Luis del Pino (Madrid, 9 de junio de 1962) es un destacado ingeniero de Telecomunicaciones, periodista y escritor español. Es conocido por su análisis político y su labor en diversos medios de comunicación.
Formación y Primeros Pasos
Nacido en Madrid, Luis del Pino se formó en Ingeniería de Telecomunicaciones. Sin embargo, su carrera tomó un rumbo diferente al adentrarse en el mundo del periodismo, donde ha destacado tanto en medios digitales como en radio.
Trayectoria Profesional en los Medios
Luis del Pino es un periodista de renombre y analista político español conocido principalmente por su labor como conductor del programa matinal Sin Complejos en esRadio, emisora que pertenece al grupo Libertad Digital, donde trabajó entre 2004 y 2024. En esRadio dirigió durante quince años la tertulia política Sin complejos. Después de 20 años trabajando en el grupo Libertad Digital, en febrero de este año anunció la que sería su nueva etapa profesional. El 9 de abril comenzó dirigiendo, junto a Carmen Carbonell, el programa matinal de El Toro TV de 7:00 a 10:00. En esta ocasión ha entrevistado a Santiago Abascal, líder de Vox y de Foro Madrid.
Además de su trabajo en radio, Luis del Pino es colaborador en distintos medios y conductor del programa matinal de Radio Libertad.
La Tertulia de Luis del Pino con Julián Victoria e Infovlogger
Contribuciones en Tecnología Informática
Ha escrito varios libros sobre tecnología informática, incluido el primero sobre realidad virtual publicado en idioma español. Ha traducido numerosas obras de electrónica, informática y comunicaciones.
Investigación sobre el 11-M
También es conocido por sus trabajos sobre la investigación del atentado del 11-M. Ganó notoriedad en el ámbito periodístico por su investigación sobre los atentados del 11-M en Madrid, cuestionando la versión oficial de los hechos. Esta labor investigativa la plasmó en su libro Los enigmas del 11-M. ¿Conspiración o negligencia?
Obras Publicadas
En La Esfera de los libros ha publicado, con gran éxito, 11-M. Golpe de régimen (2007) y La dictadura infinita (2022). Autor de varios libros -entre otros, La dictadura infinita y 11-M Golpe de régimen-, ahora presenta Yo, el difamado. Autobiografía apócrifa de UN BUEN REY (La Esfera de los Libros), obra en la que hace una defensa acérrima de Fernando VII en contra de la opinión universal sobre la maldad intrínseca del hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma.
Libros Destacados de Luis del Pino
| Título | Año de Publicación |
|---|---|
| 11-M. Golpe de régimen | 2007 |
| La dictadura infinita | 2022 |
| Yo, el difamado. Autobiografía apócrifa de UN BUEN REY | [Año de publicación] |
Análisis y Perspectiva Política
El trabajo de Luis del Pino se ha centrado en temas políticos y de actualidad, siempre desde una perspectiva crítica con el socialismo y el separatismo catalán, así como con el manejo gubernamental de asuntos importantes para España. El periodista es conocido por no evitar la confrontación en sus programas y por ofrecer un análisis alternativo a lo que él y otros en su espacio consideran "el discurso dominante" en los medios de comunicación de masas.
Influencia en Redes Sociales
Es uno de los periodistas españoles con mayor influencia en redes sociales.
Defensa de Fernando VII
Seguro que nadie le ha dicho hasta ahora que hay que ser un poco kamikaze para escribir un libro defendiendo a Fernando VII. La inspiración viene de la lectura del libro de Pérez-Reverte, «Un día de cólera», en el que narra de forma muy documentada los sucesos del 2 de mayo de 1808. Ahí fue cuando me topé con el dato de que habían muerto muchos servidores de Fernando VII en Madrid ese día. Otra cosa que me sorprendió fue que el día anterior había acudido mucha gente a la capital, lo cual me llevó a pensar que no fue el acto espontáneo que nos han contado, sino que fue organizado por los hombres de Fernando VII. Aquello me hizo preguntarme si no nos habían contado una milonga. Yo había crecido en el convencimiento de que Fernando VII no tenía ni una sola virtud y, pensándolo bien, creo que no hay nadie que sea absolutamente malo ni absolutamente bueno.
