La historia de los Canut es una saga sorprendente, donde la vocación por la ciencia y la medicina se entrelazan con el mundo de la música, la escritura y el arte. En este artículo, exploraremos la vida y trayectoria de Luis Canut, miembro de esta destacada familia, y su contribución al mundo del entretenimiento.
Johan Cruyff
El Legado de la Familia Canut
La familia Canut, un legado de talento y dedicación.
Juan Canut Brusola: Una Eminencia en la Estomatología
Juan Canut Brusola, valenciano de pies a cabeza, instaló en Madrid su consulta tras formarse en su ciudad natal y ampliar sus estudios en Estados Unidos. Hablamos de una eminencia en la estomatología (lo que en lenguaje vulgar llamamos dentista). El doctor Canut heredó de su padre la vocación por la ciencia y la medicina, una herencia que trasladó a uno de sus hijos.
En la capital se criaron sus siete hijos, cuatro de los cuales son ahora ‘famosos’ con voz propia. Tanto es así que podríamos hablar sin equivocarnos de la saga Canut. El resto son miembros destacados de la sociedad, músicos, escritores y personajes conocidos por sus propios méritos. Una saga, decíamos, de lo más sorprendente.
El doctor Juan Canut Brusola falleció en 2013. En el obituario que escribieron a su muerte en la Sociedad Española de Ortodoncia, recordaban su “personalidad inquieta y estudiosa”. Fue uno de sus miembros fundadores y su presidente desde 1977 hasta 1981, además de fundar otras sociedades médicas, como la Europea de Angle, la de Especialistas de Ortodoncia, del Servicio de Ortodoncia de la Fundación Jiménez Díaz (de la que fue el jefe durante más de 30 años), el mismo en el que la reina Letizia se puso ortodoncia.
Había colaborado durante más de 50 años en las actividades científicas y organizativas de esta institución y su paso por ella dejó una huella difícil de olvidar. Escribió además numerosos artículos y publicaciones científicas, dio decenas de conferencias y, según se lee en su obituario, estuvo “siempre dispuesto a acudir donde fuese requerido”.
“Hermano, padre y tío de ortodoncistas, vivió para su profesión y para la enseñanza”. Que sus compañeros hablaran de él con tanto cariño deja claro que Juan Canut, además de un eminente profesional, fue una persona destacada en todos los ámbitos. Por eso, sus hijos lo recuerdan con amor y acaso por el mismo motivo siguen unidos y apoyándose los unos a los otros. “Juan será siempre querido y recordado por su familia, pero también por todos nosotros porque fuimos parte importante de su vida, y por eso, estará siempre, con cariño y agradecimiento, en nuestro recuerdo”.
Javier Canut: Siguiendo los Pasos de su Padre
Decíamos que solo uno de los hijos del doctor Canut ha seguido sus pasos, y ese es Javier, odontólogo de famosos. Así lo contaba él mismo en una entrevista en la que señalaba: “Hemos tratado todas las sonrisas de las portadas de la revista ¡Hola!”. Bromista y divertido, algo que caracteriza a todos los hermanos, que se llevan muy bien entre ellos -se adoran-, Javier contaba en la citada entrevista que por su clínica han pasado desde las infantas Elena y Cristina hasta el rey Felipe.
Javier Canut pasa, como la de casi todos sus hermanos, por formarse entre España y Estados Unidos. En su caso, estudió en la Universidad Loma Linda (California), donde daba clases el gurú Robert Ricketts. Allí escribió su tesis.
Javier recuerda su juventud en Madrid y cómo los miembros de la Movida pasaban por su casa. La música llenaba las estancias y él se iba al sótano a estudiar. Su madre, recuerda, no estaba muy contenta con tanto lío mientras que su padre “estaba encantado”.
Robert Ricketts, influyente gurú en la formación de Javier Canut.
