Mandalas para Niños: Beneficios para su Desarrollo Integral

Probablemente todos hayamos oído hablar muchas veces acerca de los mandalas, ya que se han convertido en una especie de fenómeno que ha captado la atención de personas de todas las edades. Es posible incluso que, alguna que otra vez, nos haya tocado ver, dibujar o colorear uno de ellos.

A la vista se trata de un conjunto de figuras geométricas que suelen representar las características del universo y se utilizan desde hace siglos cómo punto para concentrar la energía durante la meditación. Originadas en diversas culturas alrededor del mundo, estas estructuras simbólicas han sido utilizadas como herramientas espirituales y de meditación.

La palabra “mandala” tiene su origen en el sánscrito y significa “círculo sagrado”, a tenor de su configuración más básica. Este vocablo está compuesto, por un lado, de “manda” que significa “esencia” y, por el otro, de la partícula “la”, que signfica concreción”, por lo que uniendo sus dos mitades podríamos definir mandala como “concreción de la esencia”, que no es otra cosa que el fin último cuando creamos un mandala.

En su forma más básica, un mandala se compone de círculos, cuadrados y triángulos que se entrelazan creando una composición armónica.

El mandala tiene diversas utilidades. Por ejemplo, para los budistas, su función está basada en la meditación. Sin embargo, también se afirma que tiene fines curativos y espirituales debido a su diseño.

En los últimos años, los mandalas han ido adquiriendo una gran importancia. Vinculados al hinduismo y el budismo, representan la creación, el mundo, el ser humano y la vida. Dibujar o pintar mandalas se ha convertido en una técnica cada vez más utilizada debido a su función terapéutica.

Actúa a nivel físico, psíquico y espiritual ayudando al sujeto a encontrar su equilibrio. Entre sus valores terapéuticos también se encuentra la estimulación de la capacidad creativa, la imaginación y la expresión de los sentimientos y los pensamientos.

Colorear mandalas nos da la oportunidad de trabajar nuestros niveles de atención y de conseguir un mayor estado de relajación, sea cual sea nuestra edad. De hecho, hoy en día podemos encontrar en las librerías una gran variedad de libros de colorear para adultos, una tendencia cada vez más en auge que se ha convertido en todo un fenómeno editorial.

Como recurso educativo puede servir para aprender y afianzar conceptos de diferentes áreas de conocimiento. Para niños muy pequeños es útil con el fin de que asimilen las figuras geométricas, los ángulos, la simetría, etc.

En las etapas superiores educativas, el mandala se convierte en una herramienta que permitirá generar una reflexión sobre el futuro con la intención de que el alumno llegue a plantearse aquello que desea conseguir o lo que quiere llegar a ser.

Se ha demostrado que los mandalas como instrumento educativo favorecen el desarrollo psicomotor y cognitivo del niño. Ya sabemos qué beneficios pueden aportar los mandalas al desarrollo cognitivo de un niño en su recorrido educativo, pero podemos hablar también de los mandalas por sus diferentes utilidades dentro del aula.

Por su cantidad de figuras geométricas combinadas, dibujar mandalas en clase es ideal para poner en práctica las habilidades de motricidad fina que se están desarrollando en niños pequeños. Pon música tranquila en clase para crear un ambiente de relajación en el que los movimientos manuales repetitivos al dibujar mandalas sosieguen la conciencia de los niños y los desestresen.

El mandala supondrá un gran estímulo motivador hacia el aprendizaje en cada una de las áreas del Currículo, especialmente en educación primaria. Permitirá al niño expresar su mundo interior, sus pensamientos y estados de ánimo.

Si os habéis puesto alguna vez a pintar un mandala os habréis dado cuenta que parece tener un poder “hipnótico”y relajante consiguiendo una armonía con uno mismo. Para los niños, pintar mandalas tiene beneficios a nivel emocional, cognitivo y conductual.

En un niño, colorear un mandala puede hacer que exteriorice límites o bloqueos que fueron creados por experiencias pasadas, las cuales, no fueron procesadas de forma correcta, y aún siguen estando ahí. Es una forma de trabajar en las clases de yoga para niños y descubrir miedos y sueños.

Utilizados dentro de la meditación, nos ayuda a elevar nuestro nivel de conciencia, ya que generan un equilibrio en nuestros centros de energía, si los creamos con ese propósito. Para los niños, podemos escoger mandalas que tengan en el centro el símbolo de cada chakra, y guiarles en los colores de cada uno de ellos.

