Lumbalgia en el Embarazo: Causas, Tratamiento y Prevención Durante el Segundo Trimestre

Una de las molestias más frecuentes en el embarazo es el dolor lumbar o lumbalgia. Se estima que en algún momento de la gestación, más de la mitad de las embarazadas pueden padecerlo. Aunque es más frecuente que aparezca hacia el séptimo mes de embarazo, en bastantes ocasiones, el dolor de espalda aparece al comienzo del embarazo y nos acompaña de forma intermitente hasta las últimas semanas.

¿Es normal el dolor de espalda en el embarazo?

Las molestias en la parte baja de la espalda (lumbalgia) son una de las molestias más frecuentes entre las embarazadas, especialmente en el tercer trimestre de gestación. Esta molestia en la zona lumbar puede ser más notoria al final del día y al estar de pie, pero si la mujer no ha dormido en una postura adecuada, puede estar ya presente desde el momento de despertar. Además, este tipo de dolores pueden aparecer con mayor probabilidad si la mujer ya padecía de dolor de espalda antes del embarazo.

Causas de la Lumbalgia en el Embarazo

Existen diferentes factores que pueden favorecer o empeorar la lumbalgia en el embarazo. Se ha demostrado en varios estudios que todos estos factores están relacionados con la aparición de la lumbalgia en el embarazo.

Cambios Hormonales

Es uno de los más importantes en cuanto a la aparición del dolor lumbar se refiere; la acción de la progesterona junto al aumento de los niveles de la hormona relaxina. Esta hormona es fundamental durante el embarazo ya que produce relajación de las articulaciones, muy importante a nivel de la pelvis, permitiendo el desarrollo del bebe en el abdomen materno y el descenso de la cabeza del bebé por el canal del parto. Pero no solo relaja las articulaciones pélvicas, actúa provocando relajación en todos los ligamentos, en todas las articulaciones de nuestro cuerpo.

La relaxina, esa hormona de la que tanto se habla, empieza a actuar desde las primeras semanas. Su función es maravillosa: prepara tu pelvis para el parto relajando ligamentos y articulaciones. El problema es que no discrimina, también relaja los ligamentos de tu columna.

Cambios Posturales

La posición del útero y el bebé hacen que la madre cambie su centro de gravedad para mantener el equilibrio. Conforme crece tu barriga, tu centro de gravedad se desplaza hacia adelante. Para no caerte, inconscientemente arqueas más la espalda (hiperlordosis). Pero el cuerpo es inteligente y busca compensar.

Cuando el embarazo avanza y el útero va creciendo, el centro de gravedad de la madre varía para poder mantener el equilibrio, separando los pies para caminar y curvando más el final de la espalda. Este cambio de postura por las necesidades físicas que produce el embarazo puede provocar una compresión en las raíces nerviosas y dar lugar al dolor de espalda en la zona lumbar.

Aumento de Peso

El bebé gana cada vez más peso y la madre también. El aumento durante el embarazo de más del 25% del peso corporal puede provocar también sufrimiento en la zona lumbar provocando el dolor de espalda por el aumento de la presión sacrolumbar.

Otros factores

  • Evita una excesiva ganancia de peso.
  • Presencia de la hormona relaxina. Es una hormona que segrega el cuerpo lúteo del embarazo y que aumenta la laxitud en los ligamentos y las articulaciones para facilitar el parto.
  • Los ligamentos de todo el esqueleto materno son más elásticos al final del embarazo gracias a varias hormonas (la relaxina entre ellas). Esto es necesario para que en el parto la pelvis tenga cierta movilidad.

¿Cómo aliviar el dolor de espalda durante el embarazo?

Seguir una serie de consejos sencillos puede ayudar a la embarazada a mejorar notablemente el dolor en la zona baja de la espalda. Algunas de estas recomendaciones son:

  • Realiza ejercicio de forma habitual, adaptado a tu condición física y al momento en el que te encuentras.
  • Realizar ejercicio físico adaptado al embarazo. Determinados ejercicios para embarazadas pueden ayudar a fortalecer la espalda. Nadar, pilates o, simplemente, salir a caminar son una buena opción, siempre que el especialista no lo haya contraindicado. Además, para prevenir el dolor de espalda, es importante realizar ejercicio antes del embarazo.
  • Acudir a fisioterapia y aprender ciertos estiramientos, indicando siempre al especialista que se está esperando un bebé.
  • No estar mucho tiempo de pie.
  • Dormir de lado y, preferiblemente, sobre un colchón firme. También puede ayudar a adoptar una postura adecuada flexionar las piernas y dormir con un cojín entre las rodillas, debajo del abdomen y detrás de la espalda.
  • Sentarse adecuadamente, con la espalda recta y utilizando un cojín en la zona lumbar.
  • Tratar de mantener siempre una buena postura.
  • Evitar coger peso y pedir ayuda para hacerlo. En el caso de tener que levantar algún objeto de poco peso, debe hacerse desde la posición agachada y estirando las piernas, evitando tirar de la espalda.
  • Utilizar zapato de tacón bajo, evitando los tacones altos, pero también el zapato plano.
  • Aplicar calor suave en la zona puede también aliviar las molestias.

