Mastitis No Puerperal: Causas, Síntomas y Tratamiento

La mastitis es una inflamación de la mama que puede acompañarse o no de infección. Siendo madres y dando el pecho, una de nuestras preocupaciones es que no se nos forme una mastitis. Aunque la mastitis se asocia comúnmente con la lactancia, también puede ocurrir en mujeres no lactantes, hombres, adolescentes e incluso niñas.

La mastitis es una inflamación del tejido mamario que puede afectar a mujeres, hombres y niños, aunque es más frecuente durante el periodo de lactancia. Esta afección puede ser causada por infecciones, obstrucciones de los conductos galactóforos, cambios hormonales u otras condiciones subyacentes. La mastitis es la respuesta inflamatoria de la glándula mamaria frente a una agresión.

Normalmente, la mastitis se asocia con la lactancia, por lo que también se denomina mastitis lactacional o puerperal. Sin embargo, la lactancia no es la única causa de mastitis en la mujer.

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Causas de la Mastitis No Puerperal

La causa más frecuente de mastitis es la infecciosa, aunque en ocasiones la inflamación del tejido mamario tiene un origen no infeccioso como ocurre en las mastitis post irradiación, la necrosis grasa o el carcinoma inflamatorio.

La mastitis puerperal generalmente es causada por la obstrucción de los conductos lácteos debido a una mala posición del bebé al amamantar, una succión ineficaz o una producción excesiva de leche. La mastitis sin lactancia, por otro lado, suele estar relacionada con infecciones bacterianas, obstrucción de los conductos galactóforos o cambios hormonales.

Infecciones bacterianas: Las bacterias pueden ingresar al tejido mamario a través de grietas o lesiones en el pezón o la piel circundante, causando inflamación e infección.

Obstrucción de los conductos galactóforos: La obstrucción de los conductos que transportan la leche (aunque no se esté lactando) puede provocar la acumulación de secreciones y la inflamación del tejido mamario. Esto es más frecuente en mujeres fumadoras o con diabetes.

Entre ellos los signos de Celso; rubor, tumor, dolor y calor. La mayoría de las mastitis no puerperales son secundarias a la ectasia de los conductos galactóforos, por el acúmulo de secreciones que se sobreinfectan, pudiendo alcanzar la infección los lobulillos mamarios y el tejido de sostén aledaño.

Alteraciones del sistema endocrino, ciertos factores solubles, hiperprolactinemia, mamas fibroquísticas, la fricción, el consumo de tabaco… juegan un papel importante en la predisposición a las mastitis y las recidivas.

Uno de los elementos que favorece la entrada de los gérmenes y conducen a la mastitis no puerperal, es la pérdida de la integridad de la piel. La zona del pezón y areola está expuesta a la fricción y en muchos casos, sobre todo en verano, a la presión ejercida por el sostén y el incremento de la temperatura local. Estos dos factores conducen a una irritación de la zona con el incremento de la humedad relativa de la piel, propiciando un ambiente idóneo para el desarrollo y penetración de los gérmenes.

Inflamación del tejido mamario

Síntomas de la Mastitis No Puerperal

Tanto en la mastitis puerperal como en la que se produce por cualquier otra de las causas mencionadas previamente, los síntomas pueden aparecer de forma repentina. Reconocer los síntomas de la mastitis sin lactancia es crucial para buscar atención médica oportuna y evitar complicaciones.

En el caso de la mastitis no puerperal los signos y síntomas de la inflamación suelen ser más localizados y anodino que en el caso de las mastitis puerperales, resolviéndose en la mayoría de los casos sin tratamiento médico.

Estos son los síntomas de mastitis más habituales:

  • Enrojecimiento de la piel de una zona de la mama.
  • Aumento de la temperatura en la zona afectada, generalmente acompañada de una mayor sensibilidad.
  • Dolor mamario que puede llegar a ser intenso.
  • Aparición de un nódulo subyacente al enrojecimiento de la piel.
  • Fiebre y/o Malestar generalizado.