Al pintar un mandala el color también guarda una estrecha relación con el mundo interior de los pequeños. Si al colorear el niño utiliza azul, puede estar transmitiendo una sensación de calma y optimismo en sus tonos claros, pero también puede ser sinónimo de tristeza y apatía en sus tonos más opacos u oscuros.

El verde, por su parte, suele estar relacionado con el equilibrio y la esperanza, si se utiliza en exceso, puede manifestar indiferencia por lo que le rodea. Por su parte, los tonos cálidos como el rojo deben despertar una alerta cuando se utiliza en demasía, ya que puede estar ligado a un exceso de energía y agresividad. El naranja representa la creatividad, si el niño se inclina por utilizarlo, ¡aprovéchalo ya que tiene ganas de crear!

El blanco, el negro y el gris, por ser la ausencia de color, deben ser tomados en la mayoría de los casos como un motivo que debe ser analizado. En el espectro más oscuro, con el negro y los grises, nos indica que hay miedos, dudas, así como falta de energía. El arte es una excelente manera de externalizar las emociones, ya sea como niño o como adulto, sin embargo pintar mandalas va un paso más allá de otras formas de artes al estar ligados a lo espiritual, así como a lo emocional y lo mental.

Recientemente hablábamos de la importancia de los espacios coloridos al momento de enseñar yoga para niños y de cómo cada color puede despertar algo dentro de ellos.

Iniciar a corta edad con los mandalas, así como con el yoga para niños, ayudará al pequeño a conectar con una parte de sí mismo que muchos adultos no llegan a conocer jamás. Sin embargo, este no es el único beneficio que pueden sacar de esta colorida actividad.

Beneficios físicos: la motricidad fina es la habilidad para coordinar su vista con movimientos de músculos pequeños, como en los dedos. Al sostener los colores para pintar, esta habilidad se desarrolla, permitiendo una mayor precisión. La medicina moderna ha estudiado la relación entre la salud y el hábito de colorear mandalas.

Beneficios mentales: los niños pueden ser dispersos, ¿y cómo no? ¡Con tanto por explorar! Y aunque esto no sea negativo como tal, pintar mandalas puede ayudarles con su concentración, que necesitarán a medida que vayan creciendo. Adicionalmente, al iniciar una actividad que requiere de tiempo, estimulas su paciencia y constancia.

Beneficios emocionales: los seres humanos somos complejos, lidiamos con una multitud de emociones. Eventualmente, tus niños serán capaces de crear sus propios mandalas, con tantas figuras geométricas y orgánicas como su imaginación les diga.

Sin embargo, al dar los primeros pasos en este mundo, serás tú quien deberá ofrecerles una variedad concreta de mandalas para que ellos escojan el que más les llame la atención. Para elegir el mandala a pintar, debes tener en cuenta su edad.

Esta actividad deberá tener una duración de entre 20 a 30 minutos, puedes realizarla en cualquier momento del día. Ya sea para iniciar la rutina con buen pie o para meditar al final del día y liberar las emociones negativas que pudiesen surgir.

Entre las reglas a seguir, debes indicarles que no pueden hablar durante la actividad y, si se encuentran en grupo, que se centren en su propio mandala a menos que al final sus compañeros deseen compartirlos. Finalmente, cuando ya el niño haya terminado de pintar, puedes sentarte con él y hablar acerca de cómo les hace sentir el producto final o cómo se sentían a medida que lo hacían.

En este caso queremos resaltar la importancia y el beneficio en los niños de crear mandalas.

Cuando los niños y niñas, sin una preconcepción ni unas pautas específicas y sólo con los recursos que les brinda la naturaleza,crean mandalas están fomentando su flexibilidad y pensamiento divergente. De esa manera, pudiera ser que les apeteciera crear un mandala de tonalidades rojas y resulta que el bosque no les brinda ese recurso en esa época del año en cuestión. Y buscan soluciones creativas para ello.

El arte conecta con nuestras emociones; es una forma de expresión. En arte en la naturaleza además se ve influido por factores externos que no son menos importantes e influyentes en nuestros sentimientos.

