Las llamadas Venus paleolíticas son estatuillas femeninas que datan del Paleolítico Superior (aprox. 28.000-20.000 a.C.), caracterizadas por sus formas voluptuosas: senos prominentes, caderas anchas y ausencia de rasgos faciales.
Su nombre alude tendenciosamente a la sexualidad y fecundidad, características relacionadas con la diosa romana que le da nombre. Quizá estas primeras manifestaciones estén en relación con la capacidad de la mujer para crear vida, o con el propio reconocimiento de la identidad sexual.
Venus de Willendorf
La imagen más icónica de la prehistoria (con el permiso de los bisontes de Altamira) es sin lugar a dudas la Venus de Willendorf. Su factura nos habla de las primeras representaciones artísticas de la humanidad y siempre me ha llamado la atención el que se tratase de una mujer.
Pero ¿qué significado tienen estas estatuillas? ¿fueron símbolos religiosos, representaciones de diosas de la fertilidad o meros objetos de arte?
En una ocasión, a finales de los 90 del siglo XX, charlando con Mark St. John Ellis, buen amigo, músico y galerista de arte, en una entrevista, no recuerdo bien cómo, pero surgió la cuestión del matriarcado en la prehistoria. Ellis mantenía la teoría de que las diosas paleolíticas avalan la importancia de la mujer en los albores de la civilización y proponía que fueron las religiones las que implantaron el poder del hombre.
Esta teoría, que yo desconocía en aquel momento, me llevó a buscar documentación sobre esta, sin duda, interesante cuestión.
Distribución Geográfica y Características de las Venus Paleolíticas
Las Venus paleolíticas se han hallado en diversas regiones de Europa y Asia, evidenciando una amplia dispersión geográfica. En el mapa que acompaña este artículo se pueden ver los principales puntos donde se han encontrado estas figuras.
Mapa de distribución de las Venus paleolíticas
En la mayoría de los casos, estos ídolos mostraban una exageración de atributos femeninos como los senos, las caderas y el abdomen. También es notorio señalar que presentan ausencia de rasgos faciales y se prioriza el cuerpo sobre la individualidad. En cuanto a los materiales, estas Venus fueron talladas en marfil de mamut, piedra, hueso y cerámica. Por otra parte, su tamaño es muy pequeño.
#4 Las Venus Prehistóricas - Historia del Arte desde cero
Ejemplos Destacados de Venus Paleolíticas
- Venus de Hohle Fels (Alemania): Considerada la más antigua (40 000 a. C.).
- Venus de Willendorf: La más famosa, hallada en Austria.
- Venus de Laussel: Descubierta en Francia, con un cuerno en la mano.
Algunas venus son bajorrelieves tallados en piedra. En el yacimiento francés de Laussel se descubrió la llamada Dama del cuerno, cuya fisonomía recuerda a una mujer de edad avanzada.
Venus de Laussel
Su singularidad procede del cuerno que sostiene en su mano derecha, que sería de bisonte y en el que hay 13 líneas. Para unos, el cuerno representa lo masculino, y el conjunto simbolizaría la complementariedad entre lo masculino y lo femenino. Para otros, se trataría del cuerno de la abundancia y la prosperidad. Por último, hay quien vincula sus 13 líneas a las lunas llenas, de ahí su relación con la menstruación (tradicionalmente asociada a la luna llena, las líneas marcarían los ciclos menstruales de un año).
Teorías sobre el Significado de las Venus Paleolíticas
La principal valedora de la teoría del matriarcado fue Marija Gimbutas, quien defendió que estas figurillas eran representaciones de la Gran Diosa, símbolo de fertilidad y vida. Argumentaba que las sociedades prehistóricas fueron matriarcales, pacíficas y centradas en el culto a la Diosa.
Otro de los clásicos de la antropología que se pronunció sobre este tema es James Frazer quien, en La rama dorada, sugiere que estos ídolos estaban ligados a rituales de fertilidad.
En La Diosa Blanca, Robert Graves postula que todas las mitologías antiguas derivan de un culto original a la Diosa. Según su teoría, la mujer representaba la naturaleza cíclica de la vida, la muerte y la regeneración.
También citaremos a Joseph Campbell, que se alinea un tanto con Gimbutas proponiendo que son arquetipos universales de la feminidad y el renacimiento. Campbell relaciona estas figuras con el principio de la madre tierra y los ritos de paso.
Algunos investigadores sostuvieron la teoría (hoy en desuso) de que estas figurillas eran diosas o deidades de la fertilidad. Esta concepción religiosa de las llamadas «diosas madre» estuvo muy arraigada en culturas posteriores, como la mesopotámica, y los investigadores vieron en las sociedades paleolíticas el origen de esta mitología.
Fue Paul Hurault, marqués de Vibraye, quien dio el nombre de «venus» a las estatuillas femeninas del Paleolítico, al bautizar como Venus Impúdica (o Inmodesta) la figurita de una mujer desnuda que apareció en el yacimiento de Laugerie-Basse hacia 1864 y que mostraba abiertamente su sexo, a diferencia de las «venus púdicas», las diosas desnudas que, en la estatuaria clásica, escondían sus senos y su pubis. Venus era la diosa romana del amor, la belleza y la fertilidad.