Otros síntomas incluyen:

  • Dolor en el seno: el dolor es uno de los síntomas más frecuentes y puede variar de leve a intenso. El seno afectado puede estar sensible al tacto, dolorido e incluso palpitante.
  • Enrojecimiento e hinchazón: la piel del seno afectado puede verse enrojecida e inflamada. La zona puede estar caliente al tacto y presentar una apariencia brillante o tirante.
  • Endurecimiento del tejido mamario: el tejido del seno puede sentirse más firme o duro de lo normal en el área afectada.
  • Secreción por el pezón: puede haber una secreción anormal por el pezón, que puede ser de color blanco, amarillo, verdoso o incluso sanguinolento.
  • Fiebre y escalofríos: en algunos casos, la mastitis sin lactancia puede estar acompañada de fiebre, escalofríos, malestar general y otros síntomas similares a los de la gripe.

Es importante destacar que no todas las mujeres experimentan todos estos síntomas. Algunas mujeres pueden presentar solo algunos de los síntomas, mientras que otras pueden experimentar síntomas más severos. Si experimentas alguno de estos síntomas, especialmente si no estás lactando, es fundamental que consultes a un médico para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.

Diagnóstico de la Mastitis No Puerperal

Diagnosticar la mastitis sin lactancia requiere una evaluación médica completa para determinar la causa subyacente de la inflamación y descartar otras afecciones.

El diagnóstico de la mastitis se lleva a cabo en diferentes fases:

  1. Exploración mamaria: con inspección y palpación, para determinar la simetría, la presencia de nódulos dolorosos, si existe enrojecimiento de la piel o incluso, la presencia de fluctuación en presencia de un absceso mamario.
  2. En los casos de mastitis con lactancia es posible que se realice un cultivo de leche materna para determinar el tratamiento de mastitis más apropiado para la paciente.
  3. En ocasiones, sobre todo en los casos de mastitis no puerperal, se deben solicitar pruebas de imagen como la mamografía y la ecografía mamarias para descartar un origen tumoral.

Otras pruebas diagnósticas incluyen:

  • Exploración física: el médico comenzará realizando una exploración física del seno afectado y de los ganglios linfáticos axilares. Palpará el seno en busca de bultos, masas, áreas de endurecimiento o sensibilidad. También observará la piel del seno en busca de enrojecimiento, hinchazón o cambios en la textura.
  • Mamografía: la mamografía es una radiografía del seno que se utiliza para detectar anomalías en el tejido mamario.
  • Ecografía: la ecografía mamaria utiliza ondas sonoras para crear imágenes del tejido mamario. Es especialmente útil para diferenciar entre quistes llenos de líquido y masas sólidas.
  • Cultivo bacteriano: si hay secreción por el pezón, el médico puede tomar una muestra de la secreción para realizar un cultivo bacteriano.

En casos en los que la mastitis persista, es posible que sea necesario realizar una biopsia, la toma de una muestra biológica con el objetivo de descartar, por ejemplo, un cáncer de mama no diagnosticado previamente.

Es fundamental recordar la necesidad de acudir al ginecólogo con una periodicidad anual para realizar una exploración ginecológica adecuada, que incluirá la exploración mamaria y la indicación de realizar una mamografía y/o una ecografía mamaria en función de la edad y de los antecedentes familiares y personales de cada paciente.

Tratamiento de la Mastitis No Puerperal

El tratamiento de la mastitis sin lactancia depende de la causa y la gravedad de la inflamación. Una vez confirmados los síntomas de mastitis, lo habitual es que el ginecólogo prescriba la medicación más oportuna y que haga un seguimiento sobre la evolución de la persona afectada por esta patología.

A parte de los tratamientos convencionales como el empleo de inhibidores de la producción de la prolactina, los antibióticos, esteroides y otros de aplicación local como las cremas.

Si aplicamos calor antes de dar el pecho estos conductos se dilataran y será más fácil que se vacíen. Tras la lactancia, debemos aplicar frió para aliviar el dolor. También, para aliviar el dolor se puede tomar ibuprofeno.

El agua de mar es una buena forma de hidratar la piel y activar la función inmune, por lo que puede resultar interesante su empleo como terapia tópica. Se ha empleado el agua de mar en la mastitis, con resultados interesantes.

A continuación, se presenta una tabla comparativa sobre el uso de agua de mar y antibióticos en el tratamiento de la mastitis bovina:

Tratamiento Resultados
Agua de mar Mejor control de la mastitis en comparación con antibióticos específicos. Buenos resultados en el control de la mastitis bovina, similares a los antibióticos.
Antibióticos (Cloxacilina-ampicilina) Buenos resultados en el control de la mastitis bovina, similares al agua de mar.

Un diagnóstico preciso y oportuno es esencial para un tratamiento eficaz de la mastitis sin lactancia.

Recuerda, este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica.

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