Resonancia Magnética en el Embarazo: Riesgos y Consideraciones

Estar embarazada es una etapa llena de cambios y decisiones importantes. Una de las más habituales surge cuando el médico propone realizar una resonancia magnética. ¡IMPORTANTE! Antes de realizar una resonancia magnética, es fundamental que nos informes si estás embarazada o si sospechas que podrías estarlo.

Imagen de una resonancia magnética.

¿Qué es una Resonancia Magnética y por qué se Solicita en el Embarazo?

La resonancia magnética (RM) es una técnica de diagnóstico por imagen que permite obtener imágenes detalladas del interior del cuerpo mediante campos magnéticos y ondas de radio. Es fundamental que nos lo comuniques si estás embarazada antes de realizar la prueba. Aunque la resonancia magnética no forma parte del seguimiento habitual del embarazo, existen situaciones específicas en las que puede ser una herramienta diagnóstica valiosa.

La ecografía sigue siendo el principal método de imagen durante el embarazo.

¿Cuándo puede estar indicada una resonancia magnética en el embarazo?

  • Detección o seguimiento de anomalías fetales no del todo claras en ecografía
  • Estudio de complicaciones placentarias
  • Valoración de dolor pélvico intenso o persistente que no se explica por otros métodos
  • Evaluación de masas uterinas o abdominales en la madre
  • Sospecha de malformaciones del sistema nervioso central fetal

¿Es segura la resonancia magnética en el embarazo?

La seguridad de la resonancia magnética durante el embarazo ha sido objeto de numerosos estudios, y en la actualidad se considera que, en determinadas circunstancias clínicas, puede utilizarse sin riesgo conocido para la madre ni para el feto. No se recomienda el uso de gadolinio (medio de contraste) durante el embarazo, ya que puede atravesar la placenta.

Si estás embarazada y te han planteado realizarte una resonancia magnética, es normal que tengas dudas. La resonancia magnética, cuando se hace sin contraste, a partir del segundo trimestre y con una indicación médica clara, puede ser una herramienta útil y segura en situaciones clínicas específicas.

En base a la información obtenida de tres guías de práctica clínica (GPC)(1-3) y un documento de consenso(4), actualmente no hay datos que demuestren un riesgo probado de la RMN durante el embarazo. No obstante, existe un teórico riesgo de teratogenicidad que hace que como precaución razonable se aconseje evitar, en lo posible, la realización de una RMN en el primer trimestre de la gestación.

Una GPC canadiense sobre el uso de la RMN en la paciente obstétrica(1) establece que:

  • Los riesgos maternos asociados con el uso de la RMN son los mismos que para las pacientes no embarazadas.
  • Una consideración sobre seguridad para la paciente obstétrica es la posición supina prolongada: un útero grávido de tamaño significativo puede provocar hipotensión debido a la compresión de la vena cava inferior; esto puede evitarse mediante la colocación de la paciente en una posición de decúbito lateral oblicua o lateral.
  • Los riesgos teóricas fetales incluyen efectos teratogénicos y biológicos.

Se sabe que la RMN puede causar efectos a nivel celular por la inducción de campos eléctricos locales, los campos magnéticos estáticos y dinámicos, y por el calentamiento tisular y celular por los campos de radiofrecuencia. Hasta la fecha no hay pruebas suficientes para entender los verdaderos riesgos de la exposición durante el trimestre para el feto en desarrollo. Hasta que estas preocupaciones teóricas pueden abordarse adecuadamente, se aboga por un enfoque cauteloso respecto a la utilización de la RMN en el primer trimestre.

Como recomendaciones al respecto la guía plantea que:

  • El uso de la RMN durante el primer trimestre del embarazo debería restringirse a indicaciones maternas para las cuales la información que aporta esta técnica se considera clínicamente imprescindible.
  • La exposición inadvertida a una RMN durante el primer trimestre no se ha asociado con secuelas a largo plazo y no debería suponer una preocupación clínica (nivel de evidencia III; grado de recomendación C)*.
  • El contraste de gadolinio se puede usar en mujeres embarazadas cuando los beneficios superan los potenciales riesgos (nivel de evidencia III; grado de recomendación C)*.

En cuanto a las indicaciones maternas para la realización de una RMN durante la gestación se indica en el documento que esta técnica de imagen proporciona imágenes de la anatomía materna en 3 planos ortogonales sin interferencia de gas intestinal. Son visibles los órganos de la parte superior del abdomen, el intestino, los riñones, la vejiga, los ovarios y masas anexiales, la anatomía uterina, la posición de la placenta, y la anatomía del cuello uterino, y permite pueden obtener secuencias específicas adicionales si es necesario.