Otros Miembros Destacados de la Familia Canut
No es Luis el único personaje conocido de la saga Canut. Quizás es Nacho el más famoso: es el fundador del dúo Fangoria junto a Alaska. Todos se criaron en una familia burguesa, acomodada, hijos del doctor y su mujer, Rosalía Guillén, ama de casa, una dama fuerte que viajaba de California, donde su marido trabajaba y se formaba, a Valencia, para parir a sus hijos en su hogar.
Nacho ha dado decenas de entrevistas en su vida, aunque admite que miente mucho a la prensa, porque no le gusta contar su vida, de la que ha dado retales, como el miedo que tiene a volar. Además de Fangoria, Canut fue uno de los creadores de Kaka Deluxe, grupo pionero en la movida madrileña, formado por Enrique Sierra, Alaska, El Zurdo y Carlos Berlanga. También fue miembro de Los Pegamoides, Dinarama… Una larga y sólida carrera musical en la que ha tocado todos los palos.
Algunos de esos palos los ha compartido con otro hermano, Mauro, quien ha fundado hace poco su propia empresa, The Good Click, tras décadas en el mundo de la música. Ha pertenecido a grupos musicales punteros y ha sido incluso jurado en Eurovisión designado por TVE.
También Juann (Johnny), otro de los hermanos, se ha dedicado a la música y fue batería de Los Nikis y Los Vegetales. Los Canut Guillén tienen una personalidad marcada y una pasión por la cultura.
Luis Canut: Escritor y Guionista
Le sucede a Luis, del que hablábamos antes por sus problemas de salud. Nacido -cómo no- en Valencia, se licenció en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y se preparó para ser guionista en la Universidad de California Los Angeles (UCLA).
Su currículum cuelga de la web de Penguin, la editorial que ha publicado algunos de sus libros: “Ha sido director, productor ejecutivo y guionista de grandes formatos de entretenimiento y ficción en diferentes canales de televisión, combinándolo con la publicidad, donde ha desarrollado la creatividad y la producción ejecutiva de muchas campañas para grandes marcas”. Y en esas notas vitales, destacan "su amor por los perros", animales que “desde pequeño se han convertido en personajes centrales de su vida, tanto la real como la que tiene en su Instagram”.
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El Desafío de Salud de Luis Canut
Se habla mucho estos días de Luis Canut, escritor, guionista y marido de Patricia Pérez. Este miembro de la familia Canut ha saltado a los medios por sufrir una meningitis que le ha afectado gravemente la salud y de la que sigue recuperándose después de meses trágicos. Han sido él mismo y su pareja quienes han estado informando de lo sucedido, y esta semana han estado en ‘¡De viernes!’ para contar su terrible experiencia.
Después de aquello y de numerosas visitas al médico, los profesionales le diagnosticaron una meningitis criptocócica, causada por un hongo que suele encontrarse en las heces de las aves y que a punto estuvo de costarle la vida.
"Mi marido ahora está mucho mejor, pero perdió la visión de un ojo, no tiene vista frontal, perdió el sentido del olfato y el oído. Durante esta semana se ha hablado mucho de la enfermedad y de Patricia Pérez, pero poco se conoce de Luis Canut a pesar de su largo historial profesional.
Luis Canut nació en Valencia, pero cuando cumplió la mayoría de edad se trasladó a Madrid a estudiar Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de la capital. Ha sido guionista en series con gran reconocimiento como Compañeros, donde se encargó de la producción de seis capítulos y director como en el especial que RTVE preparó en 2003 para Raphael.
También ha ejercido como productor ejecutivo en grandes formatos de entretenimiento y ficción en diferentes canales de televisión. Patricia Pérez y Luis Canut se conocieron en 2005. Dos años después celebraron una boda en Pontevedra, de donde es la presentadora, a la que acudieron rostros conocidos como Raphael (80) o Manuel Martos (45), con quienes mantienen todavía una estrecha relación.
