La aparición de los primeros dientes es un hito importante en el desarrollo de tu bebé. Aunque son temporales, los dientes de leche juegan un papel crucial en su crecimiento y salud futura.
En este artículo, te guiaremos a través de todo lo que necesitas saber sobre los dientes de leche, desde su formación y erupción hasta su cuidado y las diferencias con los dientes permanentes. También abordaremos algunos problemas comunes y cómo manejarlos.
¿Qué son los dientes de leche?
Un diente de leche es simplemente uno de los primeros dientes que tenemos en la infancia. También se les llama dientes temporales o dientes primarios, porque efectivamente no son permanentes: están destinados a caerse para ser sustituidos por los dientes definitivos más adelante. Los odontólogos usan a veces el término técnico “dentición decidua” para referirse a este primer juego de dientes.
¿Por qué se llaman dientes de leche?
Existen varias teorías y creencias populares sobre el origen del nombre. Una de las ideas más difundidas (aunque equivocada) es que estos dientes se forman a partir de la leche materna, debido a que aparecen en la época de lactancia del bebé. En realidad, los dientes de leche se forman igual que los permanentes, a partir de calcio y otros minerales durante el desarrollo del feto en el vientre materno.
La explicación más aceptada es su color blanco brillante, más blanco “lechoso” que el de los dientes adultos. Los dientes temporales tienen una capa de esmalte más delgada y eso les da un tono blanco más opaco, lo que llevó a asociarlos con la leche. Además, el hecho de que sean temporales refuerza la necesidad de distinguirlos de los dientes permanentes: llamarlos “de leche” nos recuerda que son provisionales y que serán “reemplazados” al terminar la infancia.
Un diente de leche es un diente temporal, llamado así por su color y por aparecer en la etapa de alimentación láctea, pero no está hecho de leche.
¿Por qué es importante cuidar los dientes de leche?
Los dientes de leche cumplen funciones esenciales en el crecimiento del niño:
- Sirven para masticar correctamente los alimentos desde pequeño, lo que ayuda a una buena nutrición y digestión.
- También ayudan en el habla: ciertos sonidos (como la “t” o la “s”) se articulan apoyando la lengua en los dientes frontales, por lo que esos dientecitos facilitan que tu hijo aprenda a hablar con claridad.
- Pero quizás la función más importante de los dientes de leche es que guardan el espacio para los dientes permanentes que vendrán después.
Piensa que la boca de un niño es pequeña; esos primeros 20 dientes actúan como “marcadores” en las encías para que los dientes definitivos sepan por dónde salir más adelante. Mantienen el espacio y guían la erupción de los nuevos dientes, asegurando que estos crezcan alineados y en la posición correcta.
Si un diente de leche se pierde antes de tiempo (ya sea por un golpe o por una caries), el diente definitivo puede salir torcido o fuera de lugar, o los dientes vecinos podrían moverse y provocar apiñamiento.
Descuidar un diente de leche puede traer problemas a futuro: caries que afectan al diente permanente que se estaba formando debajo, desalineaciones que luego requieren ortodoncia, etc. Por eso insistimos tanto en la importancia de cuidar estos dientes temporales. Aunque “se vayan a caer”, son la base de la sonrisa adulta de tu hijo.
Un niño con dientes de leche sanos tiene muchas más probabilidades de ser un adulto con dientes sanos. Nunca subestimes a estos pequeños guardianes de la sonrisa.
¿Cuándo y cómo erupcionan los dientes de leche?
La aparición de los primeros dientes es todo un acontecimiento (¡aunque a veces venga con babas y molestias!). Normalmente, el primer diente de leche asoma alrededor de los 6 meses de edad del bebé. En muchos bebés ocurre entre los 6 y 10 meses, empezando casi siempre por los incisivos centrales inferiores (las paletitas de abajo). Poco después salen los dos incisivos centrales de arriba, y así sucesivamente irán apareciendo los demás dientes.
Cada niño lleva su propio ritmo: algunos empiezan a los 5 meses, otros quizá hasta los 8 o 9 meses para su primer diente. ¿Y si mi bebé tarda más? Por lo general no debe cundir el pánico; la cronología puede variar. Hasta los 12-14 meses puede considerarse normal la erupción del primer diente.