Los mandalas ya de por sí son una gran muestra matemática, donde además podrán observar otros conceptos matemáticos y científicos de forma real y, en muchas ocasiones, por sorpresa.

Trabajar en la naturaleza y con materiales naturales ofrece también la posibilidad de trabajar lo efímero. Cuando volvamos mañana al campo, ¿estará el mandala?

A diferencia de ese «llevar a mamá una flor», crear mandalas y dejarlos ayuda a trabajar el desapego. A muchas personas - niños también - les cuesta desprenderse y ésta es una bella forma de hacerlo.

La observación, búsqueda, recolección y clasificación posterior son acciones donde motricidad tanto gruesa como fina se ve impulsada.

Crear mandalas es algo que se viene haciendo en todas las culturas y que no atienden a idiomas.

Para la creación de mandalas en el bosque, es necesario practicar mucho la observación.

En el bosque, la diversidad de flores y plantas que pueden emplear para sus mandalas no sólo les proporciona información visual, sino que les ofrecen una riqueza sensorial (tacto, olor…).

El círculo les ofrece el sentido de la totalidad, de la unidad, de eso que envuelve todo.

Crear mandalas en la naturaleza posibilita comprender de forma natural qué sucede en el entorno en cada estación del año.

Es una actividad que se puede realizar de forma individual, en pequeño grupo o incluso gran grupo.

Pintar mandalas ayuda al equilibrio emocional y al autoconocimiento. Pintar mandalas es un método de relajación y concentración que proviene de Oriente. Y además, está de moda. Se ven mandalas en fachadas de edificios, en portadas de libros, incluso la gente se los tatúa en el cuerpo.

No obstante, mucha gente desconoce que la creación de mandalas y/o colorear mandalas es altamente beneficioso para nuestro equilibrio emocional, nos ayuda a mantener un estado de concentración que despierta nuestros sentidos e ilumina nuestra creatividad.

Cuando nos referimos a un mandala estamos señalando a dibujo circular complejo con formas geométricas que ayudan a la práctica de la meditación en el mundo budista e hinduista. La palabra procede del sánscrito y su significado es: "círculo mágico". Su origen se remonta a la India y a partir de ese país fue adoptándose en otros países orientales hasta llegar a nosotros.

El psiquiatra y fundador de la escuela de psicología analítica Carl Gustav Jung a mediados del siglo XX denominó los mandalas como expresiones probables del inconsciente colectivo. Para Jung, el centro del mandala simboliza el “sí-mismo”, que el sujeto intenta perfeccionar en el proceso de individualización. Jung llegó a utilizar el tradicional mandala de flor de loto para hacer psicoterapia a sus pacientes. En estas sesiones llegó a interesantes conclusiones sobre los mandalas.

Tanto es así que a pesar de que ninguno de los pacientes había visualizado nunca un mandala circular o ninguna de las fotos de mandalas de flores o de la flor de loto, la mayoría de ellos dibujaban símbolos muy similares a los que estamos acostumbrados a ver hoy en día. Siguiendo las exposiciones de este conocido psicólogo, según sus interpretaciones, las imágenes de mandalas tienen un diseño que está estrechamente relacionado con la antigüedad y nuestra cultura.

“Me resultó cada vez más claro que el mandala es el centro. Es el exponente de todos los caminos. Es el camino hacia el centro, hacia la individuación.

Colorear mandalas no solo es cosa de juegos infantiles. La terapia con mandalas para niños y para adultos cuenta con múltiples beneficios y es una forma de arteterapia. Tengamos la edad que tengamos, coger una libreta llena de siluetas y rellenarlas con colores, o incluso crear nuestros propios diseños de mandalas para pintar nos sumerge en un estado que nos aporta múltiples ventajas.

Ayuda a relajarse: Este tipo de figuras orgánicas o geométricas tiene un componente espiritual: el simple hecho de observarlo produce una cierta sensación hipnótica que relaja y produce calma.

Mejora nuestra capacidad de concentración: Al colorear mandalas, activamos la concentración.

Forma parte de la meditación: Ahora está de moda el mindfulness, o lo que es lo mismo, la atención plena. Al pintar mandalas estamos practicando mindfulness ya que nos centramos totalmente en la tarea y, por tanto, no pensamos en las preocupaciones del día a día o las tareas pendientes. Tanto es así que cualquier tipo de mandala para colorear es efectivo para lograr estos efectos: tanto los mandalas de animales como otros dibujos para colorear para adultos. En la mayoría de casos la concentración que se requiere para colorar mandalas o pintar mandalas acaban teniendo los mismos efectos que practicar la meditación.