A pesar de la inactividad del director en su perfil de Instagram, nadie sabía cuál era el motivo que le había llevado a alejarse de las redes sociales. Tras anunciar el problema de salud al que han estado haciendo frente durante casi un año, Patricia Pérez desveló más detalles de cómo se encontraba y por lo que había pasado: "Ya anda, pero salió en silla de ruedas del hospital, sin ninguna estabilidad y llegó a pesar 52 kilos.
La Historia Detallada de su Enfermedad
Todo empezó en marzo de 2023 con un dolor de cabeza que se originó tras la muerte de una de sus perritas danesas. Sin duda, un buen disgusto, pero el dolor de Luis era demasiado intenso como para justificarlo así: «A mí me estallaba la cabeza de dolor, era brutal. Al principio empecé pensando que era sinusitis, porque también me dolía mucho al agacharme. Tardaron bastante en diagnosticarme, porque lo peligroso de esta enfermedad es que su diagnóstico es muy difícil».
Fue a urgencias diez noches seguidas, cada una de ellas peor que la anterior. «Es una cefalea emocional», le decían. «Y ahí es donde Patricia ejerció un papel fundamental, porque realmente me salvó la vida. Les suplicó durante días que, por favor, me mirasen por dentro».
Le hicieron un TAC que dio bien, pero lo de Luis iba por otro camino. En realidad, presentaba muchos síntomas de la meningitis criptocócica, pero no los relacionaban. Fue su mujer quien consiguió convencer a los médicos de que lo ingresaran y lo derivaran a un especialista en medicina interna.
«Por las terapias que hace ella -a mayores de su carrera televisiva, Patricia Pérez se formó en nutrición, naturopatía y nutrigenética-, le parecía que yo tenía algo raro en la sangre. Y lo que tenía era una levadura que se llama criptococo, que está en las cacas secas de las palomas, las que están como blanquitas en la calle. Eso tiene unas esporas que, si tú tienes el sistema inmune bien, no te va a afectar.
Pero el sistema inmune de Luis estaba más debilitado, dice, por la tristeza que le causó la muerte de su perra -poco antes había perdido también a otra-. Además, recuerda que hacía mucho deporte en aquel momento y que comía poco. «Patricia siempre me decía: ‘Luis, estás comiendo muy poco. Tienes que alimentarte más, porque gastas mucho’», explica él, que también recuerda haber inhalado un espray nasal con corticoides, lo que pudo contribuir a debilitar su sistema inmunológico.
En medio de este panorama, la muerte de la primera perrita hizo que la segunda entrase en depresión y que fuese constantemente a buscarla a un jardín que tienen frente a su casa, en el que hay cotorras. Y, por tanto, heces secas.
Tras esos insoportables dolores de cabeza y tras detectar el criptococo, por fin le administraron el tratamiento que necesitaba. «Si tardan un poquito más, yo ya peto», señala Luis, que sufrió lo que describe como dos ataques epilépticos masivos que afortunadamente no recuerda. «En el primero me quedé tuerto, y también perdí parte de la visión del ojo izquierdo. Pero yo no soy consciente, ni lo recuerdo. A mí todo esto me lo cuenta Patricia después».
A partir de ese episodio y de prescribirle el tratamiento, le dan el alta y se va para casa. Pero al día siguiente, a Luis le volvió a subir la fiebre y tuvo que volver al hospital, donde su estado se volvió todavía más preocupante.
«El cerebro se seguía inflamando y no lo podían parar, entonces me dio el segundo ataque, ya muy fuerte, hasta que un neurólogo me dio cortisona. El lado derecho lo tenía completamente adormilado y perdí audición. En un oído tengo una pérdida leve y en el otro moderada. También perdí el olfato y el gusto. Yo llegué a casa con un solo sentido, que era el tacto. Del resto, cero. Y me quedé con 52 kilos.
