El mundo del narcotráfico gallego ha sido una fuente constante de historias fascinantes y personajes controvertidos. Uno de los nombres más destacados en este ámbito es Manuel Charlín Gama, el patriarca del clan de "Los Charlines". Su vida, marcada por el contrabando, el narcotráfico y las constantes batallas legales, es un claro ejemplo de la compleja realidad de este submundo. Antena 3 estrenó 'Fariña' el pasado miércoles y continuará con su emisión este día siete. La historia se basa en el libro de Nacho Carretero sobre el que una juez ha decretado su secuestro. Y claro, está siendo un éxito: tanto la serie como la obra literaria.
Ría de Arousa, un lugar clave en la historia del narcotráfico gallego.
Inicios en el Contrabando
Manuel Charlín Gama nació en Vilanova de Arousa en 1932, en el seno de una familia dedicada al mar. Desde joven, se involucró en trabajos relacionados con el mar, y pronto comenzó a realizar sus primeros pinitos en el estraperlo. A finales de la década de los cuarenta, la ría de Arousa era una comarca brutalmente empobrecida. Las consecuencias de la Guerra Civil todavía estaban frescas, y el racionamiento de alimentos entre la población era tan escaso que muchas familias recurrían a los estraperlistas para conseguir una pizca más de aceite, harina o café. Esos productos eran introducidos ilegalmente desde Portugal a través de la raia, y es en ese momento cuando Charlín Gama fragua los primeros contactos en el país luso, que tan útiles le serían más adelante. Comerciaba con toda clase de productos, como café, cobre, licores o tabaco y se sospecha que también movió dinamita para la pesca de la sardina.
Ascenso en el Mundo del Tabaco
Rondaba los treinta años de edad cuando Charlín Gama observa como algunos tabaqueros están haciendo una fortuna con el rubio de batea. O Salnés seguía siendo una comarca pobre. Las mujeres se deslomaban en el campo, en la seca o en conserveras donde trabajaban de sol a sol por muy poco dinero; y los hombres corrían a las estaciones de tren y a los aeropuertos camino de la emigración. Mientras, contrabandistas como Vicente Otero, Terito, José Ramón Barral, Nené, Marcial Dorado o Luis Falcón eran bien vistos por mucha gente, pues creaban riqueza con sus empresas y pagaban muy bien a quienes realizaban las descargas de tabaco. El contrabando sólo era entonces una infracción fiscal y para muchos los tabaqueros eran tipos hábiles capaces de engañar con picardía al todopoderodo Estado.
Manuel Charlín Gama se convierte pronto en el líder de una de las principales organizaciones del Winston de batea. Junto a él trabajan varios de sus familiares, y se empieza a forjar el clan de los Charlines. Manuel, el primogénito, era el cabecilla, el patriarca. Gracias a las ganancias obtenidas con el tabaco, la familia vilanovesa va cimentando una fortuna, que canaliza con la creación de varias empresas y de suntuosas mansiones. El buque insignia del clan es el cocedero Charpo. Hoy en día esta fábrica es una ruina total, destechada y a punto de caerse, pero en su momento llegó a ser una potente empresa con barcos propios y más de setenta empleadas.
Los padres, seis hijos y dos nietas: los elementos principales del 'clan de los Charlines'.
El Salto al Narcotráfico
Tras la muerte de Franco se respiran aires de cambio en España. Muchos ansían un nuevo horizonte de libertad. Con la llegada de la democracia, muchos sectores de la población se emborrachan de euforia. Algunos jóvenes, cansados del ambiente cerrado de la Dictadura, llegan a la conclusión de que el consumo de drogas es una vía legítima para reivindicar un espacio de libertad individual. Y empiezan a consumir porros de hachís o marihuana. Una vez más, Charlín Gama sabe leer lo que parte de la sociedad está demandando. Tenía negocios en Marruecos, y al ver que la demanda de hachís se iba a multiplicar, empieza a traer costo del norte de África. Son los últimos años de la década de los setenta y los primeros ochenta, y el patriarca se convierte en uno de los primeros tabaqueros arousanos en dar el salto al tráfico de drogas.