Cuando empecé a estudiar las fuentes primarias di con las cartas de Eugenio Izquierdo -personaje muy ambiguo que no se sabe muy bien si trabaja para Godoy, para Napoleón, para los dos o para sí mismo- y Godoy que demostraban que este había estado negociando cuatro años antes de 1808 con Napoleón una corona en algún lugar de Portugal. Poco a poco empecé a pensar que, en realidad, de Fernando VII podemos decir que fue un buen rey o un mal rey, lo que queramos, pero lo que no fue es un felón. No conspiró contra su padre ni entregó la corona de España a Napoleón. Tampoco traicionó al pueblo derogando ninguna constitución porque la Constitución de Cádiz no era la constitución del pueblo.
Decido darle un enfoque autobiográfico porque estamos ante una descalificación sentimental de Fernando VII. Una manera de contrarrestar esto es apelando no sólo a la razón, para lo cual aporto la documentación, sino tratando también de que el lector empatice con él y se ponga en su piel. Que lea lo que le pasó y piense si habría actuado de forma distinta a como él hizo. Yo creo que tenemos una deuda de gratitud con él y me molesta muchísimo que al único que se comportó con dignidad en aquellos días se le haya dado este trato histórico.
Hay documentos que ya estaban publicados, pero que eran poco conocidos y son de gran importancia. Por ejemplo, parte de las cartas de Carlos IV y María Luisa a Murat se conocían, pero habían sido muy poco divulgadas. He añadido otras cartas inéditas que se conservan en archivos franceses. He consultado el Archivo Nacional de Francia, el Archivo Histórico Nacional, el Archivo del Palacio… También hay que tener en cuenta que hoy en día hay muchísima documentación disponible en línea que antes no había. Por ejemplo, disponemos de las memorias de los testigos.
Manuel Godoy es un simple guardia de corps que en cuestión de cuatro años asciende a teniente general sin haber participado en un solo hecho de armas. A partir de ahí, Carlos IV y María Luisa le otorgan numerosísimas tierras por toda España hasta que llega a ser la tercera fortuna del país. Llegó a tener una colección de cuadros mayor que el Thyssen-Bornemisza. Aprovechaba absolutamente todo a la hora de hacer caja y, conocedor del miedo de Carlos IV al pueblo, supo exagerar su papel de protector. Era el típico fanfarrón al que le gusta aparentar y que antepuso siempre sus propios intereses frente a los de España. Posiblemente no hubiéramos pasado por un 2 de mayo y España quizá hubiera logrado sobrevivir a las guerras napoleónicas en una posición de neutralidad.
A Fernando VII se le tiene no sólo por el rey felón, sino por un auténtico tarugo. En absoluto. Fernando VII era muy diferente a lo que nos han contado. Cuando salía de viaje no sólo se hacía llevar sus cajones de libros, sino que además pedía que le dijeran si había en los sitios por los que pasaba algún tipo de venta de libros. En esa época, cuando alguien moría se ponían a la venta los libros del difunto. Fernando VII pedía que se le llevase la lista de ejemplares por si quería comprar algo. Era un lector compulsivo, un hombre que durante su juventud se formó con la lectura de los clásicos. Tradujo con 20 años el libro de «La historia de las revoluciones», del abate Vertot que, por cierto, su padre no le dejó publicar. No era Einstein, pero sí era una persona culta a la que le gustaba leer todo tipo de cosas.
Es difícil de entender. Carlos IV es quien entrega la Corona de España a Napoleón. Es el que deja el país durante 18 años, con una pequeña interrupción, en manos de Godoy. Se describe a sí mismo ante Napoleón como alguien que se va por la mañana a cazar, vuelve a mediodía y vuelve a salir por la tarde. Por la noche le pregunta a Godoy si ha habido algo, él le informa y ya está. Pero tampoco era estúpido como muchos creen. Carlos IV era desconfiado y tenía ahí una serie de ministros, como por ejemplo Caballero o Ceballos, para que se encargaran de las tareas de gobierno. No. Quienes la evitan son los hombres de Fernando VII.