En una GPC del American College of Radiology, actualizada en 2015 y que aborda las indicaciones de la RMN de la pelvis(2), se comenta de forma similar que se carece de información suficiente para evaluar el riesgo real para el feto en desarrollo de la realización de una RMN; en consecuencia, sólo se recomienda la RMN de la pelvis en una mujer gestante durante el primer trimestre si los beneficios superan a los riesgos potenciales y siempre tras una evaluación inicial con ultrasonidos.

Por último, en un documento de consenso de 2013 publicado por expertos del “American College of Radiology”(4) se refiere que los datos actuales no han documentado de manera concluyente posibles efectos nocivos de la exposición a la RM en el feto en desarrollo. Por lo tanto, no se recomienda ninguna consideración especial para el primer trimestre del embarazo, frente a cualquier otro.

Como conclusión se establece que:

  • En pacientes embarazadas puede ser aceptado el realizar una exploración con RMN en cualquier etapa del embarazo si se determina que la relación riesgo-beneficio para la paciente justifica que el estudio sea realizado.
  • Que la información solicitada a partir del estudio de RMN no puede ser adquirida por medios no ionizantes (por ejemplo, ultrasonografía).
  • Que la información que se necesita potencialmente afecta a la atención de la paciente o el feto durante el embarazo.
  • Que el médico remitente considera que no es prudente esperar hasta que la paciente ya no esté embarazada para obtener estos datos.
  • Los agentes de contraste de RMN no deben ser proporcionados de manera rutinaria a pacientes embarazadas. La decisión de utilizarlos deberá tomarse caso por caso y tras una evaluación de la relación riesgo-beneficio para esa paciente en particular.

Tema: Resonancia Magnetica Fetal - Dr. Enrique Gil

Imagen de una resonancia magnética fetal.

La resonancia La resonancia magnética (RM) fetal ofrece información precisa sobre la patología fetal, lo que ayuda a la toma de decisiones a las parejas, tal y como se señalará en las III Jornadas de la SERAM-ARRS en la ponencia "RM fetal: ¿cuándo, cómo y por qué?" del Dr.

"El informe radiológico de la RM fetal puede tener repercusiones importantes, como la interrupción del embarazo, la indicación de cirugía fetal o terminar la gestación en un centro de referencia con técnicas especiales para proteger la vía aérea del recién nacido, entre otros. Por ello, mediante nuestros estudios de imagen prenatal impactamos en el transcurso de una gestación, en la vida de la pareja y del feto", comenta el Dr.

La RM fetal es una técnica complementaria a la ecografía fetal que se realiza a todas las gestantes que siguen el control de su embarazo, y que en general en España estas ecografías las hace un ginecólogo. Cuando hay una sospecha de patología fetal, se envía a la gestante a un centro de referencia en el que se le realiza la ecografía fetal avanzada, por expertos ecografistas de medicina materno fetal.

La resonancia magnética (RM) está adquiriendo mucha importancia en los últimos años debido a que su utilización permite confirmar los casos de diagnóstico ecográfico dudoso. Esto es debido a la capacidad de la RM para proporcionar detalles anatómicos del feto que con la ecografía no se llegan a visualizar.

Otra aportación de la RM es la evaluación de los fetos antes de la cirugía fetal intraútero, técnica que ya se realiza en algunos hospitales. Uno de los terrenos donde la RM fetal ha demostrado ser más útil es en la valoración del sistema nervioso fetal (SNC), donde la ecografía tiene más limitaciones. La RM permite la visualización directa de múltiples planos del sistema nervioso central, lo que permite la evaluación detallada de su anatomía.

Otra utilidad de la RM es la evaluación de los defectos del tubo neural como es el caso de la espina bífida, ya que permite visualizar la altura exacta de los defectos, sobre todo a nivel caudal donde con la ecografía es más difícil. Fuera del SNC, la RM fetal permite definir masas abdominales, pulmonares y pelvianas. También es útil en los casos de malformaciones renales fetales o de alteraciones pulmonares como la adenomatosis quística pulmonar fetal.

En cuanto a la seguridad materna, es una técnica contraindicada únicamente en gestantes con marcapasos o con un clip ferromagnético para aneurisma cerebral. En el resto de la embarazadas no se han descrito riesgos. En relación a la seguridad fetal, no se han detectado riesgos biológicos para el feto, ni secuelas tardías tras la realización de una resonancia magnética.

Por tanto, se considera que esta prueba no es un procedimiento peligroso para el feto y puede realizarse en cualquier trimestre de la gestación en los casos en los que el ginecólogo y el radiólogo consideren que los hallazgos de la RM puedan afectar a la atención de la madre o del feto.