Lo habitual es que entre los 2 y 3 años de edad el niño ya haya completado su dentición de leche. Es decir, hacia los 30-36 meses debería tener sus 20 dientes de leche completos (10 arriba y 10 abajo).
Cada diente de leche suele emerger con su par simétrico: es decir, si sale un incisivo en el lado derecho, pronto asomará su equivalente del lado izquierdo. Siempre reviso que la erupción vaya siendo simétrica; si un diente tarda mucho más que su par, conviene evaluarlo.
Orden de erupción de los dientes de leche
A continuación, se muestra una tabla con el orden de erupción de los dientes de leche, junto con las edades aproximadas en las que suelen aparecer:
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| Diente | Edad aproximada de erupción | Edad aproximada de caída |
|---|---|---|
| Incisivos centrales inferiores | 6 - 10 meses | 6 - 7 años |
| Incisivos centrales superiores | 8 - 12 meses | 6 - 7 años |
| Incisivos laterales superiores | 9 - 13 meses | 7 - 8 años |
| Incisivos laterales inferiores | 10 - 16 meses | 7 - 8 años |
| Caninos superiores | 16 - 22 meses | 9 - 12 años |
| Caninos inferiores | 17 - 23 meses | 9 - 12 años |
| Molares superiores | 13 - 19 meses | 9 - 11 años |
| Molares inferiores | 14 - 18 meses | 9 - 11 años |
| Segundos molares superiores | 25 - 33 meses | 10 - 12 años |
| Segundos molares inferiores | 23 - 31 meses | 10 - 12 años |
Notarás que en esa lista no mencionamos premolares. Eso es porque los niños no tienen premolares; esas muelas pequeñas aparecen solo en la dentición permanente, ocupando el lugar donde estuvieron los molares de leche. En otras palabras, los molares de leche serán reemplazados por premolares permanentes, y luego las muelas de adulto (molares permanentes grandes) saldrán más atrás en la boca.
Síntomas de la erupción dental
La dentición puede traer días agitadillos tanto para el bebé como para los papás. Antes de ver el diente asomando, seguramente notarás síntomas de la erupción: el bebé babea más de lo habitual, se lleva todo a la boca para morder, está algo más irritable o le cuesta dormir. Las encías pueden verse enrojecidas o inflamadas, e incluso puede rechazar la comida o el biberón porque le molesta masticar. Algunos bebés presentan un leve aumento de temperatura (décimas, no suele ser fiebre alta) y otros quizás ni se inmutan.
¿Cómo aliviar las molestias de la erupción dental?
En casa se pueden hacer masajes suaves en la encía con un dedo limpio o con un mordedor frío (de esos refrigerantes especiales para dentición). Eso alivia un poco la molestia. También hay geles específicos para encías de bebé, pero es mejor consultarlo con el pediatra antes de usarlos. Y, por supuesto, muchísimo cariño y paciencia: ¡esto también pasará!
La caída de los dientes de leche
Así como llegan, algún día estos dientes de leche tendrán que decir adiós. La caída de los dientes de leche forma parte natural del crecimiento de tu hijo. Por lo general, empieza alrededor de los 5 o 6 años de edad. Muchos niños de kindergarten ya lucen orgullosos esa ventanita en la sonrisa cuando se les cae su primer incisivo.
De nuevo, los primeros en caerse suelen ser los incisivos centrales inferiores (los mismos que salieron primero) alrededor de los 6 años. Luego les seguirán los incisivos centrales superiores, después los laterales, los primeros molares, los caninos y por último los segundos molares.
Aquí hay una cosa interesante: tenemos 20 dientes de leche pero acabaremos con 32 dientes permanentes. ¿Cómo es eso posible? Sucede que hay 12 dientes permanentes que no sustituyen a ninguno de leche, sino que nacen donde no había diente antes. Ocho de esos “nuevos” permanentes son los molares que aparecen al fondo de la boca (cuatro primeros molares hacia los 6 años, y cuatro segundos molares hacia los 12 años aproximadamente).
Los 4 restantes son las famosas muelas del juicio (terceros molares), que ya salen en la juventud, aproximadamente entre los 17 y 25 años, si es que llegan a salir. En resumen, tu hijo pasará de 20 piezas infantiles a 28 piezas adultas para cuando sea adolescente, y posiblemente a 32 ya en su vida adulta si erupcionan las del juicio.