Además, ten una buena higiene postural. Es considerada una de las más importantes y la que más puede ayudarte a vivir la gestación en las mejores condiciones. Evita el sedentarismo.

Tratamiento de la Lumbalgia

Fisioterapia y Osteopatía

Si, finalmente, aparece la lumbalgia consulta con tu médico la posibilidad de tratamiento o de acudir al fisioterapeuta.

Cuando una embarazada entra en mi consulta, lo primero que hago es una evaluación completa pero delicada. La osteopatía en embarazadas es extremadamente suave. Nada de manipulaciones bruscas o “crujidos”. Trabajo con técnicas de liberación miofascial que son como un masaje profundo pero específico. Por ejemplo, la liberación del músculo psoas, ese gran desconocido que conecta tu columna lumbar con tus piernas. Cuando está tenso (y en el embarazo siempre lo está), tira de tu espalda baja creando dolor.

Técnicas de terapia manual para preparar los tejidos. Uso movilizaciones suaves de la columna lumbar y las articulaciones sacroilíacas. No es doloroso, muchas pacientes lo describen como “liberador”.

El kinesiotaping es otra herramienta fantástica. Esas tiras de colores que ves en deportistas funcionan genial en embarazadas.

Ejercicios específicos

Después de cada sesión, enseño a mis pacientes ejercicios específicos para casa. No se trata de convertirte en atleta, sino de mantener tu espalda funcional y sin dolor. Empezamos con el ejercicio del gato-vaca, mi favorito para embarazadas. A cuatro patas, arqueas y redondeas la espalda alternativamente. Es como un masaje interno para tu columna. Hazlo despacio, respirando profundamente.

Las inclinaciones pélvicas son oro puro. Tumbada de lado (nunca boca arriba después del primer trimestre), imagina que tu pelvis es un cuenco con agua. Inclínalo suavemente adelante y atrás sin mover el resto del cuerpo. Esto activa tu transverso abdominal, ese corsé natural que tanto necesitas.

El estiramiento del psoas modificado para embarazadas es crucial. De pie junto a una pared, adelanta una pierna y flexiona ligeramente la rodilla. Inclina tu pelvis hacia atrás (como metiendo el ombligo) y sentirás el estiramiento en la parte frontal de la cadera de la pierna trasera. 30 segundos cada lado, 3 veces al día.

Si solo pudieras comprar una cosa para tu embarazo, que sea una pelota suiza (fitball) de tu tamaño. Siempre recomiendo natación o aqua-gym para embarazadas. El agua soporta tu peso, permitiendo movimientos imposibles en tierra. Pero si no tienes acceso a piscina, caminar es fantástico. Un truco que enseño: mientras caminas, imagina que llevas una bandeja con copas de cristal sobre la cabeza. Esto corrige automáticamente tu postura. Los brazos balanceándose naturalmente, no cruzados sobre la barriga. Y zapatillas con buen soporte, por favor.

Otros tratamientos

  • Usa faja lumbar. Existen bandas lumbares que sujetan toda la zona lumbar.
  • Ejercicios específicos recomendados por el especialista que combinen la higiene postural, la tonificación y los estiramientos de la zona lumbar. También están muy recomendados los ejercicios en el agua porque ayuda a relajar la musculatura y la rigidez de las articulaciones.
  • El calor local mejora el lumbago.
  • En ciertos casos, el médico puede prescribir tratamiento con analgésicos. El fármaco analgésico de elección en el embarazo es el paracetamol aunque su eficacia es relativa.

¿Cuándo consultar al médico?

En cualquier caso, ante un dolor intenso, prolongado o que se produce junto a sangrado, fiebre, molestias al orinar u otros síntomas que se salgan de la normalidad, siempre es conveniente consultar al especialista.

En mis años de experiencia, he aprendido a distinguir el dolor “normal” del embarazo del que requiere atención inmediata. El dolor tipo cólico que viene y va rítmicamente no es dolor de espalda normal. Podría ser el inicio de contracciones, especialmente si estás antes de la semana 37. La ciática severa con pérdida de fuerza en la pierna o incontinencia urinaria/fecal nueva es una urgencia. Puede indicar compresión nerviosa grave.

La osteoapia especializada puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida durante el embarazo. En mi práctica, observo con frecuencia que muchas mujeres esperan demasiado antes de buscar ayuda. Cuando llegan, el dolor ya ha alterado su forma de moverse, lo que alarga el proceso de recuperación.

Después de todos estos años ayudando a embarazadas, mi mayor satisfacción es ver cómo mujeres que llegaron sin poder atarse los zapatos, salen caminando erguidas y sonrientes. Tu espalda está haciendo un trabajo extraordinario.

Ejercicios para Embarazadas - Cómo aliviar dolor de espalda | Mundo Mom

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