La RM fetal debe realizarse en centros especializados con experiencia en esta técnica, ya que, al contrario que en los adultos, el feto está en continuo movimiento durante la realización de la prueba y puede dificultar el diagnóstico. La gestante se coloca en decúbito dorsal o lateral, entrando primero los pies en el tubo magnético para minimizar la claustrofobia. Se introduce un almohada debajo de las rodillas de la paciente y un magneto de superficie centrado sobre la región que se va a estudiar.

En conclusión, aunque la ecografía sigue siendo el método de evaluación fetal más rápido y económico, la resonancia magnética se utiliza cada vez más para completar el estudio anatómico de las dudosas malformaciones diagnosticadas por ecografía.

Alternativas a la RM durante el embarazo

Cuando no se puede realizar una RM, o esta no es la prueba más adecuada, existen otras herramientas de diagnóstico por imagen que pueden aportar información sin poner en riesgo el embarazo.

  1. Ecografía: la herramienta principal. Es una técnica no invasiva, completamente segura y disponible en prácticamente todos los centros médicos.
  2. Resonancia magnética: como segunda opción, cuando la ecografía no permite obtener suficiente información, la resonancia magnética sin contraste se convierte en la técnica de elección.
  3. TAC o escáner: utiliza rayos X para obtener imágenes de cortes transversales del cuerpo.

Consideraciones Adicionales

A lo largo del embarazo tu médico te recomendará hacer varios análisis de sangre y de orina para comprobar cómo está tu salud y la de tu hijo. En el embarazo, realizar controles médicos regulares es crucial para garantizar el bienestar tanto de la madre como del bebé. Una de las pruebas más comunes y fundamentales es el test de O'Sullivan para detectar y diagnosticar la diabetes gestacional.

“El propio embarazo produce un estado de hipercoagulabilidad con aumento de factores procoagulantes y disminución de los factores anticoagulantes fisiológicos. También hay compresión de las venas pélvicas por el útero grávido y flujo venoso lento. De ahí que el riesgo sea 5 veces superior y 60 veces mayor en los tres primeros meses postparto con respecto a las mujeres no embarazadas”, comenta la Dra. Parra. “Además de los factores predisponentes descritos, se suma el daño de los vasos vinculado al parto o cesárea. De ahí que el 40-60% de los embolismos pulmonares (EP) ocurren en el puerperio” especifica la Dra.

La Radiología, especialmente con estudios como la ecografía Doppler, la angioTC pulmonar o la gammagrafía permite confirmar o descartar el diagnóstico de trombosis venosa profunda (TVP) y embolismos pulmonares (EP). Según la Dra. Parra “en caso de disnea, dolor torácico, taquicardia, las pruebas de imagen pueden diagnosticar otras patologías como neumonía, edema pulmonar, etc. evitando diagnósticos erróneos. Inicialmente, se realiza ecografía Doppler de las piernas para descartar trombosis. En caso de embolismo pulmonar, se comienza con una radiografía de tórax para descartar otras enfermedades como neumonía, edema pulmonar o neumotórax.

“Tanto las gestantes, obstetras y urgenciólogos peticionarios de las pruebas con radiaciones ionizantes, y el radiólogo responsable, deben firmar el consentimiento informado. Posteriormente el Servicio de Radiofísica emite una ficha dosimétrica que queda en la historia electrónica” explica la Dra.

Una Guía de práctica clínica sobre la seguridad de empleo de la resonancia magnética (RM)(1), en relación a su indicación durante el embarazo, resume que:

  • En la actualidad hay insuficiente conocimiento para establecer, de forma inequívoca, guías de empleo de procedimientos de RM en pacientes gestantes.
  • En estas circunstancias, hay que informar que la RM puede ser aplicada a mujeres gestantes, tan solo despues de realizar un análisis crítico sobre riesgos y beneficios, especialmente en el primer trimestre de la gestación.
  • La mujer embarazada debe ser informada de los riesgos potenciales y comparar con otras alternativas de estudios de imagen.
  • El calor excesivo es potencialmente teratógeno y se recomienda que la duración de la exposición debe ser reducida al mínimo y que se empleen en la exploración únicamente los niveles habituales.
  • Dosis altas de contrastes con gadolinio se han asociado, en estudios de experimentación animal, a pérdidas del feto tras la implantación, retraso en el desarrollo y anormalidades viscerales y en el esqueleto.

