelos paternos no participen de igual manera en la crianza y en el acompañamiento de los nietos fuera no solo de la genética, sino de que el padre no cuenta con esa ventaja matrilineal. Por tanto, los abuelos paternos lo tienen más difícil pero igualmente pueden lograr crear un vínculo tan especial o más con sus nietos mostrándoles cada día todo su amor y su cariño.

Estudios científicos sobre la herencia de rasgos

La comunidad científica es consciente de estas circunstancias, no obstante, ha demostrado a través de varios estudios que en esos vínculos no es solo el roce el que hace el cariño. Resulta que la relación tan especial que se establece entre las abuelas maternas y sus nietos y nietas responde a varias circunstancias que avala la ciencia. En primer lugar, el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Estados Unidos llevó a cabo una investigación tras la cual probó que los nietos y nietas heredan la carga genética de sus abuelas maternas, es más, les trasmiten tanto el carácter (comportamiento y temperamento) como algunos de sus rasgos físicos.

Esto se debe a que los óvulos transfieren una mayor carga genética además de información mitocondrial, cosa que no pueden hacer los espermatozoides porque carecen de ella. De este modo, una mujer que se embaraza de una niña ya le está transmitiendo miles de ovocitos que contienen una gran carga genética de ella misma y de su abuela. Los ovocitos son células germinales femeninas que se generan en los ovarios durante la ovogénesis, un proceso que tiene lugar solo durante el desarrollo fetal. En segundo lugar, diferentes trabajos de investigación han demostrado que la carga genética que transfiere el hombre a sus hijos es menor que la de la mujer y que además es determinante en cuanto al desarrollo de enfermedades hereditarias (diabetes de tipo 2, obesidad o esquizofrenia).

En tercer lugar, en un estudio realizado por el departamento de antropología biológica de la Universidad de Cambridge se llegó a la conclusión de que “el efecto de una abuela sobre sus nietos varía según su relación con el cromosoma X”. En principio, “las abuelas maternas tienen un 25% de parentesco X con sus nietos y nietas y ambos nietos tienen la misma probabilidad de heredar cualquiera de sus genes ligados al cromosoma X”. Sin embargo, las abuelas paternas solo transmiten sus cromosomas X a sus nietas, pero no a sus nietos.

La genética y el parecido entre generaciones

Es habitual que en conversaciones familiares surja la cuestión de por qué a veces los niños tienen caracteres más parecidos a los abuelos que a los padres. ¿Cómo es qué existen saltos entre las generaciones en las características físicas de los miembros de una familia, o incluso en el grupo sanguíneo? La respuesta a estas cuestiones es sencilla para rasgos denominados monogénicos o mendelianos, y también para los que están determinados por el sexo. Sin embargo, se complica para los que tienen una base poligénica como el color de los ojos y los rasgos faciales.

La información genética que heredamos de nuestros padres se denomina genotipo. Este genotipo viene por duplicado, lo que significa que disponemos de un equipo completo de genes de nuestro padre y otro de nuestra madre (si exceptuamos los cromosomas sexuales en los niños). Estas dos copias de cada gen pueden ser iguales o diferentes. Con nuestros progenitores compartimos el 50 % de la información genética y con nuestros abuelos, sólo el 25 %.

Luego está el fenotipo, que es la manifestación externa del genotipo condicionado por el ambiente. Desde el momento de la concepción, nos influyen condiciones como la exposición al tabaco, metales pesados, alérgenos, pinturas y disolventes, pesticidas, infecciones o productos de limpieza. Algunas de estas sustancias pueden atravesar la placenta y, posteriormente, diluirse en la leche materna.

Portamos dos alelos de cada gen que, como hemos dicho, pueden ser iguales o diferentes. Por razones bioquímicas en las que no vamos a entrar, unos alelos “dominan” sobre otros que son recesivos y que no se manifiestan, aunque la persona los lleve “puestos” en su genoma. En otros casos son codominantes y se manifiestan ambos. Por ejemplo, una persona con un fenotipo de grupo sanguíneo A positivo su genotipo puede ser AA++, AA+-, A0++ y A0+-. En este caso, el grupo A es dominante sobre el 0 y el Rh+ es dominante sobre el Rh-.

Los gametos (óvulos y espermatozoides) llevan sólo una dotación completa de genes, de manera que una persona con genotipo del grupo sanguíneo A0, podrá producir 2 tipos diferentes de gametos A y 0. Y como la fecundación se produce al azar, sólo transmitirá uno de estos gametos a esa concepción en particular. Siguiendo con el caso de los grupos sanguíneos, podemos entender que una familia en la que el abuelo paterno es de grupo sanguíneo 00 y la abuela AA, el padre será A0. Es como si tuviéramos dos cartas para cada gen y cada progenitor pasa una de ellas a los hijos.

