Laxantes Seguros para Gestantes: Una Guía Completa

El estreñimiento es un problema frecuente durante el embarazo, que puede afectar a un tercio de las embarazadas. Este se describe como una disminución de los movimientos intestinales y del número de deposiciones, con dificultad para la evacuación.

Los cambios hormonales son la principal causa de que el intestino de la mujer embarazada funcione más lento de lo habitual. Con el embarazo aumenta la progesterona, que provoca que los músculos de las paredes intestinales se debiliten. A la vez, disminuyen los niveles de motilina, una hormona encargada de estimular el movimiento del estómago y del intestino.

Otros factores que también influyen son los cambios en el estilo de vida, que abarcan desde un mayor sedentarismo a modificaciones de la dieta e, incluso, la ingesta de medicamentos. Cuando ya está más avanzado el embarazo, en el último trimestre, el mayor tamaño del bebé hace que el útero aumente a su vez de tamaño para alojarlo. A medida que aumenta el tamaño del bebé, el tránsito intestinal de la madre se hace más complicado.

¿Qué Evitar Cuando Tienes Estreñimiento Ocasional en el Embarazo?

Cuando padeces estreñimiento ocasional puede ser tentador probar varias opciones para aliviar el malestar. Pero ten cuidado, algunos laxantes como el aceite de ricino pueden provocar irritación estomacal. Además, muchos medicamentos no son aptos para embarazadas. Si tienes dudas sobre cuál es el mejor tratamiento para ti y tu bebé consúltalo con tu médico o farmacéutico.

La Precaución es la Mejor Medicina

Con suerte, solo usarás laxantes durante tu embarazo si realmente necesitas ayuda para combatir el estreñimiento ocasional.

Medicamentos y Embarazo: Consideraciones Importantes

El uso de medicamentos a lo largo del embarazo requiere un control, ya que podría afectar a la salud fetal. Los cambios típicos del embarazo a nivel fisiológico pueden causar modificaciones en la eficacia y la seguridad de los fármacos. Además, muchos de los medicamentos son capaces de atravesar la barrera placentaria y llegar hasta el feto.

La situación ideal sería que las mujeres no tomaran ningún tipo de medicamento durante todo el embarazo. Sin embargo, las estadísticas muestran que la mayoría de las embarazadas consumen algún fármaco durante el periodo de gestación.

Si fuera necesario administrar algún medicamento durante la gestación, es fundamental estudiar su seguridad tanto para la madre como para el feto.

ESTREÑIMIENTO Y EMBARAZO: CAUSAS, PREVENCIÓN, ALIMENTACIÓN, LAXANTES... - Ginecología y Obstetricia

Primeros Meses de Gestación

El primer trimestre del embarazo es un momento bastante crítico para el desarrollo fetal. En los primeros meses de embarazo ocurre la formación de los órganos fetales (organogénesis), por lo que la exposición a determinados fármacos podría causar defectos congénitos o incluso ser teratogénico.

Por lo tanto, entre la primera y la octava semana de embarazo aproximadamente es preferible no tomar ningún fármaco. En caso de tener que tomar algún medicamento, es recomendable consultar con el médico antes y después de haberlo tomado.

Sin embargo, este riesgo de malformaciones fetales se reduce a partir del segundo trimestre de embarazo. En esta etapa del embarazo será fundamental evitar tomar medicamentos que alteren el sistema nervioso o el crecimiento celular.

Clasificación de Medicamentos Según la FDA

Teniendo en cuenta la clasificación de la FDA, la administración de alimentos y medicamentos de los Estados Unidos, los medicamentos se dividen en 5 categorías:

  • Categoría A: Fármacos seguros durante el primer trimestre de embarazo. Ejemplos: hierro, calcio, potasio, colecalciferol, levotiroxina, etc.
  • Categoría B: Medicamentos sin estudios en embarazadas, pero sí en animales. Son bastante seguros, pero no están exentos de riesgo. Ejemplos: amoxicilina, ampicilina, azitromicina, cefalotina, clotrimazol, diclofenaco o insulina.
  • Categoría C: Estudios en animales indican que pueden causar efectos adversos en el feto. Su uso está permitido siempre y cuando los beneficios superen los riesgos. Ejemplos: tramadol, albuterol o fluoxetina.
  • Categoría D: Evidencia de riesgo fetal, pero beneficio importante para la salud materna. Ejemplos: antibiótico tetraciclina o el antiepiléptico fenitoína.
  • Categoría X: Causan anomalías fetales. Ejemplos: estradiol, atorvastatina, isotretinoína o misoprostol.