En 1982 la legislación se endurece, y el contrabando de tabaco ya se considera un delito. Algunos contrabandistas se apartaron deliberadamente del hachís, pero otros se tiraron de cabeza. Vieron que podían ir a la cárcel por traficar con droga pero les podía ocurrir lo mismo con el tabaco. Sólo que las ganancias con el hachís eran muchísimo mayores, y además era más fácil descargar y esconder los alijos, pues los cargamentos anteriores eran de cientos de miles de cajetillas de tabaco.
Pero Charlín Gama supo convertir el contratiempo de tener que ingresar en prisión en otra oportunidad de negocio. Internado en La Modelo de Barcelona conoció en persona a varios narcotraficantes colombianos. Los carteles andaban como locos buscando la forma de introducirse en Europa. Hacía años que vendían cocaína en Estados Unidos, pero el Viejo Continente seguía siendo para ellos un mercado tan prometedor como inexplorado. Y Galicia era la puerta natural de entrada. Los gallegos tenían flotas de embarcaciones y almacenes en tierra donde durante años habían ocultado tabaco y hachís; pilotos avezados capaces de conducir a toda velocidad las planeadoras entre las bateas y de meterlas en playas casi imposibles de vigilar; y capos con experiencia en negocios ilegales. Uno de ellos era Charlín Gama, y se cree que hacia finales de los ochenta organiza sus primeros cargamentos transoceánicos.
La Operación Nécora y Consecuencias
Entre 1985 y 1995 la biografía del patriarca está llena de detenciones, y de entradas y salidas de prisión. Sin embargo, el 12 de junio de 1990 estaba en libertad. Ese día comienza la Operación Mago (que luego pasaría a la historia como Nécora), la redada judicial que catapultó al estrellato a Baltasar Garzón y que marcaría un antes y un después en la lucha contra el narcotráfico gallego. Para entonces, las asociaciones de madres de drogodependientes y de lucha contra el narcotráfico eran un fenómeno social emergente. Con Carmen Avendaño como cabeza visible, aquellas mujeres representaban a las miles de familias destruidas por la heroína y el Sida.
A Charlín Gama no le echarían el guante hasta un mes después de comenzada la Nécora. El 9 de julio la policía encuentra 500 kilos de cocaína en una autocaravana estacionada en Madrid, y el chófer alemán que la conducía dijo que los responsables de la droga eran Alfredo Cordero y Manuel Charlín. A este último le detuvieron cuando iba a tomar un vino en un bar de As Sinas. El fiscal pidió 23 años de cárcel y una multa de 225 millones de pesetas para el patriarca. Sin embargo, salió absuelto de la Nécora. Pero Garzón seguía acechándole.
Manuel Baúlo Trigo, O Caneu, había sido uno de los principales colaboradores del clan de los Charlines. Pero las cosas no le fueron bien y hacia 1994 decide colaborar con la justicia y contarle a Garzón lo que sabe de Charlín. Tiempo atrás, el arrepentido Manuel Fernández Padín había acusado al patriarca de ser el dueño de los 600 kilos de cocaína que el Del Sol había metido por Muxía (A Coruña) en mayo de 1989, y Baúlo confirmó este testimonio.
Charlín es detenido por la droga de Muxía el 31 de octubre de 1995. La policía le encontró escondido dentro de un zulo que tenía en el gimnasio del sótano. Poco después, a mediados de noviembre, el mismo Baltasar Garzón asesta un nuevo golpe al clan, iniciando una macrooperación de blanqueo.
Manuel Charlín Gama, patriarca del clan de los charlines, durante una entrevista con El Mundo.
