Sangrado en el Tercer Trimestre del Embarazo: Causas, Riesgos y Cuándo Buscar Ayuda

Si una mujer presenta sangrado durante el embarazo, puede ser motivo de preocupación. Al principio de la gestación es normal que ocurra una ligera pérdida, el llamado sangrado de implantación, pero en otras situaciones el sangrado puede ser indicativo de algún problema. No obstante, es importante que la embarazada sepa que un ligero sangrado no siempre significa que hay un problema grave.

Por este motivo, es importante atender a las características, intensidad y duración del sangrado, para poder informar correctamente al especialista.

¿Manchado o Sangrado?

Es importante saber distinguir entre el manchado y el sangrado vaginal, ya que esto puede ayudar a la mujer a no preocuparse en exceso. Tal y como nos cuenta Silvia:

El manchado vaginal se presenta como unas gotas de sangre liberadas ocasionalmente por la vagina, de forma que aparecen unas manchas en la ropa interior. La intensidad de color suele ser leve, así como la cantidad (no llega a empapar una compresa).

En cambio, un sangrado vaginal es más abundante, intenso y continuado en el tiempo. A diferencia de ello, hablamos de sangrado cuando hay mayor cantidad de sangre, de color rojo, en cantidad similar o superior a una menstruación y llegando a manchar la ropa interior. En caso de tener un sangrado, será necesario que la mujer utilice una compresa para que la sangre no empape su ropa.

Además, en este punto es importante decir que un manchado o sangrado durante el embarazo no siempre significa que existe un problema para la embarazada o su bebé.

Causas del Sangrado Durante el Embarazo

El sangrado o las pérdidas vaginales suelen producirse en el primer trimestre de embarazo, aunque también es posible que ocurran hemorragias o sangrado en el segundo y tercer trimestre de gestación. No obstante, las principales causas del sangrado vaginal durante el embarazo pueden ser diferentes según el momento en el que tenga lugar.

Sangrado en el Primer Trimestre

Durante el primer trimestre de gestación, un manchado o sangrado puede producirse por los siguientes motivos:

  • Sangrado de implantación: se trata de un sangrado al principio del embarazo, cuando el embrión se fija al endometrio. La mujer puede sangrar levemente durante un corto periodo (de unas horas a unos 2-3 días de manera intermitente) y el sangrado suele ser amarronado o rosado y de aspecto más ligero que la menstruación. Esto sucede alrededor de 10 días después de la fecundación, aunque este sangrado no siempre se produce.
  • Embarazo ectópico: se produce cuando el embrión implanta en un lugar diferente al útero materno, como, por ejemplo, en una trompa de Falopio. Este embarazo no es viable y puede producir síntomas en la mujer como sangrado. El sangrado suele ser escaso y generalmente se acompaña de dolor abdominal punzante muy intenso.
  • Embarazo molar o mola hidatiforme: en este tipo de embarazo, el tejido trofoblástico, que debería originar la placenta, se desarrolla y crece de manera anormal y puede cursar con sangrado durante el primer trimestre, entre otros síntomas. Además, también es posible la expulsión vaginal de tejido con aspecto similar a un racimo de uvas.
  • Aborto espontáneo: es la pérdida involuntaria del embarazo antes de la semana 20 de gestación. Normalmente, en este caso el sangrado cursa con un dolor abdominal intenso.
  • Hematomas intrauterinos: se trata de un acúmulo de sangre de forma localizada entre el corion y las capas superficiales del endometrio. Si se localizan cerca del cuello del útero con frecuencia producen sangrado vaginal. Son más frecuentes en el primer trimestre de gestación y, en ocasiones, se diagnostican porque la paciente acude a consulta a raíz de un sangrado vaginal.

Aunque en el caso del sangrado de implantación no hay ningún problema para la gestación, lo prudente es informar siempre al especialista de cualquier tipo de manchado o sangrado durante el embarazo. Así, el ginecólogo podrá valorar las posibles causas cuanto antes y evaluar si existe algún riesgo para la mujer o el bebé.

