Louane Emera: Trayectoria, Éxito en Eurovisión y Maternidad

Louane Emera, cuyo nombre real es Anne Peichert, es una destacada cantante y actriz francesa de 28 años. Su éxito despegó tras su participación como semifinalista en la segunda edición de The Voice.

Eurovisión 2025: Louane Representa a Francia con 'Maman'

Francia se ha hecho esperar y ha sido el último país de Eurovisión 2025 en presentar su canción, interpretada por Louane. El sábado 15 de marzo, la artista se subió a una plataforma en las alturas en el Stade de France para cantar por primera vez en directo Maman durante el descanso del partido de rugby entre Francia y Escocia en el Torneo de las Seis Naciones 2025.

Así, con un espectáculo por todo lo alto que ha generado grandes expectativas en Europa, Francia ha compartido con el mundo su canción para Eurovisión 2025, considerada como una de las favoritas para ganar el festival europeo, según las casas de apuestas.

'Maman': Un Canto a la Maternidad y al Amor

Con su canción para Eurovisión, Louane plantea un doble homenaje con la maternidad como protagonista: primero le canta a su madre, después canta sobre su hija. En la primera estrofa, parece que la artista se dirige a su madre fallecida: "¿Tú cómo estás? / ¿Lo ves todo desde ahí? / Y he cambiado mucho / He crecido bien / De ti, he guardado todo lo que me hace ser quien soy".

Así, Louane cambia de perspectiva en el estribillo al presentar a su hija -"Y si quise detener el tiempo / Ahora, es ella quien me llama mamá"-, mientras en la segunda estrofa la artista le cuenta a su madre que ha encontrado el amor de su vida, su "amor indeleble", refiriéndose a su pareja sentimental.

Louane - maman | France 🇫🇷 | Showcase Performance | #Eurovision2025

La Familia Bélier: Un Papel Destacado en el Cine

Louane Emera interpreta a Paula en La Famille Bélier. En la vida real, a los 18 años Emera debutó en La Voz. Es cantante desde pequeña y Louane llegó hasta las semifinales.

En la peculiar familia Bélier, todos son sordos menos Paula, que tiene 16 años. Animada por su profesor de música que ha descubierto en ella un sorprendente don para el canto, decide preparar la prueba para un concurso de radio nacional.

Una nueva película francesa llega a nuestras carteleras. En esta ocasión viene con la vitola de ser la número uno en las primeras tres semanas con más de siete millones de espectadores en Francia.

La familia Bélier está compuesta por cuatro miembros. El padre, Rodolphe (François Damiens), la madre, Gigi (Karian Viard), el hijo pequeño, Quentin (Luca Gelberg) y la hija, adolescente, Paula (Louane Emera) que es la única de la familia que no es sorda. A pesar de su corta edad, esta condición la convierte en una pieza indispensable dentro del engranaje de la familia cuya dedicación es la explotación de una granja (vaca, gansos, elaboración de quesos, etc.).

Al comienzo del curso, Paula se apuntará al coro escolar más atraída por un compañero que por la propia música. Pero un peculiar profesor, Fabien Thomasson (Eric Elmosnino), descubrirá que Paula posee un don: tiene una voz prodigiosa.

Y ya tenemos el conflicto planteado. Paula tiene que tomar la difícil decisión de seguir sus sueños, de vivir su vida, de echar a volar fuera del nido, o dedicarse a la atención que requiere la granja en constante contacto con su familia para ponerles la voz y ser así, el vínculo con el exterior, con «los otros». Un conflicto habitual (abandonar el hogar) en cualquier seno familiar pero que en la familia Bélier adquiere un punto dramático por la condición de sordos.

La familia vive en total armonía en un pueblecito en la campiña francesa (3/4 horas en coche hasta la capital parisina). Están integrados dentro de la comunidad. Es así hasta el punto que Rodolphe no duda en presentarse a la alcaldía del pueblo para plantar batalla al mediocre alcalde actual.