¿Qué se siente sin apenas sentidos? «No percibes prácticamente nada. Solo lo que tocaba. A mí me dejaban sentado en una butaca y no podía hacer nada, solo pensar. Afortunadamente, no soy ciego total, me entra luz. Y pensaba: “Estoy vivo, estoy fuera del hospital”, que era mi verdadera obsesión, salir del hospital».
Fue después de dos meses cuando, durante un desayuno, Patricia le contó todo lo que le había pasado. También fue ella quien le recomendó un libro que cambió su manera de ver las cosas, Deja de ser tú. «Habla mucho de la meditación y de lo que son las visualizaciones de ti mismo para avanzar. Empecé a visualizarme haciendo cosas».
Una de ellas fue un regalo que le hizo a Patricia, un viaje a A Toxa, «porque quería que descansara después de estar meses conmigo en el hospital». Y lo visualizó todo. Cómo irían en avión, cómo lo pasarían, qué harían allí. Sobra decir que lo cumplió.
Tuvo que volver a aprender cosas tan elementales como escribir a mano o ponerse el cinturón. Su cerebro quería dar la orden, pero su cuerpo no terminaba de entenderla. Trabajar la memoria se convirtió en otro objetivo prioritario y complementario a la rehabilitación cognitiva, que no cree que deje nunca. Aprendió a tocar el piano, también toca la batería para ejercitar la coordinación, y nada cuatro meses a la semana.
Continúa a tratamiento con cortisona para que su cerebro termine de desinflamarse, pero Luis no sabe lo que es darse por vencido. «Estuve pico y pala hasta que me puse de pie. Ahora el oído lo tengo fastidiado. Había veces que decía: ‘Es que me molesta mucho el oído, porque siento que se me tapona’. No es capaz de identificar los olores, pero sí cuándo se produce un cambio de olor. Algo parecido le ocurre con el gusto. Ya es capaz de detectar cuando algo está dulce o salado, y se ayuda de las texturas de los alimentos para reconocerlos.
«El tacto lo disfruto mucho y me está ayudando a amoldarme bien a la falta de visión», afirma. No puede reconocer ningún rasgo facial, pero los visualiza todos. «Yo antes de esto he estado viviendo 53 años, y me he dado cuenta de la cantidad de memoria que tengo, es impresionante. Y del trabajo que hace el cerebro, que no es solo la vista. Si me pongo delante de Patricia, mi cerebro me pone su cara.
Los médicos no son capaces de saber si recuperará la visión. «Pero como no lo saben y no me dicen nada, yo creo que sí. Yo voy a volver a ver, no sé en qué medida, ni cómo, ni cuándo, pero sé que sí».
La vista, asegura, es un sentido muy invasivo. De hecho, señala que la mayoría vivimos sin utilizar el tacto. «No es que haya desarrollado más el oído o el tacto, es que yo los utilizo porque no recojo información de la vista. Ahora está volcado en aprender a moverse por la calle de forma autónoma. Incluso comparte en sus redes sociales los avances con la monitora de la ONCE que le está enseñando a usar el bastón.
«Lo que estoy contando realmente son las cosas que me están llamando la atención. Por ejemplo, lo de las irregularidades del suelo, que están hechas para nosotros, lo cuento porque la gente flipa. La ONCE hace un trabajo muy desconocido, y también me gustaría agradecer la accesibilidad a los ayuntamientos y a las ciudades, aunque quedan muchas cosas por hacer. Pero hay mucho avance, yo tengo caminos por todas partes, en todos los semáforos sé si puedo cruzar o no».
Lecciones Aprendidas y Perspectiva de Vida
Si algo ha aprendido de su enfermedad Luis es que no se ha decepcionado a sí mismo, ni en las peores circunstancias. «El mundo no se paró cuando a mí me pasó esto, siguió. Entonces, ya es decisión tuya. Si te quieres parar, párate, pero el resto no lo va a hacer. Esto no es culpa de nadie, entonces, ¿para qué te lo voy a trasladar a ti? Quejarme no va a hacer que me sienta mejor».