Reduce los niveles de estrés y ansiedad: Al relajar nuestro cuerpo a nivel fisiológico y dejar a un lado las preocupaciones, reduce los niveles de ansiedad y estrés producidos por las situaciones cotidianas o problemas actuales. Varios estudios han demostrado que pintar mandalas reduce la ansiedad mucho más que pintar cualquier otro dibujo o en otra superficie. Además, colorear mandalas ayuda a que dejes atrás los pensamientos negativos que están recurrentemente en tu mente. Tanto es así que cualquiera de las formas para colorear dibujos de mandalas te será efectiva para conseguir reducir este discurso interno que no para de repetirse.

Dejamos descansar a nuestra parte racional: Está claro que en nuestra rutina habitual funcionamos más con la parte racional del cerebro (hemisferio izquierdo), hablamos, escribimos, pensamos... Digamos que la parte racional está hiperactivada mientras que la parte creativa, espacial y emocional (hemisferio derecho) la tenemos aletargada.

Ayuda a la expresión e identificación de emociones: Los colores que escogemos no son casuales. En función de nuestro estado de ánimo utilizamos unos colores u otros y escogemos también un diseño determinado.

Propicia la aceptación personal y el autoconocimiento: Al identificar la emoción o emociones que se tenían en el momento de pintar el mandala, somos más conscientes de nuestro mundo interno. Podemos reflexionar sobre cómo nos sentimos y qué nos lleva a estar así, y esa será la clave para poder realizar cambios y abordar los problemas o recrearse en las emociones positivas.

Fomenta la creatividad: Ya sea pintando o incluso creando y posteriormente pintando el mandala, pensar en los colores a utilizar, cómo distribuirlos en el espacio y cómo combinarlos, hace que se desarrolle una parte creativa que a veces podemos incluso dudar que tenemos. Observar la creación una vez realizada y recrearse en ella ayuda a mejorar la sensación de bienestar, satisfacción y de trabajo bien hecho, por lo que además, ayuda a subir los niveles de autoestima. Tanto es así que en el momento de dibujar mandalas o empezar una de estas pinturas para colorear tu cerebro utiliza las dos áreas del cerebro de una manera equilibrada. Por ello, en un proceso artístico de pintar mandalas difíciles o fáciles estamos mejorando tanto nuestra creatividad como nuestras habilidades de resolución de problemas.

Te dedicas un tiempo a ti: A veces la gente no sabe escoger qué actividad de ocio hacer o no se siente hábil en ciertas tareas. El hecho de pintar mandalas, al ser un acto sencillo que se puede hacer en cualquier lugar y en cualquier momento, ayuda a la realización de una actividad de ocio que no supone excesivo tiempo y que te permite tener tu momento en el que no estás haciendo ninguna obligación.

Estimula el sistema inmunológico: Si pensabas que colorear mandalas sólo te aportaba beneficios psicológicos, este dato te sorprenderá.

Reconectan con tu niño interior: Sea cuál sean los rotuladores para mandalas que uses, podrás beneficiarte de un estilo de terapia psicológica si practicas una de estas pinturas para colorear. Gracias a colorear un mandala podrás reconectar con tu niño interior, pudiendo hasta superar algunos traumas o dificultades que hemos intentado dejar atrás. En muchas ocasiones pintar mandalas puede revelar que tenemos un mal interior que no quizá no hemos detectado. Por este motivo, si practicas esta arteterapia puedes llegar a ver problemas que no sabías que estaban allí.

Para comenzar, puedes encontrar mandalas para todos los gustos, desde dibujos grandes a más pequeños que requieren ser más detallista. Además existen páginas en internet dónde nos ofrecen tanto algunas fotos para dibujar mandalas o dónde incluso podemos colorear mandalas gratis. Y los encontrarás en forma de cuadernos de dibujo con plantillas en blanco e incluso puedes descargar mandalas para pintar de cualquier página web sobre este tema. Lo hagas como lo hagas, estará bien hecho, porque simplemente es un reflejo de ti mismo en ese momento.