El Clan de Los Charlines
Junto a su esposa, Josefa Pomares (fallecida en el 2012), creo una estructura criminal a su imagen y semejanza. Sus hijos María Teresa, Óscar, Melchor, Adelaida, Manuel y sobre todo Josefa, alimentaron -junto a yernos, nietos y allegados- una reputación basada en el delito en general y en el narcotráfico y el blanqueo de capitales en particular.
A continuación, se presenta una tabla con los miembros del clan y sus respectivas situaciones legales:
| Nombre | Relación con Manuel Charlín | Situación Legal |
|---|---|---|
| Josefa Pomares | Esposa | Fallecida en 2012, condenada por blanqueo de capitales |
| Josefa Charlín Pomares | Hija | Condenada a 15 años por delitos contra la salud pública, blanqueo y contra la Hacienda Pública |
| Manuel Charlín Pomares | Hijo | Condenado a 8 años por blanqueo de capitales |
| Melchor Charlín Pomares | Hijo | Condenado por narcotráfico y blanqueo |
| Oscar Charlín Pomares | Hijo | Condenado por blanqueo de dinero |
| Teresa Charlín Pomares | Hija | Abuselta en 2007 por blanqueo de capitales |
| Adelaida Charlín Pomares | Hija | Condenada por narcotráfico y blanqueo |
| Noemí Outón | Nieta | Condenada a 8 años por blanqueo de dinero |
| Natalia Somoza | Nieta | Involucrada en la compra de la conservera Charpo |
El clan de "Los Charlines" fue de los primeros en adaptarse a las nuevas exigencias del narcotráfico: no tardaron en reconocer que había que cambiar el contrabando de tabaco por la entrada de drogas en las costas gallegas. A finales de los años 80, el clan encabezado por Manuel Charlín ya había montado todo un entramado financiero alrededor del narcotráfico: a sus mansiones y coches de lujo sumaban la compra de boletos de lotería premiados para blanquear las ingentes cantidades de dinero que conseguían gracias al narcotráfico.
Sus acciones les pusieron pronto en el objetivo del juez Baltasar Garzón, que se volcó en la lucha contra el narcotráfico. La operación Nécora pondría al líder de 'Los Charlines' al frente de la Justicia ya en 1993. Tenía 61 años y Manuel Charlín Gama aseguraba entonces que carecía de buena memoria. Por no saber, ni siquiera recordaba el paradero de tres de sus hijos en busca y captura. Y su defensa se centraba únicamente en alegar que su éxito económico se derivaba del marisco.
Tampoco le salió mal la defensa en aquel juicio de 1993. En ningún momento se pudo demostrar que los cargamentos de latas de atún que Manuel Charlín pedía de vez en cuando por teléfono -unos teléfonos pinchados- eran, en realidad, partidas de cocaína. Él siempre insistió en que nunca se había dedicado al tráfico de drogas y ni siquiera sabía de qué color era la cocaína. La sala fue incapaz de demostrar lo contrario.
Así logró esquivar la prisión durante varios años. Hasta tres veces fue detenido y otras tantas quedó en libertad siguiendo la misma técnica que seguía cualquier miembro de su clan. También sus hijos, nueras y hasta su mujer desfilaron por las cercanías de la Audiencia Nacional y así, a finales de los años 90, ya habían desfilado hasta 15 'charlines' por el banquillo. Y otros tantos permanecían en busca y captura.
En el caso de Manuel Charlín Gama, patriarca del clan, no fue hasta el cuarto intento cuando cayó. Cuando salió, en 2010, tenía 78 años y más de un centenar de propiedades embargadas. Pese a esos embargos, el patriarca decía que no tenía de qué arrepentirse, que se lo habían quitado "todo menos el aire". Desde entonces siempre se definió como un pensionista más del Estado. Pero el patriarca de 'Los Charlines' siguió y sigue considerado por muchos como el auténtico capo del narcotráfico en las costas gallegas, el jefe de un clan que siempre acaba tropezando con la Justicia.