El ejemplo, dice, tiene que darlo él primero: «Patricia fue a todas las sesiones de rehabilitación conmigo, a todas, tres veces por semana.
Por supuesto, también tiene sus momentos bajos. De impotencia, porque le entra la prisa y ve que no puede hacer algo tan rápido como le gustaría. Pero él apuesta por pararse, meditar y llorar hasta tranquilizarse -«yo no he perdido la vista, he perdido la prisa», afirma-.
No niega que hubo momentos especialmente delicados. «Así como el hecho de que me dijeran que tengo un 5 % de visión solo en un ojo no me afectó, cuando me dieron el dato de que tenía un 80 % de discapacidad, me mató. La primera fase es la peor, porque es de miedo. De repente, tú te frotas los ojos y es que no ves», describe Luis, que no obstante dice que «en realidad, me han pasado cosas peores, pero no son tan llamativas.
«Tu entorno posiblemente sea más importante que el médico», apunta el productor, que reconoce que una de las cosas que más le afectó fue dejar de trabajar: «Me dieron la invalidez absoluta, porque ya ni audio, ni visual».
Pero Luis Canut ha descubierto que la vida está muy por encima de eso: «Comprendí que el trabajo no era más que una forma de generar dinero para disfrutar con Patricia».
El Apoyo Incondicional de Patricia Pérez
Patricia Pérez y Luis Canut se conocieron en 2005 y dos años después pronunciaron el "sí, quiero". Aunque quisieron tener hijos, no lo consiguieron, un camino complicado que recorrieron de la mano. "Lo tenemos tan asumido… No puedo tener hijos de manera natural. Me faltan unas proteínas en la sangre y afecta a la placenta. De hecho, me quedé embarazada varias veces", contó la presentadora en ¡HOLA!.
"Tuvo un embarazo ectópico y le tuvieron que operar de urgencia. Cuando le dijeron que podía volver a intentarlo, me negué. Para mí lo importante es Patricia. No necesito más y no voy a correr ningún riesgo", puntualizó Luis. Una decisión que, según Patricia, fue un gran alivio. "Luis me quitó ese peso, aunque yo quería ser madre por él. No profundizo en el tema, porque diría: 'Qué pena, porque Luis sería un padre fenomenal'. En el día a día, no lo echo de menos y, en algunos amigos, vemos que los hijos no unen tanto. Realmente, lo bonito es encontrar a la persona con la que compartir tu vida. Eso no lo puede decir todo el mundo", afirmó Patricia.
Y Luis le dio la razón. "No conozco una pareja más feliz que la mía.
Como desvela, Patricia "no es importante, es fundamental", en su lucha diaria para intentar recuperarse. "Bueno, es mi marido y se lo merece. Entonces, no siento que haya hecho nada excepcional. Lo que pasa es que ha sido largo, muy duro. No ha sido fácil, vamos a ser realistas. No, no, fácil no ha sido y aún quedan cosas, pero la vida también tiene estas cosas, ¿sabes?
El mensaje que el guionista mandaría a quién está pasando por una situación complicada de salud es este: "Cuando me pasó yo me paré, porque me paró la enfermedad, pero el mundo no se paró. Y lo bueno que tiene esto es que esa decisión ya es mía. Yo hay muchas decisiones que no he podido tomar por mi enfermedad, por mis limitaciones, pero la decisión de seguir adelante, de seguir disfrutando y de ser amable o, bueno, positivo, eso ya es una decisión mía, que gracias a Dios nadie me la puede quitar, la voy a utilizar".
Luis Canut y su Afiliación a la ONCE
La vida de Luis Canut se paralizaba por completo en marzo de 2022, tras contraer una meningitis criptocócica por la que estuvo ingresado cinco meses en un hospital en estado muy grave. Un durísimo trance que todavía lucha por superar con largas sesiones de rehabilitación, mucho esfuerzo y ayuda, principalmente de su gran apoyo y amor, Patricia Pérez.
