Luis Valls-Taberner fue un banquero español, nacido en Barcelona el 5 de junio de 1926, reconocido por su gestión al frente del Banco Popular y su espíritu filantrópico. Su trayectoria profesional y personal estuvo marcada por un enfoque humanista y una visión particular del mundo financiero.
Logotipo del Banco Popular Español, entidad que presidió Luis Valls-Taberner.
Orígenes Familiares y Formación
Luis Valls-Taberner Arnó nació en Barcelona el 5 de junio de 1926, el mismo año en que se creó en Madrid el Banco Popular de los Previsores del Porvenir. Sus padres, Ferran Valls Taberner y Marcelina Arnó Maristany, pertenecían a la alta burguesía catalana, con vínculos en la política, la industria textil, la cultura y la banca. Su padre fue director del Archivo de la Corona de Aragón e ilustre historiador especializado en derecho medieval, autor de una abundante obra, entre la que figura su célebre Història de Catalunya.
Los Valls-Taberner eran profundamente católicos. Después del estallido de la Guerra Civil, Ferran Valls Taberner y su familia se embarcaron rumbo a Génova huyendo de la violencia. En Italia residieron en Génova y luego en Roma, donde Ferran Valls Taberner trabajó en la Academia de España y actuó como asesor y profesor de historia de don Juan de Borbón.
La educación secundaria de Luis fue accidentada, pasando por colegios jesuitas, italianos y de los Hermanos Maristas. Acabada la enseñanza secundaria, estudió Derecho en la Universidad de Barcelona. Acabada la licenciatura en Derecho en la Universidad de Barcelona, se doctoró en la de Madrid en 1952 con una tesis sobre La cesión de contratos en el Derecho español, que se publicaría en 1955.
Inicios en el Mundo Bancario
Concluido el doctorado, fue nombrado jefe adjunto de publicaciones del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y también desempeñó el cargo de profesor ayudante de Economía Política en la Facultad de Derecho de Madrid. Sin embargo, sus intereses se iban definiendo no hacia el mundo intelectual, sino hacia el de la empresa y, más en concreto, al de la banca.
A pesar de contar con recursos relativamente modestos, Luis Valls estaba bien relacionado con el mundo de los negocios tanto de Madrid como de Barcelona. Primero pensó en tomar una participación significativa del Banco Atlántico, pero el capital necesario era excesivo. Luego pensó en fundar una caja de ahorros, pero los obstáculos legales eran insuperables.
Félix Millet, le ofreció venderle esa participación. Esto permitiría a Millet saldar su deuda y centrarse en el negocio asegurador y a Luis entrar en el banco. En una operación que le llevó de 1953 a 1956, Valls fue buscando inversores dispuestos a comprar las acciones de Millet y de otros consejeros. Así, poco a poco y tras largas negociaciones, consiguió ir sustituyendo algunos consejeros por amigos de su familia.
Presidencia del Banco Popular
Nada más llegar, Valls introdujo una serie de cambios que marcaron el inicio de una nueva era en el Popular. Al advertir que la raíz de los problemas que el banco arrastraba desde hacía unos años era la intromisión de los consejeros en la gestión, su primera medida fue renovar el Consejo y establecer mecanismos para cortar de raíz el problema. Según el propio Valls, la clave del éxito del Popular desde 1954 fue la separación entre la propiedad -el Consejo- y la gestión -los directivos- del banco.
El beneficio más que se duplicó en tan sólo cuatro años y el banco pasó de representar menos del 2,5% de los depósitos de la banca privada en 1954 al 3,7% en 1960. Uno de ellos fue el establecimiento del servicio al cliente y la satisfacción de los trabajadores como grandes objetivos estratégicos. Otro fue la sustitución de la estructura territorial del banco por otra de carácter funcional orientada al crecimiento.
Luis Valls-Taberner con Ángel Ron y Javier Valls-Taberner.
De forma paralela, Valls inició la creación de un grupo bancario. El primer paso se dio en 1959 con la fundación del Banco de Andalucía como resultado de la unión de las sucursales del Popular en aquella región y el Banco de Jerez. Nacía así la primera filial regional del Popular y con ella la estrategia de extenderse por algunas zonas de España a través de bancos filiales con marca propia para buscar una más profunda penetración en los mercados locales.
A mediados de los setenta, con el país en plena crisis económica, en proceso de transición a la democracia y en vísperas de una grave tormenta bancaria, Valls afrontó una nueva y profunda reforma orientada sobre todo a incrementar la capacidad de actuación, eficiencia y responsabilidad de directivos y empleados. Con el tiempo se había ido formando una estructura piramidal en muchos niveles, de modo que la dirección estaba lejos de los problemas del día a día.
Atender bien al cliente -objetivo prioritario de Valls- implicaba, en primer lugar, conocer sus necesidades y, en segundo lugar, prestar un buen servicio, lo que requería la implicación de toda la plantilla. Para ello, toda la organización del banco se diseñó para facilitar un óptimo funcionamiento de las sucursales.
