Los miomas uterinos, también conocidos como fibromas, son tumores pélvicos benignos y no cancerosos que crecen alrededor del útero y, en ocasiones, en el cuello uterino. Estas masas anormales de tejido muscular se originan en las células del miometrio o pared del útero. Los miomas uterinos son una de las afecciones ginecológicas benignas más comunes en mujeres en edad fértil. Se estima que hasta un 70% de las mujeres desarrollan miomas en algún momento de su vida. En la inmensa mayoría de los casos estos miomas son tumores benignos.
La causa exacta de los miomas uterinos no se conoce, aunque se cree que son producidos por cambios hormonales como los que se producen durante el embarazo, donde los niveles de estrógenos se ven alterados. Los miomas pueden ser muy pequeños, sólo visibles a través de un microscopio, aunque pueden alcanzar un gran tamaño y ocupar incluso todo el útero.
Tipos de Miomas Uterinos
Existen varios tipos de miomas uterinos, que se clasifican según su ubicación dentro del útero:
- Miomas subserosos: Se sitúan justo bajo la cubierta externa del útero y crecen generalmente hacia el exterior de la cavidad uterina, dándole una apariencia abultada al útero, pero que no impiden ni la gestación ni el parto. Representan aproximadamente el 55% de los miomas. Estos miomas se desarrollan en la capa exterior del útero, conocida como serosa. Por lo general, crecen hacia afuera del útero por lo que, generalmente, no afectan a la cavidad uterina y, por lo tanto, suelen causar menos síntomas relacionados con el sangrado menstrual abundante.
- Miomas intramurales: Crecen en de la pared muscular del útero, y pueden provocar una deformación de la arquitectura normal del útero. Son los miomas más comunes y pueden causar síntomas como sangrado menstrual abundante, dolor pélvico y presión abdominal. Se encuentran en el miometrio, que es la capa más gruesa y que forma las paredes del útero. Cuando son grandes, también pueden provocar sangrados abundantes, abortos de repetición y otras complicaciones durante el embarazo.
- Miomas submucosos: Se sitúan bajo la superficie del revestimiento uterino creciendo hacia el interior del útero, provocando atrofia o desestructuración de la mucosa del endometrio uterino. Son un 5% de los casos de miomas uterinos y son los que pueden presentar más problemas de infertilidad. Se desarrollan en la capa interna del útero, conocida como endometrio. Crecen hacia el interior de la cavidad uterina y, a menudo, están asociados con síntomas como sangrado menstrual anormalmente abundante. Debido a su ubicación, los miomas submucosos son más propensos a afectar a la fertilidad y a la implantación embrionaria. Se originan en la capa más interna del útero (endometrio) y tienen un mayor impacto negativo en la fertilidad. Su presencia puede aumentar el riesgo de aborto durante el primer trimestre y provocar sangrados abundantes durante la menstruación. Aunque sean pequeños, los que se localizan en esta zona suelen ocasionar más problemas que los de mayor tamaño localizados en zonas más externas.
Los miomas son relativamente comunes en las mujeres. Un 20% de las mujeres puede presentar miomas en el útero durante sus años fértiles, y hasta un 50% de las mujeres lo puede presentar alrededor de los 50 años. Estos miomas son muy poco frecuentes en menores de 20 años.
Diagnóstico de Miomas Uterinos
Para detectar y encontrar estos miomas, el ginecólogo realizará un simple examen pélvico en busca de cambios en la forma del útero. La forma más habitual de detectar miomas es mediante ecografía abdominal o transvaginal, técnica que se utiliza también para el control rutinario del embarazo.
Miomas Uterinos e Infertilidad
Los miomas en el útero pueden contribuir a un problema de infertilidad, y también se han asociado a una posible causa de los abortos de repetición. Cuando los miomas son del tipo subseroso, los más habituales donde se desarrollan hacia afuera del útero, éstos no impiden la gestación. Los miomas de tipo submucosos si se relacionan directamente con la dificultad de quedarse embarazada. Al estar situados en el endometrio, pueden bloquear la entrada del óvulo a las trompas de falopio o dificultar la implantación del embrión.
No siempre es necesario extirpar los miomas uterinos para facilitar el embarazo de manera natural o para realizar un tratamiento FIV exitoso. La decisión de si los miomas deben extirparse o se toma teniendo en cuenta varios factores, como la ubicación, el tamaño y su número, así como la presencia de síntomas y problemas de fertilidad.
Tratamiento de Miomas Uterinos
El tratamiento para estos miomas submucosos en el útero consiste en una intervención llamada histeroscopia. Este procedimiento se realiza introduciendo una guía óptica a través de la vagina hacia el útero. Esta herramienta envía imágenes del interior del útero para examinar su interior. Mediante la misma guía se detectan y extraen estos miomas uterinos. La histeroscopia se realiza bajo sedación y suele durar entre 15 minutos y 1 hora, dependiendo del grado de tejido a extraer.