Era una idea estúpida: si la corte portuguesa había podido huir a Brasil fue con la protección de la armada inglesa, pero nosotros estábamos en guerra con Gran Bretaña. Además, eso hubiera supuesto dejar España y a los españoles a merced de Napoleón. Los ministros de Carlos IV trataron de oponerse a la huida, pero carecían de fuerza ante los deseos de Godoy y de Carlos IV. La imagen que se tiene de Carlos IV es la de un hombre con poca personalidad. No, se trata de una imagen completamente falsa. Para empezar, María Luisa no fue amante del Príncipe de la Paz. No existe ni la más mínima prueba de que así fuera. La correspondencia que se conserva entre ambos no muestra ningún indicio. Si analizamos lo que sucedió en Bayona, se ve perfectamente por los comportamientos de Carlos IV que es él quien toma las decisiones. Es Carlos IV quien deja el reino en manos de Godoy en su momento. Se observa en ciertas cartas una cierta obsesión por parte de Carlos IV por irse de España. Recordemos que cuando accedió al trono se había producido la revolución francesa. Él vive cómo su primo Luis XVI es decapitado y coge un miedo cerval a los movimientos revolucionarios. Todo el reinado de Carlos IV está marcado por esa relación tóxica. Es el rey quien promueve la carrera meteórica de Godoy para que le proteja de las asechanzas de aquellos que pudieran querer destronarle y decapitarle.
Volviendo al protagonista del libro, Fernando VII. Es evidente que la relación con sus padres no fue nada normal. La reina María Luisa se comporta como madre con él hasta un momento determinado. A partir de los catorce o quince años del entonces Príncipe de Asturias, ella se desentiende de él por completo. Fernando empieza a hacerse un hombre muy reservado. En la corte, su propia familia le aísla. Godoy y su padre le mantienen alejado de todas las tareas de gobierno. Lo normal es que, llegada una cierta edad, los diecisiete o dieciocho años, empiece a asistir a las reuniones del gobierno, pero se le excluye totalmente. Ni siquiera se le permite acompañar a su padre a cazar.
Con el relato oficial de la conspiración de El Escorial todo el mundo ha aceptado que Fernando quería matar a su madre y destronar a su padre. Los archivos están a disposición de cualquiera en el Archivo de Palacio. Allí se conserva la causa original con los oficios, las pruebas y todos los documentos completos. Basta leérselo todo para comprobar cómo en la llamada causa de El Escorial no se encontró nada de nada que apuntará mínimamente a ninguna conspiración de Fernando VII contra sus padres. Se trató de un montaje de Godoy contra Fernando puesto en marcha en un momento en el que el Príncipe de la Paz estaba enormemente preocupado porque Napoleón no terminaba de firmar el famoso tratado de Fontainebleau, con el que quería blindarse para cuando Carlos IV faltara. Él quería a toda costa un trono en algún sitio de Portugal donde eludir las responsabilidades que se le pudieran exigir en España, una vez desaparecido Carlos IV, por la inmensa fortuna que había adquirido durante sus años en el poder y por todos los desmanes cometidos.
Todo empieza, según Godoy, con un anónimo falso que se le hace llegar a Carlos IV a sus habitaciones, lo cual lleva a este a registrar las habitaciones de su propio hijo. El mismo Godoy explica en sus memorias que el supuesto anónimo apareció en el atril de Carlos IV en sus habitaciones alertando al rey de que alguien está preparando un movimiento para arrebatarle la corona. Al no encontrar nada, se registra al propio Príncipe de Asturias que sí llevaba documentos encima y se le encuentra una carta dirigida a su padre. Realmente, Fernando pecó de ingenuidad creyendo que su padre era un pobre tontito manejado por Godoy, que era lo que pensaba todo el mundo.
Uno de tantos confidentes de Godoy: un antiguo guardia de corps que hablaba con un miembro de la servidumbre de palacio llamado Manuel Rivero, un borracho al que tiraba de la lengua. Con las historias que este le cuenta llegan a construir una historia rocambolesca. Sí, lo que buscaban Godoy y Carlos IV era comprobar si había algún tipo de contacto entre Fernando y el embajador francés en Madrid. El Príncipe de la Paz llegó a pensar que si Napoleón no firmaba el tratado de Fontainebleau era porque quizá alguien lo estaba saboteando. Y, junto con el memorial que Fernando había escrito contra él, le encuentran también una carta donde se habla del embajador francés. Esto demuestra que el montaje se había hecho para tener una excusa para registrar a Fernando.