Un sumario de Uptodate(2) coincide básicamente con la información de la guía. Concluye que:

  • No se han informado de efectos dañinos sobre la mujer gestante o sobre el feto, tras realizar una RM con 1,5 Tesla (la potencia habitual utilizada en los magnetos clínicos).
  • Debe ser solicitada tan solo si la duda clínica no puede ser resuelta con imágenes obtenidas con ultrasonidos.
  • En algunos casos la realización de una RM rápida es el medio diagnóstico recomendado, porque proporciona mejores imágenes que la ecografía y evita las radiaciones de una tomografía computarizada.
  • En los casos que el médico radiológo y el médico referente clínico, coincidan en defender que los hallazgos de la RM van a afectar a la atención de la madre y/o del feto, se podría practicar la RM, cualquiera que fuera el trimestre de la gestación.
  • No se recomienda el empleo de contraste al realizar una RM en mujeres gestantes.
  • El gadolinio atraviesa la barrera placentaria y puede tener efectos en el feto.
  • Es importante procurar durante la realización de la prueba una posición que sea cómoda para la gestante; dado que muchas mujeres ggestantes tienen dificultades para tenderse sobre su espalda.

La evaluación del riesgo que genera el uso de resonancia nuclear magnética sobre el feto es compleja debido a las múltiples diferencias entre las fuerzas de los campos, gradientes de fuerza y pulsos de radiofrecuencia utilizados. Consecuentemente los efectos adversos del uso de este método no son muy claros, sin embargo sí hay estudios que describen los posibles desenlaces que puede tener su utilización por lo que se sugiere usar este método con cautela, siempre y cuando los beneficios sobrepasen los riesgos en las pacientes embarazadas.

Riesgos Laborales en el Ámbito de la Resonancia Magnética durante el Embarazo

Si, en efecto, usted se mantiene fuera de la sala de exploración durante el funcionamiento del equipo de imagen por resonancia magnética, su exposición a las emisiones de campo estático y de radiofrecuencia se verá reducida a niveles considerados no nocivos. En cuanto a la permanencia en las proximidades del equipo cuando este no se encuentre en funcionamiento, la exposición al campo estático es inevitable; de forma que durante las maniobras de posicionamiento y atención al paciente en la camilla, sus niveles de exposición serán del orden del valor nominal del equipo (generalmente, entre 1 y 3 Teslas en los hospitales españoles), sobre todo en el caso de modelos abiertos.

Riesgo Descripción Precauciones
Exposición a campos estáticos Presente incluso cuando el equipo no está en funcionamiento Minimizar el tiempo de permanencia cerca del equipo, especialmente durante el posicionamiento del paciente
Emisiones de radiofrecuencia Presentes durante el funcionamiento del equipo Permanecer fuera de la sala de exploración durante el funcionamiento
Estrés laboral Preocupaciones sobre la seguridad y el impacto en la salud del embarazo Comunicación abierta con los supervisores, negociación de posibles cambios de ubicación temporal

Si nos atenemos al texto de esa ley, es prácticamente seguro que los niveles de campo estático a los que usted se verá expuesta durante sus tareas en la sala quedarán por debajo de los límites o umbrales generales de seguridad decretados. Además, para los trabajos como el suyo, relacionados con procedimientos de diagnóstico o tratamiento médico, la ley no establece siquiera valores límite de exposición. En consecuencia, y respondiendo escuetamente a su pregunta, sí, la ley dispone que estando embarazada puede usted seguir desempeñando sus funciones en la sala de resonancia magnética.

No obstante, el citado real decreto contempla la conveniencia de establecer medidas cautelares en el caso de trabajadores potencialmente sensibles o vulnerables: “Además de facilitar la información prevista en el artículo 8, y de conformidad con lo dispuesto en el artículo 25 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, el empresario adaptará las medidas contempladas en el presente artículo a las necesidades de los trabajadores especialmente sensibles y, en su caso, a las evaluaciones específicas.

Una cuestión aparte, que no podemos eludir aquí, es que, según acabamos de ver, esa ley sobre exposición ocupacional incide en la protección de la salud de trabajadores que, como en el caso de las gestantes, pueden ser particularmente vulnerables a los efectos de campos electromagnéticos presentes en el ambiente ocupacional. Pero dicha ley no parece tener en cuenta la salud del embrión, al que, según proponen diversos autores, no solo no puede aplicársele la condición de “trabajador”, sino que, dada la especial sensibilidad de los organismos en desarrollo temprano, ni siquiera se le podría considerar protegido por unos estándares aplicables a la seguridad del “público general”.

En definitiva, ateniéndonos a la normativa vigente en España, no existen impedimentos legales para que una mujer embarazada trabaje en las inmediaciones de equipos de imagen médica por resonancia magnética, siempre que se le apliquen las estrategias de información y protección arbitradas para tal caso. Si la trabajadora tiene alguna objeción a realizar sus tareas en ese ambiente, ya sea porque teme o siente que su salud o la de su hijo puede verse afectada por la exposición a los campos emitidos por dichos equipos, debería expresar sus prevenciones ante sus supervisores y negociar con la empresa un posible cambio de ubicación durante su periodo de gestación.

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