Recientemente, Luis compartía algo muy especial en sus redes sociales, se ha afiliado a la ONCE. "Hombre valenciano, ciego, feliz y orgulloso de su recién estrenada afiliación" escribía, posando con un bastón de invidente y una gran sonrisa.
"Lo llevo muy bien. Estoy cada día mejor, que es a lo que aspiro, a todos los días estar mejor. Y lo llevo muy bien porque, al final, oye, mira, yo un día me paré, pero el mundo no se paró, con lo cual fue como, 'oye, o te mueves tú o el mundo sigue'. Y, al final, he seguido como puedo y ya está", confiesa, asegurando que al margen de ayudar a muchísima gente visibilizando sus limitaciones en cuanto a vista, oído u olfato, "no soy consciente porque lo hago desde la naturalidad, de verdad, estoy muy orgulloso de llevar bastón, incluso de ser ciego.
Aprendiendo a Ser Ciego: El Día Internacional del Bastón Blanco
Luis Canut está aprendiendo a ser ciego "con lo que hay". Su discapacidad visual es consecuencia de haberse enfrentado a una dura meningitis. A través de redes sociales, muestra su proceso de aprendizaje de la manera más optimista.
Este martes 15 de octubre se conmemora Día Internacional del bastón blanco, día en el que se pone el foco en las dificultades cotidianas a las que se enfrentan las personas con discapacidad visual en su vida rutinaria. Hay personas que desgraciadamente pierden visión por algún tipo de motivo, por lo que tienen que aprender a ser ciegos, a poder superar los obstáculos con una condición que antes no tenían.
Día Internacional del Bastón Blanco
Es el caso de Luis Canut, que cada vez que sale a la calle se enfrenta a una ‘ciudad invisible’ para él. Suele ir acompañado de una técnica de rehabilitación de la ONCE: “Yo siempre voy por pared, nuestra guía en este caso. El suelo tiene muchísimas marcas para las personas que vamos con bastón”, añade. Sabe, que cuando hay un cambio de relieve en la acera, significa que se está acercando al lugar donde hay un semáforo y que otra franja diferente del suelo marca el límite con la calzada.
La ceguera de Luis, conocido también por ser hermano de Nacho Canut (Fangoria) y marido de la presentadora Patricia Pérez, es la secuela de una grave meningitis que pasó hace relativamente poco. Un revés que ha decidido aceptar de la manera más optimista posible: “No me gusta hablar de limitaciones, de pérdidas… Yo ahora mismo estoy en un proceso de aprendizaje, voy a aprender con lo que hay”, explica.
El proceso del que habla, lo muestra a través de redes sociales. Sus vídeos ya se han hecho virales. En ellos, muestra la manera correcta de plegar el bastón o cómo hay que desenvolverse en transporte público, guiándose con la barandilla para quedar justo frente a la puerta de salida.
Tabla Resumen de la Familia Canut
| Miembro de la Familia | Profesión | Logros Destacados |
|---|---|---|
| Juan Canut Brusola | Estomatólogo | Fundador y presidente de la Sociedad Española de Ortodoncia |
| Javier Canut | Odontólogo | Ha tratado "las sonrisas de las portadas de la revista ¡Hola!" |
| Nacho Canut | Músico | Fundador del dúo Fangoria |
| Mauro Canut | Músico y Empresario | Fundador de The Good Click, exjurado de Eurovisión |
| Juann (Johnny) Canut | Músico | Batería de Los Nikis y Los Vegetales |
| Luis Canut | Escritor, Guionista y Productor | Director, productor ejecutivo y guionista en televisión y publicidad |
La historia de Luis Canut es un testimonio de resiliencia, amor y la capacidad de encontrar luz incluso en los momentos más oscuros. Su valentía al enfrentar la adversidad y su disposición a compartir su experiencia inspiran a muchos a seguir adelante con optimismo y gratitud.