Sin embargo, aparte de rasgos puntuales, la herencia de la forma del rostro es bastante complicada. El diseño experimental que más éxito está teniendo para comprenderlo son los estudios de genoma completo. Trabajos publicados en los últimos años han identificado unos 50 genes asociados con rasgos faciales. Algunos genes influyen en más de un rasgo y en algunos de ellos existe una herencia poligénica. Como hemos visto, ocasionalmente pueden existir rasgos que sean más parecidos entre nietos y abuelos, sin embargo, esto no es general.

El papel de la madre en la percepción del parecido

En antropología evolutiva humana se ha propuesto la hipótesis de la “madre inconscientemente manipuladora”. Y tiene que ver con las expectativas de ayuda, dedicación y atención que los abuelos pueden dar a los nietos. En un estudio noruego abordaron este tema partiendo de dos preguntas. Por un lado, ¿hay una mayor insistencia en las descripciones de semejanza (de nietos y abuelos) por parte de las madres? Al interrogar a los abuelos, se descubrió que las hijas expresan opiniones sobre el parecido nieto-abuelo con mayor frecuencia e intensidad que los hijos.

En la misma línea, un estudio austríaco observó que el supuesto parecido físico entre hijos, padres y abuelos paternos aumentaba significativamente la implicación de los abuelos paternos en la crianza de los nietos. En otro estudio finlandés observaron otros datos en la misma línea. Las mujeres que tienen nietos tanto de una hija como de un hijo cuidaban más a los nietos por parte de la hija.

Tipos de estudios de parentesco

Más allá de las pruebas de paternidad y maternidad, el estudio del ADN permite establecer relaciones de parentesco entre familiares. En función del grado de parentesco a demostrar, y la región del ADN a estudiar, podemos diferenciar los estudios del cromosoma X, los estudios del cromosoma Y, los estudios del ADN mitocondrial y los estudios de los cromosomas autosómicos.

  • Hermanas (sexo femenino) por parte de padre: Estudio de parentesco entre dos hermanas que comparten, o no, madre, sin necesidad de la muestra del padre. Permite saber si ambas son hijas del mismo padre.
  • Hermanos (sexo masculino) por parte de padre: Estudio de parentesco entre dos hermanos que comparten, o no, madre, sin necesidad de la muestra del padre. Permite saber si ambos son hijos del propio padre.
  • Hermanos y hermanas (sexo masculino y femenino) por parte de padre: Estudio de parentesco entre dos hermanos o hermanas (de sexos distintos) sin necesidad de la muestra del padre. Permite saber si ambos son hijos o hijas del mismo padre.
  • Primos/primas (sexo masculino y femenino) por parte de madre: Estudio de parentesco entre dos primos o primas cuyas madres son hermanas entre ellas. Sólo se puede realizar este estudio si los dos primos/primas están emparentados por vía materna.
  • Tío y sobrino (sexo masculino) por parte de padre: Permite dar respuesta en ambas direcciones. Estudio de parentesco entre un tío y un sobrino por vía paterna sin necesidad de la muestra del padre.
  • Abuela y nieta (sexo femenino) por parte de padre: Permite dar respuesta en ambas direcciones. Estudio de parentesco entre una abuela y una nieta por vía paterna sin necesidad de la muestra del padre.
  • Abuelo y nieto (sexo masculino) por parte de padre: Permite dar respuesta en ambas direcciones. Estudio de parentesco entre un abuelo y un nieto por vía paterna sin necesidad de la muestra del padre.
  • Abuela y nieto/nieta (sexo masculino y femenino) por parte de madre: Permite dar respuesta en las dos direcciones. Estudio de parentesco entre una abuela y un nieto o una nieta por vía materna sin necesidad de la muestra de la madre.

El cromosoma X es el mayor de los cromosomas sexuales y está presente tanto en hombres (XY) como en mujeres (XX). El cromosoma Y es el cromosoma sexual que determina el sexo masculino, por eso sólo está presente en hombres (XY). El ADN mitocondrial es un tipo de ADN de pequeño tamaño y circular que se encuentra fuera del núcleo de nuestras células. Los cromosomas autosómicos (del 1 al 22) son los cromosomas que se encuentran en el núcleo de nuestras células y que no son los cromosomas sexuales X e Y.

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