Sangrado en el Segundo o Tercer Trimestre

En el segundo y tercer trimestre de embarazo la mujer puede tener sangrado por diferentes motivos, entre los que se encuentran los siguientes:

  • Insuficiencia cervical: en este caso, el cuello del útero se abre de manera precoz y puede dar lugar a un aborto espontáneo o parto prematuro.
  • Cambios en el cuello uterino: a lo largo del embarazo y por acción hormonal y vascular, el cuello uterino o cérvix sufre una serie de cambios que lo hace más sensible y con mayor facilidad para el sangrado , esto suele ocurrir tras relaciones sexuales o en el caso de actividad o ejercicio severo o contínuo. También es frecuente debido a la acción hormonal la aparición/formación de pólipos cervicales que también pueden sangrar en cantidad variada.
  • Placenta previa: se suele producir un sangrado sin dolor y de color brillante. La placenta está demasiado baja en el útero, por lo que tapa parcial o totalmente la vía de parto. Cuando la placenta se localiza en la parte baja del útero, ocluyendo total o parcialmente el cuello del útero; se detecta en la ecografía que se realiza en la semana 20-22 de embarazo. Se produce en la mayoría de ocasiones un sangrado en grandes cantidades, de color rojo intenso.
  • Desprendimiento prematuro de placenta: puede cursar con sangrado oscuro y es más frecuente que ocurra en el último trimestre de embarazo. Es una situación de urgencia. Se produce un sangrado muy abundante acompañado de un dolor abdominal muy intenso. El útero de contrae de forma permanente y dolorosa.
  • Parto prematuro con sangrado: contracciones seriadas y continuas acaban provocando modificacions cervicales y como consecuencia desembocan el parto. El sangrado que se presenta suele ser escaso, a veces es de color rosado y asociado en la mayoría de ocasiones a mucosidad. Esta situación antes de las semana 37 supone un parto prematuro aunque si se produce a partir de las semana 34 no precisará medicación para frenarlo.

Por tanto, ante un manchado o sangrado en el segundo o tercer trimestre de gestación, la paciente debe asistir lo antes posible a ser evaluada por un especialista.

Por otro lado, un flujo con sangre en el periodo final del embarazo puede ser la expulsión del tapón mucoso. Se trata de una secreción que se localiza en el cérvix y que impide la entrada de microorganismos desde la vagina al útero durante el embarazo. Su expulsión puede tener hilos de sangre, un color amarronado o rosáceo y es indicativa de que el embarazo está llegando a su fin.

Por tanto, perder el tapón mucoso no es motivo de preocupación, siempre que la expulsión no se produzca acompañada de otros síntomas como sangrado o demasiado pronto (cuando el embarazo no ha llegado a término). En este caso, la mujer debe acudir cuanto antes al especialista.

No obstante, el tapón mucoso también puede expulsarse antes de tiempo tras una revisión ginecológica o si se mantienen relaciones sexuales. Esto, en principio, no supone ningún riesgo para el bebé, ya que seguiría protegido por la bolsa amniótica.

Sangrado en Cualquier Momento del Embarazo

De igual modo, al comienzo, a la mitad y al final del embarazo pueden aparecer sangrados debidos a un traumatismo en el cuello del útero, a raíz de relaciones sexuales o después de un examen ginecológico. En estos casos, la cantidad de sangrado suele ser pequeña.

Por otro lado, otra posible causa de sangrado durante el embarazo es una infección en el cuello uterino.

Los cambios fisiológicos que acontecen durante el embarazo, mediados por los cambios hormonales, harán que los genitales puedan presentar un aspecto edematoso, cianótico y blando, provocado por el aumento de la vascularización e hiperemia. Este cambio aporta una mayor elasticidad y flexibilidad de las paredes, con el objetivo de prepararse para la expulsión fetal, si bien es cierto que, además, ante estímulos mecánicos como los que se dan durante las relaciones sexuales con penetración, pueda aparecer un leve manchado en las horas posteriores.

¿Qué Debo Hacer Ante un Sangrado en el Embarazo?

Ante cualquier sangrado o manchado en el embarazo, la mujer debe comunicárselo al especialista que esté llevando su gestación.