La etapa en que conviven dientes de leche con dientes permanentes se llama dentición mixta. Seguro reconocerás a tu hijo en esa fase: mezcla dientes nuevos más grandes con otros más pequeñitos de leche, e incluso algún “hueco” pendiente de rellenar. Es importante en esta etapa continuar con buenas rutinas de higiene y controles, porque es justo cuando los dientes permanentes están acomodándose.
¿Qué hacer si un diente de leche no se cae?
A veces ocurre que ves el diente nuevo saliendo por detrás y el de leche aún en su sitio (fenómeno conocido como “diente de tiburón”, porque el niño parece tener doble fila). Si en pocos días el diente de leche no afloja, es conveniente que un dentista lo evalúe. En Cleardent, hemos tenido casos así y generalmente ayudamos con la extracción del diente de leche retenido para dejar que el permanente ocupe su lugar correcto.
¿Qué hacer si se cae un diente de leche demasiado pronto?
Imagina que un niño de 4 años pierde un incisivo en una caída, o un molar a los 5 por una caries grande. En estos casos, al quedar un espacio vacío mucho tiempo, los demás dientes podrían moverse hacia ese hueco. Para prevenirlo, los odontopediatras podemos colocar un mantenedor de espacio, un pequeño dispositivo que conserva el hueco hasta que el diente definitivo esté listo para erupcionar.
No puedo dejar de mencionar la parte emocional y cultural de este hito: cuando se cae un diente de leche, los niños viven una mezcla de emoción y nervios. ¡Es el momento de la visita del Ratoncito Pérez! En España y Latinoamérica tenemos esa bonita tradición: el niño deja su diente bajo la almohada y el Ratoncito (o Hada de los Dientes, en otras culturas) se lo lleva dejando a cambio una monedita o detalle.
Como dentista, me gusta aprovechar esta ilusión para reforzar hábitos positivos: por ejemplo, decirle al peque que el Ratoncito Pérez aprecia los dientes limpios y sanos, así que conviene cepillarlos bien cada noche. Esto convierte el cuidado dental en algo divertido.
Al final, la caída de los dientes de leche marca el crecimiento de tu hijo, y acompañarla con cariño (y un poquito de magia) la hace más llevadera para todos.
Problemas comunes en los dientes de leche
A pesar de todos nuestros cuidados, los dientes de leche pueden presentar problemas similares a los de los adultos, e incluso algunos específicos de la infancia:
- Caries dental: Los niños pueden tener caries en sus dientes de leche, a veces muy temprano. De hecho, existe la llamada “caries del biberón” o caries rampante, que afecta a bebés y niños pequeños generalmente por el contacto prolongado de sus dientes con líquidos azucarados (biberones de leche con cereales azucarados, zumos, etc.). La caries en dientes temporales avanza rápido (recordemos que el esmalte es más fino) y puede causar dolor e infección.
- Traumatismos (golpes): ¡Ay, cuántas veces llegan peques con un diente partido o desplazado por un golpe jugando! Es normal en la infancia: correr, saltar y… ¡pum! un diente puede astillarse o incluso salirse. Si un diente de leche se cae por un golpe antes de tiempo, como mencioné, podríamos necesitar un mantenedor de espacio. Si solo se fracturó, el odontopediatra valorará si se puede reparar (a veces ponemos un empaste para reconstruir la forma).
- Dientes retenidos o retrasados: Este problema es cuando un diente de leche “no se quiere caer” incluso cuando ya debería. Puede deberse a que su raíz no se reabsorbió normalmente, o, como explicamos antes, a que no exista diente permanente debajo.
¿Hay que empastar un diente de leche con caries?
Sí, es importante tratar las caries aunque el diente sea temporal. Cuando vemos una caries en un diente de leche, la tratamos con empastes infantiles (a veces con materiales de colores divertidos para que el niño lo lleve mejor), porque sabemos que una caries no tratada puede afectar al diente definitivo que se está formando debajo o derivar en un flemón.
Cuidado de los dientes de leche
Los dientes de leche deben cuidarse igual que los permanentes, que sean temporales no quiere decir que no sean importantes. Ya que estos mantienen el espacio para los de adultos. Si no tienes piezas saludables siendo niño, tendrás problemas con las de adultos.