La eliminación por cirugía de los miomas uterinos recibe el nombre de miomectomía. Cuando el mioma es submucoso , la técnica de elección es la histeroscopia, una técnica mínimamente invasiva y ambulatoria que nos permite acceder a los miomas ubicados en el endometrio, gracias a la introducción de una cámara de pequeño tamaño a través del orificio del cuello uterino.
Si la paciente desea buscar embarazo, y está indicado eliminarlos, existen varias opciones:
- Miomectomía histeroscópica: consiste en extirpar el mioma accediendo por la cavidad endometrial mediante una cámara. Se trata de una técnica mínimamente invasiva y ambulatoria. Está indicado en miomas submucosos. A los 2-3 meses hay que hacer un control, antes de autorizar la búsqueda de embarazo.
- Miomectomía abdominal: Puede realizarse de manera mínimamente invasiva (laparoscopia) o abierta (como la cicatriz de una cesárea). Generalmente se aconseja esperar entre 6 meses y 1 año para buscar gestación.
- Ablación por radiofrecuencia: Se trata de una técnica no invasiva que permite tratarlos aplicando calor en el mioma por vía vaginal. Tampoco requiere ingreso hospitalario y no deja cicatrices en el útero, ofreciendo buenos resultados a corto y largo plazo.
Ovulación Dolorosa
Calambres, dolor de cabeza y dolor de riñones son los síntomas que algunas mujeres sufren cada mes como consecuencia de la ovulación. Es algo bastante común, pero en algunos casos la ovulación muy dolorosa puede llegar a dificultar la rutina. ¿Sufres de dolor al ovular? Casi un 20% de las mujeres siente dolor al ovular. ¿Por qué? Hablamos de la ovulación que se da en la mitad del ciclo menstrual, aproximadamente dos semanas después de la menstruación.
Durante la ovulación, el folículo maduro que se encuentra en el ovario libera un óvulo en el espacio peritoneal. Este se dirigirá desde las trompas de Falopio hasta el útero. Antes de la ovulación el folículo que alberga el óvulo y se encuentra dentro del ovario distiende su superficie causando dolor. En el momento de la liberación del óvulo, se segrega sangre y líquido del folículo roto. Las consecuencias son irritación y pequeños hematomas en la cavidad abdominal que provocan dolor.
En algunas mujeres el proceso de ovulación puede presentar manifestaciones dolorosas en la parte inferior del abdomen, en uno de los costados (correspondiente al ovario que está ovulando en ese ciclo). Además, puede acompañarse de otras manifestaciones similares a las molestias premenstruales, como: dolor e hinchazón en los senos, dolor de vientre, lumbares, huesos, músculos o cabeza.
El dolor al ovular es un fenómeno bastante frecuente denominado dolor pélvico intermenstrual, que afecta a 1 de cada 5 mujeres. Este se considera normal y, aunque los dolores pueden llegar a ser muy intensos, no suele ser un signo de alarma.
Dolores en la Ovulación a los 40
A muchas mujeres les ocurre lo mismo al llegar a los 40: el cuerpo empieza a cambiar, y lo que antes era un ciclo menstrual “tranquilo” se convierte en una montaña rusa de emociones. Uno de los síntomas más habituales -y muchas veces preocupante- son los dolores en la ovulación a los 40. En la Clínica Ginecológica iDONA, tanto en Ontinyent como en Xàtiva, recibimos a diario consultas de mujeres que notan molestias nuevas en mitad del ciclo. ¿Es normal? ¿Se puede hacer algo para aliviarlo?
Con el paso de los años, el cuerpo de la mujer se prepara poco a poco para la menopausia. Esta etapa de transición, conocida como perimenopausia, puede comenzar ya a los 40 y venir acompañada de variaciones hormonales importantes. Estas fluctuaciones pueden hacer que la ovulación sea más intensa, más irregular… y más molesta.
En iDONA, el Dr. Fernando Ruiz realiza una exploración completa, siempre desde un trato cercano y personalizado. A través de una ecografía ginecológica podemos ver el estado de los ovarios, descartar quistes o miomas, y valorar si el dolor es parte de un ciclo normal o hay algo más que tratar.
Con un buen diagnóstico y seguimiento, los dolores en la ovulación en los 40 pueden aliviarse, tratarse e incluso desaparecer.
Recomendaciones
- Tomar extractos de plantas que ayuden a la regulación hormonal: vitex, salvia, dong quai.
- Si presentas un síndrome premenstrual importante debes acudir a la revisión con tu ginecólogo para asegurarte que no hay ninguna causa que te origine el dolor y pueda alterar tu proceso de ovulación.
- Estar informada, no alarmarse y mantener un estilo de vida equilibrado ayuda a vivir el embarazo con confianza, incluso si los miomas están presentes.