Sí, Carlos IV escribe a Napoleón diciéndole que su hijo conspira contra él y le reprocha que el embajador francés esté por medio. Claro, Napoleón monta en cólera y amenaza con la guerra contra España y con tomar a Fernando VII bajo su protección. En primer lugar, Fernando ya se ha dado cuenta de que su padre es un perfecto canalla que está del lado de Godoy. Es decir, que Godoy no va por libre, sino que actúa de acuerdo con Carlos IV. Por otro lado, Napoleón, que ya tenía planes de tomar España aprovechando la ambición de Godoy, empieza a ver que están pasando cosas raras en la corte española que pueden acelerar sus planes. A todo esto, en Portugal la familia real había huido a Brasil.
Sí, de hecho, se trasladan a Aranjuez para iniciar el camino hacia el sur con destino a América. El motín de Aranjuez iba contra Godoy y no contra Carlos IV. La prueba de ello es que el motín se produce el día 17, se le exige a Carlos IV que destituya a Godoy y este accede porque no tiene más remedio, pero a Godoy no le habían encontrado porque se había ocultado en el desván de su casa en Aranjuez. Por cierto, en un espacio que se había construido para una eventualidad como aquella. Abdica la Corona y había tratado de irse a América. No sólo eso, sino que hay algunos historiadores que le han llegado a reprochar a Fernando VII que se opusiera a que la corte se fuera a América aduciendo que no habrían caído presos de Napoleón. Pero hay que pensar que la corte portuguesa pudo huir a Brasil porque la flota inglesa la protegió. ¿Quién iba a proteger a la flota española de camino a América? Habrían acabado prisioneros en Inglaterra. Era una idea completamente absurda, por no mencionar que era dejar al pueblo español abandonado en manos de los franceses.
Tras la abdicación de Carlos IV, Fernando VII reina durante tan sólo 45 días. Fernando VII al llegar al trono demuestra que tiene verdadero interés en gobernar el país y en hacerlo lo mejor posible. Sí, porque Jovellanos es el prototipo de ilustrado español que quería regenerar España, que participó en todo el movimiento para la formación de las cortes de Cádiz y fue partidario de que se implantaran controles a la monarquía absoluta. Tuvo un triste final, acabó huyendo del muy liberal Cádiz porque le querían linchar y terminó sus días en su casa de Asturias.
Las Cortes de Cádiz dan un auténtico golpe de Estado el 24 de septiembre de 1810. Cuando se constituyen asumen para sí, sin tener ninguna legitimidad ni representatividad, la soberanía de la nación. Esto es algo que Jovellanos comenta en sus cartas a su amigo lord Holland. Absolutamente, las Cortes de Cádiz se convocan en enero de 1810 no con el objetivo de hacer ninguna constitución, sino porque el rey está prisionero en Francia y hay un vacío de poder. En principio, respecto a la convocatoria de las Cortes no hay nada que objetar. Pero claro, había una parte de la casta política de entonces que lo que quería era aprovechar la jugada para hacer su pequeña revolución francesa. Y se sirven de la convocatoria de cortes para transformarlas, sin ninguna base legal, en unas cortes constituyentes para quitarle la soberanía a Fernando VII.
El resultado es un golpe de Estado de los sectores más revolucionarios que terminan expulsando de la constitución de las cortes a aquellos que creen que la soberanía corresponde al rey. Una cosa es convocar cortes para decidir la marcha de la guerra y los asuntos del país en ausencia del rey y otra es transformarlas en cortes constituyentes. En el libro explico cómo a tres semanas de su inicio tan sólo habían llegado a Cádiz cincuenta hombres elegidos. ¿Pero cómo vas a celebrar unas elecciones normales cuando está media España ocupada por los franceses? Es imposible. Así que deciden elegir a una serie de diputados sustitutos. Por ejemplo, el diputado de Ávila que participa en la inauguración de las cortes fue elegido por un total de ocho abulenses que en aquel momento estaban en Cádiz. En Cádiz estaban los restos de la administración que habían venido huyendo de los franceses. Era la mayoría gente en general muy volcada hacia el lado revolucionario, que no liberal tal y como lo entendemos nosotros actualmente.
Pues entre todos los que estaban en Cádiz que comentaba antes. Así se da un vuelco ideológico total de las Cortes y la prueba la tenemos en la votación de la Ley de Libertad de Imprenta. Si no se hubieran añadido esos diputados de emergencia, la ley no habría salido adelante porque precisamente esos 50 diputados elegidos correctamente en su mayoría votaron en contra. No, no lo fue. Una de ...