- Higiene desde bebé: Aunque parezca pronto, la limpieza comienza antes de que salga el primer diente. Los pediatras y dentistas recomendamos limpiar las encías del bebé con una gasa húmeda después de las tomas, así eliminamos restos de leche y acostumbramos al peque a la sensación de aseo bucal.
- Cuando asoma el primer diente, hay que cepillarlo suavemente con un cepillo infantil de cerdas suaves y apenas un granito de pasta dental fluorada (cantidad del tamaño de un grano de arroz inicialmente). Conforme salen más dientes y el niño crece, aumentamos la cantidad de pasta al tamaño de un guisante (aprox. a los 3 años) y enseñamos al niño a no tragarla. Es fundamental cepillar dos veces al día, mañana y noche, incluso si al niño “no le gusta mucho”.
- Dieta y hábitos saludables: Los dientes de leche, como hemos dicho, tienen un esmalte más delicado. Evita en lo posible el azúcar excesivo en la dieta del niño, especialmente en biberones o antes de dormir. No mojes el chupete en miel ni azúcar (es una costumbre antigua que causa estragos en los dientes). Prioriza una dieta equilibrada: frutas, verduras, lácteos (que aportan calcio) y evita que el pequeño pique todo el día alimentos dulces o pegajosos.
Diferencias entre los dientes de leche y los dientes permanentes
Hay claras diferencias entre los dientes de leche y los dientes permanentes. Aparte del tamaño, que es lo más obvio, hay otros aspectos que los hacen distintos:
- Cantidad de dientes: Un niño tiene un total de 20 piezas dentales, estos se caen para dar paso a los 32 dientes de adultos. A medida que el niño crece va haciéndolo su maxilar, entonces sus dientes de leche se van separando y así hay espacio para que salgan los dientes de adultos.
- Erupción de los dientes: Los dientes de leche aparecen desde los 6 meses hasta los dos años de vida de los pequeños. Esto puede variar, porque algunos niños pueden tener la erupción alrededor del año, lo cual también es normal. Por su parte, los dientes permanentes aparecen a partir de los 6 años y hasta los 11-12 años.
- Anatomía de los dientes: Los dientes de leche son más pequeños que los permanentes. Esto es porque los infantes poseen una mandíbula más pequeña. Asimismo, su tamaño está acorde con la función de aprender a masticar los alimentos sólidos. Mientras que los dientes permanentes son más grandes, ya que los adultos poseen una mandíbula más grande para poder albergarlos. La raíz de los dientes primarios es más fina y corta que la de los permanentes. Los dientes de adultos tienen una raíz más gruesa y larga para que no se desprendan fácilmente. La pulpa también es de menor tamaño en los dientes de niños que en los de los adultos. Esto implica que las caries más pequeñas pueden llevar al nervio de los dientes de leche. Lo que causa inflamación del nervio o incluso infecciones. Los dientes de leche poseen una corona más pequeña y achatada, y tienen un cuello más estrecho. Esto se debe al tamaño que tienen dentro de la mandíbula. También son más suaves que los permanentes, por lo que son más susceptibles a las caries.
- Composición de los dientes: Los dientes de leche tienen una capa de esmalte dental muy delgada, puesto que el trabajo de estos será menor. Además de que la permanencia de los mismos es más corta. Los dientes permanentes tiene una capa de esmalte dental más gruesa, puesto que su función más fuerte que los de leche. La diferencia del esmalte entre la dentición temporaria y definitiva hace que los dientes de bebé se vean más blancos que los permanentes. Las piezas de adulto son amarillentas, aunque este factor puede variar según la genética, la limpieza y cuidado que le demos a los dientes.
¿Cómo saber si un diente es de leche o definitivo?
Es fundamental distinguir entre los dientes temporales y los permanentes, ya que esto tiene implicaciones en el cuidado dental y el desarrollo bucal. Los padres deben estar atentos al desarrollo y distinguir entre unos y otros.
Como explicamos, el número de dientes es una de las señales para saber si los dientes son de leche o definitivos. También lo es el orden de erupción, los de leche aparecen alrededor del sexto mes de vida, con los incisivos centrales inferiores siendo los primeros en aparecer. En cambio, los dientes permanentes, por otro lado, erupcionan a partir de los seis años de edad y continúan durante varios años.
La anatomía de los dientes también es diferente. Los dientes temporales son más pequeños que los permanentes y también suelen ser más blancos.