Paula está entregada a su familia en cuerpo y alma, sin reservas. Pero su pasión por la música le pondrá su vida patas arriba. Cuando Paula comenta a sus padres que está ensayando con Thomasson casi a escondidas y que se está planteando la posibilidad de marcharse a París, surge el recelo de Rodolphe y Gigi.

Hay una secuencia magistral que la quiero destacar porque resume un poco esa desazón que experimenta la familia. Se trata de ese típico acto de final de curso cuando los chavales salen a la palestra a realizar esa obra que llevan ensayando durante todo el año. En el caso de Paula es la actuación en el coro, pero también un dúo con el chico al que ha estado «persiguiendo» durante el curso. Allí, entre el público, están sus padres y su hermano. Al principio asisten divertidos al acto, bromean entre ellos, más pendientes de la reacción del público que de sus sentimientos. No les llega nada. No oyen. Incluso Gigi se muestra un tanto aburrida contemplándose la uñas. Un silencio abrumador llena la pantalla. A nosotros tampoco nos llega nada, es una actuación escolar más con unas bonitas voces y unos bonitos rostros, pero nada más. No me conmovía. Pero con ese silencio todo cambio y de ahí hasta la resolución final con una clara implicación hacia y de los padres.

Rodeando al conflicto de Paula con su familia, el director toca otros temas. El mundo rural frente a la capital; el despertar de la sexualidad en los jóvenes; las pandillas de amigos y el valor de la amistad; la relación con nuestros políticos; los problemas de comunicación, son algunos de ellos que hacen de esta propuesta una película de comedia ligera, con tintes dramáticos, para todos los públicos.

Es un trabajo con mucho riesgo pues tiene que acoplar los gestos del cuerpo con lo que dicen, tanto con el habla como con el lenguaje de signos.

La actriz que interpreta a Paula, Lourane Emera, tiene la particularidad que es una estrella emergente que ha salido del programa La voz, una franquicia en busca de talentos musicales. Y acaba de lanzar su primer álbum en solitario (donde se incluye, por cierto, el tema que canta al final de la película Je vole de Michel Sardou). Además de interpretación ha tenido que aprender el lenguaje de signos de los sordos (su hermano de ficción es el único personaje que es sordo). Todo ello lo solventa con maestría a pesar de su corta edad (18 añitos). Su actuación le valió el premio César en la pasada edición como actriz revelación.

El resto del plantel no desentona. Karin Viard la hemos visto recientemente en Skylab (Julie Delpy, 2011) y François Damiens, actor portentoso, son dos habituales en la escena francesa. Con algo más de peso, por sus ricos matices, es destacable el papel del profesor Fabien Thomasson. Un peculiar personaje muy exigente que trata de sacar lo mejor de los muchachos llenos de hormonas incontrolables.

La banda sonora con varios temas de Michel Sardou encaja de forma perfecta como si hubieran sido encargados para tal propósito y que ayuda en el cometido final de la La familia Bélier: explotar y llenar la pantalla con su emotividad de la mano de una joven promesa, bella y dulce, que ha despuntado tanto en el canto como en la interpretación.

No es la primera colaboración del dúo Karin Viard - François Damines. De hecho, en Nada que declarar (2010) ya interpretaron a una pareja.

Para la película llevó a cabo un entrenamiento deportivo para aprender a controlar su respiración, y gestionar mejor las palabras y los hechos que realizaba al mismo tiempo.

El director de la película ha optado por situar a la familia en un entorno rural y, más concretamente en la comunidad agrícola.

Karin Viard y François Damiens interpretan a padres sordos, como su hijo. Ninguno de los actores conocía el lenguaje de los signos, excepto Luca Gelberg, que es realidad es sordo. Los demás tomaron cursos intensivos, por ejemplo: Viard y Emera aprendieron el lenguaje de los signos con un profesor francés de Moldavia sordo mudo. La preparación de los actores duró entre cuatro y cinco meses, cuatro horas por día.

Al final de cada escena, el director Eric Lartigau pedía a los profesores de la lengua de signos, Alexeï Coïca y Jennifer Tederri (intérprete), si los actores no los decepcionaron en las acciones que habían realizado.

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