Como se ha dicho, desde la llegada de Valls, el Popular incrementó rápidamente su cuota de mercado, pasando de representar el 2,4% de los recursos de clientes de la banca española en 1953 al 5,8% en 1970. Sin embargo, a partir de 1971 la cuota de mercado quedó estancada durante dos décadas, hasta que a partir de 1991 volvió a crecer significativamente, situándose en el 8,3% en el año 2000 (el 11,5% si incluimos los bancos filiales).
La respuesta está en que la ambición de Valls no fue hacer al Popular grande en tamaño sino en calidad de servicio, por lo que supeditó la expansión del negocio a ese objetivo. Esta estrategia se vio reforzada por la irrupción de la crisis del petróleo y la subsiguiente crisis bancaria, durante la que más de la mitad de los bancos españoles se vio en dificultades entre 1971 y 1985.
A finales de los ochenta la Comunidad Europea fijó los plazos para el inicio del Mercado Único (1993) y de la Unión Monetaria (1999). Entonces se empezó a difundir la idea de que para sobrevivir en el nuevo escenario los bancos tendrían que alcanzar una dimensión mínima. Desde el primer momento, Valls manifestó su escepticismo sobre esta corriente que empujaba al sector hacia las fusiones y adoptó el objetivo de mantener su autonomía.
De hecho, el Popular fue el único de los grandes bancos españoles que quedó al margen del intenso proceso de fusiones de los noventa. Llegó así al siglo XXI manteniendo su independencia y su estilo.
Un Banquero "Inclasificable"
Durante la gestión de Valls-Taberner el Banco Popular fue elegido por 'Euromoney' durante tres años consecutivos como «el banco más rentable del mundo». En 2003 también fue distinguido con varios premios como el mejor banco de España, y 'Global Finance' lo destacó como «uno de los 10 bancos más seguros del mundo».
Llama la atención que el adjetivo recurrente a la hora de hablar de Valls-Taberner sea 'inclasificable'. El banquero tenía un despacho en cuya decoración convivían dos fotos, una de Antonio Gutiérrez, secretario general de CC.OO., y de Juan Carlos I, Rey, además de la réplica en miniatura de una de las bicis de Induráin y una constelación de ceniceros de bancos de la competencia. Esto podría ser un indicio de esa inclasificabilidad.
Relación con el Opus Dei
El caso de Luis Valls-Taberner es el de un banquero clásico que vivía para su banco y para la Obra. El Banco Popular era su casa y el Opus Dei, su refugio. Sin embargo, no es fácil separar la espiritualidad de las decisiones diarias cuando se pertenece a un grupo religioso que promueve la fe ciegaen la institución durante el largo camino de obstáculos de toda una vida personal y profesional.
Gareth Gore insiste en que su libro hace justicia a una persona que tuvo sus aciertos y desatinos. Asegura que miembros de su familia, e incluso algunas personas del Opus con las que se ha reunido, le han felicitado por el libro. No sucede lo mismo con otros parroquianos más enfurecidos y beligerantes.
Legado Familiar
Luis era el quinto de seis hermanos y se llevaba seis años con el pequeño, Javier, quien sería co-presidente del Popular junto a él durante años. Los otros dos hermanos varones, Pedro y Félix, también trabajaron en el banco y ayudaron a Luis en su entrada al Popular con la compra de acciones del banco.
Por parte de madre, el familiar que más influyó en la vida de Luis Valls fue Félix Millet i Maristany, primo hermano de su madre, quien presidía el banco cuando éste hizo su primera aproximación y con quien llegó a un acuerdo para la sucesión en la presidencia. Es con su apoyo que Luis Valls llega al Banco Popular.
Javier Valls Taberner, hermano de Luis, falleció en Madrid a los 92 años. Tuve la suerte de conocer a Javier cuando los dos éramos solteros, y gracias a esta relación de amistad, le presenté a la que luego fue su mujer, Cristina Muls, hermana de la mía, Chantal. Cristina es una mujer fuerte, inteligente y capaz, que le ha acompañado toda su vida y le ha dado dos hijos de los que Javier se sentía muy orgulloso, Cristina (casada con el presidente de Naturgy, Francisco Reynés), y Luis y su esposa Carla.
Fallecimiento
Luis Valls-Taberner falleció en 2006, dejando un legado importante en el mundo de las finanzas y en la sociedad española. Su visión humanista y su compromiso con el servicio al cliente marcaron una época en el Banco Popular y lo convirtieron en un referente en el sector bancario.
| Año | Acontecimiento |
|---|---|
| 1926 (5 de junio) | Nace en Barcelona. |
| 1936 (9 de agosto) | Traslado de la familia a Italia debido a la Guerra Civil Española. |
| 1952 | Se doctora en Derecho en la Universidad de Madrid. |
| 1953-1956 | Busca inversores para comprar acciones del Banco Popular. |
| 1957 | Es nombrado vicepresidente ejecutivo del Banco Popular. |
| 1959 | Fundación del Banco de Andalucía. |
| 1976 | Reforma organizativa del Banco Popular. |
| 2006 | Fallece. |