No obstante, en el momento en que se produzca sangrado vaginal intenso, dolores fuertes, dolor agudo en el abdomen, mareo, etc. se debe acudir al médico rápidamente.

Es importante observar las características del sangrado: duración, si este es leve o abundante, color, olor, si se presenta con otros síntomas, etc. Toda esta información ayudará al especialista a indagar en las posibles causas del sangrado.

De esta manera, una vez realizado el diagnóstico, el ginecólogo podrá proponer un tratamiento en función de cada situación particular. En cualquier caso, la mujer deberá evitar las relaciones sexuales hasta que se conozcan las causas del sangrado. Del mismo modo, la embarazada tampoco deberá utilizar tampones mientras tiene un sangrado.

¿Es normal el sangrado en el embarazo? ¿Cuáles son las causas?

Posibles Consecuencias de las Hemorragias en el Tercer Trimestre de Embarazo

Las hemorragias del tercer trimestre se asocian a un incremento de la morbilidad materna y a resultados perinatales adversos, y se acompañan de un mayor riesgo de prematuridad, retraso del crecimiento fetal o incluso muerte fetal en el peor de los casos. Existe, además, una mayor tasa de inducción del parto y de la tasa de cesáreas.

Si se produce un sangrado en el tercer trimestre se debe acudir a urgencias de obstetricia sin demora.

Tipos de Sangrado Más Frecuentes en el Embarazo y Posparto

A continuación, se describen los 10 tipos de sangrado más frecuentes durante el embarazo y el posparto:

  1. Sangrado de implantación: Se produce antes de la primera falta de menstruación, relacionado con la implantación del embrión. Es escaso, oscuro y de corta duración.
  2. Amenazas de aborto: Ocurren en el primer trimestre, con sangrado mayor que el de implantación, a veces con coágulos y dolor abdominal intermitente.
  3. Sangrados del cuello uterino: Pueden ocurrir en cualquier momento del embarazo, no provienen de la cavidad uterina y son escasos. Relacionados con movimiento, ejercicio o actividad sexual.
  4. Desprendimiento de placenta: Aunque de baja incidencia, debe descartarse ante sangrado en el segundo o tercer trimestre, asociado a tripa dura, dolor abdominal o malestar. Requiere valoración urgente.
  5. Expulsión del tapón mucoso: En las últimas semanas de gestación, puede presentarse un pequeño manchado marrón, escaso y autolimitado, que indica que el parto se acerca.
  6. Sangrados durante el trabajo de parto: Relacionados con los cambios cervicales (dilatación), suelen ser escasos y valorados por el personal médico.
  7. Sangrado posparto (cuarentena): Fisiológico después del parto, puede variar en cantidad según el número de partos, tamaño del bebé, etc. Dura entre cuatro y seis semanas.
  8. Hemorragia posparto precoz: Sangrado no fisiológico en las primeras horas tras el alumbramiento, potencialmente peligroso. Causas: restos placentarios, problemas de coagulación, atonía uterina, lesiones.
  9. Hemorragia posparto tardía: Ocurre después de las primeras horas del posparto, menos riesgosa. Asociada a infecciones, retenciones placentarias, pólipos.

Tabla Resumen de Causas de Sangrado en el Tercer Trimestre

Causa Descripción Síntomas Adicionales
Placenta Previa La placenta cubre parcial o totalmente el cuello uterino. Sangrado indoloro, brillante.
Desprendimiento Prematuro de Placenta Separación de la placenta de la pared uterina antes del parto. Sangrado oscuro, dolor abdominal intenso, contracciones.
Parto Prematuro Inicio del trabajo de parto antes de la semana 37. Contracciones regulares, dolor de espalda, presión pélvica.
Expulsión del Tapón Mucoso Liberación de la mucosidad que sella el cuello uterino. Flujo mucoso denso, rosado o sanguinolento.

Es importante prestar atención a las características del sangrado: cantidad, color, frecuencia (autolimitado o continuo), asociado o no a otros síntomas (dolor abdominal, dolor lumbar).

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