Críticas a la Teoría del Matriarcado
Si bien la teoría del matriarcado tuvo su auge en el siglo XX, en la nueva centuria ha recibido fuertes críticas desde diversas disciplinas como la arqueología, la antropología y la historia.
Cynthia Eller reflexiona sobre el mito del matriarcado prehistórico en The Myth of Matriarchal Prehistory: Why an Invented Past Won’t Give Women a Future (2000), Allí sostiene que la idea de una sociedad matriarcal prehistórica es un mito sin fundamento arqueológico.
No está exenta de polémica, pues considera que el mito del matriarcado surge más de una necesidad política y feminista moderna que de pruebas científicas.
Desde la arqueología se pone de relieve la inexistencia de evidencias sobre un posible matriarcado prehistórico ni de un culto exclusivo a la Diosa.
Sin llegar a desechar la teoría del matriarcado, Lotte Motz critica la mirada a una Diosa Madre homogénea. Estas figurillas podrían representar a deidades diversas.
Y por último, Steven Pinker, en su texto Los ángeles que llevamos dentro (2011), echa por tierra la teoría del matriarcado.
Si bien en el siglo XX reputados pensadores avalaron la teoría de un matriarcado femenino o bien un culto generalizado a la Diosa Madre, los pensadores del siglo XXI ponen en entredicho estas ideas.
Eso sí, aunque ha habido crítica, todavía nadie ha sabido dar una respuesta clara al significado de las Venus paleolíticas.
Interpretaciones Alternativas
Lejos de consideraciones religiosas o místicas, se ha sugerido que serían objetos eróticos vistos desde la óptica masculina o juguetes infantiles, a modo de muñecas. Esta disparidad de interpretaciones podría reflejar que ya en su tiempo no existía una única motivación para fabricar tales estatuillas, aunque puede ser que simplemente nos encontramos ante una discrepancia entre los investigadores.
Entre otras cosas, se ha dicho que estas figuras habrían sido imágenes reales de personas más o menos retratadas, o que eran representaciones de antepasados, dotadas de un carácter conmemorativo ceremonial que serviría de vinculación entre el mundo de los vivos y el de los muertos.
También se ha sugerido que eran sacerdotisas con funciones religiosas para actuar como conexión entre el mundo terrenal y el de los espíritus o el de los dioses. O bien chamanes, magas o curanderas con poderes sobrenaturales para invocar a los espíritus, curar, adivinar...
El Contexto del Neolítico en la Península Ibérica
En el Neolítico (desde ~5600 a.C. hasta ~2500-2000 a.C.), se produjo una revolución cultural: sedentarismo, agricultura, domesticación de animales y aparición de las primeras aldeas. Con el Neolítico, el culto a la fertilidad se vuelve central.
Monumentos megalíticos como dólmenes y menhires aparecen en la península ibérica hacia el 4500-4000 a.C. y se desarrollan especialmente en el Calcolítico y la Edad del Bronce.
En este contexto, hablar de “mitología” es arriesgado. No hay relatos, dioses ni panteones. Pero sí hay una cosmovisión simbólica, donde la naturaleza, los ciclos vitales y los animales ocupan un lugar central.
Aunque no podemos hablar de mitología ibérica en el Paleolítico y Neolítico en sentido estricto, los vestigios arqueológicos permiten intuir una rica simbología centrada en la naturaleza, la fertilidad y los animales.
Algunos investigadores han interpretado esta simbología como un posible antecedente o paralelismo de cultos posteriores en la península ibérica (íberos, celtas y tartesios).
La Venus de Gavà: Un Ejemplo Local
Hace más de 5.000 años atrás la línea de costa del Mediterráneo estaba más cerca. El delta del río Llobregat todavía no se había formado, así que algunas sociedades neolíticas más sedentarias aprovechaban la desembocadura del torrente para formar sus asentamientos. En ellos se cultivaban el trigo y la cebada y se criaban pequeños rebaños formados por bueyes, ovejas, cabras y cerdos que pastaban en las mismas tierras. La pesca también era una fuente de alimentación importante al estar al lado del mar.
Sin embargo, no todo lo producido en esta comunidad se reducía a la agricultura, a la ganadería y a la elaboración artesanal de utensilios y cerámicas con una simbología de fertilidad como la Venus de Gavà, sino también a la ornamentación corporal.
Se trata de la representación neolítica de una mujer sobre cerámica, un culto a la fertilidad y «quizás formaba parte de un recipiente de cerámica, fijaos en sus líneas incisas», añade emocionado el conservador del museo.
Los ojos solares de la Venus no dejan de mirarnos tras la vitrina al final del pequeño museo, como si nos quisiera mandar un mensaje. Evocan luz, vida.
Venus de Gavà
Conclusión
La representación de estas mujeres durante 20.000 años y a lo largo de al menos 6.500 kilómetros, desde el sur de Francia hasta Siberia, nos indica que su simbolismo superó un espacio y un tiempo concretos, y se mantuvo vivo como una tradición milenaria alimentada por los contactos entre distintos grupos humanos.
Dada la necesidad constante de mantener el nivel demográfico de los grupos humanos, las mujeres hubieron de jugar un rol social destacado, que les confirió su relevancia y trascendió al ámbito de la ideología y de los símbolos, ejemplificado en las estatuillas, que buscaban propiciar y potenciar la fecundidad.