Durante el embarazo sería conveniente utilizar medicamentos incluidos en la categoría A, pero no los fármacos de la categoría X.

Fármacos No Recomendados en el Embarazo

Entre los fármacos más comunes que pueden afectar el desarrollo fetal encontramos los de la clase C, D y X.

A continuación, se enumeran algunos ejemplos de fármacos prohibidos durante el embarazo para evitar riesgos en el feto:

  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINES): como el ibuprofeno, el naproxeno y la aspirina. Deben evitarse durante todo el embarazo, especialmente en el tercer trimestre.
  • Antihipertensivos: inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECAs) y los antagonistas del receptor de angiotensina II. Se deben evitar especialmente a partir de la semana 14 de gestación.
  • Estatinas: asociadas con posibles malformaciones en el feto.
  • Antibióticos: como la doxiciclina y la tetraciclina.
  • Ansiolíticos: el diazepam puede aumentar el riesgo de malformaciones congénitas.

En cualquier caso, únicamente se deben tomar medicamentos bajo prescripción médica y siguiendo sus instrucciones independientemente de si se está embarazada o no.

Manejo de Enfermedades en Embarazadas

Hay mujeres que padecen ciertas enfermedades crónicas que no pueden dejar de lado su medicación pese a que estén embarazadas. En estos casos, los especialistas deberán adaptar el tratamiento para que sea compatible con el embarazo y, por tanto, no suponga un peligro ni para la madre ni para el feto:

  • Diabetes: se deberá administrar insulina, que es considerada segura durante el embarazo (categoría B).
  • Hipertensión: se aconseja el uso de metildopa.
  • Epilepsia: se deberá consultar con el especialista qué tipo de tratamiento pueden seguir durante el embarazo.

En el caso de que la embarazada sufra náuseas, vómitos o sea diagnosticada de hiperémesis gravídica, se recomienda en primer lugar optar por un tratamiento no farmacológico. Si fuera necesario, se podría administrar de manera combinada doxilamina y piridoxina para reducir las náuseas y los vómitos durante el embarazo.

Alternativas Naturales y Laxantes Seguros Durante el Embarazo

Algunos pequeños cambios en tu dieta en esta etapa pueden ser una forma excelente de acabar con el malestar del estreñimiento ocasional. A continuación, te mostramos algunos que puedes probar:

  • Chucrut: Prueba a beber un vaso de zumo de chucrut con el estómago vacío para combatir el estreñimiento ocasional leve. La bacteria del zumo actúa como probiótico y la fibra adicional estimula a tu digestión. No obstante, puede dejarte con una sensación de hinchazón y tardar hasta 6 horas en hacer efecto.
  • Fruta deshidratada: Incorporar alimentos como la fruta deshidratada a tu dieta puede tener un efecto laxante natural y hacer que sigas yendo al baño regularmente durante el embarazo. Independientemente de que la tomes seca o tras haberla puesto en remojo durante la noche, es una gran fuente de ácidos de frutas, pectina y fibra. No obstante, los resultados pueden tardar en apreciarse, ya que no aparecen hasta entre uno y tres días después de su consumo regular.
  • Alimentos ricos en fibra: Intenta incorporar alimentos como las semillas de lino, el plantago o el salvado de trigo en tus comidas para recibir una ración extra de fibra que te ayude a seguir yendo al baño con regularidad. Cuando lo hagas, asegúrate de que bebes al menos 2 litros de agua al día, de que estás hidratada y de que tus heces siguen siendo lo suficientemente blandas para tener una evacuación sencilla. Beber poco puede tener el efecto contrario y aumentar el estreñimiento ocasional.

Alternativas al Uso de Medicamentos en el Embarazo

El uso de medicamentos durante el embarazo puede resultar de riesgo para la salud materna y fetal. Por ello, siempre y cuando la situación lo permita, la primera vía de abordaje va a ser recurrir a alternativas no farmacológicas durante la gestación.

Existen condiciones de salud que pueden notar una mejoraría con un simple cambio de estilo de vida y llevando una dieta balanceada rica en frutas, verduras, etc.

Otras de las alternativas no farmacológicas durante el embarazo serían las terapias naturales basadas en practicar yoga prenatal, salir a caminar, hacer ejercicio, etc. De este modo, se reducirá el riesgo de hipertensión arterial y mejorará el estado de ánimo de la embarazada. Las sesiones de fisioterapia también pueden ser útiles para aliviar, por ejemplo, los dolores de espalda típicos del embarazo.