De todas formas, hay libros o webs sobre pintar mandalas que proponen posibles interpretaciones de tus creaciones en función de los colores y las formas que has empleado. Yo considero que uno mismo es quien mejor puede interpretar lo que hace. Para alguien el color verde hierba puede ser símbolo de naturaleza y pureza y para otro puede ser un color asociado a momentos desagradables de su vida personal. Sólo cuando hayas acabado tu creación es cuando está bien analizarla. Valora lo que ves e interpreta tus propias emociones. Piensa porqué has escogido colorear un mandala más circular o con formas diferentes, con gran complejidad o sencillo, si usas muchos colores o pocos, si los colores están bien distribuidos o son caóticos, etc.

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Beneficios de los Mandalas para Niños

  • Relajación y Reducción del Estrés: Pintar mandalas es una actividad que promueve la concentración y la atención plena. Al enfocarte en los detalles y los colores mientras pintas, tu mente se relaja y se libera del estrés diario.
  • Estimulación de la Creatividad: Al crear tus propios diseños de mandalas, puedes dejar volar tu imaginación y experimentar con colores, formas y patrones.
  • Mejora de la Concentración: Pintar mandalas requiere atención y enfoque. Con la práctica constante, los niños pueden desarrollar una mayor capacidad de concentración, lo que puede ser beneficioso para su rendimiento académico y su vida cotidiana.
  • Conexión con el Yo Interior: El acto de pintar mandalas es una forma de autodescubrimiento y exploración personal. A medida que creas y coloreas cada sección, puedes reflexionar sobre tus emociones, pensamientos y deseos más profundos.
  • Desarrollo de la Paciencia y la Constancia: Colorear un mandala lleva tiempo y tranquilidad, lo que ayuda a desarrollar la paciencia, la perseverancia y la constancia, cualidades esenciales en estas edades.
  • Expresión de Sentimientos Difíciles de Verbalizar: A menudo nos encontramos con situaciones en las que nos resulta difícil expresar aquello que sentimos o que pensamos por las vías más tradicionales.
  • Mejora la Concentración, la Atención y la Memoria: En nuestro día a día es importante lograr concentrarnos para ser más efectivos a la hora de realizar cualquier tipo de tarea.
  • Aumento de la Concentración: La atención plena se activa así como el grado de concentración. Cuando los niños, y en general el ser humano, están en el momento de la creación del mandala tienen un alto grado de atención centrado en su propio proceso.
  • Aprender Nuevo Vocabulario.
  • Desarrollo de la Creatividad.
  • Discriminación visual.

Tabla de Beneficios de los Mandalas para Niños

Beneficio Descripción
Relajación Reduce el estrés y la ansiedad, promoviendo la calma.
Concentración Mejora la capacidad de atención y enfoque.
Creatividad Estimula la imaginación y la expresión artística.
Desarrollo Emocional Ayuda a identificar y expresar emociones, fomentando el autoconocimiento.
Motricidad Fina Desarrolla la coordinación ojo-mano y la precisión.
Paciencia Promueve la perseverancia y la constancia.

Como adultos, cuando nos enfrentamos a un problema podemos hablarlo y buscar la forma más adecuada de expresar nuestros sentimientos. Dibujar es un medio más de expresión con el que los niños pueden sublimar sus sentimientos y pensamientos, por lo que puedes utilizarlas en clases para enseñar la importancia de la inteligencia emocional en el aula.

Selecciona un momento adecuado en el horario escolar, preferiblemente de una hora a hora y media, evitando que sea una actividad rápida o forzada. Asegúrate de que todos los niños cuenten con los materiales necesarios, como colores, temperas, ceras, etc. Escoge un mandala acorde al nivel escolar con el que deseas trabajar. Varía la complejidad de las formas según el nivel educativo de los niños. Elige una música suave y relajante que cree un ambiente tranquilo en el aula. Entrega el mandala a cada alumno y explícales la actividad en silencio.

Por último, os recomendamos los mandalas, sobretodo en educación, partiendo de mandalas más sencillos para paulatinamente ir añadiendo dibujos más complejos. Es importante poder acompañar esta actividad con música relajante. En internet podéis encontrar muchos mandalas para descargar, también en papelerías o librerías venden libros de mandalas a un precio muy económico. Nosotras hemos encontrado unos libros muy interesantes en Boolino.

En el apartado de comentarios esperamos vuestras ideas, dudas, y sugerencias.

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