Además, las técnicas de relajación y meditación durante el embarazo ayudarán a reducir el estrés, la ansiedad y mejorar la calidad del sueño.

Por último, existe también la opción de tomar algún suplemento vitamínico, pero siempre bajo indicación médica.

Tipos de Laxantes y su Uso en el Embarazo

Si las medidas anteriores no son suficientes, se pueden considerar los siguientes tipos de laxantes, siempre bajo supervisión médica:

  • Agentes formadores de masa (o suplementos de fibra): Aumentan el volumen de las heces. Son seguros para un uso prolongado durante el embarazo. Ejemplos: Plantago ovata y semillas de lino.
  • Laxantes emolientes: Ablandan las heces. Su uso debe ser puntual. Ejemplo: Docusato.
  • Laxantes lubricantes: Lubrican las heces para facilitar su salida. El más común es la parafina.
  • Laxantes estimulantes: Provocan contracciones rítmicas en los músculos intestinales. Pertenecen a este grupo la sen (Cassia angustifolia), bisacodilo, frángula, aceite de ricino o aloe.
  • Laxantes osmóticos: Atraen agua al interior del intestino. No deben usarse en el embarazo, ya que hay un riesgo de absorción que puede provocar alteraciones en la conducción cardiaca. Ejemplos: sales de magnesio o el bisacodilo.

El estreñimiento, pese a su prevalencia, no es peligroso. Solamente, según datos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, un 10% de los casos de estreñimientos en gestantes requieren un tratamiento más serio (casos de desgarros, hemorroides…).

Las hemorroides son ya de por sí comunes en el embarazo, pero el estreñimiento las complica creando más dolor, picor y, en ocasiones, la expulsión de algo de sangre en las heces, que puede asustar. Siempre será en pequeñas cantidades y de manera superficial.

Preguntas Frecuentes

Muchas futuras mamás tienen preguntas sobre el estreñimiento y su impacto durante el embarazo. Aquí respondemos algunas de las más comunes:

  • ¿El estreñimiento en el embarazo puede causar un aborto? No hay datos que asocien el estreñimiento con el riesgo aumentado de aborto.
  • ¿Es malo apretar durante el embarazo? Ante cualquier duda, contratiempo y situación anómala hay que acudir al especialista para encontrar la mejor solución para tratarlo.
  • ¿Este estreñimiento afectará a mi bebé? Por la tranquilidad de la madre y la salud del feto, ante cualquier duda, contratiempo y situación anómala hay que acudir al especialista para encontrar la mejor solución para tratarlo.

El estreñimiento que a veces sucede en el embarazo puede continuar después del parto, que es cuando la madre tiene menos tiempo para ella. No olvides tener siempre a mano frutas, verduras y cereales integrales, y asegura una buena hidratación para mejorar la regularidad.

El estreñimiento durante el embarazo es un proceso que tiene muchas causas. Puede estar relacionado con un aumento del tránsito a lo largo tanto del intestino delgado como del grueso, lo que provoca un aumento en la absorción de los fluidos y electrolitos.

Una de esas hormonas llamada progesterona podría causar alteraciones en la motilidad intestinal causando una debilidad de la fuerza propulsora de las heces.

Se deben poner en marcha medidas generales como los cambios dietéticos. Es necesario incrementar la ingesta de fibra.

Es necesario hacer ejercicio para estimular el movimiento intestinal, se puede nadar o caminar durante 20 a 30 minutos, tres veces por semana.

Los laxantes han de utilizarse con prudencia, ya que el uso continuado puede producir dependencia.

Están contraindicados los laxantes que contienen aceite de ricino, los aceites minerales orales (parafina) y los laxantes salinos (sales de magnesia).

El estreñimiento afecta de forma negativa en la calidad de vida diaria de las pacientes, y es tan frecuente que representa la molestia gastrointestinal más común durante el embarazo sólo superado por las náuseas. En este contexto, cabe destacar que lo más recomendable como medida terapéutica inicial sería comenzar por realizar cambios en el estilo de vida, que comprenderían el aumento en la ingesta de líquidos, ejercicio físico y aumento de la ingesta de fibra en la dieta.

Los cambios en la dieta deberían incluir una ingesta de 20-35 gr de fibra natural al día (se encuentra en las plantas, frutas, vegetales y cereales integrales).

Es importante recalcar que el empleo de medicamentos para el estreñimiento del embarazo debe siempre acompañarse de las medidas anteriores, manteniendo siempre una ingesta abundante de líquido para evitar la deshidratación que pueden producir estos fármacos.

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